Noticia Análisis de Resident Evil 8: Gold Edition para Nintendo Switch 2

Capcom cierra el círculo de la familia Winters en Nintendo Switch 2 con la llegada de Resident Evil Village: Gold Edition, la versión más completa de la octava entrega numerada de la saga. Tras años limitada a una versión en la nube en Nintendo Switch, Resident Evil Village por fin se puede disfrutar de forma nativa y sin conexión a internet en una consola de Nintendo, y lo hace en su edición más tocha: con el DLC Expansión de los Winters, el modo en tercera persona, la campaña extra Shadows of Rose y el Mercenarios ampliado.

El juego se lanza el 27 de febrero junto a Resident Evil 7 y Resident Evil Requiem, formando una triple apuesta de Capcom que convierte a Switch 2 en la mejor plataforma portátil para disfrutar del terror de Resident Evil. En este análisis de Resident Evil Village Gold Edition para Nintendo Switch 2 os contamos qué tal se porta la aventura de Ethan Winters en la consola de Nintendo y si merece la pena lanzarse a ella, tanto si vienes del original como si llegas por primera vez.

Índice

Una aldea con mucha historia​


Resident Evil Village retoma la historia de Ethan Winters unos años después de los terribles eventos de Resident Evil 7. Cuando parecía que la pesadilla había quedado atrás, un ataque inesperado de Chris Redfield desemboca en el secuestro de su hija Rose y en Ethan despertando en una aldea europea perdida en las montañas, rodeado de criaturas y bajo la sombra de cuatro monstruos que idolatran a una misteriosa Madre Miranda. La historia es considerablemente más compleja y ambiciosa que la de su predecesor: Capcom expande el universo con mitología propia, conspiraciones que conectan con el pasado de la franquicia y una trama que toca la paternidad, el sacrificio y el bioterrorismo desde un ángulo muy distinto. Esa ambición también introduce elementos que nos han resultado algo extraños dentro del universo de Resident Evil: hay giros que se adentran en terrenos casi sobrenaturales y que, aunque tienen su propia justificación en el guion, chirrían si los pones en el contexto de una saga que siempre ha coqueteado con lo fantástico pero sin cruzar ciertas líneas.

Los personajes son carismáticos en el diseño pero algo planos en su desarrollo. Lady Dimitrescu, Heisenberg, Donna Beneviento y Moreau son villanos con presencia visual de sobra, pero el juego no les da demasiado recorrido más allá de su presentación. Cada uno domina una zona del mapa como un jefe temático, y cuando los dejas atrás sientes que podrían haber dado mucho más de sí.

El propio Ethan sigue funcionando mejor como vehículo del jugador que como personaje con peso propio, con un sufrimiento interno y externo que nos recuerda a Lara Croft en sus últimos juegos, y un desarrollo emocional que se centra casi por completo en el tramo final de la aventura.

Pantalla de inicio de Resident Evil Village (Resident Evil 8) con el logo Village sobre un paisaje nevado y una figura oscura con alas.


La Expansión de los Winters se incluye de forma nativa en esta Gold Edition y que para nosotros resulta prácticamente imprescindible para disfrutar del juego como se merece. Sombras de Rose, la campaña extra protagonizada por la hija adulta de Ethan, es un epílogo de unas tres horas que redondea la historia de los Winters de una forma que el juego base, por sí solo, deja a medias.

Que esta edición para Switch 2 lo incluya de serie es una gran noticia, porque los jugadores que lleguen por primera vez van a poder vivir la experiencia completa sin pagar extras aparte. Además, la Gold Edition también permite jugar toda la campaña principal en tercera persona, cambiando las sensaciones lo suficiente como para justificar una segunda partida desde esa perspectiva.

En conjunto, la historia de Resident Evil Village nos parece sólida pero irregular. Tiene momentos geniales, sobre todo en su primera mitad, donde la atmósfera, el misterio y el ritmo van de la mano (
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). Pero su tramo final pierde fuerza con zonas menos inspiradas y un bajón de ritmo que decepciona. Aun así, con la Expansión de los Winters completando el cuadro, la Gold Edition ofrece el paquete narrativo más redondo posible para una aventura que, con sus más y sus menos, sigue siendo uno de las mejores de Resident Evil en los últimos años.

Mia Winters leyendo un cuento a su hija Rosemary Winters en Resident Evil Village (Resident Evil 8).

Dentro de un cuento de terror​


Si hay algo que diferencia a Resident Evil Village del resto de la saga es su identidad visual. Capcom ha construido una ambientación que bebe más del cuento medieval oscuro y del folclore europeo que del terror zombi clásico de la franquicia. Castillos góticos, aldeas nevadas con aire centroeuropeo, casas de muñecas siniestras, pantanos y fábricas industriales componen un cuadro de escenarios que, en conjunto, hacen de este el Resident Evil con la personalidad estética más particular de todos.

No se parece mucho a lo que hayamos visto antes en la saga, y eso se extiende también al diseño de los personajes: Lady Dimitrescu, las hijas vampíricas, Moreau o Heisenberg son figuras muy memorables y visualmente potentes, aunque precisamente por esa extravagancia sigan sintiéndose algo ajenas al universo de Resident Evil. Es una apuesta arriesgada que, al menos a nivel artístico, les sale muy bien.

En Nintendo Switch 2, el RE Engine vuelve a demostrar que se lleva de maravilla con la consola. La versión que hemos jugado mantiene una resolución alta en todo momento, tanto en modo televisor como en portátil, y el resultado general es muy convincente. Dicho esto, Resident Evil Village es un juego algo más exigente que Resident Evil 7, y eso se nota: mientras que la séptima entrega se movía prácticamente clavada a 60 imágenes por segundo, aquí hay ciertas zonas donde el rendimiento baja en torno a las 45-50 fps, especialmente en exteriores amplios con mucha carga de iluminación, modelos y efectos.

No es algo que arruine la experiencia ni que se perciba de forma dramática durante el gameplay, sobre todo en modo portátil, donde la pantalla más pequeña disimula más cualquier bajón. Pero si vienes de jugar RE7 en la misma consola, notarás que el salto en complejidad visual tiene su coste técnico.

Un anciano con gorra mirando hacia arriba dentro de una casa de madera en Resident Evil Village (Resident Evil 8) para Nintendo Switch 2.


Más allá del rendimiento, el apartado artístico es donde Resident Evil Village realmente brilla en Switch 2. Los interiores del Castillo Dimitrescu siguen impresionando con su nivel de detalle, la zona de Donna Beneviento es una clase magistral de atmósfera opresiva y las transiciones entre biomas mantienen la sensación de estar explorando un mundo cohesionado. El RE Engine hace un trabajo notable con la iluminación y demás efectos, y aunque estemos ante una versión algo recortada frente a PS5 o PC, el resultado visual sigue siendo más que suficiente para que la atmósfera funcione a pleno rendimiento.

Resident Evil Village sigue la estela de calidad que ya marcó la séptima entrega. Las interpretaciones de voz están muy logradas, con los mismos dobladores repitiendo en sus respectivos papeles y manteniendo un nivel de actuación consistente con lo que Capcom lleva ofreciendo en las últimas entregas de la saga.

Donde sí se nota un cambio es en la banda sonora, que se adapta a la nueva ambientación con composiciones que abandonan el rollo claustrofóbico de Resident Evil 7 para tender a melodías con tintes más orquestales, coros y pasajes que evocan ese cuento europeo que define al juego. El diseño sonoro sigue siendo un pilar fundamental de la experiencia que repite respecto a RE7: los crujidos, los pasos lejanos, los susurros y los silencios bien puestos hacen que cada habitación se sienta como un peligro en potencia, algo que en modo portátil con auriculares se disfruta de forma especial.

Ethan Winters apuntando con su pistola a un Lycan que avanza por un callejón nevado en Resident Evil Village (Resident Evil 8) para Nintendo Switch 2.

Dispara, explora, mejora y repite​


Resident Evil Village sigue la fórmula clásica de la saga en lo que se refiere a jugabilidad: exploración, gestión de recursos, combate y puzles como pilares que sostienen todo el recorrido. El inventario limitado obliga a tomar decisiones sobre qué llevar encima, la munición no sobra pero tampoco escasea si eres cuidadoso, y el ritmo entre zonas de tensión y momentos de respiro está bien medido durante buena parte de la aventura. Si has jugado a cualquier Resident Evil moderno, aquí te vas a sentir como en casa.

Lo que hace especial a Village dentro de la saga es cómo cada zona del mapa ofrece un estilo de juego completamente distinto. El Castillo Dimitrescu apuesta por la exploración y el combate en espacios cerrados, la casa de Donna Beneviento es una experiencia de terror puro casi sin combate que se apoya en los puzles y la atmósfera, la zona de Moreau abre el mapa hacia exteriores más amplios y la fábrica de Heisenberg tira directamente hacia la acción.

Es un planteamiento que recuerda a lo que Capcom intentó con Resident Evil 6, donde cada campaña tenía un tono diferente según el personaje, pero aquí todo está integrado dentro del mismo protagonista y la misma aventura, lo que hace que las transiciones se sientan más naturales.

Ethan Winters apuntando con su pistola en primera persona en el cementerio nevado del pueblo de Resident Evil Village (Resident Evil 8).


Esa variedad también trae consigo una consecuencia clara: Resident Evil Village es un juego mucho más ágil y dinámico que Resident Evil 7. El combate es más rápido, Ethan se mueve con más soltura, hay más variedad de armas y la acción tiene más peso en el conjunto. Esto hace que la sensación de terror puro se diluya bastante respecto a la séptima entrega, y el juego se perciba más como una aventura de acción con toques de horror que como un survival horror al uso. No es necesariamente algo malo, pero sí es un cambio de tono importante que conviene tener en cuenta.

Al final, es un poco como tú quieras jugarlo: si te centras en explorar cada rincón y gestionas con cuidado los recursos, la tensión crece; si vas a saco, la experiencia se convierte en algo más arcade. El sistema del Duque, que actúa como comerciante para comprar, vender y mejorar armas, refuerza ese rollo más “de acción” y funciona bien como mecánica de progresión, aunque le quita algo de la vulnerabilidad que definía a Ethan en RE7.

Como ya comentamos, la Gold Edition incluye la posibilidad de jugar toda la campaña en tercera persona, y la verdad es que cambia bastante la forma en la que se siente el juego. No es solo un cambio cosmético: la percepción del espacio, los combates y hasta los sustos funcionan de otra manera cuando ves a Ethan en pantalla. Es una opción estupenda para una segunda partida o para quienes prefieran este estilo tras los remakes de Resident Evil 2 y 3. A esto se suman los extras de la La Expansión de los Winters: Sombras de Rose como epílogo narrativo y el Mercenarios ampliado con Chris, Lady Dimitrescu y Heisenberg como personajes jugables. El DLC nos parece algo corto y reutiliza escenarios del juego base, pero a nivel argumental cumple su función y cierra el arco de los Winters de forma satisfactoria.

Primer plano de un Lycan enseñando los colmillos en Resident Evil Village (Resident Evil 8) para Nintendo Switch 2.


Al igual que en Resident Evil 7, el tramo final del juego pierde algo de fuerza. Las últimas zonas se vuelven más repetitivas, con un enfoque más orientado a la acción que va rompiendo la tensión acumulada durante las primeras horas. Es un patrón que la saga arrastra y que aquí vuelve a aparecer, aunque siendo justos, el bajón no es tan pronunciado como el que sufrió la séptima entrega en sus tramos finales. La campaña principal tiene una duración de unas 10-11 horas, algo más corta de lo habitual, y si a eso le sumamos que la Gold Edition viene menos cargada de extras que la de Resident Evil 7 (que incluía bastante más contenido adicional entre DLCs narrativos y modos extra), el paquete se queda un poco por debajo de lo que cabría esperar de una edición con ese nombre.

En cuanto al control en Nintendo Switch 2, el control por movimiento funciona bien, en la línea de lo que ya vimos con Resident Evil 7 en la misma consola. Apuntar con el giroscopio sigue siendo una opción cómoda que complementa al stick derecho, especialmente en los momentos de mayor acción. Nada revolucionario, pero cumple y se agradece como opción adicional para quienes prefieran este tipo de control.

El Resident Evil más especial​


Resident Evil Village Gold Edition es, en conjunto, una experiencia bastante completa y bien diseñada, aunque también es el Resident Evil más raro y especial de toda la saga. Su temática de cuento medieval oscuro, sus personajes extravagantes y su desarrollo narrativo lo alejan de lo que muchos asocian con la franquicia, y eso puede no gustar a todo el mundo.

Pero precisamente esa personalidad tan marcada es lo que lo convierte en una entrega única, difícil de comparar con cualquier otra. La historia puede dividir según cómo encajes su desenlace, el tramo final pierde algo de fuelle y la Gold Edition viene algo menos generosa en extras de lo que cabría esperar, pero el núcleo del juego funciona, engancha y ofrece una variedad de sensaciones que pocos títulos de la saga consiguen reunir en una sola aventura. El DLC Sombras de Rose nos parece un añadido prácticamente esencial que aquí viene incluido de serie, así que estupendo.

En Nintendo Switch 2, Resident Evil Village Gold Edition es una forma estupenda de experimentar, junto a Resident Evil 7, toda la pequeña saga de Ethan Winters antes de lanzarse al nuevo Resident Evil Requiem. Y aunque el rendimiento sea un pelín más irregular que el de la séptima entrega, con alguna bajada puntual en zonas exigentes, conviene no perder de vista un detalle importante: estamos hablando de una consola portátil. Que Resident Evil Village funcione a este nivel en Switch 2, con una resolución alta, unos 60 fps casi constantes y un apartado visual que se acerca al de PlayStation 5, es algo que no debería pasar desapercibido. Un port muy sólido para disfrutar del terror de Capcom donde y cuando quieras.

Resumen del análisis de Resident Evil Village Gold Edition para Nintendo Switch 2​


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