Noticia Cómo evitar que Android cierre apps importantes en segundo plano

Cómo evitar que Android cierre apps importantes en segundo plano


¿Tu móvil Android mata apps en segundo plano justo cuando más las necesitas? Dejas abierta la app del banco, el reloj inteligente pierde conexión, no te llegan los mensajes a tiempo o una alarma falla porque el sistema la ha cerrado por su cuenta. No eres el único: Android está pensado para exprimir la batería y la memoria, pero muchas veces se pasa de listo y termina apagando aplicaciones que para ti son críticas.

La buena noticia es que tienes bastante control para decidir qué aplicaciones pueden seguir funcionando en segundo plano y cuáles no. Eso sí, hay que conocer bien los ajustes de batería, las opciones de desarrollador, las particularidades de cada capa (Samsung, Xiaomi, realme, OPPO…) y algunos trucos extra para que Android deje de cerrar lo que no debe, sin cargarte el rendimiento ni la autonomía del móvil.

¿Por qué Android cierra aplicaciones importantes en segundo plano?​


Detrás de estos cierres automáticos hay dos grandes culpables: la gestión de la memoria RAM y las políticas de ahorro de batería. Android monitoriza constantemente qué apps usas, cuánto tiempo llevan inactivas y cuánta memoria queda libre; si el sistema necesita recursos o detecta que una aplicación “no es prioritaria”, la puede cerrar sin preguntar.

Este comportamiento tiene su lógica: cerrar procesos que no utilizas ayuda a que el móvil vaya más fluido, consuma menos energía y se caliente menos. El problema aparece cuando Android o la capa del fabricante se ponen demasiado agresivos y terminan cortando apps que necesitas activas: mensajería, domótica, reloj o pulsera inteligente, apps de salud, alarmas, localización continua, etc.

Ventajas y desventajas de cerrar apps en segundo plano​


No todo es malo: permitir que el sistema cierre aplicaciones en segundo plano con cierta libertad tiene muchos efectos positivos. Menos procesos abiertos significa menos gasto energético, menos uso de CPU y de RAM, y menos riesgo de sobrecalentamiento, algo clave en móviles con hardware modesto o baterías ya tocadas.

Cuando hay menos apps activas también se nota que el dispositivo responde con mayor rapidez, los menús se abren antes y las animaciones son más fluidas. Además, algunas aplicaciones maliciosas o mal diseñadas se aprovechan precisamente de la actividad en segundo plano para recopilar datos o consumir recursos sin que lo notes, así que que Android las cierre puede ser hasta una medida de seguridad.

La cara B es que ciertas aplicaciones necesitan vivir en segundo plano para ofrecer funciones básicas: notificaciones en tiempo real, sincronización de correo, seguimiento de actividad física, conexión con el coche, control de casas domóticas, seguimiento GPS, recordatorios o alarmas. Si el sistema las “mata”, pierdes avisos, pierdes información y, a veces, hasta deja de funcionar el dispositivo conectado.

¿Qué apps suelen ser críticas en segundo plano?​


Cómo evitar que Android cierre apps importantes en segundo plano


Conviene tener claro qué aplicaciones deberías proteger frente a los cierres automáticos de Android. Normalmente entran en este grupo todas las que dependen de procesos continuos o de notificaciones fiables: WhatsApp, Telegram, Signal, apps de correo electrónico, tareas, calendarios con recordatorios, apps de bancos con avisos de seguridad, etc.

También debes cuidar especialmente las apps que mantienen conexión con otros dispositivos o servicios: relojes y pulseras inteligentes, auriculares, coches conectados, cámaras de seguridad, sensores domóticos, cerraduras inteligentes, aplicaciones de monitorización de salud o de actividad física que rastrean tus pasos o tu sueño.

Al mismo tiempo, es buena idea revisar qué otras apps se cuelan en segundo plano sin aportar gran cosa: juegos que apenas usas, redes sociales que no necesitas siempre activas o herramientas que solo abres de vez en cuando. Estas son candidatas perfectas para dejar que Android las cierre, restringir su actividad o incluso suspenderlas.

¿Cómo saber qué aplicaciones están en segundo plano?​


Antes de tocar nada, viene bien ver qué apps están realmente activas y cuántos recursos consumen. Android ofrece varias formas de hacerlo, aunque la ruta exacta puede variar ligeramente según la marca de tu móvil y la versión del sistema.

Una manera bastante completa es activar primero las Opciones de desarrollador. Ve a Ajustes > Acerca del teléfono y pulsa siete veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta que aparezca el mensaje de que ya eres desarrollador. Luego entra en Ajustes > Sistema > Opciones de desarrollador > Servicios en ejecución para ver qué aplicaciones y servicios permanecen activos y cuánta RAM consumen.

Otra opción algo más sencilla es revisar el apartado de Aplicaciones dentro de los ajustes del sistema. Entrando en Ajustes > Aplicaciones (o “Aplicaciones y notificaciones” en algunas capas) podrás consultar el listado completo, ver el uso de batería, la memoria que gastan e incluso si están trabajando en segundo plano más de la cuenta, usando gestores de aplicaciones como app manager y otros gestores.

Cuando la culpa es de la memoria o de la caché​


En móviles con poca RAM es habitual que el sistema se vea obligado a cerrar apps simplemente porque no cabe todo a la vez. En estos casos, da igual lo que hagas: si saturas el teléfono con juegos pesados, redes sociales, navegación y música, Android acabará sacando algo de la memoria para que no se venga abajo.

Si notas cierres constantes de una app concreta, puede ayudar vaciar su caché y, en algunos casos, sus datos; y conviene usar apps para diagnosticar el hardware para confirmar problemas. Para ello entra en Ajustes > Aplicaciones > Ver todas > elige la aplicación problemática > Almacenamiento y pulsa en “Borrar caché”. Si los errores persisten y no te importa reconfigurarla, también puedes tocar en “Borrar datos” para empezar de cero con esa app.

El papel del ahorro de batería y la batería adaptable​


Uno de los grandes responsables de que Android sea agresivo con las apps es el modo de ahorro de energía. Cuando lo activas, el sistema aprieta al máximo: reduce actividad en segundo plano, recorta sincronizaciones y acorta todavía más la vida de las aplicaciones que no estás usando, lo que se traduce muchas veces en notificaciones que llegan tarde o no llegan.

Si estás teniendo muchos problemas con apps esenciales que se cierran, comprueba primero si tienes el modo de ahorro de batería o modos “ultra” activados. Entra en Ajustes > Batería (o “Cuidado del dispositivo”, “Mantenimiento del dispositivo”, etc.) y desactiva estos perfiles extremos si quieres que las aplicaciones importantes respiren un poco más.

En muchas versiones modernas verás también la opción de batería adaptable o gestor inteligente de batería. Este sistema aprende de tus hábitos y limita de forma automática las apps que apenas usas, dejando más libres las que estás abriendo a diario. Es una función muy útil, pero si detectas que una app importante deja de enviar avisos, revisa en Ajustes > Batería > Batería adaptable (o similar) qué aplicaciones se han restringido y quítala de esa lista o prueba apps para optimizar Android.

Desactivar la optimización de batería en apps imprescindibles​


Además del modo de ahorro general, Android incluye un sistema de optimización de batería a nivel de cada aplicación. Por defecto, casi todas están optimizadas, lo que significa que el sistema puede recortar su actividad en segundo plano para alargar la autonomía. Para ciertas apps críticas, conviene que esto no ocurra.

Para proteger una aplicación concreta, entra en Ajustes > Aplicaciones y selecciona la app que te interesa. Dentro toca en “Batería” o “Uso de la batería” y busca una opción del estilo “Optimización de batería”, “Gestión de batería” o similar. Verás varios modos: elige “Sin restricciones”, “No optimizar” o “Permitir actividad en segundo plano”, según cómo lo nombre tu fabricante.

Este ajuste implica que esa aplicación ya no será cerrada tan alegremente para ahorrar energía, así que es normal que suba un poco el consumo. Lo ideal es aplicarlo solo a unas pocas apps fundamentales: mensajería principal, servicio de reloj o pulsera, app del coche, domótica, alarmas o cualquier herramienta de la que dependas en tu día a día.

Quitar restricciones en capas agresivas: Samsung, Xiaomi y otros​


Algunos fabricantes son especialmente celosos con la batería y aplican capas de gestión extra por encima de Android “puro”. Tanto Samsung (One UI) como Xiaomi, Redmi, POCO (MIUI), realme (realme UI) u OPPO (ColorOS) tienen sus propios sistemas de control de apps en segundo plano.

En móviles Samsung, por ejemplo, además del ajuste de batería por app, existe la sección de “Aplicaciones en suspensión” y “Aplicaciones en suspensión profunda”. Si una app está en la lista profunda, casi no tendrá permiso para moverse en segundo plano. Ve a Ajustes > Mantenimiento del dispositivo o Cuidado del dispositivo > Batería y entra en la gestión de apps siempre en suspensión para revisar qué ha metido ahí el sistema y sacar cualquier aplicación importante.

En muchos modelos de Samsung, un truco muy eficaz es combinar el bloqueo en multitarea con el modo “No restringido”. Abre la multitarea, toca el icono de la app que no quieres que se cierre, selecciona “Mantener abierto” (verás un candado azul) y luego, desde el mismo menú, entra en “Información de la aplicación” > “Batería” y escoge “No restringido”. Así reduces al mínimo la probabilidad de que One UI la elimine por su cuenta.

En Xiaomi, Redmi o POCO, así como en OPPO y realme, también puedes fijar aplicaciones en la pantalla de multitarea. Abre la vista de apps recientes, mantén pulsada la miniatura de la app que quieres proteger o pulsa su icono, y selecciona el candado o la opción similar que indique que queda bloqueada. De este modo, aunque borres todas las demás apps recientes, esa quedará a salvo.

Bloquear aplicaciones en la multitarea para que no se cierren​


Bloquear una app en la multitarea es una forma muy visual y rápida de avisar al sistema de que esa aplicación no debe salir de la memoria salvo que sea estrictamente necesario. Suele estar disponible en la mayoría de capas modernas, aunque el icono o el gesto cambian algo entre marcas.

En la práctica, el procedimiento consiste en abrir la multitarea con el gesto o el botón correspondiente, localizar la aplicación que quieres proteger, mantenerla pulsada o tocar su icono y marcar la opción de candado, “Mantener abierta”, “Bloquear”, “Fijar” o similar; si prefieres ordenar y proteger el acceso, prueba con carpetas inteligentes para organizar tus apps. Cuando vuelvas a abrir la multitarea verás un pequeño símbolo (normalmente un candado) que indica que está protegida.

Ten en cuenta que cada vez que instales apps nuevas que quieras conservar vivas en segundo plano deberías revisar estos ajustes. Muchas veces nos acostumbramos a que algo funcione bien, añadimos una app nueva que también requiere permisos de segundo plano y, al cabo de unos días, empezamos a notar que algo falla sin saber muy bien por qué.

Desactivar apps en suspensión profunda y suspensión de apps no usadas​


Además de los modos de ahorro, muchas capas integran funciones que suspenden o duermen automáticamente aplicaciones que llevas tiempo sin abrir. En Samsung, por ejemplo, verás opciones como “Poner en suspensión las apps no usadas” dentro del menú de Batería; en otros fabricantes aparece con nombres parecidos.

Estas funciones son muy prácticas para mantener a raya aplicaciones antiguas que ya ni recuerdas haber instalado, pero si el sistema mete por error en esa lista una app que sí necesitas en segundo plano, empezarán los problemas de notificaciones y desconexiones. Por eso conviene echar un vistazo a ese apartado de vez en cuando y sacar de la suspensión a cualquier app crítica.

Control avanzado desde las Opciones de desarrollador​


Si quieres ir un paso más lejos, en las Opciones de desarrollador hay ajustes que permiten modificar a fondo el comportamiento de Android con los procesos en segundo plano. Ya hemos visto cómo activar este menú pulsando siete veces el número de compilación dentro de Acerca del teléfono.

Una vez dentro, puedes buscar la opción “Limitar procesos en segundo plano”. Ahí es posible decirle al sistema que solo permita 1, 2, 3 o 4 procesos en segundo plano, o incluso que no deje ninguno. Esto es tremendamente agresivo: puede servir si quieres exprimir al máximo la batería en un móvil viejo, pero a costa de cargar prácticamente todas las funciones de segundo plano.

En algunos dispositivos también aparece la opción llamada “Comprobación de uso en segundo plano” en el apartado de Apps. Si está activa para ciertas aplicaciones, Android forzará su cierre con más facilidad para ahorrar energía. Si ves ahí alguna de tus apps favoritas, desactívala para que deje de ser objetivo de estos cierres automáticos.

Herramientas externas: Greenify y otras apps de gestión​


Si con las opciones de serie te quedas corto, existen aplicaciones especializadas que te ayudan a hibernar y controlar lo que hace cada app en segundo plano. La más conocida durante años ha sido Greenify, que permite “dormir” aplicaciones cuando no las estás usando para que no consuman recursos sin necesidad de cerrarlas del todo.

Greenify funciona incluso sin root, aunque para aprovechar todas sus funciones avanzadas hace falta tener el dispositivo rooteado. Otra herramienta muy potente (para usuarios avanzados) es Titanium Backup, que también requiere root y que permite congelar apps, hibernarlas y hacer copias de seguridad completas del sistema, algo útil si te gusta afinar al máximo la configuración.

Este tipo de utilidades son muy prácticas, pero no conviene abusar de ellas ni instalarlas a la ligera. Android ha mejorado muchísimo su gestión de memoria y batería en los últimos años; en muchos casos, una buena configuración de los ajustes nativos es más que suficiente para mantener a raya las apps en segundo plano sin depender de soluciones externas. Si además te preocupa la gestión de permisos, aprende a gestionar los permisos de apps para no dar permisos innecesarios.

¿Cuándo conviene forzar cierre y cuándo no?​


Aunque pueda parecer lo contrario, cerrar constantemente todas las apps recientes no siempre es una buena idea. Android está diseñado para gestionar por sí mismo qué mantener en memoria y qué no; si tú cierras manualmente una app que usas a menudo, el sistema tendrá que relanzarla desde cero la próxima vez, gastando más batería y tiempo que si la hubiera recuperado desde la RAM.

Forzar el cierre de una aplicación tiene sentido cuando esa app está fallando claramente, se ha quedado colgada o está consumiendo recursos de forma exagerada. En ese caso ve a Ajustes > Aplicaciones > elige la app > “Forzar detención” y confirma. De esta forma se detiene por completo y no volverá a arrancar hasta que la abras tú manualmente.

En cambio, no es nada recomendable andar matando sin parar apps de mensajería, correo, música en streaming o herramientas que necesitas en segundo plano. Al revés: son precisamente las que conviene dejar tranquilas, desactivarles optimizaciones agresivas y, si hace falta, bloquearlas en multitarea para que sigan funcionando como toca.

Gestión de apps en segundo plano y privacidad​


Todo este tema de las apps en segundo plano no afecta solo a la batería o al rendimiento, también tiene mucho que ver con tu privacidad y tu seguridad. Ciertas aplicaciones aprovechan sus permisos para acceder a la ubicación, al micrófono, a los contactos o a los datos de uso del dispositivo incluso cuando no las estás utilizando.

Para minimizar riesgos, antes de desactivar las restricciones de batería de una app, revisa bien qué permisos tiene concedidos y si son coherentes con lo que hace. Entra en Ajustes > Aplicaciones > > Permisos y quita todo lo que no tenga sentido: un juego sencillo no necesita tu ubicación precisa, una linterna no debería pedir acceso al micrófono o a los contactos, y un editor de fotos no tiene por qué leer tus SMS. También puedes instalar apps para bloquear el acceso si quieres añadir una capa extra de control.

También puedes usar el menú de Privacidad y Administrador de permisos para revisar por categorías quién accede a la cámara, a la ubicación, al micrófono o a los contactos. A esto se suma el hecho de que muchas capas permiten suspender apps que no utilizas, algo que no solo ahorra batería sino que reduce la posibilidad de que estas aplicaciones sigan recopilando datos a tu espalda.

Un recurso útil: la web Don’t Kill My App​


Si quieres saber qué tan agresivo es tu fabricante con las apps en segundo plano, existe un proyecto llamado “Don’t Kill My App” que clasifica a las marcas según sus políticas. Ahí verás que algunas firmas, como Samsung o ciertos fabricantes chinos, son mucho más duras con los procesos en segundo plano que Google con sus Pixel.

Consultar esta información viene bien para entender por qué dos móviles con la misma versión de Android se comportan tan distinto. Además, la web suele ofrecer instrucciones específicas para cada marca, con los menús exactos donde debes tocar para evitar que se cierren las apps que consideras esenciales en tu día a día.

Ajustar bien la gestión de apps en segundo plano te permite encontrar el punto justo entre autonomía, rendimiento, privacidad y comodidad. Si configuras con calma qué aplicaciones están exentas de optimización, bloqueas en la multitarea las que no se deben cerrar, revisas las listas de apps en suspensión y utilizas con cabeza las opciones de desarrollador, tu Android será mucho menos agresivo con lo importante sin convertirse en un devorador de batería. Comparte la información para que otros usuarios sepan del tema.

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