Controlar tu historial completo de ubicaciones en Google no es solo un tema de curiosidad por saber dónde estuviste tal día a tal hora: también tiene mucho que ver con tu privacidad, con las recomendaciones que recibes y con la cantidad de datos que compartes sin darte cuenta. La famosa “cronología” de Google Maps se ha convertido en una especie de diario de viaje automático donde se guardan tus rutas, desplazamientos y sitios visitados día a día.
Al mismo tiempo, ese registro tan detallado de movimientos genera dudas lógicas: cómo se activa, cómo ver tu historial completo de ubicaciones, qué se guarda exactamente, dónde se almacena, cómo borrar lo que no te interesa o incluso cómo desactivarlo por completo. Vamos a ver, con calma y paso a paso, todo lo que puedes hacer con la cronología de Google Maps y con el historial de ubicaciones de tu cuenta de Google, con explicaciones claras y algún que otro truco para que tengas tu ubicación bajo control.
Qué es exactamente la cronología de Google Maps y el historial de ubicaciones
La cronología de Google Maps es un ajuste de tu cuenta que registra los lugares en los que has estado y las rutas que has seguido, mostrando toda esa información sobre un mapa. Funciona en los dispositivos en los que has iniciado sesión con tu cuenta de Google y que tienen activadas las funciones de ubicación necesarias. A efectos prácticos, es el mismo concepto que el “historial de ubicaciones”, simplemente visto desde la interfaz de Maps.
Cuando la cronología está activada, tu móvil (o tablet) va guardando de forma periódica su ubicación precisa, incluso aunque no estés usando Google Maps en ese momento. El dispositivo detecta tu posición gracias al GPS, a las redes Wi‑Fi y móviles cercanas y a otros sensores internos, y va construyendo una línea de tiempo con tus trayectos, paradas, visitas y viajes.
Todos estos datos se guardan primero en el propio dispositivo, y además puedes tener una copia de seguridad cifrada en los servidores de Google por si cambias de móvil o lo pierdes. Esa copia de seguridad te permite restaurar tu historial completo de ubicaciones en otro dispositivo para seguir consultándolo como si nada hubiera pasado.
La cronología y el historial de ubicaciones están desactivados por defecto en las cuentas de Google. Es decir, hasta que no activas de forma explícita esta función en los controles de actividad de tu cuenta, Google no comienza a registrar esos desplazamientos detallados en la cronología de Maps. En el caso de usuarios que podrían tener menos de 18 años, Google mantiene esta opción deshabilitada o incluso no disponible.
Ten muy presente que el historial de ubicaciones es independiente de otros servicios de localización del dispositivo. Aunque lo tengas apagado, puede que sigan registrándose ciertos datos de ubicación como parte de otros ajustes, por ejemplo “Actividad en la Web y en Aplicaciones”, uso puntual de Maps o información que se incluye en tus fotos dependiendo de la cámara y de sus permisos.
Para qué sirve ver tu historial completo de ubicaciones
El uso más evidente de la cronología es recordar dónde has estado un día concreto: qué trayectos hiciste, cuánto duró cada desplazamiento y qué lugares visitaste. Es especialmente útil para rebuscar en la memoria de un viaje, para saber en qué restaurante comiste hace meses o para localizar aquella playa perdida en la que pasaste un día estupendo.
Además de tu memoria personal, Google utiliza esos datos para ofrecerte recomendaciones personalizadas: sitios similares a los que ya frecuentas, bares o restaurantes que encajen con tus gustos, sugerencias de rutas habituales, etc. Ese plus de personalización es una de las razones por las que la empresa recopila ese nivel de detalle sobre tus desplazamientos.
Si no borras el historial y mantienes la cronología activa, puedes acceder a un listado muy completo de tus lugares visitados. No solo verás en qué puntos has estado, sino también el tiempo aproximado que has pasado en cada uno de ellos, los trayectos recorridos entre un punto y otro e incluso, en muchos casos, los negocios exactos que has visitado.
Google Maps también cruza este historial con otros servicios, como Google Fotos. Al abrir la cronología de un día concreto, es habitual que aparezcan las imágenes que hiciste ese día en esas ubicaciones, lo que refuerza aún más el efecto “diario” de tu actividad. Desde el punto de vista del usuario, puede ser muy cómodo; desde la óptica de la privacidad, es un registro extremadamente minucioso.
La parte menos amable de esta función es que ese nivel de detalle puede resultar agobiante o directamente inaceptable para algunas personas. Tener documentados todos tus movimientos, horarios y visitas abre la puerta a usos que quizá no te apetece permitir, ya sea por parte de Google, de terceros, o incluso de alguien cercano que pueda acceder sin permiso a tu cuenta o a tu dispositivo.
Cómo activar o desactivar el historial de ubicaciones y la cronología
Activar la cronología de Google Maps es un proceso bastante sencillo y muy parecido tanto en Android como en iOS. Eso sí, hay que tener en cuenta que algunos ajustes avanzados solo están disponibles en Android 6.0 o superior, así que conviene comprobar la versión de tu sistema si algo no coincide exactamente.
Desde la aplicación Google Maps en tu móvil o tablet, estos son los pasos generales para activar o comprobar el estado del historial de ubicaciones: abre Maps, toca tu foto de perfil, entra en “Tu cronología” y después en “Ajustes y privacidad”. Dentro de ese menú encontrarás el apartado relacionado con el historial de ubicaciones o la localización del dispositivo, donde podrás activar o desactivar la función según prefieras.
Otra forma de gestionar este ajuste es desde tu cuenta de Google directamente, sin necesidad de abrir Maps. Basta con acceder a cualquier app de Google donde tengas sesión iniciada (por ejemplo, Gmail o YouTube), entrar en “Gestionar tu cuenta de Google” y, dentro de la pestaña de “Datos y personalización” o similar, localizar el “Historial de ubicaciones” para activar o apagar el interruptor.
Cuando desactivas el historial de ubicaciones, Google deja de registrar y guardar tus nuevas rutas y visitas para la cronología. Eso implica que ya no recibirás recomendaciones basadas en esos desplazamientos detallados a través del Asistente u otros servicios. Sin embargo, los datos que ya estaban guardados anteriormente no se borran por sí solos: tendrás que eliminarlos manualmente si no quieres que sigan ahí.
También puedes ajustar la eliminación automática de forma que el historial se borre pasado un determinado tiempo sin que tengas que acordarte. Normalmente se ofrecen periodos como 3, 18 o 36 meses. De esta forma, mantienes la utilidad de la cronología a corto y medio plazo, pero evitas acumular años y años de datos de ubicación.
Cómo ver tu historial completo de ubicaciones en Google Maps
Para consultar tu historial de ubicaciones en detalle, lo más cómodo es usar la cronología de Google Maps en el móvil. Al abrir la app y tocar sobre tu foto de perfil, verás la opción “Tu cronología”. Al entrar, se carga por defecto el día actual, con las rutas, paradas y lugares que has visitado.
Si quieres revisar otro día, mes o periodo concreto, toca la fecha que aparece en la parte superior (normalmente “Hoy”) y se desplegará un calendario. Desde ahí puedes saltar a cualquier fecha en la que tuvieras la cronología activa, para ver con bastante precisión qué hiciste durante esa jornada: horarios aproximados, medios de transporte detectados y duración de cada desplazamiento.
La vista de cronología de Maps permite también añadir información que el sistema no ha detectado bien. Por ejemplo, puedes incluir manualmente un sitio que visitaste y que no aparece registrado, cambiar la duración de una parada o corregir un trayecto si el GPS hizo alguna interpretación extraña. Todo esto se puede editar directamente desde la pantalla del día concreto.
En la cronología encontrarás además secciones agregadas como “Estadísticas” o “Sitios”, donde se muestran datos acumulados: total de trayectos realizados en un mes, kilómetros que has conducido durante un periodo, categorías de lugares que sueles visitar (restaurantes, puntos de interés, instalaciones deportivas, etc.) o incluso ciudades que has visitado en tus viajes.
Si prefieres explorar tu historial desde el ordenador, puedes acceder a la cronología a través de la versión web de Google Maps. Aunque parte de la información se sincroniza, ten en cuenta que Google está moviendo cada vez más el peso de estos datos al propio dispositivo, por lo que algunas funciones o detalles podrían ser más limitados en el navegador, dependiendo de cómo tengas configurada la copia de seguridad.
Copias de seguridad cifradas y almacenamiento de la cronología
La tendencia más reciente de Google es almacenar el historial de ubicaciones principalmente en el propio dispositivo, de forma local, y ofrecer la posibilidad de crear una copia de seguridad cifrada en sus servidores. Esta copia sirve como salvavidas si pierdes el móvil, cambias de teléfono o lo restauras de fábrica.
Cuando activas la copia de seguridad de la cronología, Maps guarda esa información de manera cifrada en la nube de Google. Teóricamente, solo tú y los servicios de tu cuenta deberíais poder restaurar esos datos, que después se vuelcan en el nuevo dispositivo para que mantengas la cronología intacta.
Esta estrategia de almacenamiento local tiene una parte positiva para la privacidad: en teoría, dificulta que otras personas accedan remotamente a todo tu historial completo de ubicaciones desde otro dispositivo o desde un navegador, ya que la información se queda en el móvil salvo que la respaldes en la nube.
Sin embargo, no conviene confiarse del todo. Aunque se guarden muchos datos en local, Google sigue pudiendo recopilar información de ubicación de manera anónima o agrupada para fines de publicidad, servicios y estadísticas. Y, si decides activar la copia de seguridad en la nube, el historial seguirá existiendo en los servidores de la compañía, aunque esté cifrado.
Ten en cuenta, además, que el historial de ubicaciones no es la única fuente de datos de localización asociada a tu cuenta. Los registros de “Actividad en la Web y en Aplicaciones”, las búsquedas en Maps, el uso de otros servicios o incluso los metadatos de tus fotos pueden seguir incluyendo información sobre tu posición geográfica en distintos momentos.
Riesgos, polémicas y límites del historial de ubicaciones
La función de historial de ubicaciones lleva años en el punto de mira por la forma en que Google ha gestionado y combinado sus distintos ajustes de actividad. En el pasado se descubrió que, incluso desactivando explícitamente el historial de ubicaciones, algunos datos seguían almacenándose como parte de “Actividad en la Web y en Aplicaciones”, lo que dio pie a demandas y sanciones millonarias a la compañía.
Las autoridades de varios estados de EE. UU. obligaron a Google a pagar importantes multas y a revisar sus prácticas de recopilación de datos de ubicación. Aunque esas cantidades son pequeñas comparadas con los enormes ingresos de la empresa, al menos forzaron ciertos cambios en la forma en que se explica y se gestiona este historial a los usuarios.
En 2023 y 2024 Google anunció cambios importantes orientados a que el historial de ubicaciones se guarde sobre todo en el dispositivo, con una eliminación automática más agresiva (por defecto, tres meses) y con advertencias más claras sobre dónde se almacenan esos datos. La idea oficial es que la cronología sea más privada y esté menos expuesta, reduciendo el acceso remoto y las solicitudes masivas de datos.
Pese a estos cambios, la nueva implementación no resuelve todo. Por un lado, no elimina el uso de la ubicación para la personalización de anuncios, ya que Google puede seguir trabajando con información agregada y anónima. Por otro, no protege frente a amenazas como el spyware o el stalkerware, que atacan directamente al dispositivo y pueden tener acceso a tu ubicación independientemente de la configuración de Google Maps.
Tampoco cambia demasiado la situación en cuanto a las fuerzas de seguridad. Más allá de solicitar datos a Google, las autoridades pueden recurrir a los registros de los operadores móviles o a cámaras de vigilancia, que muchas veces ofrecen un rastro de ubicación igual o incluso más preciso. El historial de ubicaciones de Maps es solo una pieza más del puzle.
Qué amenazas te afectan y hasta qué punto la cronología influye
En el terreno de la publicidad y el marketing, el historial de ubicaciones ayuda a perfilar aún más tus intereses: tiendas que frecuentas, zonas por las que te mueves, horarios habituales, etc. Incluso si Google limita parte del detalle o lo borra al cabo de unos meses, sigue teniendo suficientes datos agregados para mostrar anuncios relevantes en función de tu ubicación actual o pasada.
Si hablamos de atacantes maliciosos o ciberdelincuentes, la historia es diferente. A este tipo de perfiles no les hace falta el historial de Google Maps, ya que suelen usar aplicaciones espía comerciales o malware especialmente diseñado para rastrear tu dispositivo en tiempo real. En estos casos, la clave está en proteger el teléfono y evitar instalar apps sospechosas, más que en tocar los ajustes de la cronología.
El escenario de la “pareja celosa” o familiar cotilla sí se ve algo afectado por cómo gestiones el historial de ubicaciones. Si esa persona tiene acceso a tu cuenta de Google desde un ordenador o desde otro móvil, podría entrar a la web de Maps y ver gran parte de tu cronología si está sincronizada con la nube. Guardar más datos de forma local y limitar la copia de seguridad puede dificultar este tipo de intrusiones.
Aun así, el riesgo más claro sigue estando en el propio teléfono. Si alguien consigue desbloquearlo físicamente o conoce tu PIN, puede abrir Maps, entrar en “Tu cronología” y ver dónde has estado. En este punto, lo fundamental es proteger bien el acceso al dispositivo, usar bloqueo de pantalla seguro y no compartir tus credenciales con nadie.
En cuanto al uso por parte de la policía u otros organismos públicos, el impacto de los cambios en la cronología es más bien limitado. Aunque pueda ser algo más complejo obtener datos históricos detallados de Google, siempre existen otras fuentes como los operadores móviles, sistemas de peaje, tarjetas de transporte o cámaras públicas y privadas que van dejando rastro de tus movimientos.
Cómo gestionar, editar y borrar tu cronología de Google Maps
Google ofrece bastantes opciones para manejar tu historial sin tener que limitarte al todo o nada. Desde la propia cronología en la app de Maps, puedes editar o borrar lugares concretos, días enteros o periodos completos, además de activar la eliminación automática.
Si quieres borrar un día en concreto, abre la cronología en la fecha que te interese y busca la opción correspondiente para eliminar ese día completo. También puedes editar trayectos concretos si el sistema ha calculado mal la ruta o la duración, o añadir paradas que no han quedado registradas y te interesa que aparezcan.
Para borrar todo el historial de ubicaciones, tendrás que ir a “Tu cronología” en Google Maps, entrar en “Ajustes y privacidad” y buscar la sección de “Ajustes de ubicación”. Allí verás opciones como “Eliminar todo el historial de ubicaciones” o “Eliminar un periodo del historial de ubicaciones”; al seleccionarlas, se mostrarán las instrucciones y avisos correspondientes.
Recuerda que al borrar datos del historial, el resto de servicios de Google pueden seguir almacenando información relacionada con tu ubicación si tienes activados otros ajustes, especialmente “Actividad en la Web y en Aplicaciones”. Si quieres un control más estricto, quizá te interese revisar ese apartado y reducir al mínimo la recopilación de datos de este tipo.
Activar la eliminación automática es una opción intermedia muy recomendable. En lugar de dejar que se acumule todo tu historial durante años, puedes configurar que se borre de forma periódica lo que supere 3, 18 o 36 meses. De esta manera mantienes algo de contexto reciente para tus desplazamientos, pero evitas que se conserve una biografía completa de tus movimientos a largo plazo.
Otras formas de consultar y gestionar la actividad de Maps
Además de la cronología clásica, Google Maps incluye secciones como “Tus datos de Maps” que funcionan como centro de control rápido de tu actividad. Desde ahí puedes acceder a tu historial de ubicaciones, a los ajustes de eliminación y a un resumen de la información que se está recopilando en tu cuenta.
En algunos casos, para ver y eliminar actividad asociada a ubicaciones, tendrás que seguir una ruta similar: tocar tu foto de perfil, entrar en “Tus datos de Maps” y luego en “Ver y eliminar actividad”. Desde ese apartado, puedes filtrar por tipo de acción, fechas, dispositivos, etc., y hacer una limpieza más quirúrgica de lo que no quieras conservar.
Otra función interesante es la gestión de lugares concretos. Cuando seleccionas un establecimiento o punto del mapa que has visitado, Maps puede mostrarte cuántas veces has estado allí, qué días y qué rutas has hecho hasta ese sitio. Desde esa misma ficha, es posible borrar toda la actividad relacionada con ese lugar concreto si prefieres que no quede rastro de esas visitas.
Al mismo tiempo, la cronología permite aprovechar la información almacenada para otras cosas, como escribir reseñas de sitios en los que has estado o recordar negocios en los que tuviste buena experiencia. Esa es la cara práctica de un historial que, bien usado y bien configurado, puede ser útil sin llegar a convertirse en un riesgo innecesario para tu privacidad.
No olvides tampoco que, aunque limpies la cronología de Maps, puede seguir habiendo registros en otros servicios (como Google Fotos, Gmail, la Búsqueda o incluso apps de terceros) que indiquen dónde has estado en determinados momentos. Si tu objetivo es reducir al máximo el rastro digital de tus movimientos, tendrás que revisar varios frentes, no solo el historial de ubicaciones.
Cómo reducir al máximo el rastreo de tu ubicación
Si lo que quieres es “desaparecer” un poco de los mapas, las opciones pasan por una combinación de ajustes y, en los casos más extremos, cambios de hábitos. No todo el mundo necesita llegar tan lejos como vivir sin smartphone, pero sí conviene conocer qué alternativas tienes para limitar el seguimiento.
En un nivel razonable, puedes empezar por desactivar el historial de ubicaciones de Google y la “Actividad en la Web y en Aplicaciones”, denegar permisos de GPS a todas las apps que no sean de navegación, desactivar los anuncios personalizados y utilizar un DNS o bloqueador que filtre parte de la publicidad y el rastreo.
Si quieres ir un paso más allá, puedes desactivar completamente los servicios de localización del teléfono (GPS, ubicación de Google y similares) salvo cuando necesites usar un mapa para orientarte. En desplazamientos especialmente sensibles, otra opción es activar el modo avión durante un rato o directamente apagar el móvil, aunque esto supone renunciar a estar localizable.
Para los más radicales, la única forma de evitar casi por completo el rastreo de ubicación pasa por prescindir del smartphone y usar un teléfono básico que apenas se conecte a internet o, en el extremo absoluto, no llevar ningún tipo de teléfono encima. Son medidas poco prácticas para la mayoría, pero ilustran hasta qué punto es difícil escapar del todo a la geolocalización en la vida moderna.
En cualquier caso, un buen punto de partida es reforzar la seguridad de tus dispositivos, instalar protección frente a malware y stalkerware, y revisar con calma todos los permisos que conceden tus apps. La mejor defensa es no dar acceso innecesario a tu ubicación a servicios que en realidad no lo necesitan para funcionar.
Dominar la cronología de Google Maps y el historial completo de ubicaciones significa decidir qué se guarda, cuánto tiempo permanece almacenado y qué uso le quieres dar tú a esa información, no al revés. Con las opciones actuales puedes usar ese registro como un diario de viajes y desplazamientos, aprovecharlo para recordar sitios y rutas o, si lo prefieres, recortar drásticamente lo que se almacena hasta dejarlo en lo mínimo imprescindible. La clave está en conocer bien todas estas herramientas, ajustar los controles de actividad a tu gusto y, sobre todo, tener claro que tu ubicación es un dato muy sensible que merece ser gestionado con cabeza.
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