El 4 de agosto era la fecha marcada en el calendario por los actores implicados en la compra de Electronic Arts, y finalmente esa ha sido. La compañía de videojuegos responsable de EA FC, anteriormente conocido como FIFA, ya es propiedad de un grupo inversor liderado por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, Silver Lake y Affinity Partners a cambio de 55.000 millones de dólares.
Ya hicimos en el momento del anuncio una disección de quienes eran estos inversores, algo especialmente interesante en el caso de los dos últimos, mucho menos conocidos en el plano del videojuego, ya que el PIF saudí ya es un habitual de la industria con cosas como la Esports World Cup, la compra de SNK o su presencia como pequeño accionista de algunos otros desarrolladores. Sin embargo, ahora mismo lo más interesante pasa por entender la naturaleza de la oferta.
La cifra de la compra es, al menos en parte, engañosa. Esto es así porque de los 55.000 millones de dólares, en torno a 20.000 millones fueron pagados gracias a un endeudamiento de la propia EA. No es una mecánica que no se haya visto en movimientos macroeconómicos hasta la fecha, pero sí se trata de un porcentaje importante que apunta a tener implicaciones a corto y medio plazo en las operaciones de Electronic Arts.
La palabra clave de la nueva EA: márgenes
Ya hemos visto como se han realizado despidos en los equipos responsables de Battlefield 6, incluso habiendo sido un lanzamiento tremendamente exitoso, así como en medios como en Financial Times se deslizan buzzwords tan habituales en la actualidad como la IA y su posible adopción de forma muy potente en la compañía. Es por tanto un secreto a voces, que EA va a buscar maximizar los ingresos, minimizar los gastos y trabajar todo lo posible los márgenes para conseguir reducir esa deuda por su propia compra.
¿Cómo se hace eso? Pues cancelando proyectos en preproducción, concentrando recursos en las franquicias más rentables (especialmente las deportivas), reducción de equipos de soporte y externalización de otros servicios o limitación de la aprobación de proyectos que se salgan de las grandes franquicias de EA. De igual manera, el mayor porcentaje de los gastos de una compañía de videojuegos son los trabajadores, y ahí podemos prever que seguirá la tendencia de eliminar puestos de trabajo mientras estos no sean críticos para poder lanzar al mercado los videojuegos estandarte de la empresa.
Toda esta última parte, la más desagradable, no es una que hayan afirmado el aún CEO, Andrew Wilson, ni tampoco que venga confirmada por los nuevos inversores. Sin embargo, es algo completamente habitual en casos de leveraged buyout como este. Se buscan ingresos rápidos y predecibles, y lo último que los produce en la industria son las nuevas franquicias y los estudios a los que les quedan tres o cuatro años para lanzar su nuevo título al mercado.
En Vida Extra
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Ya hace mucho tiempo de aquella EA que se atrevía a lanzar un survival horror como Dead Space, un experimento genial como Mirror's Edge o publicaba cosas como un RPG procedente de un estudio pequeño como Kingdoms of Amalur: Reckoning; pero en este momento esa realidad es aún más lejana en vista del enfoque que traerán los nuevos dueños de EA, uno que doblará la apuesta marcada en la última década de la compañía.
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La noticia EA ya es propiedad de Arabia Saudí, y la forma de compra es incluso más importante para el futuro de sus juegos fue publicada originalmente en Vida Extra por José Ángel Mateo .
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