Noticia Cómo traducir textos con Google Lens y sacar todo su potencial

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Traducir textos con Google Lens


Traducir textos con Google Lens se ha convertido en una de las formas más rápidas y cómodas de entender cualquier cosa que veas en otro idioma, ya sea en la pantalla del móvil, en un cartel en la calle o en la carta de un restaurante mientras estás de viaje. La combinación de cámara, reconocimiento de texto e inteligencia artificial hace que no tengas que ir copiando y pegando frases en un traductor, algo que en el día a día acaba siendo un auténtico rollo.

El problema es que la experiencia no es igual para todo el mundo ni en todas las situaciones: no es lo mismo traducir una web desde Chrome, que funciona casi solo, que intentar entender la interfaz de una app en un idioma que no dominas, o tratar de traducir un menú cuando no tienes conexión a internet. En este artículo vamos a desgranar cómo usar Google Lens para traducir textos en cada uno de estos escenarios, qué limitaciones tiene según el móvil que uses y cómo exprimir funciones menos conocidas, como las traducciones sin conexión o el análisis de vídeo con IA.

Cómo traducir textos del mundo real con Google Lens​


En el ordenador solemos tenerlo muy fácil para traducir: seleccionas el texto, botón derecho y listo, pero en el móvil la cosa cambia bastante. Muchas aplicaciones no permiten seleccionar texto, otras bloquean el copiado por seguridad y, en general, andar copiando y pegando en el traductor se vuelve una tarea pesada, sobre todo si estás usando apps en idiomas que entiendes a medias.

Ahí es donde entra Google Lens, que combina cámara y reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para detectar el texto que ve y permitirte traducirlo sobre la marcha. Apuntas con la cámara o cargas una foto, Lens identifica el texto en el idioma original y lo transforma al idioma que tú elijas, superponiendo la traducción sobre la propia imagen para que veas todo “como si estuviera escrito” en tu idioma.

Este sistema es especialmente práctico cuando te enfrentas a menús de restaurantes, carteles, mapas de transporte o formularios que no entiendes, porque no necesitas teclear nada: solo encuadrar el texto y dejar que la IA haga el trabajo. Además, Lens integra el mismo motor de traducción de Google, que es el que ya conocemos del Traductor de Google, así que la calidad suele ser bastante buena para la mayoría de idiomas.

La gran ventaja de Lens frente a un traductor tradicional es que no trabaja solo con texto plano, sino con imágenes, vídeos y lo que aparece en tu pantalla (al menos en algunos dispositivos), por lo que se adapta mucho mejor a cómo usamos el móvil hoy en día. Incluso puedes traducir textos impresos en papel, apuntes, señales en la calle o folletos turísticos en cuestión de segundos.

Sin embargo, y aquí viene la parte menos agradable, la forma de acceder a esta función no es igual de directa para todo el mundo. Dependiendo de tu móvil y de cómo Google haya decidido integrar Lens, tendrás una experiencia fluida y casi mágica… o un proceso con varios pasos, capturas de pantalla por todos lados y la sensación de que podría estar todo mucho mejor resuelto.

Traducir aplicaciones en Android: el camino largo para la mayoría de móviles​


Si lo que quieres es traducir un texto escrito en una app que no permite seleccionar nada, la cosa se complica. Pide un taxi en una aplicación completamente en tailandés, intenta pedir comida en una app local o navega por un servicio en un idioma que no controlas, y verás que copiar y pegar no siempre es viable.

En muchos móviles Android, el truco para traducir el texto que aparece dentro de cualquier aplicación pasa por usar Google Lens con capturas de pantalla, porque Lens, salvo excepciones, no puede analizar directamente lo que hay en pantalla en tiempo real. En la práctica, el proceso típico suele ser el siguiente:

  • Hacer una captura de pantalla de la app donde está el texto que quieres traducir.
  • Tocar el botón de compartir que aparece al hacer la captura, antes de que desaparezca la miniatura.
  • Elegir Google Lens en el menú de aplicaciones a las que puedes compartir la imagen.
  • Una vez se abre Lens con esa captura, pulsar en la opción Traducir para ver el texto en tu idioma.

Una vez te acostumbras al proceso, no tarda demasiado, pero sigue siendo un rodeo innecesario. Además, terminas llenando la galería del móvil de capturas de pantalla que solo has usado para traducir algo puntual y que luego toca borrar si no quieres que se conviertan en un caos.

La parte buena es que, una vez dentro de Google Lens, la traducción suele funcionar de maravilla, incluso aunque el texto original esté en alfabetos muy distintos (como el tailandés, ruso o árabe) o en menús con tipografías raras. El OCR de Lens es bastante sólido, y el resultado final es suficientemente claro como para que puedas manejarte en apps extranjeras sin demasiados problemas.

El inconveniente evidente llega cuando el contenido que quieres traducir no cabe en una sola pantalla y tienes que repetir el proceso varias veces: captura, compartir, Lens, traducir… Así, pedir un simple menú o configurar una app en otro idioma se convierte en una secuencia de pasos que podría estar mucho mejor integrada en Android.

Todo esto contrasta con la experiencia de escritorio, donde basta con usar el traductor integrado del navegador o extensiones que traducen páginas completas en un clic. En el móvil, traducir apps aún arrastra esa sensación de “apaño” que se mantiene desde hace años y que, de momento, solo se soluciona a medias con algunos móviles concretos.

La confusa evolución de Google Now on Tap, ¿Qué hay en mi pantalla? y Buscar en pantalla​


La parte más irónica es que Google ya tuvo una solución bastante elegante para analizar lo que aparecía en la pantalla del móvil, mucho antes de que Lens se popularizara tanto. En la época de Google Now on Tap, alrededor de 2015-2016, podías mantener pulsado el botón de inicio y el sistema analizaba el contenido de la pantalla, identificaba texto, enlaces y contexto, y te ofrecía información adicional.

Aquel Google Now on Tap permitía, entre otras cosas, seleccionar texto que antes era intocable y usarlo para buscar o traducir, algo que, visto con perspectiva, estaba muy adelantado para su tiempo. Después, Google decidió “reinventar” el sistema y lo transformó en el comando del Asistente llamado ¿Qué hay en mi pantalla?, y ahí empezaron los problemas.

El famoso ¿Qué hay en mi pantalla? nunca llegó a funcionar de forma consistente para muchos usuarios. A veces devolvía resultados irrelevantes, otras veces decía que no había nada que analizar y, por si fuera poco, llegó un punto en el que parecía que el propio Asistente se olvidaba del comando, como si nunca hubiera existido.

Con el tiempo, Google optó por retirar esta función, retocarla y resucitarla bajo otro nombre: Buscar en pantalla, que ahora aparece como opción sugerida en el Asistente en algunos dispositivos. Esta función, en teoría, debería analizar lo que ves en la pantalla, reconocer el contenido y permitir cosas como traducir texto sin necesidad de capturas.

El gran “pero” es que Buscar en pantalla está, en la práctica, limitada casi por completo a los Google Pixel. En estos móviles sí puedes pedirle al Asistente que examine lo que se muestra y use Google Lens en segundo plano para detectar texto, enlaces e información, dando una experiencia mucho más integrada y natural.

En la mayoría de Android que no son Pixel, lo que aparece es simplemente un acceso al icono de Google Lens desde el Asistente, pero Lens se comporta como siempre: solo es capaz de analizar lo que ve la cámara o lo que hay en una foto guardada, no la pantalla en sí. Es decir, sigues necesitando la captura de pantalla y el proceso de compartir para poder traducir lo que ves en cualquier app.

Ni siquiera si intentas hablarle al Asistente con comandos como “escanea mi pantalla” o “qué hay en mi pantalla” suele funcionar correctamente en muchos móviles no Pixel. En el mejor de los casos, lo que hace es abrir Lens, pero sin poder analizar la interfaz directamente, de modo que el resultado es exactamente el mismo que si abrieras la app por tu cuenta.

Esta situación genera la sensación de que Google va dando tumbos con funciones que, cuando por fin son realmente útiles, acaban siendo exclusivas de sus propios teléfonos, mientras que el resto de usuarios siguen dependiendo de soluciones menos directas. Para algo tan cotidiano como traducir textos en la pantalla del móvil, el contraste entre modelos Pixel y el resto es bastante evidente.

Cómo usar la función de traducción de Google Lens paso a paso​


Uso de Google Lens para traducir


Más allá de las diferencias entre dispositivos, la base de la traducción con Google Lens es siempre la misma: eliges el modo Traducir, apuntas al texto o abres una imagen y seleccionas el idioma de origen y de destino. Da igual que quieras traducir un menú físico, el cartel de una estación de metro o la foto de un documento que te han mandado.

Al abrir la aplicación de Google Lens, verás una serie de modos principales en la parte inferior de la pantalla, normalmente organizados como pestañas o iconos: Traducir, Buscar, Texto, Deberes, Compras, etcétera (puede variar ligeramente según la versión). La opción que nos interesa para traducir es, como es lógico, la de Traducir.

Cuando tocas en Traducir, Lens activa un modo específico pensado para la traducción de textos. En este modo, la app se centra en detectar letras, palabras y frases en el área encuadrada por la cámara, o bien en el contenido de la imagen que hayas cargado desde la galería.

En la parte superior de la pantalla verás dos idiomas: el idioma desde el que quieres traducir y el idioma al que quieres traducir. Normalmente aparecen como “Detectar idioma” hacia tu idioma principal, pero puedes cambiarlos manualmente tocando en esos nombres para ajustarlos a lo que necesites en cada momento.

Una vez configurado el par de idiomas, solo tienes que encuadrar el texto que quieras traducir y esperar un instante. Lens reconocerá el texto original, lo convertirá a caracteres digitales y superpondrá la traducción sobre la propia imagen, de forma que parezca que el cartel, el menú o la pantalla de tu móvil están directamente en tu idioma.

Entre los idiomas compatibles con la traducción de Google Lens se incluyen muchos de los más utilizados, como español, inglés, alemán, francés, italiano, ruso, árabe, tailandés, checo, danés, esloveno, bielorruso y un buen número de lenguas adicionales, a las que Google va añadiendo soporte de forma progresiva.

Esta forma de uso es ideal cuando viajas al extranjero y necesitas traducir elementos del entorno físico en tiempo real: menús de restaurantes, carteles de museos, paneles informativos, tickets, mapas de transporte público o cualquier texto impreso que esté en un idioma que no dominas. Evitas tener que pedir traducciones a otra persona y te basta con un par de toques en el móvil.

Traducciones sin conexión: descargar paquetes de idiomas en Google Lens​


Uno de los puntos más interesantes que ha incorporado Google Lens en los últimos tiempos es la posibilidad de traducir sin conexión, algo que ya estaba presente desde hace años en el Traductor de Google y que ahora se incorpora al ecosistema de Lens para cuando no tienes datos o estás en una zona con mala cobertura.

Para poder usar la traducción sin conexión primero debes descargar los paquetes de idiomas que vayas a necesitar. El proceso se hace desde la propia aplicación de Lens, y una vez lo configuras una vez, puedes seguir utilizando esos idiomas aunque tengas el modo avión activado o estés sin WiFi ni datos móviles.

El primer paso consiste en abrir Google Lens y entrar en el modo Traducir desde la barra inferior. Cuando ya estás en este modo, fíjate en la parte de arriba, donde aparecen los dos idiomas entre los que se va a hacer la traducción (por ejemplo, “Detectar idioma → Español”).

Toca sobre esa zona de los idiomas para que se abra la lista completa de lenguas disponibles. Verás un listado en el que, junto al nombre de muchos idiomas, aparece un icono de descarga. Ese icono indica que puedes bajar el paquete correspondiente para utilizarlo sin conexión.

Para descargar un idioma, pulsa en el icono de descarga situado a la derecha de su nombre. En ese momento aparecerá una ventana emergente que te indicará el tamaño aproximado del paquete (suelen ser unos cuantos megas) y te preguntará si quieres continuar con la descarga.

Si tienes espacio suficiente en el móvil y te interesa ese idioma, confirma tocando en Descargar. El idioma se bajará a la memoria del dispositivo y, a partir de ese momento, podrás usarlo tanto como idioma de origen como idioma de destino, sin necesidad de estar conectado.

No todos los idiomas tienen todavía paquetes disponibles para funcionar sin conexión, pero la lista va creciendo poco a poco. Los más habituales (inglés, español, francés, alemán y otros muy usados) suelen estar prácticamente siempre disponibles, mientras que otros más minoritarios se van sumando con el tiempo.

Una vez has descargado tus idiomas favoritos, no necesitas hacer nada especial para activar el modo sin conexión. Si en algún momento te quedas sin internet, Lens utilizará automáticamente los paquetes instalados para seguir ofreciendo traducciones, aunque con alguna limitación respecto a los modos online (especialmente en matices o expresiones muy concretas).

Esta función es especialmente práctica en viajes al extranjero cuando desactivas los datos para evitar sustos en la factura o cuando te mueves por zonas con cobertura irregular. Con un par de paquetes de idiomas instalados, puedes seguir entendiendo menús, señales y documentos sin depender de la red.

Otras funciones potentes de Google Lens más allá de traducir textos​


Aunque la traducción es una de las funciones estrella de Google Lens, la app va mucho más allá de eso. En realidad, Lens es una especie de navaja suiza que combina reconocimiento de imagen, búsqueda visual y asistencia con IA para tareas del día a día.

La opción Buscar (o el modo principal de Lens) permite identificar objetos, lugares, ropa, productos y prácticamente cualquier cosa a la que apuntes con la cámara. Si ves unas zapatillas que te gustan y no sabes de qué marca son, puedes hacerles una foto con Lens y el sistema intentará localizar modelos similares en la web, con enlaces a tiendas y contenidos relacionados.

Esta función también se vuelve muy útil para descubrir información sobre monumentos, edificios o puntos de interés cuando visitas una ciudad nueva. Apuntas a una iglesia, un museo o una plaza, y Lens te ofrece datos contextuales tomados del buscador de Google, reseñas, horarios o páginas oficiales.

Lens incluye además un modo centrado en los estudios y los deberes, pensado para ayudar a estudiantes con ejercicios y problemas. Basta con enfocar una pregunta, un enunciado o una ecuación matemática para que la IA intente reconocer el contenido y ofrezca explicaciones, pasos intermedios y posibles soluciones.

En el caso de operaciones matemáticas, Google Lens no se limita a mostrar la respuesta final, sino que suele desglosar el procedimiento, mostrando los pasos necesarios para llegar al resultado. Esto es muy útil para entender el razonamiento detrás de la solución, no solo para copiar el número final.

Junto a estas funciones principales, Lens también permite copiar texto desde el mundo físico al móvil: puedes fotografiar un párrafo de un libro y luego seleccionar el texto detectado para pegarlo en una nota, un correo o un documento. Lo mismo sirve para números de teléfono, direcciones o enlaces impresos en folletos.

Análisis de vídeo y preguntas por voz: la nueva vuelta de tuerca de Google Lens​


En los últimos tiempos, Google ha empezado a ir un paso más allá con Lens, incorporando la capacidad de interpretar vídeos y responder a preguntas en voz alta. En lugar de limitarse a una foto estática, ahora puede analizar fragmentos de un vídeo que estés grabando y generar respuestas más ricas gracias a la IA generativa.

Esta función está pensada para que puedas grabar una escena en movimiento, hablar mientras grabas y pedir información sobre lo que estás viendo. Por ejemplo, puedes pasear por una calle de una ciudad desconocida, grabar con Lens y preguntar qué tiendas hay, qué monumentos se ven o qué sitios son interesantes cerca.

Para usar este modo de análisis de vídeo necesitas inscribirte en el programa Search Labs de Google, que agrupa funciones experimentales relacionadas con la búsqueda y la inteligencia artificial. Dentro de Search Labs debes activar opciones como “Resumen de IA y más”, siempre desde la app de Google.

La activación se hace tocando el icono de Search Labs (representado por un matraz) dentro de la app de Google, y desde ahí puedes apuntarte a las funciones experimentales disponibles en tu región y tu idioma. Solo algunos usuarios, y por ahora principalmente en inglés, tienen acceso a todas las novedades.

Una vez activadas, puedes empezar a grabar con Google Lens y plantear tus preguntas en voz alta mientras se registra el vídeo. Lens se encargará de identificar los fotogramas más relevantes relacionados con tu consulta, y los usará como base para generar una respuesta mediante IA, ofreciendo explicaciones detalladas y contexto adicional.

Este modo de análisis de vídeo puede aplicarse a muchos escenarios cotidianos: explorar barrios y atracciones turísticas, hacer compras y conocer mejor los productos que ves, identificar obras en museos o incluso reconocer elementos de la naturaleza, como plantas o animales, mientras los filmas.

En exploración urbana, por ejemplo, podrías grabar una calle llena de tiendas y preguntar qué restaurantes cercanos tienen mejor valoración. En compras, podrías enfocar varios productos en una estantería y pedir detalles sobre marcas, precios o características.

Cuando estás en museos, puedes apuntar la cámara a una obra de arte mientras preguntas quién es el autor o a qué corriente pertenece puede ahorrarte buscar carteles pequeños o folletos impresos. Y en entornos naturales, grabar un sendero y preguntar por las especies de plantas que aparecen puede convertirse en una forma entretenida de aprender mientras paseas.

Conviene tener en cuenta que, a día de hoy, esta función de análisis de vídeo sigue siendo experimental y está algo limitada en idiomas y regiones. Sin embargo, apunta claramente hacia un futuro en el que Lens no solo reconoce lo que ve, sino que lo entiende de forma más profunda y dialoga contigo sobre ello.

Ventajas y limitaciones de traducir textos con Google Lens hoy en día​


Si se mira el conjunto, Google Lens ofrece una forma muy potente y flexible de traducir textos, tanto en entornos físicos como dentro del propio móvil, y cada vez con más herramientas complementarias basadas en IA. Para viajes, estudios o uso diario, se ha convertido casi en imprescindible.

Entre las principales ventajas destaca la rapidez con la que puedes pasar de ver un texto incomprensible a entenderlo, sin escribir nada y sin pasos intermedios, simplemente apuntando con la cámara o abriendo una foto. La superposición directa de la traducción sobre la imagen hace que sea muy intuitivo identificar a qué parte del texto corresponde cada frase traducida.

Otra fortaleza importante es el amplio soporte de idiomas y alfabetos que maneja, lo que te permite sobrevivir en países con lenguas muy distintas a la tuya y manejarte con menús, carteles y documentos básicos sin necesidad de ayuda externa. Y con los paquetes sin conexión, ni siquiera dependes de la cobertura para ello.

Sin embargo, no todo es perfecto, y la fragmentación entre dispositivos sigue siendo un hándicap importante. Mientras que los móviles Pixel disfrutan de funciones como Buscar en pantalla bien integradas en el Asistente, muchos otros usuarios se ven obligados a seguir recurriendo a capturas de pantalla para traducir lo que aparece en sus apps.

Esta diferencia de trato genera una experiencia desigual en algo tan fundamental como entender el texto que ves en tu propio móvil. A día de hoy, Google podría haber estandarizado una forma sencilla y universal de analizar la pantalla con Lens en todos los Android, pero, de momento, esa comodidad está bastante ligada al ecosistema Pixel.

Tampoco hay que olvidar que la calidad de la traducción, aunque buena, no es perfecta. En textos muy técnicos, documentos legales o expresiones coloquiales muy locales, Lens puede cometer errores, omitir matices o proponer formulaciones algo extrañas. Para entender el sentido general es suficiente, pero no sustituye a una traducción profesional cuando la precisión es crítica.

Pese a estos matices, la realidad es que Google Lens se ha convertido en una herramienta casi imprescindible para cualquiera que viaje, estudie o trabaje rodeado de idiomas distintos al suyo. Frente a los primeros años, cuando era poco más que una curiosidad, hoy se integra en el flujo diario de uso del móvil y marca una diferencia clara frente a no tenerla.

Mirando todo lo que hemos visto, resulta evidente que Google Lens ha pasado de ser una simple herramienta de reconocimiento de imágenes a convertirse en un asistente visual completo, capaz de traducir textos, ayudarte con los deberes, identificar productos, interpretar vídeos y aportar contexto a lo que te rodea, aunque todavía arrastre decisiones discutibles como reservar algunas funciones avanzadas solo para los Pixel.

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