Hay juegos que se disfrutan a solas y otros que solo cobran sentido cuando te ries con amigos. Este análisis de Heave Ho 2 para Nintendo Switch 2 va de uno de estos últimos, de esos que convierten una tarde entre amigos en la fiesta de la risa.
La secuela de Devolver Digital y Le Cartel Studio llega para echar una mano a Switch 2 y exprimir las cosillas únicas de la consola. Os contamos en este análisis por qué deberíais tener en cuenta este brillante juego multijugador que se reinventa así mismo con la originalidad por bandera.
Índice
Empecemos por lo básico: Heave Ho 2 no es un juego con una historia al uso y tampoco lo esconde. Lo suyo es ser una experiencia multijugador para echarse unas risas con amigos, creada con Nintendo Switch 2 muy presente, o al menos con el estudio bastante volcado en ella.
La gracia está en su curioso sistema de control. Manejáis a un personaje que funciona como si tuviera dos brazos extensibles, y con ellos os agarráis a lo que pilléis para columpiaros.
En coordinar esas dos manos está toda la dificultad, y ahí está la gracia del asunto.
Pantalla de título con el logotipo del juego.
El concepto es de lo más original, y nos huele a que bebe un poquito de aquel Donkey Kong: King of Swing de Game Boy Advance. Coger impulso, soltarte en el momento exacto y rezar para caer en buena posición.
Se trata de un juego creado y pensado para jugarse en compañía. En solitario pierde muchísimo, aunque admita partidas públicas por internet.
Estamos ante la segunda entrega de la saga y la primera la disfrutamos en su día en muy buena compañía y nos lo pasamos en grande, así que las expectativas estaban altas con esta continuación.
Cadena cooperativa entre telesillas nevados.
Por lo visto y jugado, la secuela busca otra vuelta de tuerca: más chispa, más ideas locas y unos cuantos artefactos nuevos con los que trastear.
Nintendo Switch 2 cambia mucho el terreno de juego para un juego como Heave Ho 2: ya hablamos de resolución 4K y esta secuela se sube a esa resolución para lucir bastante más limpia que su predecesor.
El intento por añadir funciones exclusivas de Switch 2 trae opciones para exprimir la consola que, curiosamente, acaban dejando la pantalla demasiado pequeña.
La más clara: jugar en portátil aprovechando el GameShare de Nintendo Switch 2 tiene todo el sentido sobre el papel pero en la práctica, esa pantalla se te queda diminuta.
Escalada entre pinchos y figura angelical luminosa.
La interfaz no se reescala correctamente, y todo se ve demasiado chiquitito para lo que pide un juego tan preciso. Ahí se nota que la portabilidad no era la gran prioridad para este desarrollo.
Y es que Heave Ho 2 es de esos que piden pantalla grande, cuanto más grande mejor. Nos da que está más pensado para varias personas en el mismo salón que para partidas en solitario con la consola en las manos.
En lo visual derrocha mucha personalidad, tal y como hacía la primera entrega. Los personajes son cabezas con brazos y manos, grotescos y con pinta de estar dibujados a mano, y eso le da un tono desenfadado y muy propio que le sienta genial.
Nivel de cocina con cuerdas y salsas.
A ese plantel se le han sumado un buen puñado de invitados de otras series y franquicias, indies y no tan indies, que aportan variedad en caras y también en estilo artístico. Un guiño simpático que engorda el elenco y que nos ha gustado mucho. ¿Quién pensaba que encontraríamos aquí a un tripulante de Among Us?
La música cumple y acompaña, pero no son canciones pegadizas que se queden especialmente grabadas. Un trabajillo correcto y poco más.
Por otro lado, los efectos de sonido sí que suenan muy bien. Las voces, los golpes y esos sonidillos de victoria le dan consistencia a las partida, y hacen que todo se sienta más redondo de lo que la banda sonora sugiere.
Nivel de museo con cuadros y esculturas.
La base de Heave Ho 2 es sencilla de contar y difícil de ejecutar. Como ya hemos dejado caer, esto va principalmente de cooperar: el objetivo suele ser llegar de un punto del escenario a otro usando solo las manos y otros artefactos, agarrándoos a todo lo que se pueda.
Los personajes se mueven de forma tremendamente cómica, guiados por unas físicas que son el alma de Heave Ho.
La gran novedad frente a la primera entrega es que ahora esas físicas también afectan a un montón de objetos repartidos por el nivel. El resultado son reacciones raras, originales y muchas veces, imposibles de prever.
De ahí sale buena parte de la comedia, porque nunca sabes qué va a pasar cuando sueltas a tu compañero por los aires.
Selección de aventura cooperativa Cuadrilla en el Espacio.
En el fondo es un juego para partirse de risa con amigos, y eso lo consigue muy fácilmente. Cada partida y cada fase tiene su particularidad que deja su anécdota y su girito como algo entre los jugadores.
Aun así, el diseño de fases tiene sus altibajos. Hay ideas brillantes y ocurrentes, y luego otras que se hacen pesadas y no terminan de divertir. Es el precio de experimentar tanto: unas veces sale muy bien… y otras se queda a medio gas.
En conjunto, la balanza cae en el lado bueno. La mayoría de niveles funcionan y se alejan bastante de lo que era la primera parte, así que quien no jugara aquella se perderá algún guiño. Nos parece bastante más disfrutable que la primera entrega en líneas generales.
Balanceo competitivo.
La variedad de artilugios e ideas es otro de sus grandes fuertes, porque el juego no para de cambiarte las reglas o añadir nuevas. Por aquí van un par de ejemplos que nos llamaron la atención:
Esa variedad constante lo mantiene todo fresco, y da pie a situaciones tan divertidas como imprevisibles.
El nivel de reto depende muchísimo de vuestra pericia. Si sois unos cracks, os lo ventiláis en un suspiro, pero lo normal es sudar bastante para superar las fases entre risas y caos.
Cocina lo que te diga el chef.
Los más habilidosos tienen retos extra: cada fase esconde desafíos a modo de logros que premian ir a contrarreloj o cumplir objetivos concretos.
Queda hueco, además, para un modo competitivo algo menos inspirado, pero que ofrece partidas rápidas y distintas para picarse un buen rato. El grueso, en cualquier caso, sigue siendo el cooperativo.
Para que nadie tire la toalla han metido opciones de accesibilidad para cuando te atascas, y se agradecen un montón con jugadores que no estén tan familiarizados con los videojuegos. Al final, terminas pasándotelo bien igualmente.
Pantalla de victoria con mejor tiempo conseguido.
Y sorprendentemente, la curva de dificultad pega un poco fuerte. Podéis elegir el mundo que queráis, pero arrancar por el primero siendo novato se hace bastante cuesta arriba hasta que le pilláis el punto por cómo está construido.
Un detalle que agradeceréis: se puede jugar con un único Joy-Con, y jugar dos en una consola sin mandos adicionales es sencillo y cómodo.
Aquí es donde el juego nos ha sorprendido con su enorme integración con Nintendo Switch 2, empezando por un soporte total de GameShare: con una sola copia pueden jugar varias personas, e incluso alguien que siga en una Nintendo Switch normal sin gastar un euro de más. ¡Imprescindible el uso de GameChat para una correcta compenetración entre jugadores!
No hace falta que todos tengan el juego para montar una sesión, y para un título tan de reunir gente, es justo lo que pedía a gritos y que Nintendo Switch 2 puede hacer de forma nativa.
Selección de niveles del modo Vuelo de Altura.
La guinda la pone la cámara y las opciones de GameChat de la consola. Podéis poner vuestra cara sustituyendo la cabeza de cada personaje, de modo que parece que sois vosotros quienes movéis los brazos y las manos por el nivel.
Con esto, creemos que es de los juegos que mejor y más coherente uso le han dado a la cámara de Nintendo Switch 2, porque encaja con su humor en vez de estar puesto ahí solo para rellenar la imagen de los jugadores.
Tenemos claro que Heave Ho 2 mejora con claridad a su antecesor. Su gran acierto es reinventarse sin renunciar a lo que ya funcionaba: mantiene esa jugabilidad divertida, entretenida y desafiante, pero la rellena de ideas frescas para no repetirse.
Así, quien llegue de cero se engancha por el propio concepto jugable, y quien venga del primero se sorprenderá con las ocurrencias más alocadas y absurdas que han metido los desarrolladores.
Uso de GameChat con cámaras.
La llegada de personajes de otras IP nos ha parecido un acierto en toda regla. Lucen con un diseño estupendo que entra por los ojos y dan más cuerpo y variedad a un plantel que ya de por sí tenía carisma.
Eso sí, no lo recomendamos a quien no vaya a jugarlo en compañía. En solitario se queda a medias y no le hace justicia a lo que puede dar de sí la experiencia, incluso en partidas públicas.
Buscando la llave en el museo.
Por internet rinde sin problemas, sin lag ni sustos en nuestras partidas. Pese a ello, se disfruta muchísimo más en el salón, con gente al lado y una tele 4K por delante, porque la pantalla de Nintendo Switch 2 se queda pequeña y la interfaz no luce tan bien ni los elementos son tan visibles.
Al final se queda como una propuesta multijugador divertidísima y única, que exprime el hardware y las posibilidades sociales de Nintendo Switch 2 como ninguna otra en la consola.
La entrada Análisis de Heave Ho 2 para Nintendo Switch 2 se publicó primero en Nintendúo.
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La secuela de Devolver Digital y Le Cartel Studio llega para echar una mano a Switch 2 y exprimir las cosillas únicas de la consola. Os contamos en este análisis por qué deberíais tener en cuenta este brillante juego multijugador que se reinventa así mismo con la originalidad por bandera.
Índice
- Presentación: Todo manos
- Gráficos y Sonido: Los límites de tu salón se expanden
- Jugabilidad: El por qué de la existencia de Nintendo Switch 2
- Extras: Echando cara al asunto
- Conclusión: El lema de Nintendo se hace real con Heave Ho 2
Presentación: Todo manos
Empecemos por lo básico: Heave Ho 2 no es un juego con una historia al uso y tampoco lo esconde. Lo suyo es ser una experiencia multijugador para echarse unas risas con amigos, creada con Nintendo Switch 2 muy presente, o al menos con el estudio bastante volcado en ella.
La gracia está en su curioso sistema de control. Manejáis a un personaje que funciona como si tuviera dos brazos extensibles, y con ellos os agarráis a lo que pilléis para columpiaros.
En coordinar esas dos manos está toda la dificultad, y ahí está la gracia del asunto.
Pantalla de título con el logotipo del juego.
El concepto es de lo más original, y nos huele a que bebe un poquito de aquel Donkey Kong: King of Swing de Game Boy Advance. Coger impulso, soltarte en el momento exacto y rezar para caer en buena posición.
Se trata de un juego creado y pensado para jugarse en compañía. En solitario pierde muchísimo, aunque admita partidas públicas por internet.
Estamos ante la segunda entrega de la saga y la primera la disfrutamos en su día en muy buena compañía y nos lo pasamos en grande, así que las expectativas estaban altas con esta continuación.
Cadena cooperativa entre telesillas nevados.
Por lo visto y jugado, la secuela busca otra vuelta de tuerca: más chispa, más ideas locas y unos cuantos artefactos nuevos con los que trastear.
“Heave Ho 2 basa su existencia en manos, físicas imposibles y tu habitación llena de risas”.
Gráficos y Sonido: Los límites de tu salón se expanden
Nintendo Switch 2 cambia mucho el terreno de juego para un juego como Heave Ho 2: ya hablamos de resolución 4K y esta secuela se sube a esa resolución para lucir bastante más limpia que su predecesor.
El intento por añadir funciones exclusivas de Switch 2 trae opciones para exprimir la consola que, curiosamente, acaban dejando la pantalla demasiado pequeña.
La más clara: jugar en portátil aprovechando el GameShare de Nintendo Switch 2 tiene todo el sentido sobre el papel pero en la práctica, esa pantalla se te queda diminuta.
Escalada entre pinchos y figura angelical luminosa.
La interfaz no se reescala correctamente, y todo se ve demasiado chiquitito para lo que pide un juego tan preciso. Ahí se nota que la portabilidad no era la gran prioridad para este desarrollo.
Y es que Heave Ho 2 es de esos que piden pantalla grande, cuanto más grande mejor. Nos da que está más pensado para varias personas en el mismo salón que para partidas en solitario con la consola en las manos.
En lo visual derrocha mucha personalidad, tal y como hacía la primera entrega. Los personajes son cabezas con brazos y manos, grotescos y con pinta de estar dibujados a mano, y eso le da un tono desenfadado y muy propio que le sienta genial.
Nivel de cocina con cuerdas y salsas.
A ese plantel se le han sumado un buen puñado de invitados de otras series y franquicias, indies y no tan indies, que aportan variedad en caras y también en estilo artístico. Un guiño simpático que engorda el elenco y que nos ha gustado mucho. ¿Quién pensaba que encontraríamos aquí a un tripulante de Among Us?
El sonido cumple sin alardes
La música cumple y acompaña, pero no son canciones pegadizas que se queden especialmente grabadas. Un trabajillo correcto y poco más.
Por otro lado, los efectos de sonido sí que suenan muy bien. Las voces, los golpes y esos sonidillos de victoria le dan consistencia a las partida, y hacen que todo se sienta más redondo de lo que la banda sonora sugiere.
Nivel de museo con cuadros y esculturas.
Jugabilidad: El por qué de la existencia de Nintendo Switch 2
La base de Heave Ho 2 es sencilla de contar y difícil de ejecutar. Como ya hemos dejado caer, esto va principalmente de cooperar: el objetivo suele ser llegar de un punto del escenario a otro usando solo las manos y otros artefactos, agarrándoos a todo lo que se pueda.
Los personajes se mueven de forma tremendamente cómica, guiados por unas físicas que son el alma de Heave Ho.
La gran novedad frente a la primera entrega es que ahora esas físicas también afectan a un montón de objetos repartidos por el nivel. El resultado son reacciones raras, originales y muchas veces, imposibles de prever.
De ahí sale buena parte de la comedia, porque nunca sabes qué va a pasar cuando sueltas a tu compañero por los aires.
Selección de aventura cooperativa Cuadrilla en el Espacio.
En el fondo es un juego para partirse de risa con amigos, y eso lo consigue muy fácilmente. Cada partida y cada fase tiene su particularidad que deja su anécdota y su girito como algo entre los jugadores.
Aun así, el diseño de fases tiene sus altibajos. Hay ideas brillantes y ocurrentes, y luego otras que se hacen pesadas y no terminan de divertir. Es el precio de experimentar tanto: unas veces sale muy bien… y otras se queda a medio gas.
En conjunto, la balanza cae en el lado bueno. La mayoría de niveles funcionan y se alejan bastante de lo que era la primera parte, así que quien no jugara aquella se perderá algún guiño. Nos parece bastante más disfrutable que la primera entrega en líneas generales.
Balanceo competitivo.
La variedad de artilugios e ideas es otro de sus grandes fuertes, porque el juego no para de cambiarte las reglas o añadir nuevas. Por aquí van un par de ejemplos que nos llamaron la atención:
- Un restaurante donde toca freír un huevo o armar una hamburguesa pieza a pieza.
- Un museo en el que hay que rebuscar llaves por el escenario y llevarlas hasta su cerradura.
Esa variedad constante lo mantiene todo fresco, y da pie a situaciones tan divertidas como imprevisibles.
El nivel de reto depende muchísimo de vuestra pericia. Si sois unos cracks, os lo ventiláis en un suspiro, pero lo normal es sudar bastante para superar las fases entre risas y caos.
Cocina lo que te diga el chef.
Cooperar, competir y superarse
Los más habilidosos tienen retos extra: cada fase esconde desafíos a modo de logros que premian ir a contrarreloj o cumplir objetivos concretos.
Queda hueco, además, para un modo competitivo algo menos inspirado, pero que ofrece partidas rápidas y distintas para picarse un buen rato. El grueso, en cualquier caso, sigue siendo el cooperativo.
Para que nadie tire la toalla han metido opciones de accesibilidad para cuando te atascas, y se agradecen un montón con jugadores que no estén tan familiarizados con los videojuegos. Al final, terminas pasándotelo bien igualmente.
Pantalla de victoria con mejor tiempo conseguido.
Y sorprendentemente, la curva de dificultad pega un poco fuerte. Podéis elegir el mundo que queráis, pero arrancar por el primero siendo novato se hace bastante cuesta arriba hasta que le pilláis el punto por cómo está construido.
Un detalle que agradeceréis: se puede jugar con un único Joy-Con, y jugar dos en una consola sin mandos adicionales es sencillo y cómodo.
Extras: Echando cara al asunto
Aquí es donde el juego nos ha sorprendido con su enorme integración con Nintendo Switch 2, empezando por un soporte total de GameShare: con una sola copia pueden jugar varias personas, e incluso alguien que siga en una Nintendo Switch normal sin gastar un euro de más. ¡Imprescindible el uso de GameChat para una correcta compenetración entre jugadores!
No hace falta que todos tengan el juego para montar una sesión, y para un título tan de reunir gente, es justo lo que pedía a gritos y que Nintendo Switch 2 puede hacer de forma nativa.
Selección de niveles del modo Vuelo de Altura.
La guinda la pone la cámara y las opciones de GameChat de la consola. Podéis poner vuestra cara sustituyendo la cabeza de cada personaje, de modo que parece que sois vosotros quienes movéis los brazos y las manos por el nivel.
Con esto, creemos que es de los juegos que mejor y más coherente uso le han dado a la cámara de Nintendo Switch 2, porque encaja con su humor en vez de estar puesto ahí solo para rellenar la imagen de los jugadores.
Conclusión: El lema de Nintendo se hace real con Heave Ho 2
Tenemos claro que Heave Ho 2 mejora con claridad a su antecesor. Su gran acierto es reinventarse sin renunciar a lo que ya funcionaba: mantiene esa jugabilidad divertida, entretenida y desafiante, pero la rellena de ideas frescas para no repetirse.
Así, quien llegue de cero se engancha por el propio concepto jugable, y quien venga del primero se sorprenderá con las ocurrencias más alocadas y absurdas que han metido los desarrolladores.
Uso de GameChat con cámaras.
La llegada de personajes de otras IP nos ha parecido un acierto en toda regla. Lucen con un diseño estupendo que entra por los ojos y dan más cuerpo y variedad a un plantel que ya de por sí tenía carisma.
Eso sí, no lo recomendamos a quien no vaya a jugarlo en compañía. En solitario se queda a medias y no le hace justicia a lo que puede dar de sí la experiencia, incluso en partidas públicas.
Buscando la llave en el museo.
Por internet rinde sin problemas, sin lag ni sustos en nuestras partidas. Pese a ello, se disfruta muchísimo más en el salón, con gente al lado y una tele 4K por delante, porque la pantalla de Nintendo Switch 2 se queda pequeña y la interfaz no luce tan bien ni los elementos son tan visibles.
Al final se queda como una propuesta multijugador divertidísima y única, que exprime el hardware y las posibilidades sociales de Nintendo Switch 2 como ninguna otra en la consola.
Resumen del análisis de Heave Ho 2 para Nintendo Switch 2
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