Han sido cinco años de espera los que hemos tenido entre el lanzamiento de Resident Evil Village y la llegada del esperadísimo Resident Evil Requiem. Capcom nos dejó con un gran sabor de boca en la última aventura de Ethan Winters, pero ahora le toca el turno a Leon S. Kennedy y a Grace Ashcroft recoger el testigo del protagonista de las dos últimas entregas, lo cual no es un asunto para nada menor.
La compañía japonesa realizó un giro de 180 grados con la aventura en la mansión de los Baker, pues trasladó la acción a una perspectiva en primera persona y de una clarísima inferioridad para el protagonista. Un contraste total respecto a la línea evolutiva de la franquicia desde que Leon decidió asomar la cabeza por España y un soplo de aire fresco necesario, pero que también mutó con las fechorías de la Madre Miranda. La acción, sin ser abrumadora, regresó a la serie con las andanzas de Ethan por tierras de Europa del Este, por lo que Capcom ha decidido dar el paso más obvio de todos: fusionar conceptos.
Resident Evil Requiem se antoja como el final de un camino para Capcom (o el inicio de uno nuevo), pero desde luego que es un antes y un después para una saga legendaria. Es un Do de pecho de manual, uno de esos candidatos a GOTY que probablemente no se lleven la corona porque los candidatos en 2026 son durísimos, pero créeme cuando te digo que no hay forma de que te aburras durante las más de 10 horas de partida. Saborea cada segundo, porque vale absolutamente la pena.
Grace, condenada a sobrevivir
Ya hemos visto tantos adelantos y promociones del videojuego que debéis estar cansados de ver los mismos pasillos y caras, por lo que el resumen es sencillo. Toca controlar a Grace Ashcroft, una joven analista del FBI sin experiencia en el terreno, y al archiconocido Leon Kennedy, el icónico protagonista que regresa más maduro, pero igual de socarrón que siempre. Resident Evil Requiem nos propone combinar entre ambas perspectivas, lo cual no solo modifica el punto de vista de la partida, sino las propias mecánicas a las que nos vamos a enfrentar.
Si bien podemos variar entre la primera y la tercera persona, Capcom nos recomienda que dejemos el POV para Grace y la cámara al hombro para Leon, lo cual he respetado a rajatabla. Desde el primer momento he notado que ha sido la decisión más acertada, pues los tramos con la muchacha llegan a ser espeluznantes, hasta el punto de que se te eriza todo el vello del cuerpo. Los tramos con Grace se caracterizan por contar con recursos limitados, una capacidad de carga reducida y un dispositivo especial que le permite recolectar sangre infectada.
Es aquí cuando se produce un regreso, no solo a lo que suponía esquivar a los Baker con Ethan, sino que hasta escenarios como la mansión Spencer. A Grace le tiembla el pulso al apuntar, cuenta con una linterna, suspira con alivio si tienes más de una decena de balas en el cargador y más te vale calcular muy bien las rutas que vas a seguir. Mientras que con Leon un solo zombi es un chiste, para Grace es todo un reto que es mejor evitar y cuyo enfrentamiento puede suponer un lastre para tus planes.
La mejor definición de todo ello se produce al comienzo de Resident Evil Requiem, ya que tocará escapar de la inquietante clínica de Rhodes Hill. Pasillos, habitaciones, cocina, estancias, escaleras, despachos y toda clase de entornos comienzan a fluir ante nosotros, por lo que tocará explorarlos para saber cómo huir. El problema es que los trabajadores y pacientes del complejo están infectados con un virus que no solo los revive, sino que mantiene parte de su consciencia latente. Es por ello que les escucharemos repetir frases o comportamientos que tenían en vida, con los consecuentes peligros físicos para Grace.
Así pues, que no te extrañe ver al cocinero grandullón pasearse con su machete para cortar la carne, a los médicos arrastrar sierras enormes junto a sus batas y a internas cantar ópera hasta que te revienten los tímpanos. Es una vuelta de tuerca llamativa a los clásicos muertos vivientes que no hacían más que extender los brazos en los primeros Resident Evil y caminar impulsados por su sed de carne. Eso sí, no hay que olvidar un buen puñado de abominaciones horrendas que persiguen sin descanso allá donde nos encontremos; ya sabéis de lo que hablo si habéis visto los tráilers y sí, correrás por tu vida para que no te rocen ni un pelo.
Es en esta clase de tramos cuando brillan más los puzles y rompecabezas, los cuales han descendido en complejidad respecto a entregas anteriores. Son extremadamente sencillos y no deberían daros problemas de ningún tipo, hasta el punto de que apenas hay que leer un par de documentos que prácticamente te ponen la solución en la cara. Capcom se ha dirigido más hacia la nostalgia que proporciona la clínica de Rhodes Hill, pues todo está ambientado con un corte de principios del siglo XX y permite crear aparatos y salas con disposiciones particulares.
Ya sabéis a lo que me refiero, esa cómoda inexplicable que se abre con una secuencia de símbolos o esa puerta cuya llave es una pieza con un símbolo de una luna. El desafío no se encuentra en resolver el puzle, sino en saber cómo llegar hasta cada lugar sufriendo el menor daño posible y obteniendo la mayor cantidad de recursos posible. De hecho, la mencionada sangre es una llamativa pieza que se suma al abanico de posibilidades y consiste en lo siguiente: cada vez que matemos a un zombi, podremos recolectar su sangre para luego usarla en la creación de objetos.
Por ejemplo, le destrozas el cráneo a un zombi, su sangre fluye y la acumulas hasta cierto límite para conseguir inyecciones curativas. Lo mismo sucede con la chatarra o la pólvora, elementos que permiten crear más munición para respirar tranquilos. Eso sí, siempre podemos recurrir al revólver de asalto Requiem, una potentísima arma con un poder inmenso que aniquila sin compasión. La tuviese o no en mis manos, he ido agachado casi todo el rato que he jugado con Grace por la clínica, ya que realmente lo pasas mal con una perspectiva en primera persona que pierde pequeños matices.
Si decides jugar con Grace de esa forma, vas a creerte que tienes algo en la espalda, cada ruido te pondrá alerta y los más que efectivos "jumpscares" te los comerás de pleno para que saltes del asiento. En cambio, en tercera persona, el factor sorpresa se diluye, ya que serás mucho más consciente de tu entorno, pero a cambio verás ciertas animaciones de Grace muy logradas, como cuando corre despavorida de una amenaza que la persigue.
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Leon, otro día en la oficina
Ahora bien, la otra cara de la moneda totalmente opuesta es la del bueno de Leon Kennedy. El mítico protagonista de Resident Evil 4 regresa con su encarnizado gameplay desde España, lo cual es una demostración de que Capcom ha tomado muy buena nota del pasado y del presente de la saga. El remake de la cuarta entrega resultó un éxito absoluto, por lo que todo consistía tomar ese mismo trabajo y trasladarlo hasta el noveno videojuego. ¿Funciona? De escándalo, ya lo creo que sí.
Leon tiene experiencia tanto en combate cuerpo a cuerpo como en armas de fuego y se cruza en el camino de Grace a raíz de una investigación de muertes sospechosas. Él es de los que dispara primero y pregunta después cuando los sesos están desparramados por el suelo, un modo de vida para lo cual necesitas ser un ejército con patas. Leon puede desempañarse con la Requiem, pistola, ametralladora, escopeta, rifle francotirador, granadas y convertiría un palillo de madera en un arma mortal si le hiciese falta.
La variedad es lo suficientemente grande como para que encuentres el modo de juego en el que estés más cómodo y Resident Evil Requiem te va a incentivar a que seas un cafre. Leon lleva en su inventario una pulsera que contabiliza como puntos cada baja que realiza, los cuales se pueden intercambiar por mejoras para las armas o algunas nuevas con mejores prestaciones. Un punto de venta al estilo del Buhonéro, pero la diversión se encuentra en esas propias muertes.
Mientras que Grace suda la gota gorda para matar a un solo zombi, a Leon le pueden caer encima cinco, seis o siete al mismo tiempo. Clavarles balas en la cabeza es lo más conveniente, pero siempre podemos recurrir a los espectaculares ataques cuerpo a cuerpo que le caracterizan para aturdirlo un buen rato; si nos encontramos cerca de una pared, Leon ejecutará a los zombis con un movimiento brutal donde la sangre salpica por todas partes.
A todo ello hay que sumar los utensilios cuerpo a cuerpo, los cuales no son precisamente pocos. Leon cuenta con un hacha que permite realizar muertes impactantes y atacar con saña. También es nuestro principal recurso defensivo, ya que el hacha es capaz de desviar una gran cantidad de ataques enemigos, aunque hay que estar muy atentos a su desgaste. Necesitaremos afilar de vez en cuando para volver a disfrutar de sus máximas prestaciones, si bien siempre podemos recurrir a lo que llevaban los zombis en sus propias manos.
Dado que recuerdan sus comportamientos de humanos, que no te extrañe que acabes con una motosierra en tus manos o lanzando varas metálicas afiladas contra todo lo que se mueva. Son recursos muy útiles que te van a sacar de más de un aprieto si gestionas adecuadamente el espacio de combate, pero eso poco le importa a Leon. Si eres de los que adora los chascarrillos en situaciones repletas de tensión, flipadas absolutas que firmaría Vin Diesel en Fast & Furious y el "aura" que desprende Leon, Resident Evil Requiem es tu videojuego.
No pienso chafaros ni uno solo de esos instantes, pero os advierto de que a partir del regreso a Raccoon City ese tono de pura fantasía se eleva hasta cotas inimaginables. Precisamente ese tramo es en el que más disfrutamos de todas las habilidades que os he descrito con Leon y es un retorno repleto de nostalgia, pero sin caer en el fan service. Capcom ha impuesto un tono de mirada al pasado sin intentar que nos rebocemos hasta el extremo en todo lo que fue icónico en la ciudad, lo cual considero un acierto.
Y es difícil, sobre todo si se considera que tenemos cierta libertad a la hora de dar vueltas por una zona amplia de la urbe apocalíptica, decidiendo hacia dónde queremos ir y optando a objetivos secundarios muy entretenidos. Los puzles sí que se pierden por completo, pero es una ganancia en dosis de acción que vale tanto la pena que te olvidas de que no estás pensando en cómo resolver acertijos. A la fórmula de Leon hay que sumar unas batallas contra jefes impresionantes, por lo que ya os podéis imaginar toda clase de mutaciones y secuencias épicas que quedarán en el recuerdo permanente de los fans.
¿Un nuevo techo para Resident Evil?
Mientras que en su día Resident Evil 6 y Resident Evil 5 generaron más dudas acerca del rumbo de la saga, Capcom ha logrado elevar todavía más la vara de medir para su franquicia. Resident Evil Requiem aúna todo lo aprendido desde que Ethan Winters apareció en nuestras vidas y el resultado es fantástico por todas partes. El RE Engine sigue luciendo de auténtico escándalo, con texturas de grandísima factura, iluminación a la altura y un sistema de físicas del que se aprovechan los zombis para ser terroríficos con sus movimientos.
Mención aparte merece la sangre, la cual salpica que da gusto y se esparce de forma muy realista por las paredes en cuanto provocamos que reviente un cuerpo. La banda sonora también tiene hueco para destacar, especialmente en los paseos por los escenarios de Raccoon City, ofreciendo raciones de pura adrenalina y recuerdos hacia lo que vivimos en lugares como la comisaría de la R.P.D. Una vez más, sin pretensión de arruinaros cualquier giro de guión, podéis estar tranquilos con una historia que está completamente a la altura de las circunstancias.
Con un ritmo prácticamente perfecto, no te vas a topar con nada de chaladuras ni despropósitos narrativos; Resident Evil Requiem apunta muy bien el tiro y acierta con la presentación de lo que es Elpis y cómo se relaciona con el pasado de Grace y las vivencias del propio Leon. Hay emoción hasta el último momento para descubrir qué está pasando y las implicaciones que conlleva todo lo sucedido para el futuro de Resident Evil, el cual sigue siendo muy prometedor. Por supuesto, no hay que olvidar la rejugabilidad basada en completar retos que nos otorgan puntos de experiencia, los cuales permiten desbloquear potenciadores o trucos como munición infinita.
Siempre puedes darle una oportunidad al modo Clásico con cintas de tinta para guardar o el Locura que convertirá en un quebradero de cabeza la partida. En cualquier caso, Resident Evil Requiem pasa a ser uno de los imprescindibles del año y la penúltima demostración de que Capcom está en una racha de pura inspiración.
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La noticia El primer candidato a GOTY es un Frankenstein perfecto: Resident Evil Requiem tiene el mejor terror de Ethan Winters y toda la acción que esperas de Leon fue publicada originalmente en Vida Extra por Juan Sanmartín .
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