Hay series que se ganan un hueco en memoria desde su primera intro, y Orbitals podría ser una de ellas… solo que, en realidad, es un videojuego. En este análisis de Orbitals os contamos si el cooperativo exclusivo de Nintendo Switch 2 creado por Shapefarm y Kepler Interactive da para hacerse una maratón o se queda en un episodio piloto.
La primera vez que lo vimos fue en los Game Awards de 2025, y en nuestras impresiones desde las oficinas de Nintendo ya os avisamos de que había personalidad de sobra y un par de dudas por despejar. Pues bien, hoy toca despejarlas.
Hemos jugado el juego al completo en cooperativo local con un código del juego para Switch 2 echándole unas cuantas horas. Con el pase de amigo gratis que deja jugar online con una sola copia, nadie tiene excusa para quedarse sin compañero, y una vez despegados junto a Maki y Omura, esto es lo que nos hemos encontrado en este viaje espacial.
Índice
La premisa de Orbitals parece sacada de una serie anime japonés un sábado por la mañana de los 90: una estación espacial en peligro y dos críos haciendo de héroes dispuestos a salvarla. Maki y Omura, dos exploradores, se enfundan el traje espacial para recuperar los módulos que mantendrán su hogar de una pieza.
Buena parte del encanto está justo ahí, el tono a serie retro que mola: cada misión se vive como un episodio de una serie con mayor o menor intensidad.
Los protagonistas, además, sostienen ellos solos toda la aventura. Ambos desbordan personalidad, tienen química desde el primer minuto y están construidos con un cariño que se nota en cada gesto y cada línea de diálogo.
Cuando la trama intenta ponerse seria, en cambio, empiezan los tropiezos. El argumento se apoya en un misterio que busca la intriga a toda costa, y esa intriga, algo forzada desde el arranque, se resuelve bastante más rápido de lo que nos habría gustado, dejando la sensación de que el guion se cierra de forma distinta a como aparentaba.
Maki y Omura con estética anime retro.
A eso se le suma una narración irregular, que va soltando las piezas sin demasiado orden. El conjunto acaba resultando previsible y menos profundo de lo que este universo pedía a gritos, como rematado con prisas.
Elementos de calidad, y esto es lo que más rabia nos da, hay de sobra: los entornos, los personajes y ese tono ochentero forman una base que da para muchísimo más de lo que la historia llega a contar.
Si hay un motivo por el que Orbitals destaca entre el resto de videojuegos, es su apartado artístico. Shapefarm ha perseguido el aspecto de las series de animación japonesas de los 80 y 90, con Saint Seiya como espejo evidente, y el resultado es excelente y único en el panorama actual del videojuego.
Las cinemáticas, dibujadas a mano por Studio Massket, están mimadas fotograma a fotograma, y el gameplay se las apaña para no romper la ilusión, como ya dejaba entrever el gameplay que enseñaron en primavera: los personajes se animan a menos imágenes por segundo mientras el mundo corre a 60, todo por no romper la comodidad jugable.
Un truco así puede chocar durante las primeras horas, y entendemos que no convenza a todo el mundo, pero nos parece una forma originalísima de trasladar la animación clásica al videojuego.
Desafío de salto cooperativo en Orbitals.
El diseño artístico en general va sobradísimo, con estampas para enmarcar y una dirección de fotografía, algo que creemos que los videojuegos han heredado del cine con todo el derecho del mundo, sofisticada y tremendamente personal. Hay planos pensados con muy buen gusto y eso es lo que importa.
La estructura de las fases, eso sí, emborrona parte de esa bondad. El cooperativo apenas deja pararse a contemplar nada, y el diseño de niveles restringe demasiado la creatividad visual, un lastre que Shapefarm no ha sabido quitarse de encima.
En lo técnico, la resolución sigue sin ser tan alta como nos gustaría, algo que ya nos escamó al probarlo antes de su estreno. La jugada de los filtros retro y las líneas de scan es lo que salva el día: cualquier desperfecto gráfico se vuelve prácticamente inapreciable, sin caídas de rendimiento ni una falta de nitidez que moleste mientras jugáis.
De la música solo podemos hablar bien: tanto el tema principal como las melodías que acompañan la aventura tienen un aire retro divertidísimo que le sienta al juego como un traje espacial a medida.
El doblaje llega en un montón de idiomas, español incluido, con una localización notable y un reparto que borda su trabajo. Cerrando los ojos, os costará distinguirlo de una serie de animación japonesa clásica de las que llegan aquí dobladas.
Reparando la caldera de la nave en Orbitals.
La jugabilidad es, precisamente, la parte que más fríos nos ha dejado. Orbitals no esconde en ningún momento su inspiración en It Takes Two, hasta el punto de calcar casi al milímetro su sistema de movimiento y saltos. Y no pasa nada por ello: el problema está en las diferencias.
La fórmula es la que ya vimos pero con poca evolución: dos jugadores en pantalla partida colaborando para avanzar mediante puzles con poca exigencia de habilidad, combate a pie escaso y una interacción con el entorno limitada.
Entre fase y fase, Maki y Omura se desplazan por el espacio en su nave, uno a los mandos y otro en la parte ofensiva. En teoría promete mucho, pero estos tramos suelen reducirse a ir del punto A al punto B, sin exploración y con batallas repetitivas, sencillas y breves.
Puestos de piloto y artillero en Orbitals.
Al llegar al destino arranca la parte a pie, donde el juego os suele obligar a escoger una o dos armas del set disponible y construye los puzles de cada fase alrededor de ellas. Que en toda la aventura haya tres o cuatro armas en total nos ha parecido decepcionante, porque tampoco se siente como que tengan un gran número de usos.
Con tan pocos juguetes, la fórmula se estira más de la cuenta. Se repiten ideas por todo el juego, salvo alguna excepción puntual.
Nuestra partida de Orbitals se fue a las cinco horas, minijuegos puntuales incluidos y explorando lo justo para conseguir todos los desbloqueables. Solemos ser bastante espabilados con este tipo de juegos, así que a otros dúos les puede durar algo más… pero tampoco mucho.
Para ser un exclusivo de Nintendo Switch 2, duele que no aproveche ni una sola capacidad especial de la consola más allá del GameShare. Estas son las ausencias que más nos han escocido:
Aquí no hay campaña para uno, y no por descuido: Shapefarm llegó a tener un modo para un jugador que acabó eliminado del proyecto para proteger la esencia cooperativa. Coherente, desde luego, aunque con una base jugable tan comedida, el coop obligatorio le mete aún más presión a la variedad.
Comparado con lo que Hazelight consiguió en Split Fiction, donde cada capítulo reinventaba las reglas e incluso algunos te ponían a controlar a cerdos volando, Orbitals se queda en un cooperativo correcto y agradable, más pendiente de su envoltorio que de sorprender.
Maki y Omura ante la tienda Electronics & More.
Después de acabarlo, tenemos claro que Orbitals ha puesto casi todos los huevos en la misma cesta: la de ser un juego precioso y llamativo a más no poder. Objetivo cumplido, el estilo calcado a las series de anime noventeras, la banda sonora y un doblaje excelente hacen un trabajo sobresaliente.
Lo jugable es otra historia: la aventura se nos ha quedado a medias y no nos ha dejado satisfechos. El parecido con It Takes Two solo ha servido para invitar a comparaciones de las que no sale bien parado.
La poca variedad de situaciones mella la experiencia, y la exploración espacial se corta en seco en cuanto os dais cuenta de que no hay nada que explorar. Los puzles pecan de sencillos y, justo cuando parece que la cosa sube de nivel, el juego se acaba.
Tampoco estamos ante una aventura extensa: a un ritmo normal la terminaréis en poco más de cinco horas.
Ser exclusivo de Nintendo Switch 2 no le ha dado nada diferenciador, sin modo portátil a pantalla completa vía GameShare ni apuntado con ratón o giroscopio. Esperábamos que la versión final los incluyera, y quedarnos sin ellos nos ha dejado un poco chafados.
Al menos, si os lanzáis igualmente, la edición física cumple como queremos los jugadores: el juego completo dentro del cartucho, sin Game-Key Card de por medio.

Sus minijuegos para dos son divertidos, pero no arreglan una aventura que ha preferido quedarse en una cara bonita sin demasiadas pretensiones. Con unos protagonistas tan carismáticos y memorables, puede que Maki y Omura funcionaran mejor como serie de animación que como videojuego.
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La primera vez que lo vimos fue en los Game Awards de 2025, y en nuestras impresiones desde las oficinas de Nintendo ya os avisamos de que había personalidad de sobra y un par de dudas por despejar. Pues bien, hoy toca despejarlas.
Hemos jugado el juego al completo en cooperativo local con un código del juego para Switch 2 echándole unas cuantas horas. Con el pase de amigo gratis que deja jugar online con una sola copia, nadie tiene excusa para quedarse sin compañero, y una vez despegados junto a Maki y Omura, esto es lo que nos hemos encontrado en este viaje espacial.
Índice
- Presentación e Historia: El anime que nunca llegó a emitirse
- Gráficos y Sonido: VHS del futuro
- Jugabilidad: Orbitando alrededor de It Takes Two
- Conclusión: Una cara bonita flotando en el espacio
Presentación e Historia: El anime que nunca llegó a emitirse
La premisa de Orbitals parece sacada de una serie anime japonés un sábado por la mañana de los 90: una estación espacial en peligro y dos críos haciendo de héroes dispuestos a salvarla. Maki y Omura, dos exploradores, se enfundan el traje espacial para recuperar los módulos que mantendrán su hogar de una pieza.
Buena parte del encanto está justo ahí, el tono a serie retro que mola: cada misión se vive como un episodio de una serie con mayor o menor intensidad.
Maki y Omura, un dúo con chispa
Los protagonistas, además, sostienen ellos solos toda la aventura. Ambos desbordan personalidad, tienen química desde el primer minuto y están construidos con un cariño que se nota en cada gesto y cada línea de diálogo.
Cuando la trama intenta ponerse seria, en cambio, empiezan los tropiezos. El argumento se apoya en un misterio que busca la intriga a toda costa, y esa intriga, algo forzada desde el arranque, se resuelve bastante más rápido de lo que nos habría gustado, dejando la sensación de que el guion se cierra de forma distinta a como aparentaba.
Maki y Omura con estética anime retro.
A eso se le suma una narración irregular, que va soltando las piezas sin demasiado orden. El conjunto acaba resultando previsible y menos profundo de lo que este universo pedía a gritos, como rematado con prisas.
Elementos de calidad, y esto es lo que más rabia nos da, hay de sobra: los entornos, los personajes y ese tono ochentero forman una base que da para muchísimo más de lo que la historia llega a contar.
“El universo de Orbitals tiene potencial para una saga entera, pero el juego no siempre sabe qué hacer con él.”
Gráficos y Sonido: VHS del futuro
Si hay un motivo por el que Orbitals destaca entre el resto de videojuegos, es su apartado artístico. Shapefarm ha perseguido el aspecto de las series de animación japonesas de los 80 y 90, con Saint Seiya como espejo evidente, y el resultado es excelente y único en el panorama actual del videojuego.
Las cinemáticas, dibujadas a mano por Studio Massket, están mimadas fotograma a fotograma, y el gameplay se las apaña para no romper la ilusión, como ya dejaba entrever el gameplay que enseñaron en primavera: los personajes se animan a menos imágenes por segundo mientras el mundo corre a 60, todo por no romper la comodidad jugable.
Un truco así puede chocar durante las primeras horas, y entendemos que no convenza a todo el mundo, pero nos parece una forma originalísima de trasladar la animación clásica al videojuego.
Desafío de salto cooperativo en Orbitals.
El diseño artístico en general va sobradísimo, con estampas para enmarcar y una dirección de fotografía, algo que creemos que los videojuegos han heredado del cine con todo el derecho del mundo, sofisticada y tremendamente personal. Hay planos pensados con muy buen gusto y eso es lo que importa.
La estructura de las fases, eso sí, emborrona parte de esa bondad. El cooperativo apenas deja pararse a contemplar nada, y el diseño de niveles restringe demasiado la creatividad visual, un lastre que Shapefarm no ha sabido quitarse de encima.
En lo técnico, la resolución sigue sin ser tan alta como nos gustaría, algo que ya nos escamó al probarlo antes de su estreno. La jugada de los filtros retro y las líneas de scan es lo que salva el día: cualquier desperfecto gráfico se vuelve prácticamente inapreciable, sin caídas de rendimiento ni una falta de nitidez que moleste mientras jugáis.
Banda sonora y doblaje al español de Orbitals
De la música solo podemos hablar bien: tanto el tema principal como las melodías que acompañan la aventura tienen un aire retro divertidísimo que le sienta al juego como un traje espacial a medida.
El doblaje llega en un montón de idiomas, español incluido, con una localización notable y un reparto que borda su trabajo. Cerrando los ojos, os costará distinguirlo de una serie de animación japonesa clásica de las que llegan aquí dobladas.
Reparando la caldera de la nave en Orbitals.
Jugabilidad: Orbitando alrededor de It Takes Two
La jugabilidad es, precisamente, la parte que más fríos nos ha dejado. Orbitals no esconde en ningún momento su inspiración en It Takes Two, hasta el punto de calcar casi al milímetro su sistema de movimiento y saltos. Y no pasa nada por ello: el problema está en las diferencias.
La fórmula es la que ya vimos pero con poca evolución: dos jugadores en pantalla partida colaborando para avanzar mediante puzles con poca exigencia de habilidad, combate a pie escaso y una interacción con el entorno limitada.
Entre fase y fase, Maki y Omura se desplazan por el espacio en su nave, uno a los mandos y otro en la parte ofensiva. En teoría promete mucho, pero estos tramos suelen reducirse a ir del punto A al punto B, sin exploración y con batallas repetitivas, sencillas y breves.
Puestos de piloto y artillero en Orbitals.
Al llegar al destino arranca la parte a pie, donde el juego os suele obligar a escoger una o dos armas del set disponible y construye los puzles de cada fase alrededor de ellas. Que en toda la aventura haya tres o cuatro armas en total nos ha parecido decepcionante, porque tampoco se siente como que tengan un gran número de usos.
Con tan pocos juguetes, la fórmula se estira más de la cuenta. Se repiten ideas por todo el juego, salvo alguna excepción puntual.
“Orbitals calca los movimientos de It Takes Two, pero se deja en casa lo más importante: la capacidad de sorprender.”
¿Cuánto dura Orbitals?
Nuestra partida de Orbitals se fue a las cinco horas, minijuegos puntuales incluidos y explorando lo justo para conseguir todos los desbloqueables. Solemos ser bastante espabilados con este tipo de juegos, así que a otros dúos les puede durar algo más… pero tampoco mucho.
Para ser un exclusivo de Nintendo Switch 2, duele que no aproveche ni una sola capacidad especial de la consola más allá del GameShare. Estas son las ausencias que más nos han escocido:
- Modo ratón, el candidato perfecto para estrenarse en un juego de apuntar bien.
- Apuntado con giroscopio, la opción de toda la vida, que se ha quedado fuera con lo mucho que le pega a estos puzles.
- Pantalla completa con GameShare, una decisión incomprensible, porque incluso jugando cada uno en su propia consola en modo portátil, la pantalla partida es obligatoria y os come medio campo de visión.
Aquí no hay campaña para uno, y no por descuido: Shapefarm llegó a tener un modo para un jugador que acabó eliminado del proyecto para proteger la esencia cooperativa. Coherente, desde luego, aunque con una base jugable tan comedida, el coop obligatorio le mete aún más presión a la variedad.
Comparado con lo que Hazelight consiguió en Split Fiction, donde cada capítulo reinventaba las reglas e incluso algunos te ponían a controlar a cerdos volando, Orbitals se queda en un cooperativo correcto y agradable, más pendiente de su envoltorio que de sorprender.
Maki y Omura ante la tienda Electronics & More.
Conclusión: Una cara bonita flotando en el espacio
Después de acabarlo, tenemos claro que Orbitals ha puesto casi todos los huevos en la misma cesta: la de ser un juego precioso y llamativo a más no poder. Objetivo cumplido, el estilo calcado a las series de anime noventeras, la banda sonora y un doblaje excelente hacen un trabajo sobresaliente.
Lo jugable es otra historia: la aventura se nos ha quedado a medias y no nos ha dejado satisfechos. El parecido con It Takes Two solo ha servido para invitar a comparaciones de las que no sale bien parado.
La poca variedad de situaciones mella la experiencia, y la exploración espacial se corta en seco en cuanto os dais cuenta de que no hay nada que explorar. Los puzles pecan de sencillos y, justo cuando parece que la cosa sube de nivel, el juego se acaba.
Tampoco estamos ante una aventura extensa: a un ritmo normal la terminaréis en poco más de cinco horas.
Ser exclusivo de Nintendo Switch 2 no le ha dado nada diferenciador, sin modo portátil a pantalla completa vía GameShare ni apuntado con ratón o giroscopio. Esperábamos que la versión final los incluyera, y quedarnos sin ellos nos ha dejado un poco chafados.
Al menos, si os lanzáis igualmente, la edición física cumple como queremos los jugadores: el juego completo dentro del cartucho, sin Game-Key Card de por medio.

El nuevo exclusivo cooperativo de Switch 2 vendrá en formato físico real con cartucho: los creadores de Orbitals confirman la buena noticia
El exclusivo cooperativo llega el 3 de septiembre sin Game-Key Card.Sus minijuegos para dos son divertidos, pero no arreglan una aventura que ha preferido quedarse en una cara bonita sin demasiadas pretensiones. Con unos protagonistas tan carismáticos y memorables, puede que Maki y Omura funcionaran mejor como serie de animación que como videojuego.
Resumen del análisis de Orbitals para Nintendo Switch 2
La entrada Análisis de Orbitals para Nintendo Switch 2 se publicó primero en Nintendúo.
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