El mercado de las sillas gaming lleva años en una situación parecida a la de muchos otros productos tecnológicos: muchísima oferta, mucha estética agresiva y, en demasiados casos, más marketing que ergonomía real. En ese contexto, la DXRACER Master juega otra liga. No intenta llamar la atención con colores chillones ni con formas exageradas, sino que apuesta por algo mucho más difícil de conseguir: comodidad real para muchas horas y una construcción que justifique su precio.
No es una silla barata ni pretende serlo. Tampoco es una silla pensada solo para “echar unas partidas”. La Master está claramente orientada a usuarios que pasan muchas horas sentados y buscan que su setup refleje esa profesionalidad: trabajar, editar, escribir, jugar o todo a la vez. Pero no nos entretengamos más, he probado la silla y te voy a dar, como siempre, una opinión sincera. Empecemos con lo bueno y acabemos con lo menos bueno, vamos a ello.
Un diseño elegante, pesado y muy cómodo para sesiones largas
Desde el primer momento del montaje, que no resulta muy complicado gracias a su guía de montaje, la DXRacer Master deja claro que pertenece a la gama alta. La sensación de ligereza se sustituye por una robustez estructural que transmite seguridad. Con un chasis de aluminio y una base sólida, está diseñada para ser una inversión a largo plazo.
Su estética es uno de sus mayores aciertos. Adopta un diseño limpio y minimalista, permitiendo que la silla encaje con la misma naturalidad en un setup de esports que en un despacho profesional de diseño. El tapizado destaca por su grosor y tensión, ofreciendo un tacto superior que resiste el desgaste del uso diario intensivo. Aquí hay buen material, y se nota tanto al sentarte como al levantarte. Eso sí, a pesar de que la robustez en una silla es algo conveniente, no es la más adecuada para espacios muy pequeños ni para personas que busquen algo ligero y fácil de mover constantemente.
Donde la DXRACER Master empieza a marcar distancia frente a muchas sillas gaming es en la experiencia de uso prolongado. Esta no es una silla que impresione solo al sentarte cinco minutos, sino una que se aprecia de verdad tras varias horas seguidas. El asiento es firme, pero no duro. No se hunde en exceso ni obliga a estar reajustándose cada poco tiempo. La espuma de alta densidad mantiene la forma y reparte bien el peso, algo clave si pasas muchas horas frente al escritorio.
El respaldo es amplio y alto, con una forma que acompaña bien la espalda sin forzar una postura rígida. Aquí se nota que DXRACER ha evolucionado desde sus diseños más antiguos, mucho más tipo baquet de coche. La Master se siente más natural, más de oficina premium que de silla racing. No es una sensación “sofá”, pero tampoco castiga la espalda o las piernas.
Un soporte lumbar y un respaldo que se ajustan a ti
La DXRACER Master permite reclinar el respaldo hasta unos 135°, suficiente para descansar, ver contenido o hacer pausas para desconectar (si la quieres para tumbarte completamente plano, esta silla no es para ti). Aquí no hay truco ninguno, el mecanismo de inclinación es suave y transmite seguridad ya que no hay crujidos ni sensaciones raras al cambiar de posición. El pistón de gas es de clase 4, y se nota estable incluso para usuarios de mayor peso.
Pero, uno de los puntos diferenciales de esta silla es el sistema de soporte lumbar ajustable integrado. Y digo esto porque no estamos hablando del típico cojín lumbar que acabas quitando al cabo de una semana. Esta silla tiene un ajuste que se realiza girando la rueda lateral que permite regular la profundidad del soporte lumbar con bastante precisión. Esto te permite adaptarlo a tu espalda real, no a una forma genérica. Si trabajas muchas horas sentado, este detalle marca una diferencia enorme con el paso de los días.
Obviamente no se trata de un sistema milagroso que arregle una mala postura por sí solo, pero sí ayuda a mantener una posición más saludable sin tener que estar pensando constantemente en cómo te sientas. Para gente con molestias lumbares leves o que simplemente quiere prevenirlas, es uno de los puntos más valiosos de la Master. Eso sí, recuerda que hacer estiramientos es la mejor forma de evitar dolores crónicos de espalda o similares. Lo que me lleva a hablarte de algo que considero fundamental en las sillas gamer, los reposabrazos.
Reposabrazos 4D: sólidos, precisos y útiles, de verdad
Los reposabrazos son otro apartado donde esta silla juega en gama alta, y aquí conviene pararse un momento. Cuando llevas muchos años pasando horas sentado ya sea trabajando, jugando o simplemente descansando frente al escritorio, sabes que un buen reposabrazos no es un capricho. No siempre tenemos una mesa delante para apoyar correctamente los codos, y cuando eso falta, toda la carga acaba yéndose a los hombros… y de ahí, a la espalda.
Por eso la posición de los brazos importa mucho más de lo que parece. Poder relajarlos de verdad marca una diferencia enorme en sesiones largas. En este sentido, los reposabrazos de la DXRACER Master cumplen con nota. Son 4D reales: se ajustan en altura, profundidad, anchura y rotación, permitiendo adaptar la postura a tu cuerpo y a tu forma de sentarte, no al revés.
Más allá de la lista de ajustes, lo importante es cómo se sienten en el uso diario. Aquí no hay holguras molestas ni sensación de pieza floja. Los reposabrazos se mueven cuando tú quieres, no cuando apoyas el peso sin darte cuenta. Esto es especialmente importante si trabajas muchas horas con teclado y ratón o si juegas durante largos ratos, donde una mala posición de brazos acaba pasando factura antes o después.
Además, el acolchado es firme pero cómodo, y aguanta bien el uso continuado sin deformarse rápido. Tengo experiencia suficiente para decir que no se trata de un detalle menor: muchos reposabrazos “gaming” terminan siendo un punto débil con el tiempo, y aquí, por construcción y materiales, da la sensación de que están pensados para durar y para cuidar tu postura a largo plazo.
Dos materiales, dos experiencias distintas
Aquí es importante aclarar algo que muchas veces se pasa por alto: la DXRACER Master se puede elegir en dos acabados diferentes, y te voy a explicar porqué no es solo una decisión estética. Por un lado está la versión en tejido (que es la que aparece en mis fotos) y, por otro, la versión en polipiel de microfibra.
Empezando por el tejido, es claramente la opción más agradecida si vives en una zona calurosa o si pasas muchas horas sentado. Transpira mejor, no acumula tanto calor y resulta más cómoda en verano o en habitaciones donde no siempre hay aire acondicionado. En uso diario prolongado se nota: la sensación térmica es más estable y menos “pegajosa” que en los acabados tipo cuero.
Eso sí, el tejido tiene su contrapartida. Si tienes mascotas en casa, especialmente perros o gatos, retirar el pelo del tapizado es más laborioso que en superficies lisas. No es un drama, pero conviene saberlo: el pelo se queda más adherido que en la polipiel y exige algo más de mantenimiento.
La versión en polipiel de microfibra, por su parte, juega en otra liga en cuanto a limpieza y estética. Es más fácil de mantener, basta un paño para dejarla como nueva, y suele envejecer muy bien si el entorno acompaña. El problema es el habitual de este tipo de materiales: retiene más calor. Si tu habitación es calurosa o mal ventilada, en sesiones largas puede resultar menos cómoda, especialmente en verano.
Te recomiendo que te pares a pensar qué te viene mejor: tejido si priorizas frescor y comodidad térmica o polipiel si buscas facilidad de limpieza y una sensación más “premium”, siempre que el calor no sea un problema en tu caso.
Yo, viviendo en el sur de España, prefiero la de tejido (ya tuve otras marcas de piel sintética y no lo recomiendo si tu zona es calurosa). En cualquier caso, tanto en tejido como en polipiel, la calidad del material está claramente por encima de la media de las sillas gaming baratas, tanto en tacto como en sensación de durabilidad.
¿Es la DXRacer Master la silla que necesitas?
Al final, elegir una silla de este nivel es una decisión personal, pero tras mi experiencia, estas son las situaciones donde la Master realmente justifica su inversión
- Buscas una inversión a largo plazo: Si estás cansado de sillas que crujen a los seis meses o cuyo acolchado desaparece rápidamente, la robustez de la Master te va a convencer.
- Tu espalda te está dando avisos: El soporte lumbar mecánico es, sencillamente, mucho mejor en comparación con los cojines tradicionales.
- Quieres un setup profesional: Si buscas algo que luzca impecable tanto en un stream como en una videollamada de trabajo, esta silla es ideal. Solo tienes que ver las imágenes de su diseño.
Con todo esto, vemos que la DXRacer Master es una silla con clase que entiende que jugar y trabajar a menudo son la misma cara de una moneda. No necesita luces para brillar porque su calidad de construcción habla por ella. Si pasas más de seis horas al día frente a la pantalla y quieres una herramienta que cuide tu salud sin parecer un juguete, es, posiblemente, una de las mejores compras que puedes hacer para tu setup. Aquí te dejo el enlace para que puedas echarle un vistazo en Amazon.
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