La mayoría miramos las típicas barras de cobertura del móvil para saber si vamos a poder llamar o navegar bien, pero esos iconos engañan más de lo que parece: no siguen un estándar y cada fabricante los interpreta a su manera. Lo que de verdad importa, y lo que usan los técnicos y los operadores, es un número en negativo llamado dBm.
Si quieres saber con precisión cuánta cobertura tienes, tanto en red móvil (2G, 3G, 4G, 5G) como en WiFi, necesitas aprender a ver la señal en dBm, entender qué significan esos valores, cómo se relacionan con las barras de cobertura y qué puedes hacer cuando los números indican que la cosa va justita.
Qué es la señal móvil en dBm y por qué las barras no son fiables
Cuando tu móvil se conecta a la red, lo que realmente está midiendo es la potencia de la señal que recibe desde la antena de tu operador, expresada en dBm (decibelios‑milivatio). Ese número se traduce luego en las barras de señal, pero la conversión no está normalizada.
No existe un acuerdo universal que diga que, por ejemplo, -85 dBm equivalen a 3 barras o que -100 dBm son 2 barras. Cada marca y cada capa de personalización decide sus propios rangos: dos móviles al lado, con la misma SIM y en el mismo sitio, pueden mostrar barras distintas aunque la señal real sea casi idéntica.
Por eso, si quieres una medida seria de cobertura, tienes que olvidarte un poco de las barritas y centrarte en la lectura numérica de la intensidad de señal en dBm, que es lo que de verdad refleja la calidad de la conexión que llega al teléfono o al router y en cómo mejorar la calidad de la señal de telefonía móvil.
En móviles Android y iPhone, y también en routers WiFi, es posible consultar esos valores de forma directa. A veces, además del dBm, verás otra cifra llamada ASU, una unidad interna que Android utiliza para gestionar la intensidad de señal de forma más lineal.
dB, dBm y ASU: diferencias básicas sin liarse
Para entender qué estás viendo en la pantalla, conviene tener claro qué son los dB, los dBm y el valor ASU, porque se parecen pero no son lo mismo.
El decibelio (dB) es una unidad logarítmica que compara dos potencias. Se usa para expresar cuánto se ha amplificado o atenuado una señal: por ejemplo, un aumento de 3 dB más o menos duplica la potencia, y una subida de 10 dB la multiplica por diez. Es una medida relativa, siempre compara un nivel con otro.
El dBm (decibelios‑milivatio), en cambio, es una medida absoluta de potencia respecto a 1 mW. No compara dos señales, sino que te dice cuánta potencia tiene una señal concreta. Es la referencia estándar en telecomunicaciones para cuantificar la intensidad de señal móvil y WiFi.
Como la potencia que reciben nuestros dispositivos es muy baja, los valores se expresan casi siempre en dBm negativos. Cuanto más cerca de 0, mejor: -50 dBm es una señal fortísima, -80 dBm es razonable, -110 dBm está ya en el filo de perder la cobertura.
ASU (Arbitrary Strength Unit) es una unidad interna que usan, sobre todo, los móviles Android para representar la intensidad de señal de manera más lineal. El ASU se calcula a partir de los dBm, pero la fórmula cambia según el tipo de red (GSM, UMTS, LTE, NR/5G). Por ejemplo, en muchas redes LTE, un valor aproximado es ASU = dBm + 140, dentro de cierto rango.
Rangos de dBm: qué se considera buena o mala señal
La escala de dBm que verás en tu móvil, tanto en redes móviles como WiFi, se mueve normalmente entre 0 y algo menos de -120 dBm. Valores superiores a -60 dBm indican una señal muy sólida, mientras que por debajo de -100 dBm empezamos a jugar con fuego.
Como referencia práctica, una escala muy utilizada para móviles y WiFi es esta, basada en la intensidad de señal recibida en dBm:
- A partir de -120 dBm: sin señal utilizable, el dispositivo suele mostrar “Sin servicio”.
- Entre -120 y -104 dBm: cobertura muy baja, es fácil que falle una llamada o se corte la voz.
- Entre -103 y -98 dBm: cobertura baja, la conexión de datos será inestable y las llamadas pueden tener cortes.
- Entre -97 y -90 dBm: cobertura media, suficiente para llamadas y navegación básica, pero sin grandes alegrías.
- Entre -89 y -77 dBm: muy buena señal, llamadas claras y datos bastante rápidos.
- Entre -76 y -60 dBm: señal excelente, en teoría podrás aprovechar prácticamente la máxima velocidad que ofrezca la red.
Estos rangos no son leyes grabadas en piedra, porque influyen también el tipo de red (2G, 3G, 4G, 5G), la banda de frecuencia y la congestión. Aun así, te sirven como guía rápida para interpretar el número que veas en la pantalla.
Algo importante: a partir de alrededor de -100 dBm la experiencia suele degradarse bastante. Podrás seguir recibiendo notificaciones o mensajes, pero las llamadas pueden sonar metálicas o cortarse, y la navegación se hace lenta aunque el móvil aún muestre alguna barra.
Tipos de cobertura móvil y velocidades aproximadas
Además de cuánta señal llega en dBm, importa el tipo de red a la que estás enganchado. No es lo mismo estar con una señal excelente en 2G que tener -90 dBm en 4G o 5G.
Estos son los principales tipos de cobertura que te puedes encontrar en España y otros países, con sus velocidades típicas en condiciones ideales:
- G, GPRS o 2G: tecnología muy antigua, pensada para voz y SMS. Velocidades de datos ridículas, en torno a 6 Kbps. A día de hoy apenas se utiliza para datos.
- E, EDGE o 2.5G: evolución de 2G que mejora algo la velocidad, hasta unos 48 Kbps. Sirve para mensajería muy básica y poco más.
- 3G (UMTS): primera generación realmente útil para datos. Permite navegar, correo y apps sencillas con unos 2-7,2 Mbps según la implementación.
- H / H+ (HSDPA / HSDPA+): mejoras sobre 3G clásico, con tasas que pueden llegar a 21 Mbps en condiciones buenas.
- LTE o 4G: la red reina a día de hoy en muchos sitios. Velocidades teóricas de hasta 100-200 Mbps, y con Carrier Aggregation (4G+) se puede llegar al entorno del 1 Gbps.
- 4G+: nombre comercial para 4G con agregación de varias bandas. En la práctica permite trabajar a 300 Mbps o más cuando la red y el móvil lo soportan.
- 5G: la última generación móvil. En laboratorio puede irse hasta los 20 Gbps, pero la realidad depende mucho del despliegue. En España, por ejemplo, un 5G NSA (apoyado en núcleo 4G) ronda entre 100 y 800 Mbps reales, y un 5G SA puede alcanzar picos de 1-2 Gbps o algo más en escenarios favorables.
La combinación de tipo de red y nivel de dBm es lo que determina tu experiencia: tener -70 dBm en 4G o 5G suele ser fantástico, mientras que -70 dBm en 2G sigue siendo insuficiente para casi todo lo que hacemos hoy.
Señal móvil en dBm en 4G y 5G: qué valores son aceptables
En redes modernas como 4G LTE y 5G, la intensidad de señal se expresa con métricas específicas además del simple dBm. Para datos, la que más verás en menús avanzados es el RSRP (Reference Signal Received Power), que no deja de ser la potencia de ciertas señales de referencia de la celda, también en dBm negativos.
En 4G/5G, un RSRP alrededor de -80 dBm suele indicar una cobertura muy buena para datos, mientras que entre -90 y -100 dBm la cosa empieza a flojear, aunque se puede seguir navegando. Por debajo de -105 dBm, es posible que la conexión se vuelva inestable, sobre todo en interiores y con mucha gente conectada a la misma antena.
Las redes 5G que usan bandas más altas (como 3,5 GHz o incluso mmWave en algunos países) son más sensibles a los obstáculos, de modo que para sacar todo su potencial de velocidad necesitan valores de dBm más cercanos a 0 que las bandas bajas tradicionales (700, 800 o 900 MHz).
En 2G y 3G, en lugar de RSRP lo habitual es encontrar RSSI o RxLev, igualmente expresados en dBm. Su interpretación es similar: cuanto menor sea el valor negativo, mejor, pero los umbrales concretos cambian un poco según la tecnología y el fabricante.
Aunque cada operador afina sus propios límites, como regla de bolsillo puedes considerar que a partir de unos -95 dBm en móvil la experiencia empieza a ser discutible, especialmente si necesitas vídeo en streaming, juegos online o subir archivos pesados.
WiFi en dBm: qué necesitas para que vaya fino
La cobertura WiFi de tu casa, oficina o local también se mide en dBm, y se rige por los mismos principios que la red móvil: cuanto más cerca de 0 esté el valor, mejor señal. Aquí, sin embargo, influyen mucho más los obstáculos físicos y las interferencias con otras redes.
En WiFi, para que la experiencia sea cómoda suelen recomendarse estos rangos de intensidad:
- -30 a -50 dBm: señal muy fuerte, ideal si estás al lado del router. Más que suficiente para cualquier uso, incluida alta resolución y juegos.
- -51 a -60 dBm: señal muy buena, perfecta para streaming en HD/4K, videollamadas y uso intensivo.
- -61 a -70 dBm: aceptable, la mayoría de tareas irán bien, pero puede haber pequeñas caídas de velocidad.
- -71 a -75 dBm: límite razonable, suficiente para navegar y usar apps de mensajería, pero lejos del máximo rendimiento.
- Por debajo de -75 dBm: señal débil, notarás cortes, tiempos de carga largos y problemas en streaming o juegos.
Ten en cuenta que la banda de 5 GHz (y 6 GHz en WiFi 6E/7) se atenúa más rápido que la de 2,4 GHz. Eso significa que un -70 dBm a 5 GHz puede ser más sensible a paredes y puertas que el mismo valor en 2,4 GHz, aunque la capacidad máxima de velocidad sea mucho mayor.
Además de la intensidad pura en dBm, es clave la relación señal‑ruido (SNR). Una señal fuerte pero muy ruidosa puede funcionar peor que una señal moderada en un entorno limpio. Muchas apps de análisis WiFi muestran ambos datos: dBm y SNR.
Cómo ver la intensidad de señal en dBm en Android
Android ofrece varias formas de consultar la intensidad de señal en dBm, tanto con el sistema tal cual viene de fábrica como mediante apps especializadas, que además añaden información de antenas, mapas y gráficas.
El método más sencillo, sin instalar nada, es acudir al menú de estado del teléfono. La ruta varía según la marca y la versión de Android, pero suele ser similar a esta:
- Ajustes → Acerca del teléfono → Estado o Estado de la SIM / Red.
- Dentro, busca una opción llamada “Intensidad de la señal”, “Red móvil” o parecido.
- Verás un número negativo en dBm, y en muchos modelos también un valor en ASU (por ejemplo, -87 dBm 14 asu).
Algunas capas de personalización o ROMs permiten incluso mostrar el valor numérico en la barra de estado en lugar de las barras, ya sea desde los ajustes o mediante herramientas de terceros.
Si tu móvil no muestra fácilmente esos datos, puedes tirar de aplicaciones como Signal Strength, Network Signal Info, Network Cell Info o similares. Estas apps leen los mismos valores de intensidad de señal, pero los presentan de forma más amigable: gráficos, históricos, mapas de antenas cercanas y, en algunos casos, clasificación de la calidad como MALA, REGULAR, BUENA o EXCELENTE según el dBm.
Otra opción avanzada, que no funciona en todos los dispositivos porque algunos fabricantes lo bloquean, es usar el menú de pruebas interno de Android: marca *#*#4636#*#* en la app de teléfono, entra en “Información del teléfono” y revisa la “Intensidad de la señal” o el valor RSRP/RSSI que aparezca para tu SIM.
Cómo ver la intensidad de señal en dBm en iPhone (Field Test)
En los iPhone, Apple es más celosa con la información de red, pero sigue existiendo un modo de prueba interna que permite ver los valores en dBm y otros parámetros avanzados de la celda a la que estás conectado.
El acceso se hace desde la propia app de teléfono, siguiendo estos pasos generales:
- Desactiva el WiFi para que el teléfono utilice solo la red móvil (4G/5G).
- Abre la app de llamadas y marca *3001#12345#*.
- Pulsa el botón de llamar; se abrirá automáticamente el llamado Field Test Mode.
En versiones antiguas de iOS se podía hacer que las barras de cobertura se convirtieran en un número negativo permanente, pero en las más recientes eso ya no está soportado. Aun así, dentro del menú de prueba siguen apareciendo secciones como “LTE”, “Serving Cell Meas” o “RsrpRsrqSinr”, donde verás el RSRP en dBm para 4G/5G y otros parámetros como la calidad (RSRQ) o la relación señal‑ruido (SINR).
Para 2G y 3G, en cambio, lo que sueles encontrar es RSSI o valores similares en dBm. La idea es la misma: cuanto más alto sea el número (menos negativo), mejor cobertura real tienes.
Este modo de prueba puede variar bastante según la versión de iOS y el operador, e incluso algunos modelos lo muestran de forma distinta. Si no ves RSRP o RSSI claros, prueba a moverte por los menús de LTE/NR hasta localizar la sección de mediciones activas de celda.
Aplicaciones para medir señal móvil y WiFi en dBm
Más allá de los menús del sistema, existen muchas apps que traducen la maraña de números de la red en información entendible y fácil de comparar entre distintos sitios, operadores o tecnologías.
Algunas de las aplicaciones más útiles en Android para señal móvil son Network Cell Info Lite, OpenSignal, CellularZ o Signal Strength. Sus funciones habituales incluyen:
- Mostrar la intensidad de señal en dBm y ASU, tanto para móvil como para WiFi.
- Indicar en qué tipo de red estás conectado (2G, 3G, 4G, 5G) y en qué banda de frecuencia.
- Ubicar sobre un mapa la antena o celda a la que estás conectado, y mostrar la distancia aproximada.
- Registrar históricos de señal para ver cómo cambia al desplazarte.
En el terreno WiFi, aplicaciones como WiFi Analyzer, NetSpot o la propia utilidad Airport Utility en iOS (activando el escáner WiFi en ajustes) permiten ver los dBm de cada red cercana, el canal, la banda, el ruido y otros detalles que ayudan a optimizar la posición del router y elegir el mejor canal.
También hay herramientas más completas, como Speed Test Light, que además de velocidad de descarga y subida muestran latencia, ping, jitter y mapas de cobertura. Estas no están pensadas tanto para leer el dBm exacto, sino para comprobar si, con la señal que tienes, la conexión se comporta como debería.
En casi todas estas apps verás repetida la misma lógica: clasificar la señal en rangos de calidad (mala, regular, buena, excelente) en función del dBm que miden, para que no tengas que memorizar todos los umbrales.
Banda, frecuencia, EARFCN/ARFCN y su relación con el dBm
Cuando te pones un poco más técnico, verás que muchas herramientas también indican la banda de frecuencia y el canal radioeléctrico que estás usando: B1, B3, B7, B20, n78, etc., o números como EARFCN/ARFCN.
Las bandas LTE (4G) se etiquetan con números (1, 3, 7, 20, 28, etc.) que se traducen en ciertas frecuencias, por ejemplo: banda 3 ≈ 1800 MHz, banda 7 ≈ 2600 MHz, banda 20 ≈ 800 MHz. En 5G, las bandas NR se identifican con prefijo n (n1, n3, n28, n78, etc.).
El valor E/U/ARFCN (línea de canal de radio) identifica un canal concreto dentro de esas bandas. Con una herramienta como el calculador de frecuencia de CellMapper, puedes introducir el ARFCN o EARFCN y obtener la banda y la frecuencia exacta de bajada que estás utilizando en ese instante.
¿Por qué importa esto para la señal en dBm? Porque las frecuencias más altas (por encima de 1800 MHz) sufren más pérdidas y se llevan peor con paredes, árboles y edificios; a igual valor de dBm, pueden comportarse peor que las bandas bajas.
Como referencia comparativa:
- -70 dBm: señal muy fuerte tanto en bandas bajas (700-900 MHz) como altas (1800+ MHz).
- -85 dBm: aceptable en bandas bajas; puede ser algo justa en bandas altas, sobre todo en interiores.
- -100 dBm: débil en bandas altas; en bandas bajas puede seguir siendo utilizable, pero con cierta inestabilidad.
Esto explica por qué a veces, con el mismo dBm, la experiencia cambia según la banda que esté usando tu móvil: una banda baja atraviesa mejor paredes y mantiene la llamada, mientras que una banda alta puede caer a la mínima interferencia.
Factores que debilitan la cobertura aunque el dBm parezca bueno
Entender el número de dBm que ves en pantalla es solo la mitad de la película: la otra mitad son los factores que afectan a la cobertura y que pueden hacer que tu experiencia de uso no cuadre con lo que parece indicar el móvil.
La distancia a la antena es uno de los factores clave: cuanto más lejos estés, más se atenúa la señal y mayor será el valor negativo en dBm. Las zonas rurales amplias o los interiores muy profundos suelen sufrir especialmente este problema.
Los obstáculos físicos son otro gran enemigo: paredes gruesas, forjados de hormigón, cristales con tratamiento reflectante (Low‑E), estructuras metálicas, edificios altos alrededor o incluso vegetación densa pueden reducir la potencia que llega al móvil varios dB.
Además, están las interferencias de otros dispositivos y redes: microondas, monitores de bebé, Bluetooth, otras redes WiFi en el mismo canal, etc. En 2,4 GHz, donde conviven WiFi y muchos aparatos domésticos, el ruido de fondo puede arruinar una señal teóricamente buena en dBm.
Por último, la congestión de la red: en un estadio lleno, en conciertos o en horas punta en zonas muy concurridas, aunque el dBm sea decente, la celda puede estar saturada y simplemente no dar abasto. Notarás buena cobertura “en teoría”, pero llamadas que no conectan y datos que van lentísimos.
Por qué a veces tienes barras de señal pero la cobertura real falla
Seguro que alguna vez has visto las barras casi a tope y, aun así, el móvil no llama o no carga nada. Este tipo de situaciones suele deberse a una mezcla de retardos en la actualización del icono, fallos de software e incidencias de red.
El icono de cobertura no siempre se actualiza al mismo ritmo que la red. Es posible que la señal haya caído bruscamente, pero el móvil aún no haya refrescado el indicador. Pasados unos segundos, las barras bajan o aparece el temido mensaje de “Sin servicio”.
También hay escenarios en los que la señal llega, pero la red no responde bien por problemas en la antena, mantenimiento del operador o errores de configuración. En ese caso, el dBm es bueno, pero la calidad de la conexión real es mala, y solo lo notarás al intentar usar el servicio.
En algunos Android, incluso, el fallo puede estar en el launcher o en la capa de interfaz que pinta los iconos. Si ese componente se “queda colgado”, puede seguir enseñando barras de cobertura cuando en realidad la radio ya está desconectada o en otro estado.
Ante dudas, lo más efectivo suele ser reiniciar el teléfono, salir a una zona más abierta o, en casos extremos, vaciar la caché de la app de sistema que gestiona la interfaz (tras hacer copia de seguridad) para que vuelva a sincronizarse con el estado real de la red.
Soluciones rápidas cuando el dBm indica señal floja
Si al comprobar el dBm ves cifras por debajo de -95 dBm en móvil o -75 dBm en WiFi, conviene tomar algunas medidas básicas para rascar unos cuantos dB y mejorar un poco la conexión.
Lo más simple es moverte: acercarte a una ventana, subir de planta, cambiar de habitación o salir a la calle puede marcar una diferencia notable. A veces, con desplazarte unos metros ya consigues mejorar varios dB.
En el caso del WiFi, merece la pena revisar la ubicación del router: colócalo en una zona céntrica de la vivienda, elevado y lejos de microondas, bases inalámbricas y grandes masas metálicas. Un router moderno con WiFi 6 o 7, bien configurado y actualizado, puede mejorar bastante tanto el dBm efectivo como la estabilidad de la conexión.
Con móviles, no está de más probar sin funda, especialmente si usas carcasas metálicas o muy gruesas. No van a restarte 20 dB, pero sí pueden penalizar ligeramente la recepción, y en zonas de límite de cobertura cada dB cuenta.
Amplificadores de señal móvil y repetidores: cuándo tienen sentido
En viviendas, oficinas o entornos rurales donde la señal exterior ya llega muy justa (valores cercanos o peores que -100 dBm), pequeñas mejoras de posición no siempre bastan. En esos casos, una opción más robusta es instalar un amplificador o repetidor de señal móvil.
Estos sistemas constan normalmente de tres partes: una antena exterior, el amplificador en sí y una o varias antenas interiores. La antena exterior se coloca en la zona donde la señal sea mejor (tejado, fachada, mástil), el amplificador aumenta la potencia de esa señal y la antena interior la reparte por dentro del edificio.
Con un repetidor bien dimensionado se puede pasar de una cobertura casi inexistente a valores de dBm muy razonables en todo el interior, con llamadas estables y datos móviles mucho más rápidos. Además, el móvil deja de forzar tanto la transmisión, lo que mejora el consumo de batería.
En España y en la Unión Europea es fundamental que el equipo cumpla la Directiva de Equipos Radioeléctricos (RED 2014/53/UE) y que sea compatible con las bandas que usan los operadores (B20, B3, B7, B1, B8 en 4G; n78, n28, n1, n3 en 5G, entre otras). Usar amplificadores no homologados o mal instalados puede causar interferencias en la red del operador y acarrear sanciones.
Antes de comprar un equipo, conviene comprobar con el móvil qué bandas y frecuencias estás usando en el punto de instalación (con apps como CellularZ o Network Cell Info) y, si tienes dudas, consultar a especialistas o al propio operador para asegurarte de que el repetidor encaja con tu caso concreto.
Dominar la lectura de la señal en dBm, saber qué significan los rangos de intensidad y cómo influyen la tecnología de red, las bandas de frecuencia y el entorno te permite dejar de fiarte ciegamente de las barras de cobertura y empezar a tomar decisiones con criterio: desde mover el router o cambiarte de habitación hasta elegir la mejor app de medida, localizar la antena más cercana o plantearte un amplificador homologado cuando la cobertura de tu casa o negocio se queda corta.
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