Usar una app de mensajería para hablar con otras personas es lo habitual, pero nadie te impide darle una vuelta al uso clásico y enviarte mensajes a ti mismo en WhatsApp u otras aplicaciones. Puede sonar raro la primera vez que lo escuchas, pero en cuanto lo pruebas descubres que es una de esas funciones que terminas usando todos los días casi sin darte cuenta.
Contar con un chat donde solo estás tú te permite tener un espacio rápido y siempre disponible para guardar notas, fotos, audios, documentos o enlaces sin instalar nada extra. Además, al estar todo sincronizado entre móvil, ordenador y otros dispositivos, se convierte en un truco perfecto para pasar información de un sitio a otro y para hacer pruebas sin molestar a nadie.
¿Por qué es útil enviarte mensajes a ti mismo en apps de mensajería?
WhatsApp y el resto de apps de mensajería nacieron para chatear con otras personas, pero su verdadero potencial aparece cuando las aprovechas como herramienta personal para organizar información. Mandarte mensajes a ti mismo es, en esencia, como tener un bloc de notas, una carpeta de archivos y un pequeño organizador de ideas dentro de una app que ya usas todo el día.
Muchas veces, cuando necesitamos apuntar algo rápido, lo que tenemos más a mano es WhatsApp abierto en el móvil. En lugar de buscar una app de notas, un correo o un gestor de tareas, puedes escribirte un mensaje en tu propio chat, pegar un enlace o reenviar una foto y saber que estará ahí cuando lo necesites.
Además, estos chats contigo mismo permiten enviar contenido de un dispositivo a otro usando WhatsApp Web o la versión de escritorio. Es tan simple como adjuntar un archivo en el móvil y descargarlo en el ordenador, o al revés, sin necesidad de cables, correo electrónico ni servicios de almacenamiento en la nube.
Otro uso clave es el de zona de pruebas para tus mensajes. Puedes ensayar cómo se ve un texto largo, probar formatos, emojis, notas de voz o stickers, e incluso generar nuevos stickers a partir de tus propias fotos, todo ello sin molestar a tus contactos ni llenar otros chats con contenido que no les interesa.
En el día a día, un chat unipersonal en WhatsApp o en cualquier otra app de mensajería se acaba convirtiendo en un pequeño centro de control: listas de la compra, tareas pendientes, ideas, enlaces importantes, memes guardados… todo junto en un sitio que revisas constantemente.
Usos prácticos de los mensajes contigo mismo
Los usos de esta función son casi infinitos, pero hay una serie de casos muy habituales donde enviarte mensajes a ti mismo marca realmente la diferencia en comodidad y rapidez.
- Guardar notas y recordatorios rápidos: si algo se te pasa por la cabeza mientras estás chateando, lo más fácil es anotarlo en tu propio chat. No hay que abrir otra app ni pensar demasiado dónde guardarlo; simplemente escribes el mensaje y listo.
- Crear listas (compra, series, libros…): puedes ir apuntando lo que necesitas comprar, películas que te recomienden, libros pendientes o tareas para la semana. Al estar en WhatsApp, es fácil consultar la lista cuando estás en el súper o cuando te tumbas en el sofá a elegir qué ver.
- Almacenar enlaces interesantes: artículos, hilos de redes sociales, vídeos o webs que quieres leer luego se guardan muy bien en tu propio chat. Así evitas perderlos entre grupos, canales o conversaciones con otras personas.
- Pasar fotos, vídeos y documentos entre dispositivos: envías una foto desde el móvil a tu chat contigo mismo y la abres desde WhatsApp Web o la app de escritorio para descargarla. Es ideal para compartir archivos puntuales sin depender de servicios externos.
- Guardar documentos importantes: tarjetas de embarque, entradas, tickets, justificantes o certificados se pueden almacenar en un chat propio para tenerlos siempre a mano, sin rebuscar entre las carpetas de la galería o en el correo.
- Recopilar memes, chistes y contenido divertido: cuando ves algo gracioso en otro chat, lo reenvías a tu conversación personal y así tienes una biblioteca propia de memes y chistes lista para usar en cualquier momento.
- Registrar notas de voz y clips de audio: si prefieres hablar antes que escribir o quieres capturar una idea sin pararte a teclear, puedes mandarte notas de voz a ti mismo y escucharlas más tarde, o usarlas como borrador antes de compartirlas con otra persona.
- Guardar ubicaciones y sitios que quieres recordar: restaurantes, direcciones, lugares que te recomiendan… Compartes la ubicación con tu propio chat y luego es muy sencillo recuperarla el día que vayas.
- Recordar contraseñas de forma puntual: en casos muy concretos, cuando estás registrándote en una web desde un dispositivo donde no tienes tu gestor de contraseñas, puedes anotar temporalmente la contraseña en tu chat. Eso sí, es fundamental borrarla después y guardarla en un gestor seguro en cuanto puedas.
- Probar contenido y formato de mensajes: antes de mandar un texto delicado o importante, puedes redactarlo en tu propio chat, ajustar el tono, la longitud y el formato (cursivas, negritas, listas…) y solo cuando estés conforme copiarlo o reenviarlo a la persona o grupo correspondiente.
- Crear y probar stickers: como WhatsApp permite generar stickers a partir de imágenes de los chats, puedes enviarte una foto solo a ti y convertirla en sticker ahí mismo, sin tener que compartirla con nadie más ni llenar otros chats con pruebas.
- Usarlo como diario personal: si te apetece llevar un pequeño diario, puedes escribir todos los días cómo te ha ido, qué has hecho o cómo te sientes. Es tan sencillo como ir dejando mensajes fechados y, si quieres, combinarlos con fotos y notas de voz para darle más contexto.
Función oficial de WhatsApp: «Message Yourself»
Durante años, quienes querían hablar consigo mismos en WhatsApp tenían que recurrir a trucos como crear un grupo y echar al resto de integrantes o abrir enlaces especiales con el propio número. Todo eso cambió cuando WhatsApp lanzó en 2022 la función oficial llamada «Message Yourself» o «Enviarte mensajes a ti mismo».
Esta herramienta está disponible en las versiones móvil (Android y iOS), web y escritorio, y aparece integrada como si fuera un chat normal más. La idea de WhatsApp es que puedas mandarte contenido a tu número para «llevar un seguimiento de notas y mensajes», es decir, usarla como espacio personal dentro de la aplicación.
Aunque el chat contigo mismo se comporta casi como cualquier otra conversación, hay algunas limitaciones importantes. Desde ese chat no puedes llamarte a ti mismo ni en audio ni en vídeo, no puedes bloquearte ni reportarte, y tampoco tiene sentido ver tu propio estado en línea, así que esas opciones no están disponibles.
Todo lo que envías en ese chat disfruta de la misma cifrado de extremo a extremo que el resto de conversaciones de WhatsApp. Eso implica que el contenido viaja protegido tanto en los servidores como en tu dispositivo. Aun así, conviene no abusar del envío de datos extremadamente sensibles (como contraseñas a largo plazo o documentos muy delicados) y combinarlos con otras medidas de seguridad adicionales.
¿Cómo enviarte mensajes a ti mismo en WhatsApp (método oficial)?
La forma más sencilla y rápida de usar esta función es desde la pantalla principal de chats. WhatsApp ha colocado tu propio contacto en una posición destacada para que puedas iniciar el chat contigo en cuestión de segundos, sin tener que rebuscar.
En Android y en iPhone, el proceso es prácticamente el mismo: abres la app, vas a la pestaña de chats y tocas el botón de iniciar un nuevo chat. Ese botón suele estar como un icono flotante verde en Android y como un botón de redactar en la parte superior en iOS.
Cuando entras en la pantalla de nuevo chat, verás en la parte superior de la lista un contacto muy especial: tú mismo, con tu nombre y una etiqueta tipo «Tú» o similar. Normalmente, es suficiente con pulsar ahí para abrir de inmediato la conversación contigo mismo.
Es recomendable que tengas tu número guardado correctamente en la agenda del móvil, con tu nombre y teléfono, para que WhatsApp lo identifique sin problema como tu propio contacto. Si el dispositivo no lo genera de forma automática, puedes crear esa ficha de contacto manualmente en tu libreta de direcciones.
Una vez abierto el chat, cualquier mensaje, archivo, nota de voz, sticker o ubicación que envíes ahí solo lo verás tú desde los dispositivos en los que tengas sesión iniciada en WhatsApp. No necesitas repetir el proceso: el chat queda guardado como cualquier otra conversación y podrás fijarlo arriba para tenerlo siempre a la vista.
Otros métodos clásicos para abrir un chat contigo mismo
Antes (y también ahora, si quieres más flexibilidad), existen varios trucos que permiten lograr el mismo efecto de tener un espacio privado para hablar contigo mismo en WhatsApp. Son útiles si aún no te ha llegado la función oficial, si quieres crear varios chats temáticos o si simplemente prefieres otro enfoque.
Añadirte como contacto en tu agenda
Una forma muy directa es crear en el móvil un nuevo contacto con tu propio número de teléfono. Dado que WhatsApp se sincroniza con la agenda para saber quién usa la app, en cuanto actualice la lista de contactos aparecerás tú mismo como un usuario disponible para chatear.
Tras guardar el contacto, basta con entrar en WhatsApp, abrir un nuevo chat y buscarte por el nombre que hayas indicado. Al seleccionarlo, se creará la conversación como si fuera con cualquier otra persona, pero estarás escribiendo contigo.
Usar un enlace web especial (wa.me)
WhatsApp también permite iniciar conversaciones con números que no tengas guardados en la agenda mediante enlaces web del tipo «wa.me». La estructura general es la siguiente: http://wa.me/numerodetelefono, sustituyendo «numerodetelefono» por el número completo asociado a tu cuenta, con el prefijo correspondiente.
Solo tienes que abrir el navegador de tu móvil o del ordenador y escribir esa dirección en la barra. El navegador te mostrará una página que te ofrece abrir WhatsApp para empezar el chat con ese número. Si has puesto el tuyo, se generará el chat contigo mismo y a partir de ahí quedará guardado en tu lista de conversaciones.
Crear un grupo en el que solo estés tú
Uno de los trucos más veteranos es el de montar un grupo unipersonal. Técnicamente, WhatsApp no deja crear grupos con un solo integrante, así que primero tienes que añadir al menos a otra persona. Tras crear el grupo, puedes expulsar a ese contacto para quedarte solo.
El resultado es un grupo en el que únicamente estás tú, que se comporta prácticamente igual que cualquier otro chat. La ventaja es que puedes repetir el truco varias veces y crear varios grupos temáticos: uno para recetas, otro para ideas de trabajo, otro para viajes, otro para memes… así mantienes tus notas y archivos personales mejor organizados.
Reenviarte contenido desde otros chats
Una forma muy cómoda de alimentar tu chat contigo mismo es reenviar mensajes desde otras conversaciones. Da igual si se trata de un grupo, un chat individual o incluso un canal: Todo lo que te parezca útil lo puedes mandar a tu conversación privada para tenerlo bien localizado.
El proceso es simple: abres el chat donde está el mensaje original (texto, foto, vídeo, archivo, enlace o nota de voz), mantienes pulsado sobre ese contenido y eliges la opción «Reenviar». Después, seleccionas tu propio chat (normalmente puedes encontrarlo escribiendo «Yo» en la barra de búsqueda o localizando tu nombre) y confirmas el reenvío.
En la versión web o de escritorio, también puedes pasar el cursor sobre el mensaje, abrir el menú correspondiente y hacer clic en la opción de reenviar. De nuevo, eliges tu propio número o tu chat personal y el mensaje quedará copiado allí.
¿Cómo fijar tu chat contigo mismo para tenerlo siempre a mano?
Si piensas usar de verdad esta función (y lo más probable es que sí), lo más recomendable es anclar tu conversación contigo mismo para que siempre aparezca en la parte superior de la lista de chats y no se pierda entre el resto.
En Android, el proceso es muy sencillo: en la pantalla de chats, buscas tu conversación personal, mantienes pulsado sobre ella unos segundos y verás la opción «Fijar chat» o «Anclar». Al seleccionarla, ese chat quedará clavado arriba junto con otros que también hayas fijado, hasta un máximo de tres.
En iPhone, lo que tienes que hacer es deslizar la conversación hacia la derecha en la lista de chats y tocar en el icono de fijar o en el texto equivalente. Automáticamente, tu chat contigo mismo aparecerá en la parte superior y será más difícil que quede enterrado por conversaciones nuevas.
Esta fijación es muy útil porque convierte tu conversación personal en una especie de panel rápido de acceso a tus notas, archivos y recordatorios. Siempre sabrás dónde está y no tendrás que rebuscarla cada vez.
Diferencias con otras apps de mensajería
Aunque WhatsApp ha incorporado por fin el envío de mensajes a uno mismo, otras apps de mensajería como Telegram llevan tiempo apostando fuerte por este concepto. En Telegram, por ejemplo, el chat «Mensajes guardados» ofrece funciones adicionales como la búsqueda avanzada y el envío de archivos de mayor tamaño, lo que hace que en algunos aspectos tenga todavía más potencia.
WhatsApp, sin embargo, compensa esto con su enorme base de usuarios y con el hecho de que es la app que muchas personas abren de forma compulsiva varias veces al día. Esto convierte al chat contigo mismo en un lugar perfecto para no olvidarte de lo que has guardado, porque lo ves constantemente al entrar a otros chats.
A día de hoy, a esta función de mensajes a uno mismo en WhatsApp le falta, por ejemplo, la posibilidad de programar envíos como recordatorios automáticos. Sería muy útil poder escribir un mensaje para ti y decirle a la app que te lo muestre a una hora concreta, pero de momento eso no está implementado, así que los recordatorios son más bien visuales: ves el mensaje cuando entras a la app.
Con todo, usar los mensajes contigo mismo en WhatsApp o en cualquier otra app de mensajería acaba siendo una forma muy natural de centralizar notas, archivos e ideas en un espacio que ya forma parte de tu rutina diaria. Con un solo chat puedes improvisar un bloc de notas, un mini almacenamiento en la nube y un tablero personal de cosas importantes que quieres tener siempre a mano.
Al final, enviarte mensajes a ti mismo en apps de mensajería es un pequeño truco que multiplica lo que ya hacías con WhatsApp: además de hablar con los demás, lo conviertes en tu propio asistente para recordar cosas, mover archivos, guardar enlaces y organizar tu día a día sin necesidad de instalar nada más. Comparte este tutorial y ayuda a otros a enviar mensajes a si mismo en apps de mensajería.
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