Noticia Cómo grabar llamadas legalmente: guía práctica y completa

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Grabar llamadas telefónicas se ha vuelto algo cada vez más habitual, tanto para protegernos ante posibles conflictos como para disponer de pruebas claras en temas laborales, contratos, acosos o incidencias con empresas. Con la tecnología actual es tan sencillo como pulsar un botón… pero eso no significa que podamos hacerlo de cualquier manera, ni en cualquier situación.

Antes de lanzarte a grabar, es clave tener claro cuándo es legal, cuándo es delito y cómo usar esas grabaciones sin meterte en problemas. Además, cada móvil (Android, iPhone, Pixel, Samsung, etc.) tiene sus propios límites técnicos y opciones. En esta guía vas a ver, con detalle y con ejemplos muy prácticos, cómo grabar llamadas de forma legal en España, qué herramientas puedes usar y qué riesgos corres si te pasas de la raya.

¿Es legal grabar una llamada telefónica en España?​


Lo primero que hay que entender es la gran diferencia entre grabaciones propias y ajenas. Las grabaciones propias son aquellas en las que tú formas parte de la conversación; las ajenas son las que hace un tercero que no interviene en lo que se está hablando.

En España, sí es legal grabar una conversación en la que tú participas, sin necesidad de pedir permiso ni avisar al resto de personas de que estás registrando el audio. Esto vale tanto si eres una persona física como si actúas en nombre de una empresa u organización.

Esta posibilidad está respaldada por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo, que han dejado claro que el derecho al secreto de las comunicaciones (art. 18.3 CE) no puede esgrimirse frente a quien ya está participando en la propia conversación. Es decir, si tú hablas en esa llamada, ya conoces el contenido, así que grabarlo no rompe ese secreto.

La cosa cambia radicalmente cuando la grabación la realiza alguien que no está en la conversación. En ese caso, intervenir o registrar una llamada de terceros sin autorización judicial supone un posible delito de descubrimiento y revelación de secretos, regulado en el artículo 197 del Código Penal, con penas de prisión y multa.

En resumen: si tú estás en la llamada, puedes grabarla; si no estás, no puedes pinchar ni registrar la conversación de otras personas, salvo que haya una orden judicial que lo permita en el marco de una investigación.

Participas en la llamada: derechos, matices y RGPD​


Cuando tú formas parte de la conversación, la regla general es clara: puedes grabar sin pedir autorización y la grabación puede tener plena validez como prueba, siempre que no haya coacción, engaño o provocación para obtener el contenido.

La doctrina constitucional habla de grabaciones participativas (cuando quien graba es interlocutor) frente a grabaciones de terceros (ajenas). En las primeras, el Tribunal Constitucional ya afirmó, en sentencias clásicas como la de 29 de noviembre de 1984 (STC 11/1984), que quien graba su propia conversación con otro no vulnera el art. 18.3 CE.

Ahora bien, aunque puedas grabar, entra en juego la normativa de protección de datos cuando la llamada incluya datos personales. El artículo 6.1 de la LOPDGDD (que adapta el RGPD) exige, en principio, un consentimiento inequívoco para el tratamiento de datos. Sin embargo, el artículo 6.2 LOPDGDD introduce excepciones muy importantes.

Según este precepto, no hace falta consentimiento cuando los datos se traten para: ejecutar un contrato, proteger un interés vital, cumplir funciones públicas o cuando procedan de fuentes accesibles al público y exista un interés legítimo, siempre que no se vulneren derechos fundamentales. Esto abre la puerta a que puedas grabar, por ejemplo, llamadas relacionadas con contratos, conflictos laborales o situaciones de riesgo para tu integridad.

De hecho, en supuestos de acoso, amenazas o violencia, la propia normativa de datos y la jurisprudencia admiten que grabes la conversación como protección de un interés vital. Así, podrías registrar una llamada de tu jefe acosándote, de alguien que te amenaza o de una persona que te estafa, siempre siendo tú parte activa de esa llamada.

No participas en la llamada: por qué suele ser delito​


grabar llamadas legalmente


Cuando hablamos de grabaciones en las que tú no intervienes —por ejemplo, pinchar el móvil de tu pareja, grabar a un compañero hablando con otro, o instalar un dispositivo para registrar llamadas entre terceros— nos vamos al terreno de lo ilegal casi sin matices.

El artículo 18.3 de la Constitución garantiza el secreto de las comunicaciones (postales, telegráficas, telefónicas, etc.), que solo puede limitarse mediante resolución judicial. Y el artículo 197.1 del Código Penal castiga a quien, para descubrir secretos o vulnerar la intimidad de otro, intercepte telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha o grabación, con penas de prisión de uno a cuatro años y multa.

Por tanto, si grabas una llamada en la que no participas, salvo que lo hagas con autorización judicial (por ejemplo, en el marco de una investigación policial), estarías incurriendo en un potencial delito de descubrimiento y revelación de secretos. No hay “pero”: las grabaciones ajenas sin consentimiento y sin orden judicial son ilegales, y muy difícilmente se admitirán como prueba en juicio.

Grabaciones con menores de edad​


Cuando entran menores en juego, la situación se complica un poco más. Muchos padres se plantean grabar a sus hijos para saber si sufren bullying, abusos o determinados conflictos sin que el menor lo sepa, o sin que los otros participantes sean conscientes de que se está grabando.

Si la grabación la realiza el adulto sin ser parte directa de la conversación entre menores, nos encontramos ante grabaciones ajenas, con el riesgo de que se consideren ilegales y no se puedan usar en un proceso judicial. Se trataría, técnicamente, de interceptar comunicaciones de terceros, algo reservado a la autoridad judicial.

Distinto es el caso en que sea el propio menor quien grabe la conversación en la que participa (por ejemplo, un alumno registrando los insultos de un compañero o un profesor). En ese supuesto, la grabación se considera propia o participativa y, en principio, podría utilizarse como prueba si se acredita su autenticidad y se obtiene por un cauce no coactivo.

Grabaciones y servicios de emergencia​


En España, los servicios de emergencia —112, policía, bomberos, servicios sanitarios— suelen grabar las llamadas que reciben para gestionar mejor las incidencias, garantizar la seguridad y poder revisar posteriormente lo ocurrido. Estas grabaciones se realizan bajo finalidad legítima y controlada, con medidas de seguridad y acceso restringido al personal autorizado.

Sin embargo, para el ciudadano particular, la situación es distinta. No está permitido, como norma general, grabar las conversaciones con los servicios de emergencia con fines ajenos a la gestión de la urgencia. Se considera una posible intromisión en la privacidad del personal y en el correcto funcionamiento del servicio, salvo supuestos muy concretos en los que pudiera justificarse por interés legítimo y siempre con mucho cuidado.

¿Puedo difundir una llamada que he grabado legalmente?​


Aunque hayas grabado la llamada en la que participas de forma completamente legal, otra historia es lo que haces después con ese archivo. La difusión a terceros está mucho más restringida, porque entra en juego el derecho a la intimidad y al honor de la otra persona.

No suele ser delito compartir una grabación en la que participas si el contenido no es sensible ni afecta gravemente a la intimidad del otro, por ejemplo, un simple malentendido comercial sin datos íntimos. Aun así, la parte afectada podría reclamar civilmente si considera que se ha lesionado su honor o imagen.

El Código Penal, en el artículo 197 y especialmente en el apartado 197.7, agrava la situación cuando se difunden sin permiso grabaciones o imágenes obtenidas en contextos de intimidad (sobre todo sentimental o sexual), aunque la persona grabada consintiera en su momento la captación. La difusión sin autorización, si menoscaba gravemente la intimidad personal, se castiga con pena de prisión o multa.

Y aunque el texto hable de grabaciones audiovisuales, la práctica judicial suele extender este criterio también a grabaciones de voz, especialmente si el contenido es muy íntimo. En esas situaciones, difundir el audio, incluso si tú participas en la llamada, puede convertirse en un delito de revelación y descubrimiento de secretos.

Por todo ello, si necesitas usar una grabación, lo más prudente es limitarte a aportarla en un procedimiento judicial o presentarla a tu abogado o a la policía, evitando su difusión masiva por redes sociales, grupos de WhatsApp o similares.

Validez de las grabaciones como prueba en juicio​


Una de las dudas más habituales es si las grabaciones de llamadas sirven como prueba en un juicio. La respuesta general es sí, pero con muchos matices. Los tribunales tienden a admitir las grabaciones participativas siempre que:

  • Quien grabó sea parte de la conversación y pueda ser identificado como interlocutor.
  • No haya mediado coacción, engaño extremo o provocación artificial para obtener la declaración.
  • No se haya vulnerado de forma desproporcionada la intimidad del otro participante, sobre todo si el tema no está relacionado con el objeto del juicio.

La jurisprudencia laboral, por ejemplo, ha admitido grabaciones de trabajadores a sus jefes cuando el contenido versaba sobre temas de trabajo, amenazas, despidos o condiciones ilegales. El Tribunal Supremo ha dejado claro que, en muchos casos, el derecho a la tutela judicial efectiva y a la defensa justifica que se aporten estas pruebas.

Eso sí, si en la grabación aparecen conversaciones privadas que no guardan relación directa con el asunto del procedimiento, o si se han captado detalles íntimos innecesarios, el juez puede excluir esos fragmentos o incluso rechazar la prueba completa por vulnerar derechos fundamentales.

Además, para que la grabación tenga fuerza probatoria, suele requerirse que se pueda demostrar su autenticidad e integridad: que no ha sido manipulada, cortada o editada. En muchos casos se recurre a un perito judicial informático para certificar el archivo, elaborar un informe técnico y, si es necesario, transcribir el contenido para el tribunal.

Certificación, peritaje y transcripción de grabaciones​


Cuando una grabación va a usarse en un proceso judicial, es muy recomendable —y a veces casi imprescindible— certificarla mediante un perito informático. Este profesional analiza el archivo, revisa metadatos, formatos, posibles cortes y genera un informe pericial que avala que la grabación es auténtica y no ha sufrido alteraciones.

En casos complejos, también puede recurrirse a técnicas biométricas, como el análisis de la huella glótica de la voz, para confirmar que los interlocutores son quienes se dice que son. Esto se hace comparando una muestra de voz captada bajo control judicial con la voz que aparece en la grabación discutida.

Junto al informe técnico, suele ser muy útil contar con una transcripción literal y completa de la conversación, firmada por el perito, para que el juez y las partes puedan manejar la información de forma ágil durante el juicio. Cualquier omisión, error o manipulación en esa transcripción puede ser discutida, por lo que conviene que la realice alguien especializado.

Grabar a tu jefe o a compañeros de trabajo​


En el ámbito laboral, las grabaciones de llamadas o reuniones son un tema delicado. La regla general vuelve a ser la misma: si tú participas, puedes grabar; si no, no. Pero hay particularidades importantes en el entorno de trabajo.

El Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han señalado que, en algunos contextos laborales, un trabajador puede tener una “expectativa razonable de intimidad”. No es lo mismo grabar a tu jefe cuando te está comunicando un despido o una sanción disciplinaria, que registrar una charla privada en el comedor sobre su vida personal.

Sentencias como la del Tribunal Supremo 676/2014 remarcan que, cuando el interlocutor actúa en su condición de representante de la empresa y en el ejercicio de facultades disciplinarias, esa conversación no forma parte de su intimidad estrictamente personal. En esos casos, una grabación clara puede ser clave para demostrar un despido improcedente, acoso o irregularidades en las condiciones de trabajo.

Eso no significa que luego puedas hacer con la grabación lo que te apetezca. Difundir una conversación laboral —por ejemplo, colgándola en redes o reenviándola masivamente— puede constituir un delito de descubrimiento y revelación de secretos, además de motivos para un despido disciplinario propio.

Grabar una llamada comercial o con una empresa​


por que no se pueden grabar llamadas


Es muy habitual que, cuando llamas a una teleco, un banco, una aseguradora u otro servicio, te salte un aviso del tipo “esta llamada puede ser grabada”. Las empresas están obligadas a informarte de que la llamada se registra y de la finalidad de esa grabación, normalmente basándose en el artículo 6.1 del RGPD (consentimiento o ejecución de un contrato).

Lo que mucha gente no sabe es que tú, como cliente, también puedes grabar esa llamada de forma legal sin avisar, siempre que participes en ella y que no vayas a difundirla a terceros. Guardar la conversación con un comercial sirve, por ejemplo, para tener prueba de condiciones pactadas, ofertas, permanencias, reclamaciones o compromisos verbales.

Además, puedes solicitar a la empresa una copia —al menos transcrita— de la grabación que ellos mismos han hecho, especialmente si la conversación tiene relevancia contractual. Esto es muy útil en conflictos sobre tarifas, cláusulas o modificaciones de servicios.

¿Cómo hacer una grabación de llamadas legal y “bien hecha”?​


Si quieres que una grabación de llamada sea útil y no te genere quebraderos de cabeza, es aconsejable seguir algunas pautas básicas para que sea legal, clara y utilizable como prueba:

  • Sé parte de la conversación: participa activamente, no grabes llamadas de otros a escondidas.
  • No manipules el archivo: evita cortar, editar o mezclar trozos; cualquier edición puede poner en duda su autenticidad.
  • Asegura buena calidad de sonido: habla claro, evita ruidos de fondo y comprueba que se oyen bien todas las partes.
  • Guarda la grabación de forma organizada: nómbrala con fecha, hora y contexto (“Llamada con X sobre contrato internet”).
  • Limita la difusión: comparte el audio únicamente con tu abogado, policía o tribunal; nada de redes sociales o grupos abiertos.

Si prevés que la llamada puede ser importante para un juicio, plantéate desde el principio la posibilidad de peritarla (certificación e informe pericial), sobre todo en procedimientos penales, laborales o civiles de cierta entidad.

Cómo grabar llamadas en Android (apps y funciones integradas)​


En Android el panorama ha cambiado bastante. Hasta Android 9, muchos móviles incluían una función nativa para grabar llamadas en la propia app de teléfono. Sin embargo, Google fue limitando estas posibilidades por motivos legales y de privacidad, y en versiones recientes la grabación automática está bloqueada en gran parte de dispositivos y países.

Aun así, según el modelo y el país, puedes usar tanto la app Teléfono de Google como aplicaciones específicas de fabricantes (Samsung, Xiaomi, etc.) o apps de terceros, siempre recordando que la responsabilidad de respetar la ley es tuya.

Grabación con la app Teléfono de Google​


En algunos móviles Android con la app Teléfono, si tu operador y tu país lo permiten, puedes:

  • Grabar siempre las llamadas de números desconocidos o que no están en tus contactos.
  • Grabar siempre las llamadas de contactos concretos que tú elijas.
  • Iniciar la grabación de una llamada específica mientras está en curso.

Antes de que empiece la grabación, la propia app suele avisar con un mensaje de voz a todos los participantes de que la llamada está siendo registrada, para cumplir con las normativas de determinados países donde es obligatorio el consentimiento de todas las partes.

Los requisitos generales suelen ser:

  • Android 9 o superior en la mayoría de dispositivos.
  • En Pixel, a partir de Pixel 6 con Android 14 para la función estándar.
  • Tener instalada la última versión de la app Teléfono.
  • Estar en un país donde se admita la grabación de llamadas en esa app.

Para activar la grabación automática de números que no están en tus contactos, normalmente debes ir a Ajustes > Grabación de llamadas > Grabar siempre y elegir la opción de números desconocidos. Desde ahí también puedes configurar la retención de las grabaciones y su eliminación automática en algunos modelos.

No se pueden grabar llamadas en todos los escenarios: por ejemplo, no podrás grabar hasta que la otra parte descuelgue, si la llamada está en espera o si estás en una llamada en conferencia. Además, las grabaciones se guardan localmente en el dispositivo y no se incluyen en copias de seguridad externas por defecto, reforzando la privacidad.

Grabar llamadas en móviles Samsung (One UI)​


En muchos dispositivos Samsung Galaxy con One UI 7 o superior, la app nativa de teléfono incorpora una función de grabación integrada bastante completa, siempre condicionada a las leyes del país.

El flujo habitual es:

  • Verificar en Ajustes > Acerca del teléfono > Información del software que tienes una versión de One UI compatible.
  • Abrir la app Teléfono, entrar en Ajustes > Grabar llamadas y configurar si quieres grabación automática de ciertos números o manual.
  • Durante la llamada, tocar el botón Grabar para comenzar y volver a pulsarlo (o colgar) para detener.

Las grabaciones se almacenan en el teléfono, normalmente en una carpeta tipo “Grabaciones/Grabaciones de llamadas”, y en algunos modelos se pueden transcribir y resumir automáticamente, algo útil si quieres texto escrito de la conversación.

Apps de terceros para Android​


Cuando el sistema no ofrece función integrada o no funciona en tu país, puedes recurrir a apps de terceros, sabiendo que:

  • No todas funcionan en todos los móviles debido a las limitaciones de Android.
  • Conviene revisar bien permisos, opiniones y política de privacidad antes de instalarlas.

Entre las más conocidas destacan:

Call Recorder: permite elegir si grabas la voz entrante, la saliente o ambas, y se integra con Google Drive para subir copias de seguridad. Es útil para tener las conversaciones siempre a mano y organizadas por fecha, número o duración.

Grabador de Llamadas – Cube ACR: además de llamadas telefónicas, puede registrar audios de WhatsApp, Telegram, Messenger y otras apps VoIP, centralizando en un solo sitio las comunicaciones importantes. Ofrece funciones automáticas y manuales de grabación y diferentes opciones de almacenamiento.

Dispositivos externos: grabar sin depender del móvil​


Otra alternativa universal es utilizar un dispositivo de grabación externo, como una grabadora de voz o equipos específicos tipo Plaud Note. La gran ventaja es que estos sistemas suelen funcionar en prácticamente cualquier móvil, independientemente de las restricciones del sistema operativo.

Un método básico consiste en usar otro teléfono o una grabadora: pones la llamada en manos libres, acercas el segundo dispositivo, subes el volumen y grabas el sonido ambiente. Aunque pueda parecer rudimentario, la calidad suele ser más que suficiente para entender las voces y, llegado el caso, transcribir la conversación con ayuda de IA o de un perito.

Dispositivos como Plaud Note añaden funciones adicionales: se fijan magnéticamente al móvil, tienen un modo específico “llamada telefónica”, vibran cuando empiezas y terminas de grabar y se integran con una app que permite reproducir, transcribir y resumir las llamadas. Eso sí, también estás obligado a respetar la normativa de tu país y, en algunos casos, el propio dispositivo hace sonar un aviso de que la grabación se ha iniciado.

Grabar llamadas en iPhone (iOS)​


En iPhone la cosa es más compleja. iOS no permite grabar llamadas directamente ni almacenar el audio de las comunicaciones telefónicas de forma nativa, y además restringe bastante lo que las apps pueden hacer a nivel de acceso al micrófono y a la línea.

Por eso, las aplicaciones que permiten grabar llamadas en iOS utilizan un truco: añaden un tercer número a la llamada a modo de “puente”. Básicamente, estás haciendo una conferencia donde uno de los participantes es el servicio de grabación. El coste y la complejidad suelen ser mayores, y casi todas las opciones fiables son de pago (normalmente por suscripción).

Entre las más utilizadas están:

Grabador de llamadas RecMe: se encarga de organizar la triple llamada, guarda los audios y, en muchos casos, permite subirlos a la nube para que no los pierdas si te roban o pierdes el iPhone.

Grabadora de llamadas HD: emplea el mismo sistema de conferencia para captar la llamada y guarda los archivos en la propia app. Suele ofrecer periodo de prueba gratuito y luego un modelo de suscripción.

En cualquier caso, cada vez que uses estos sistemas, recuerda que el coste de la llamada puede variar (sobre todo si el número puente es de pago) y que sigues teniendo que respetar las normas legales de grabación y difusión, igual que en Android.

Consejos de seguridad y detección de posibles grabaciones​


Si te preocupa que otras personas puedan estar grabando tus llamadas sin que lo sepas, hay algunas recomendaciones básicas que te pueden ayudar, aunque no hay método infalible:

  • Mantén el sistema operativo actualizado: las últimas versiones de Android y iOS implementan mejores controles de permisos y sistema de avisos.
  • Revisa las apps instaladas: desconfía de aplicaciones con permisos excesivos de micrófono, llamadas o accesibilidad que no tengas claras para qué sirven.
  • Estate atento a comportamientos raros: interferencias constantes, ecos, ruidos sospechosos o preguntas extrañas pueden hacerte sospechar, aunque no son prueba de nada por sí solos.
  • Utiliza apps de cifrado de extremo a extremo: algunas aplicaciones de mensajería segura dificultan que se graben las conversaciones por terceros con herramientas espía.

Si crees que estás siendo grabado o espiado sin tu consentimiento, es muy recomendable acudir a profesionales (peritos, abogados, expertos en ciberseguridad) para analizar el dispositivo y valorar posibles acciones legales.

En definitiva, grabar llamadas en España puede ser una herramienta potentísima para proteger tus derechos siempre que seas parte de la conversación, respetes la intimidad ajena, no manipules las grabaciones y controles muy bien su uso y difusión; además, conocer las posibilidades técnicas de tu móvil y las limitaciones legales te permitirá aprovechar esta opción sin cruzar la línea de lo que la ley considera una intromisión ilegítima o un delito de revelación de secretos. Comparte la información para que otros usuarios sepan cómo se hace.

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