Seguro que alguna vez has mirado al cielo, has visto la Luna enorme o un cielo lleno de estrellas y has pensado: “esto lo tengo que fotografiar con el móvil”. Disparas, miras la pantalla… y solo ves un punto blanco triste y un fondo grisáceo sin magia. Tranquilo, no es culpa tuya: la astrofotografía con smartphone tiene sus trucos, limitaciones y mucha miga técnica.
La buena noticia es que con tu teléfono puedes conseguir fotos nocturnas del cielo muy dignas si sabes cómo exprimirlo: eligiendo bien el lugar y el momento, configurando manualmente ISO, exposición y enfoque, usando un trípode y apoyándote en algunas apps potentes. En esta guía completa vas a encontrar, reunido y explicado con otras palabras, todo lo que cuentan las mejores webs especializadas sobre cómo hacer fotos de estrellas con tu smartphone, desde lo básico hasta técnicas más avanzadas.
¿De verdad se pueden fotografiar estrellas con el móvil?
La pregunta del millón es si un móvil es capaz de captar estrellas, Vía Láctea o incluso la Luna de forma decente. La respuesta honesta es sí, pero con matices importantes. Los sensores de los teléfonos han mejorado muchísimo en los últimos años, sobre todo gracias al procesamiento por software y a los modos nocturnos, pero están sujetos a límites físicos imposibles de esquivar.
Un sensor de cámara full frame mide unos 36 x 24 mm, mientras que el de un smartphone ronda los 6 x 4 mm o incluso menos. Eso significa que, a igualdad de condiciones, el sensor grande puede capturar muchas más veces luz que el del móvil. Aunque los fabricantes expriman el procesamiento, un chip diminuto nunca va a competir de tú a tú con una cámara dedicada cuando hablamos de cielos oscuros, estrellas débiles y exposiciones largas.
A esto se suma que en un móvil la apertura de la lente es fija (normalmente entre f/1.5 y f/2.0) y no puedes cambiar de objetivo a tu antojo. Además, la distancia focal equivalente suele rondar los 24-28 mm, algo más cerrada de lo ideal para tomas de gran campo de la Vía Láctea. Y el zoom “x10” que ves en pantalla en muchos casos es zoom digital puro y duro, un recorte con pérdida de calidad que no sirve para conseguir detalles en la Luna o en un planeta.
También hay que tener en cuenta que, en un móvil, en cuanto subes el ISO por encima de 1600-3200 el ruido empieza a comerse la foto, la batería cae en picado y el procesador se calienta si abusas de exposiciones largas. Por eso, la astrofotografía con smartphone es ideal como puerta de entrada barata y portátil, pero no sustituye a una cámara dedicada para proyectos serios de cielo profundo.
Ventajas de usar el smartphone para astrofotografía
Que tenga limitaciones no significa que no sea una gran herramienta. Tu teléfono tiene varias ventajas muy claras frente a cámaras grandes a la hora de salir a cazar estrellas.
Para empezar, la portabilidad es absoluta: tu móvil pesa unos 200-250 gramos. Una réflex o sin espejo con objetivo luminoso y un buen trípode se puede ir fácil a los 2-5 kilos. Si vas de viaje, de ruta por la montaña o simplemente quieres improvisar una sesión, es mil veces más cómodo tirar de smartphone.
Luego está el tema del presupuesto. Si ya tienes móvil, la inversión adicional puede ser cero o muy baja: quizá una app de pago barata y un trípode de 15-30 euros. En cambio, un equipo de astrofoto con cámara, óptica luminosa y montura se dispara a cientos o miles de euros. Para probar si te gusta este mundillo, el móvil es la manera más sensata de empezar.
Por último, el teléfono te permite disparar, ver el resultado y editar la foto al momento. Muchas apps de cámara apilan automáticamente varias tomas para reducir ruido, y puedes retocar exposición, contraste o color sin necesidad de pasar por el ordenador. Y si te gusta cómo queda, compartes la foto en redes en cuestión de segundos.
Elegir el lugar perfecto: huir de la contaminación lumínica
Da igual que tengas el mejor móvil del mercado: si el cielo está bañado en luz artificial, tus fotos del firmamento nunca serán espectaculares. La iluminación de las ciudades, pueblos grandes, polígonos o carreteras genera un halo anaranjado que se come el contraste del cielo nocturno.
Para hacer buenas fotos de estrellas con el smartphone necesitas buscar cielos oscuros, lejos de farolas y escaparates. Cuanto más te alejes de las zonas urbanizadas, mejor. Muchas veces no basta con ir al parque de las afueras: conviene conducir unos cuantos kilómetros hasta una zona rural, costa poco poblada o sierra sin núcleos grandes cerca.
Existen webs y mapas interactivos, como los mapas de contaminación lumínica tipo Night Earth o lightpollutionmap, que te permiten ver qué zonas de tu provincia tienen cielos realmente negros. Estas herramientas suelen mostrar el brillo del cielo en colores: huye de las zonas rojas y naranjas, busca las regiones verde oscuro, azul o gris. También hay apps móviles que llevan estos mapas encima para que puedas planificar la salida.
Además del cielo, piensa un poco en el primer plano de la escena. Un cielo precioso con un horizonte totalmente plano puede quedar soso. Si tienes cerca una ermita, unas rocas curiosas, un árbol solitario o una silueta arquitectónica llamativa, puedes usarla como elemento protagonista contra el cielo estrellado para darle mucho más interés a la foto.
El momento adecuado: Luna, lluvias de estrellas y meteorología
Además del lugar, el momento en que dispares marca la diferencia. Si lo que quieres es fotografiar un cielo plagado de estrellas o la Vía Láctea, la Luna puede convertirse en tu peor enemiga: cuando está llena o muy iluminada, el cielo se aclara tanto que se pierden muchas estrellas débiles.
Para cielos estrellados lo ideal es disparar cerca de la Luna nueva o cuando nuestro satélite esté por debajo del horizonte durante la noche. Aquí ayudan mucho los calendarios astronómicos y apps como Stellarium, Night Sky o PhotoPills, que te dicen las fases de la Luna, hora de salida y puesta y la posición de la Vía Láctea en tu zona.
Si tu objetivo es fotografiar una lluvia de estrellas famosa, como las perseidas, te interesa conocer las fechas de máxima actividad (en el caso de las perseidas suele ser a mediados de agosto) y las horas recomendadas, normalmente entre las 2 y las 4 de la madrugada, cuando la oscuridad es mayor y el radiante está alto. Muchas personas usan apps de planetario para localizar la zona del cielo desde donde “parecen salir” los meteoros, de forma que puedan encuadrar apuntando hacia la parte más activa del cielo.
La otra pata fundamental es el tiempo: un cielo cubierto arruina cualquier sesión. Conviene revisar antes predicciones específicas para observación astronómica, con datos de nubes altas, humedad y transparencia. Apps como ClearOutside o Windy son muy útiles para esto.
Equipo básico para fotografiar estrellas con tu smartphone
La lista de lo que necesitas no es enorme, pero hay algunos accesorios que marcan una diferencia brutal en los resultados cuando quieres hacer fotos nocturnas con larga exposición.
El primero es el trípode. Es prácticamente imprescindible porque, con tiempos de exposición de varios segundos, ningún pulso humano es capaz de mantener el móvil quieto. Vale cualquier trípode pequeño con soporte para teléfono siempre que sea estable. No hace falta dejarte un dineral: hay modelos económicos que cumplen de sobra para astrofotografía básica.
Muy recomendable también es un disparador remoto Bluetooth o, en su defecto, usar el temporizador de 2-10 segundos de la cámara. La idea es no tocar el móvil justo en el momento del disparo para evitar trepidación. Algunos iPhone permiten disparar desde el Apple Watch, lo que también es muy cómodo en plena noche.
Otro accesorio que se menciona mucho en fotografía nocturna es la linterna de luz roja. La luz blanca deslumbra y hace que tus ojos pierdan la adaptación a la oscuridad, tardando luego 20-30 minutos en recuperarla. Con una linterna roja puedes ver el equipo, el trípode y el terreno sin arruinar tu visión nocturna.
No te olvides de la energía: las largas exposiciones, los modos nocturnos y las apps de astronomía consumen bastante batería. Llevar un powerbank cargado es casi obligatorio si vas a pasar varias horas fuera y no quieres que el móvil muera justo cuando el cielo está en su mejor momento.
Configurar la cámara del móvil: ISO, diafragma y velocidad
Para sacar partido a tu smartphone por la noche necesitas que la app de cámara permita un modo manual o “pro” donde se puedan ajustar tiempo de exposición, ISO y, si es posible, enfoque. Muchos móviles actuales traen algún modo nocturno automático que ya hace parte de este trabajo, pero conviene entender qué está pasando por debajo.
El ISO es la sensibilidad del sensor. En fotografía nocturna solemos subirlo para que la cámara “vea” más luz, pero en los móviles esto tiene un precio: el ruido aumenta de forma muy evidente. Por eso, para estrellas suele ser mejor usar un ISO relativamente bajo (por ejemplo, 400-800 al principio) y compensar con más tiempo de exposición, en lugar de subir a 3200 o 6400 y que la imagen se vuelva un festival de granos.
El diafragma, en un smartphone, suele ser fijo, de modo que lo único que puedes hacer es aprovechar al máximo la apertura máxima que tenga tu cámara principal (por ejemplo f/1.8 o f/1.5). Esto ya favorece mucho la entrada de luz, pero también hace que el enfoque sea delicado: cualquier pequeño error puede convertir las estrellas en manchitas borrosas en lugar de puntos nítidos.
La variable clave es la velocidad de obturación o tiempo de exposición: es el tiempo durante el cual el sensor está registrando luz. Para captar estrellas con un móvil suelen hacer falta varios segundos. Puedes empezar probando con tiempos de 8-10 s e ir subiendo hasta 15-20 s según lo que permita tu teléfono. Eso sí, si al ampliar la imagen ves que las estrellas empiezan a salir como trazos en lugar de puntos, es que te has pasado de tiempo y la rotación de la Tierra se está notando.
Una referencia útil es la famosa regla de 500, adaptada al móvil: divides 500 entre la distancia focal equivalente (por ejemplo, 28 mm) y obtienes un tiempo máximo aproximado de exposición para que las estrellas no dejen rastro. En un smartphone esto te da en torno a 17-18 segundos, aunque en la práctica muchos fotógrafos son más conservadores y se quedan por debajo de los 10-12 segundos para asegurar estrellas puntuales.
Enfoque al infinito y estabilidad absoluta
Uno de los problemas típicos al fotografiar estrellas con el móvil es que el autofoco se vuelve loco en la oscuridad. La cámara está diseñada para buscar contraste y sujetar bien sujetos cercanos, no puntitos casi invisibles a años luz de distancia, así que es habitual que enfoque donde no debe o que esté recalculando cada dos por tres.
La solución es usar el bloqueo de enfoque. Abre la app de cámara, apunta hacia una estrella brillante, un planeta o, si todavía hay un poco de claridad, hacia una luz lejana (un farol o un edificio iluminado). Mantén el dedo pulsado unos segundos sobre ese punto hasta que aparezca algún mensaje del estilo “AF bloqueado” u “enfoque bloqueado”. A partir de ahí, evita tocar la pantalla en otras zonas para no perder el ajuste.
Muchos móviles también permiten usar un modo de enfoque manual, a veces mediante un deslizador, que te deja llevar el enfoque hasta el infinito de forma directa. En astrofotografía con smartphone, tener el enfoque clavado al infinito es casi más importante que cualquier otra cosa: si las estrellas no están nítidas, la foto se viene abajo.
En paralelo, la cámara debe estar completamente quieta durante toda la exposición. Usa el trípode bien nivelado, aprieta las rótulas y, si hace viento, procura colocar el conjunto en una posición resguardada. Siempre es buena idea activar un temporizador de 2-3 segundos o disparar con mando remoto para no transmitir vibraciones al tocar el teléfono.
Modos nocturnos, apilado y formato RAW
Los móviles más modernos incorporan modos nocturnos inteligentes que hacen parte del trabajo duro por ti. En el caso de muchos iPhone o Pixel, cuando la cámara detecta poca luz aparece un icono de modo noche que, al activarse, captura varias fotos seguidas y las apila automáticamente. El resultado es una imagen con más detalle y menos ruido sin que tú tengas que configurar nada complejo.
Si ya controlas algo más, te puede interesar usar apps especializadas como NightCap, Halide, ProShot, Open Camera o similares, que permiten elegir tiempos de exposición largos, ISO, balance de blancos y enfoque a mano. Algunas de estas aplicaciones pueden guardar las fotos en formato RAW (DNG), lo que te da mucho más margen para editar después.
El RAW almacena la información “en bruto” del sensor, mientras que el JPEG ya lleva compresión y procesado encima. Con RAW puedes ajustar exposición, sombras, luces o color con menos pérdida de calidad. A cambio, los archivos ocupan bastante más espacio, así que conviene vigilar el almacenamiento disponible.
Otra técnica muy potente consiste en hacer varias fotos de la misma composición y luego aplicar un apilado de imágenes en el móvil o en el ordenador. Al combinar 6, 9 o 12 tomas idénticas, el ruido se reduce aproximadamente en proporción a la raíz cuadrada del número de fotos, y las estrellas se refuerzan. En Android hay apps como Star Trails o DeepSkyCamera que permiten apilar directamente; en PC puedes recurrir a programas como Sequator o incluso a editores como GIMP mediante capas.
Apps recomendadas para planificar y disparar
Además de la propia cámara del móvil, hay una pequeña colección de aplicaciones muy útiles para astrofotografía móvil que conviene conocer y probar.
Para planificar la sesión y saber qué vas a ver en el cielo, apps como Stellarium o Night Sky funcionan como un planetario en el bolsillo: apuntas el teléfono al firmamento y te muestran constelaciones, planetas, posición de la Vía Láctea o del radiante de lluvias de estrellas como las perseidas. Así sabes exactamente hacia dónde conviene apuntar la cámara.
PhotoPills y Planit Pro llevan la planificación un paso más allá: te permiten prever, con realidad aumentada, dónde estará el centro galáctico, la Luna o el Sol en una fecha y hora concretas, e incluso sobre qué montaña, edificio o árbol saldrán en tu encuadre. Son apps muy completas para quien quiera cuidar al máximo la composición.
En el terreno de la captura, en iPhone destacan NightCap Camera, ProCam o Halide, que añaden controles profesionales, modos astronómicos específicos y opciones de larga exposición que la app nativa a veces no ofrece. En Android, alternativas como ProShot, ProCam X, Manual Camera, Cámara FV-5, GCam modificadas u Open Camera permiten jugar con ISO, tiempo de disparo, balance de blancos y guardado en RAW.
Para conocer la meteorología y las nubes, ClearOutside se centra en datos relevantes para observación astronómica, mientras que Windy ofrece mapas de viento, nubosidad y otros parámetros que ayudan a decidir si merece la pena salir esa noche.
Astrofotografía con iPhone: trucos específicos
Si eres usuario de iPhone, tienes algunas funciones concretas muy interesantes para fotografiar el cielo nocturno. Desde el iPhone 11 en adelante, la app de cámara incluye un modo Noche que se activa automáticamente cuando detecta poca luz, mostrando un pequeño icono de luna en pantalla.
Al tocar ese icono puedes ajustar el tiempo de exposición efectivo (que en realidad es un apilado de varias tomas). Para la Luna, suele bastar con 1-2 segundos; para estrellas y escenas más oscuras, el teléfono puede sugerir 5, 10 o incluso más segundos si detecta que está apoyado en un trípode. Lo ideal es combinar este modo con un soporte estable y el temporizador o un disparador remoto para evitar vibraciones.
Además, en iOS tienes a tu alcance apps avanzadas como NightCap, ProCam o Halide, que ofrecen controles manuales mucho más finos, diferentes formatos de archivo (JPEG, HEIC, TIFF, RAW) y funciones específicas para astrofotografía, como modos de trazos de estrellas o captura de auroras.
Una recomendación importante es evitar a toda costa el zoom digital cuando fotografías la Luna. Si necesitas acercarte, es preferible usar la lente teleobjetivo física del iPhone (en los modelos que la tengan) o, si buscas ya algo más serio, un adaptador para acoplar el móvil al ocular de un telescopio. De lo contrario, solo conseguirás una mancha borrosa sin detalle.
Técnica paso a paso para fotografiar la Vía Láctea con el móvil
Una vez conoces la teoría, viene lo divertido: aplicar todo esto en una sesión real de astrofotografía. Un esquema bastante completo podría ser el siguiente.
Primero, prepara la sesión en casa: instala las apps de cámara y planetario que vayas a usar, consulta los mapas de contaminación lumínica para localizar un cielo realmente oscuro, revisa la fase de la Luna (idealmente Luna nueva) y comprueba el pronóstico de nubes. Asegúrate de tener trípode, linterna roja y batería externa listos.
Ya en el lugar elegido, llega con algo de margen de tiempo. Monta el trípode, fija el móvil y abre la app de planetario para localizar la Vía Láctea y encuadrarla con el primer plano que te interese (árbol, roca, edificio, etc.). Dedica unos minutos a ajustar la posición del trípode hasta que la composición te convenza.
A continuación, abre la app de cámara manual y configura los parámetros de partida: ISO alrededor de 400-800, exposición de unos 8-10 segundos, enfoque bloqueado al infinito y balance de blancos cerca de 4000-4500 K para evitar dominantes demasiado frías o magentas. Activa el formato RAW si tu app y tu móvil lo permiten, así como el temporizador de 2-3 segundos.
Haz una primera foto de prueba y revisa la imagen ampliando bien. Si ves pocas estrellas, prueba a subir un poco el ISO o aumentar ligeramente el tiempo de exposición. Si, en cambio, detectas mucho ruido o las estrellas empiezan a parecer trazos, reduce ISO o tiempo. Una vez encuentres el punto dulce, dispara una serie de 6 a 12 fotos casi idénticas, que luego podrás apilar para mejorar la calidad.
Procesado y mejora de tus fotos de estrellas
En astrofotografía, incluso con smartphone, el trabajo no termina al apretar el botón. El procesado posterior es clave para sacar todo el jugo a lo que has capturado. Si has disparado en RAW, editores como Lightroom, Snapseed, aplicaciones de retoque nativas o incluso soluciones específicas tipo Luminar Mobile en iOS te van a permitir ajustar con mucha precisión.
Los pasos típicos incluyen elevar un poco la exposición global, jugar con el contraste y la claridad para realzar la estructura de la Vía Láctea, ajustar el balance de blancos para que el cielo no quede ni excesivamente naranja ni azul eléctrico, y aplicar una reducción de ruido moderada. También se suelen aplicar máscaras locales (por ejemplo, un círculo sobre la zona central de la galaxia) para darle algo más de protagonismo sin quemar el resto.
Si has hecho varias fotos de la misma escena pensando en apilarlas, puedes exportarlas al ordenador y usar programas gratuitos o económicos que se encargan de alinear y combinar las imágenes. Tras el apilado, la señal de las estrellas se refuerza y el ruido se desploma, lo que te permite estirar más la foto en el editor sin que se rompa.
Para escenas menos exigentes, como un paisaje nocturno con algunas estrellas visibles, puedes trabajar directamente sobre el JPEG desde el móvil, corrigiendo un poco la luz y el color. Lo interesante es ir probando diferentes combinaciones hasta encontrar un estilo que te guste y que puedas repetir en tus próximas tomas.
Con todo esto en mente, queda claro que, aunque el móvil tenga sus límites físicos, bien utilizado se convierte en una herramienta sorprendentemente capaz para introducirte en la astrofotografía: te obliga a entender el cielo, a buscar lugares oscuros, a cuidar la composición y a aprender a procesar tus capturas. Si te engancha, tendrás una base sólida para dar el salto a equipo más avanzado y, si no, siempre podrás seguir disfrutando de noches bajo las estrellas con un teléfono en el bolsillo y fotos que poco tendrán que envidiar a muchas cámaras mal usadas.
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