La relación entre Estados Unidos y China lleva años condicionando la estrategia de las grandes tecnológicas. Google no es una excepción. Según un informe de Nikkei Asia, la compañía de Mountain View ha comunicado a sus proveedores que tiene previsto dejar de fabricar todos sus dispositivos Pixel en China a partir de 2027. Esto incluye teléfonos, relojes inteligentes y auriculares, en un movimiento que busca reducir la dependencia del gigante asiático ante las crecientes tensiones arancelarias y geopolíticas.
No se trata de una decisión repentina. Google lleva desde 2019 trasladando parte de su producción a Vietnam, y desde 2024 también a India. Sin embargo, la mayor parte del ensamblaje y de los procesos industriales seguía concentrada en China. Ahora, la compañía quiere completar esa mudanza de forma definitiva, y el plan es que en 2027 toda la familia Pixel se fabrique fuera del país asiático. La noticia, publicada por Nikkei, ha sido recogida por varios medios y apunta a que la estrategia ya está en marcha.
Vietnam, el nuevo centro neurálgico
Vietnam se ha convertido en la pieza clave de esta transición. Este mismo año, Google trasladó al país la fase de introducción de nuevos productos (NPI, por sus siglas en inglés) para los Pixel, Pixel Pro y Pixel Fold. Esta fase es mucho más compleja que el simple ensamblaje, ya que incluye el desarrollo de procesos de fabricación, la validación de líneas de producción y la resolución de problemas antes de producir a gran escala. La experiencia con los Pixel 11, fabricados íntegramente en Vietnam, ha dado a Google la confianza necesaria para acelerar el plan.
Además, Google puede aprovechar la cadena de suministro que Samsung ha desarrollado en Vietnam durante años. Esto reduce los tiempos de aprendizaje y los riesgos operativos. A diferencia de Apple, cuya escala hace mucho más compleja una salida de China, Google tiene la ventaja de que los Pixel no se venden en el mercado chino y sus volúmenes son considerablemente menores. Eso permite moverse con más agilidad.
India, el otro gran aliado
India también juega un papel fundamental. Google comenzó a producir dispositivos Pixel allí en 2024, trabajando con fabricantes como Foxconn y Dixon. El país ofrece costes competitivos, fuertes incentivos públicos para la industria electrónica y, además, es uno de los mercados de smartphones más grandes del mundo. La fabricación local no solo diversifica la producción, sino que refuerza la presencia de Google en un territorio clave para su crecimiento.
La combinación de Vietnam e India permitirá a Google reducir su exposición a China, pero no eliminarla por completo. Las cadenas de suministro de componentes y materiales siguen dependiendo en parte del gigante asiático. Sin embargo, el ensamblaje final y los procesos industriales más importantes quedarán fuera de China, lo que supone un cambio estratégico de gran calado.
Objetivo: más envíos y mejor negociación
La mudanza no es solo una cuestión geopolítica. Google también tiene planes comerciales ambiciosos. Según Nikkei, la compañía espera aumentar los envíos de Pixel entre un 8% y un 10% en 2026 en comparación con los aproximadamente 12 millones de unidades distribuidas en 2025. Este crecimiento se produce a pesar del encarecimiento de los chips de memoria, que ha llevado a Google a ajustar precios y especificaciones en sus últimos modelos.
Para hacer frente a la subida de costes, Google ha puesto en marcha una estrategia de negociación conjunta: ha agrupado los pedidos de memoria para sus teléfonos con los de su negocio de computación en la nube e inteligencia artificial. De esta forma, aumenta el volumen total de compras y mejora su posición frente a proveedores como Micron, Samsung y SK Hynix. Esta táctica, según Yahoo Finance, ya está dando resultados.
Un cambio que se veía venir
La decisión de Google no es un caso aislado. Apple lleva años diversificando su producción hacia India, y Samsung ya ha salido por completo de China. Google se convertiría así en la segunda gran marca internacional de smartphones en abandonar la fabricación china, después de Samsung. La diferencia es que Google lo hace con una escala menor, lo que le permite ser más ágil.
Para los usuarios, este cambio no se notará en el producto final, pero sí en la estabilidad del suministro. Tener fábricas en varios países reduce el riesgo de interrupciones por conflictos comerciales o desastres naturales. Además, la apuesta por Gemini y la inteligencia artificial hace que Google necesite producir más dispositivos para llegar a más usuarios, y una cadena de suministro diversificada es esencial para lograrlo.
En definitiva, Google está completando una mudanza que comenzó hace casi una década. Si todo sale según lo previsto, en 2027 China dejará de ser el centro de producción de los Pixel, y Vietnam e India tomarán el relevo. Un movimiento que refleja cómo la geopolítica está reconfigurando la industria tecnológica global.
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