Noticia Dragon Ball Z: The Real 4-D, los explosivos animes en los que los espectadores luchan y hasta se fusionan con Goku

Dragon Ball Z: The Real 4-D, los explosivos animes en los que los espectadores luchan y hasta se fusionan con Goku


Da igual si es en Hollywood o en Osaka, los Universal Studios son mucho más que unas instalaciones para rodar y producir cine: al inaugurarse, en el año 1915, se tuvo la visionaria idea de dejar entrar al público para que viesen cómo se hacían las películas por 25 céntimos (de la época) cada entrada. Más de un siglo después, en julio de 2016 para ser exactos, se estrenará en sus equivalentes japoneses Dragon Ball Z: The Real 4-D, la primera animación completamente digital y en "cuatro dimensiones" de Goku y sus amigos. Un espectáculo con mayúsculas y el sueño cumplido de todo fan de Akira Toriyama.


¿Cómo es que en Universal Studios hay películas interactivas de Dragon Ball? Bueno, por ponernos solo un poco en contexto aquella premisa de entrar a ver cómo se hacía la magia del cine evolucionó en espectaculares atracciones basadas en películas como Tiburón, Terminator o Regreso al Futuro. Ahora mismo, si viajas a los Universal Studios de Japón, puedes encontrar con temáticas de videojuegos como Resident Evil e incluso animes como un área veraniega dedicada a One Piece o la actividad Spy x Family XR Ride. Y, siendo justos, lo que se hizo con Dragon Ball fue puro fanservice. Tanto, que hasta el público se fusionaba con los héroes.

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Toca recordar que un año antes del estreno de Dragon Ball Z: The Real 4-D, se comenzó a emitir el anime de Dragon Ball Super en la televisión japonesa y la película de La Resurrección de F' llegó a los cines nipones. De modo que, pese a que no hubo una interrupción de la franquicia en el merchandising o los videojuegos, parte de la razón de ser de estas atracciones y a la vez animes era arropar la segunda era de la obra de Akira Toriyama en la pequeña y gran pantalla, así como en su retorno al papel con el manga dibujado por Toyotaro. Pero esto era algo distinto.


La primera The Real 4-D se produjo para el Universal Jump Summer de 2016, pero si nos ponemos tiquismiquis ambas están fuera de las cronologías del anime o el manga. Podríamos decir que son iniciativas aisladas de todo lo demás. En conjunto, se trata de dos proyectos animados que convertían cada uno de los tópicos de sus explosivas batallas en una auténtica experiencia. Es más, como puedes ver en sus tráilers, hasta se invita de manera activa a los asistentes a colaborar en las batallas.


Sobra decir que gracias a los videojuegos ya habíamos visto a Goku, Freezer y el resto de personajes de Toriyama adaptados a la animación digital. Con todo, el hito de ser primer largometraje hecho completamente por CGI pertenece a Dragon Ball Super: Super Hero. Entonces, ¿estas animaciones están al nivel de las películas estrenadas en los cines o juegan en la liga de los especiales de televisión? La mejor manera de entender aquello, de definir lo que fue Dragon Ball Z: The Real 4-D y su secuela, es establecer que se trataban de atracciones. ¡Y qué atracciones!

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Pese a que Dragon Ball Z: The Real 4-D era un potente reclamo para el Universal Studios, siendo un punto de peregrinaje para los fans de Goku, en realidad su existencia como atracción (y atractivo) formaba parte de una iniciativa mayor de la Shueisha: en verano de 2016 se celebró en las instalaciones el Universal Jump Summer, ofreciendo iniciativas equivalentes para los fans de otras franquicias de igual calado como One Piece y Death Note. ¿Qué se proponía a los fans de Goku?

Dragon Ball Z: The Real 4-D​

  • Disponible entre el 1 de julio y el 4 de septiembre de 2016

Una vez más, el origen de la trama pasa el deseo de un villano que ha reunido las esferas mágicas para cumplir un perverso deseo: el emperador Pilaf le ha pedido al dragón sagrado que el mayor enemigo de Goku regrese con muchísimo más poder, lo cual se traduce en la nueva venida de Freezer cuya fuerza al ser revivido ha pasado a ser de 5,3 mil millones de unidades de combate. Un nivel muy superior al de nuestros héroes.


Técnicamente, y según todo lo insinuado en pantalla, la acción de Dragon Ball Z: The Real 4-D se situaría cronológicamente, durante la espera de los diez días previos al Cell Game; aunque debido al empleo de las Dragon Balls para resucitar a Freezer se rompería con la continuidad del manga y el anime. En cualquier caso, al final todo se acaba reduciendo a lo mismo: elevar la emoción en un nuevo combate entre el Super Saiyan Son Goku y el terrible Freezer. Uno que, pese a sonar a topicazo, se logró que fuese verdaderamente especial.


¿Y qué es eso de las 4-D? La emisión del metraje se producía en una sala especial en la que, sobre todo durante el desarrollo de la batalla, se empleaban efectos especiales en 4D que, según se especificaba en la entrada, "estimulan tus cinco sentidos". De modo que los espectadores no solo tenían delante de sí coreografías y planos, incluyendo elementos que buscaban la sensación de profundidad, que sacaban partido a los modelos tridimensionales, sino que se intensificaban las escenas con destellos de luz, efectos 3D o vibraciones en los asientos.


Es más, en una escena Goku y Freezer llevan la acción hasta la propia sala del cine: tras un plano secuencia que extiende la colisión hasta la puerta de la atracción de los estudios, se produce un fundido en negro y, al encenderse dos focos, se simula la aparición de ambos en el cine, jugando de manera ingeniosa con las luces, las proporciones y la perspectiva.


El metraje de Dragon Ball Z: The Real 4-D dura poco más de diez minutos, con lo que, más allá de este momento, se retoma el curso normal de la batalla ofreciendo cada vez más destrucción, explosiones y esos intercambios de golpes tan Toriyama. Culminando a lo grande la experiencia con un asalto épico, al son de una nueva versión de "We Gotta Power!" trepidante, al que a Goku se suman Vegeta, Piccolo y Krillin y, con la efervescencia del público, todos descargan sus técnicas más poderosas al emperador del mal.


Y pese a que, al final, como trama, Dragon Ball Z: The Real 4-D no aspira a reinventar una fórmula que siempre ha funcionado se logra darle al público esa experiencia que bien vale los 2.400 yenes de la entrada. Un dato extra: antes de salir se puede ver en pantalla cómo los héroes reconstruyen la saga por fuera, con las correspondientes quejas de Vegeta.

Dragon Ball Z: The Real 4-D at Super Tenkaichi Budokai​

God Broly

  • Disponible entre el 30 de junio y el 1 de octubre de 2017.

La secuela de Dragon Ball Z: The Real 4-D llegó menos de un año después del estreno de la atracción original en los Universal Studios de Japón. Y pese a que las premisas de luces, asientos móviles y metraje en 3D continuaban brillando con luz propia, lo cierto es que las premisas como la ejecución esta nueva obra llevaba la emoción (y el fanservice) al siguiente nivel. ¿La excusa para este gran espectáculo? La celebración del Torneo de artes marciales definitivo. Uno como no se ha visto antes ni en el manga, ni en el anime de Dragon Ball y, como verás, hasta el público pudo participar durante el evento.


Pese a que, técnicamente, se trata de una secuela de la atracción anterior, la acción de The Real 4-D at Super Tenkaichi Budokai tiene lugar después El Torneo de Poder Poder de Dragon Ball Super, lo cual implica que Goku y Vegeta ya despertaron el poder divino del Super Saiyan Blue. ¿Y qué enemigo queda que sea capaz de hacer frente a éstos? El saiyan legendario Broly, no el del canon sino el que conocimos en los animes clásicos, regresa por todo lo alto y, además, sorprende una transformación completamente original: God Broly. Mucho que procesar, así que vayamos por partes.


Los minutos iniciales de The Real 4-D at Super Tenkaichi Budokai ofrecen una introducción animada en 2D para el público que, poco a poco, pasan a convertirse en animación con personajes y gigantescos entornos digitales 3D. El motivo es recordar a los espectadores las dinámicas de los Grandes Torneos de Artes Marciales y dar paso a la celebración de uno nuevo en el que participarán Goku, Vegeta, Krillin, Piccolo y el misterioso Gran Saiyaman.


Las reglas del Gran Torneo de Artes marciales son parecidas a las de las entregas finales: hay una fase clasificatoria, luego pasan a ser rondas eliminatorias y el vencedor se enfrentará a Mr. Satán y hay mil millones de zenis en juego; sin embargo hay una particularidad en esta edición: la última etapa del torneo se celebrará en una gigantesca nave especial de la Capsule Corporation en la que hay repartidos a lo largo y ancho varios escenarios flotantes y un sistema de pantallas en forma de cúpula interior que las rodea.


Sobra decir que así se logra que sensacionales planos secuencia durante los combates y con extra de profundidad para los cañonazos de energía que aprovecha la cinematografía, el sistema de iluminación y las pantallas de la cúpula para deslumbrar a los espectadores de la atracción... Y es entonces cuando Broly entra en escena y, siguiendo los clichés de las OVAS de Dragon Ball, aquella celebración entre amigos pasa a ser una amenaza para el planeta entero.


El colosal saiyan se autoinvita al espectáculo sin más razón que sumarse a la batalla cegado por ese impulso bélico de los de su raza y, en el proceso, intensifica el ritmo y la emoción de la atracción con una nueva transformación divina y legendaria, similar a la del Super Saiyan Blue en la que sus cabellos se vuelven mucho más largos y verdosos. ¿Su poder? Inalcanzable para cualquier héroe en solitario e incluso en compañía sumando fuerzas. Sin embargo, a Goku todavía le quedaba un as en la manga: las Dragon Balls.


Gracias al deseo del dragón sagrado Goku es capaz de realizar un nuevo tipo de técnica llamada la fusión divina (God Fusion), a través de la cual realiza una danza que le permite fusionarse con los espectadores de la atracción rompiendo la cuarta pared. El resultado es muy similar al de Goku SS Blue con el atuendo de la fusión, aunque en el proceso gana una camiseta interior oscura y sus cejas y la parte posterior de su cabello pasan a ser oscuros, de manera parecida al aspecto de Gotenks.


Como es de esperar, God Broly no tiene ninguna oportunidad y es fulminantemente derrotado por un Kamehameha divino imbuido en el poder combinado del propio Goku con el público. Siendo, a todos los efectos, una verdadera celebración de lo que hace que las batallas de Dragon Ball sean tan explosivas y trepidantes con el aliciente especial de haber participado en ellas. De haber sido el factor decisivo para la victoria y la salvación del mundo.

El legado de Dragon Ball Z: The Real 4-D​


¿Cómo encajan los acontecimientos y aportaciones a la obra de Akira Toriyama Dragon Ball Z: The Real 4-D y su secuela en el canon del manga o el anime? Técnicamente hay dos posibles respuestas: en ningún lado y dónde tú quieras. Bueno, técnicamente es posible ubicar cuándo tendrían lugar ambas historias. Con todo, también toca recordar que Toriyama era genuinamente feliz viendo cómo su obra y sus personajes iban mucho más lejos de lo que él mismo imaginaba.


¿En qué quedamos? Si somos justos, y con fines ilustrativos, las transformaciones de Goku y Vegeta nos ayudan a emplazar en la línea de tiempo general la segunda venida de Freezer o el retorno de Broly, pero lo cierto es que la película de La Resurrección de F' tumbó a la primera y el estreno de Dragon Ball Super: Broly, que se produjo en japón el 14 de diciembre de 2018, exilió definitivamente al Saiyan Legendario original y su recién estrenada forma divina en favor del Broly del propio Toriyama.

Goku


Con todo, y pese a que God Broly parece compartir muchas ideas con aquel Legendary Super Saiyan 3 que hemos visto en varios videojuegos, lo cierto es que esta transformación sí llegó a asomar más allá de los estudios japoneses de la Universal: durante un evento celebrado en agosto de 2017 los jugadores de Super Dragon Ball Heroes pudieron enfrentarse a él. Una jugada maestra para promocionar la atracción, todo sea dicho.


Dragon Ball Z: The Real 4-D jamás ambicionó solapar Dragon Ball Super, el manga o las nuevas películas. Se trató de dos atracciones conmemorativas y, siendo justos, los espectadores sabían de antemano las sorpresas que se encontrarían al estar todas las transformaciones y enemigos a la vista desde el propio cartel. Sin embargo, como iniciativa cumplió todos sus propósitos: sumergir al público en el fragor de las batallas de Goku y sus amigos como jamás se había hecho antes. Logrando que la emoción de luchar junto a los saiyans traspase literalmente la pantalla.


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