Noticia Cómo cerrar apps que se quedan bloqueadas en Android paso a paso

Cerrar apps que se quedan bloqueadas


Si alguna vez tu móvil se ha quedado “seco” porque una app ha decidido no responder, ya sabes lo desesperante que puede ser. Las aplicaciones que se bloquean en Android pueden dejar congelado todo el sistema, impedirte volver a la pantalla de inicio y, de paso, zamparse batería y recursos como si no hubiera un mañana.

Lo bueno es que no estás a merced del teléfono. Android ofrece varias formas de cerrar apps que se quedan pilladas y controlar lo que se ejecuta en segundo plano, desde atajos sencillos hasta opciones avanzadas para usuarios que quieren tenerlo todo bajo control. En esta guía vas a ver todas esas opciones, explicadas paso a paso y con trucos extra para que tu dispositivo funcione fino y no se vuelva a quedar colgado a la mínima.

Por qué se bloquean las aplicaciones en Android​


Antes de ponerse a cerrar cosas a lo loco, viene bien entender qué está pasando. Las apps de Android se pueden colgar por errores propios, por fallos del sistema o por problemas de conexión, y en muchos casos el bloqueo no es culpa directa del usuario.

El ecosistema de Android es enorme: hay miles y miles de aplicaciones, desarrolladas por equipos muy distintos. Algunas están optimizadas al milímetro, pero otras consumen más memoria y CPU de la cuenta, se pelean con otras apps instaladas o no acaban de llevarse bien con la capa de personalización de tu marca.

También puede ocurrir que, al abrir una app que depende de Internet, la conexión sea tan lenta o inestable que el servicio se quede a medio cargar. Ese cuello de botella provoca que la app parezca congelada, y a veces arrastra al sistema entero.

Por norma general, Android está diseñado para gestionar automáticamente la memoria y cerrar procesos en segundo plano cuando lo considera necesario, pero no es infalible. De vez en cuando una app se atasca, se queda colgada en primer plano o en segundo plano y no hay más remedio que intervenir a mano.

En algunos móviles, sobre todo con capas de fabricante agresivas, pueden aparecer iconos de candado sobre las apps en la multitarea. Ese candado indica que la aplicación está “protegida” para que el sistema no la cierre de forma automática, lo que puede impedir que la deslices para cerrarla aunque tú quieras.

Aplicaciones en segundo plano en Android


Cómo reconocer una app bloqueada o problemática​


Antes de empezar a tocar ajustes, interesa identificar bien la culpable. Una app que se ha quedado colgada suele dar señales bastante claras, tanto cuando la usas como en el comportamiento general del teléfono.

Algunos síntomas típicos son que, al tocar en la pantalla, la aplicación no responde a tus gestos ni a los botones, como si estuvieras tocando una foto congelada. Puede que tardes varios segundos en poder hacer cualquier cosa.

Otro aviso muy clásico es notar que, tras abrir cierta app, el móvil va más lento de lo normal, se arrastra al cambiar de una pantalla a otra o tarda una vida en volver al escritorio. Eso indica que esa aplicación está tirando demasiado de la memoria o del procesador.

También es frecuente que aparezcan mensajes como “La aplicación no responde” o “Se ha detenido la aplicación”, que ya son la confirmación de que algo ha ido mal. En ocasiones el sistema te ofrece forzar el cierre desde esa misma ventana.

Incluso aunque no veas errores, puedes detectar apps conflictivas en el uso de recursos. Si la batería cae a toda velocidad sin usar el móvil de forma intensa, o si se calienta más de la cuenta cuando no estás haciendo nada especial, probablemente haya alguna app en segundo plano pasándose de lista.

Métodos rápidos para cerrar apps bloqueadas​


Cuando una app se queda congelada, lo normal es que quieras quitarla de en medio lo antes posible. Android ofrece varios atajos rápidos para cerrar una aplicación en primer plano o sacarla de la memoria sin necesidad de entrar a menús complicados.

Vista de apps recientes en Android


Cerrar apps desde la vista de recientes o multitarea​


El método más sencillo pasa por la multitarea del propio sistema. La vista de apps recientes muestra todas las aplicaciones que has abierto hace poco y que aún siguen cargadas, listas para ser cerradas con un gesto.

En móviles con navegación por gestos, desliza el dedo desde la parte inferior de la pantalla hacia arriba y mantén un instante hasta que aparezcan las miniaturas de las aplicaciones abiertas. En dispositivos con los tres botones clásicos, pulsa el botón cuadrado o de multitarea.

A continuación, busca la aplicación que se ha quedado colgada entre las tarjetas que aparecen en pantalla. Suele mostrarse con su última captura tal y como estaba cuando dejó de responder, así que la reconocerás fácil.

Cuando la tengas localizada, desliza su ventana hacia arriba o hacia un lateral (según el modelo de móvil) para indicarle al sistema que quieres cerrarla. Esa acción detiene la app en primer plano y la saca de la memoria de uso inmediato.

Debes tener en cuenta que, aunque este método es muy rápido, no siempre mata todos los procesos que la aplicación puede tener en segundo plano, especialmente en apps de mensajería, redes sociales o servicios que se mantienen activos para enviar notificaciones.

El botón Inicio y la lista de apps activas​


Si el móvil se ha quedado medio pillado y no responde bien, conviene mantener la calma. Evita pulsar botones sin parar, porque el sistema ya estará bastante ocupado intentando arreglar el problema y añadirle más tareas solo suele empeorarlo.

En muchos dispositivos Android, puedes mantener pulsado el botón Inicio durante uno o dos segundos (en los que todavía lo tengan visible con icono de casa) para que aparezca el menú de aplicaciones activas o recientes.

En esa lista verás todas las apps que se encuentran en memoria “dormidas” o en segundo plano, incluyendo la que te está dando guerra. De nuevo, basta con deslizar su miniatura a la derecha o a la izquierda para cerrarla.

Qué pasa con las apps que muestran un candado y no se dejan cerrar​


Algunos usuarios se encuentran con que, al abrir la multitarea, ciertas aplicaciones muestran un icono de candado cerrado en la esquina superior. Cuando aparece ese símbolo, al intentar deslizarlas para cerrar no hay manera de quitarlas de la lista.

Ese candado indica que la app está “fijada” o bloqueada para que el sistema no la cierre automáticamente en segundo plano. Las capas de algunos fabricantes añaden esta función para proteger apps importantes como WhatsApp, el reproductor de música o aplicaciones del sistema, pero a veces se activa sin querer.

Para poder cerrarlas, suele bastar con tocar sobre el propio candado para cambiarlo de cerrado a abierto. Una vez que el icono aparece desbloqueado, podrás deslizar la app como cualquier otra y desaparecerá de la multitarea.

En móviles donde el candado no se quite con un toque, busca en la vista de recientes opciones como “Bloquear esta aplicación” o “Fijar”. Normalmente se activan dejando pulsada la ventana de la app, y de la misma forma se desactivan. Cuando la aplicación deje de estar protegida, volverá a ser cerrable.

Forzar la detención desde los ajustes del sistema​


Si con la multitarea no es suficiente y la aplicación sigue dando problemas, puedes pasar al siguiente nivel. El menú de Ajustes ofrece la opción de “Forzar detención” para cerrar una app de forma contundente, incluyendo servicios y procesos que se mantienen por detrás.

Forzar detención de aplicaciones en Android


Para usar este método, entra en Ajustes del teléfono y ve al apartado de Aplicaciones. Según la versión de Android puede llamarse “Aplicaciones”, “Apps”, o “Aplicaciones y notificaciones”, pero el contenido es similar.

Dentro de ese menú encontrarás el listado completo de programas instalados en el dispositivo. Si no la ves a la primera, toca en “Ver todas las aplicaciones” o en el icono de menú para mostrar la lista completa y busca la app conflictiva.

Al seleccionar la aplicación, accederás a su ficha de detalles. En la parte superior o central suele aparecer el botón “Forzar detención”. Toca sobre él y confirma en la ventana emergente que quieres detener la app.

Con este paso, Android detiene todos los procesos y servicios relacionados con esa aplicación, incluyendo los que trabajan en segundo plano. Es una de las maneras más eficaces de “matar” una app que se ha quedado bloqueada o que está consumiendo recursos sin sentido.

Control de apps que siguen en segundo plano​


Hay aplicaciones que, aunque no parezcan bloqueadas del todo, se mantienen activas en segundo plano constantemente. Esto puede generar lentitud, drenaje de batería o un uso excesivo de datos, incluso si tú no las estás utilizando.

La mayoría de móviles Android modernos incluyen herramientas para que el sistema gestione automáticamente esas apps “huidizas”. En muchos modelos encontrarás secciones como Batería, Ahorro de energía o Cuidado del dispositivo que analizan qué programas se pasan de la raya y los ajustan.

Desde Ajustes > Batería o similares, puedes activar funciones de optimización automática para limitar la actividad de las aplicaciones en segundo plano. Esto reduce la frecuencia con la que se despiertan a sincronizar, y en muchos casos evita bloqueos derivados de un uso abusivo de recursos.

Como extra, algunos fabricantes ofrecen sistemas de “hibernación” de apps. Cuando una aplicación lleva mucho tiempo sin usarse, el teléfono la pone en un estado de reposo profundo, de manera que no gasta batería ni datos hasta que la vuelves a abrir.

Limitar los procesos en segundo plano con opciones de desarrollador​


Si quieres un control mucho más fino, Android esconde un panel avanzado. Las Opciones de desarrollador permiten restringir el número máximo de procesos en segundo plano, lo que puede ser útil si tienes serios problemas de rendimiento.

Para desbloquear ese menú, entra en Ajustes > Acerca del teléfono y pulsa varias veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta que el sistema te avise de que ya eres desarrollador. Después, vuelve atrás y encontrarás el nuevo apartado de Opciones de desarrollador.

Dentro de esas opciones, baja hasta localizar el ajuste llamado “Limitar procesos en segundo plano” o similar. Ahí puedes decidir si quieres que Android permita un número reducido de procesos abiertos o, en el extremo, que no mantenga ninguno activo.

Esta medida es bastante agresiva, así que hay que usarla con cabeza. Si impides que haya procesos en segundo plano, algunas apps dejarán de recibir notificaciones o funcionarán de manera errática hasta que las abras de nuevo manualmente.

Cerrar o inhabilitar apps concretas que molestan​


En lugar de aplicar un recorte general, también puedes ir caso por caso. Desde Ajustes > Aplicaciones puedes seleccionar cualquier app y forzar su detención de forma individual cuando detectes que se ha quedado colgada o que se está pasando con el consumo.

Si se trata de una app que no necesitas para nada, lo más práctico es desinstalarla o desactivarla desde ese mismo menú para que deje de ocupar espacio y recursos. En la ficha de la aplicación suele aparecer el botón “Desinstalar” bien visible.

Hay aplicaciones del sistema que no permiten desinstalación, pero en muchos casos sí se pueden desactivar. Al inhabilitar una app preinstalada, esta deja de ejecutarse y desaparece del cajón de aplicaciones, reduciendo su impacto en el rendimiento.

Optimizar el consumo de batería de las apps​


Además de los bloqueos visibles, hay otro frente importante: el consumo de batería por parte de apps que siguen trabajando sin que te enteres. Android ofrece herramientas para controlar qué programas tienen permitido gastar energía tranquilamente en segundo plano.

Entra en Ajustes y ve a la sección de Aplicaciones. Suele haber un engranaje o un menú llamado “Acceso especial” donde se agrupan permisos avanzados. Ahí encontrarás la opción “Optimización de batería” o similar.

En ese apartado, el sistema te mostrará una lista de apps y un estado que indica si están optimizadas o excluidas de esa optimización. Selecciona la aplicación que más batería consume y activa la opción de optimizar.

Al hacerlo, Android limita su actividad en segundo plano para que no se mantenga despierta más de lo imprescindible. De este modo, disminuyes el riesgo de que se bloquee por exceso de procesos y de paso alargas la autonomía del móvil.

Dependiendo del modelo, puede que también tengas funciones adicionales como “Apps en suspensión”, “Gestor de energía” o “Cuidado del dispositivo”. Estas utilidades permiten establecer reglas automáticas para que el sistema controle las apps glotonas de forma periódica.

Qué hacer si la app se cuelga por la conexión a Internet​


Hay bloqueos que no se deben a fallos internos de la app ni a problemas de memoria, sino a la red. Cuando la conexión es muy lenta o se corta a medias, una aplicación que depende de Internet puede quedar esperando eternamente, dando la sensación de que se ha quedado seca.

En estos casos, conviene seguir una pequeña rutina. Primero, apaga los datos móviles o desactiva el Wi‑Fi durante un par de minutos para obligar a la app a romper la comunicación que tenía colgada con el servidor.

Después, apaga completamente el dispositivo y vuelve a encenderlo. Un reinicio limpio libera procesos atrapados y suele resolver pequeños fallos temporales que provocan bloqueos en las aplicaciones.

Al volver a tener el móvil encendido, activa de nuevo los datos móviles o conéctate a una red Wi‑Fi estable. Prueba de nuevo la app y comprueba si carga con normalidad. Si sigue dándote problemas, intenta con otra red distinta por si el fallo está en tu proveedor actual.

Si tras cambiar de conexión los bloqueos continúan, todo apunta a un fallo específico de la aplicación, de su servidor o de la configuración en tu dispositivo. En ese punto ya puedes recurrir al resto de métodos de este artículo para forzar su cierre, limpiar datos o incluso desinstalarla temporalmente.

Soluciones más drásticas cuando nada funciona​


Cuando una app se resiste a todo, hay medidas un poco más serias que pueden devolver las cosas a la normalidad. Estas acciones son más contundentes, así que conviene usarlas solo cuando ya has probado lo anterior sin éxito.

La primera y más evidente es desinstalar la aplicación problemática desde Ajustes > Aplicaciones. En la ficha de la app, pulsa en “Desinstalar” y confirma. Si no es posible porque es una app del sistema, opta por desactivarla para evitar que se ejecute.

Otra opción poderosa es borrar la caché y los datos de la aplicación. En el mismo menú, entra en “Almacenamiento” y utiliza los botones “Borrar caché” y “Borrar datos”. Esto restaura la app a un estado casi como recién instalada.

Ten en cuenta que, al eliminar datos, perderás configuraciones, sesiones iniciadas y, en algunos casos, archivos guardados dentro de la propia app. Antes de hacerlo, asegúrate de tener copia de seguridad o de que no te importa reconfigurar todo después.

Herramientas de terceros y controles avanzados​


Si eres de los que quieren tener al milímetro lo que corre en su móvil, puedes ir un paso más allá. En Google Play hay aplicaciones pensadas para hibernar apps o ayudarte a localizar qué se está ejecutando, aunque conviene ser selectivo con lo que instalas.

Herramientas como Greenify, por ejemplo, permiten poner en hibernación automática ciertas apps cuando no las usas, para que no consuman recursos de fondo. Otras utilidades muestran una lista de procesos activos y te permiten cerrarlos de una vez, a menudo usando permisos de accesibilidad.

Eso sí, hay que ir con cuidado: muchos “task killers” genéricos prometen acelerar el teléfono pero acaban generando más problemas que soluciones, forzando cierres constantes y peleándose con el propio sistema Android.

Otra vía avanzada es usar de nuevo las Opciones de desarrollador. Dentro de ese menú existe una sección como “Servicios en ejecución” o “Estadísticas de proceso”, donde puedes ver qué apps y servicios están activos y cuánta memoria RAM utilizan.

Desde ahí, es posible seleccionar una app concreta y detenerla manualmente. Eso sí, no conviene cerrar procesos del sistema ni servicios de Google que no conozcas, porque podrías provocar fallos graves o que el teléfono empiece a comportarse de manera extraña.

Otros pasos útiles cuando una app se comporta mal​


No todos los bloqueos indican un desastre permanente. Muchas veces, un cuelgue es un fallo puntual que se soluciona con una acción sencilla, sin necesidad de entrar en menús avanzados.

Lo primero, aunque suene básico, es reiniciar el teléfono manteniendo pulsado el botón de encendido y eligiendo la opción “Reiniciar”. Un apagado y encendido a tiempo arregla una enorme cantidad de bloqueos temporales.

También ayuda comprobar si hay versiones más nuevas. Desde Google Play, entra en la ficha de la app y mira si hay una actualización pendiente. Los desarrolladores suelen corregir cuelgues y errores en las nuevas versiones.

No te olvides del propio sistema. Ve a Ajustes > Sistema > Actualización de software y revisa si tu Android tiene alguna actualización disponible. Cada nueva versión suele traer mejoras de estabilidad y seguridad.

Un punto que pasa desapercibido es la fecha y la hora. Si el reloj del dispositivo está mal, algunas apps que dependen de servidores externos pueden fallar. Entra en Ajustes > Sistema > Fecha y hora, desactiva y vuelve a activar las opciones automáticas para forzar una resíncronización.

Cuando sigue fallando: soporte y restauración​


Si después de forzar cierres, limpiar datos, desinstalar y probar de todo, la aplicación sigue bloqueándose, quizá el problema esté más allá de tu alcance. En esos casos, es buena idea recurrir al desarrollador de la app o plantearse medidas extremas.

En la ficha de la aplicación dentro de Google Play suele aparecer una sección de contacto, con correo electrónico o formulario. Escribe explicando qué modelo de móvil tienes, la versión de Android y exactamente cuándo se bloquea la app; esta información ayuda bastante a que puedan corregir el fallo.

Si el móvil entero funciona mal con muchas apps y no solo con una, puedes plantearte restablecer los datos de fábrica desde Ajustes > Sistema > Opciones de recuperación o similar. Es una medida muy drástica, porque borra todo el contenido del teléfono.

Antes de dar ese paso, haz copia de seguridad de tus fotos, contactos, chats y archivos importantes. Una vez restaurado, reinstala solo las apps realmente necesarias y comprueba si los bloqueos han desaparecido.

Para reducir la posibilidad de que las apps vuelvan a bloquearse en el futuro, es recomendable mantener el sistema y las aplicaciones siempre actualizados, revisar de vez en cuando los permisos concedidos desde Ajustes > Privacidad > Administrador de permisos y evitar instalar programas desde fuentes poco fiables o que prometan “milagros” de rendimiento.

También ayuda mucho controlar qué apps pueden usar datos en segundo plano desde Ajustes > Red e Internet > Uso de datos. Limitar el acceso a las que no necesitas constantemente reduce tanto el riesgo de bloqueos como el consumo de batería y de megas.

Con todas estas herramientas, desde los gestos rápidos en la multitarea hasta los menús avanzados de desarrollador, tienes a tu alcance todo lo necesario para cerrar apps que se quedan bloqueadas en Android, domar las que abusan del segundo plano y mantener el móvil funcionando fluido. Tomarse unos minutos para conocer estas opciones marca la diferencia entre sufrir cada vez que una app se cuelga o tener siempre un plan claro para recuperar el control.

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