Hoy en día, es prácticamente imposible no dejar un rastro al navegar por la red. Desde esa foto que subimos hace diez años hasta un comentario en un foro olvidado o una mención en un boletín oficial, todo lo que publicamos o lo que otros dicen de nosotros se queda grabado en el ciberespacio. Este conjunto de datos conforma nuestra identidad o huella digital, un activo que, si no vigilamos, puede jugar en nuestra contra si la información es incorrecta o vulnera nuestra intimidad.
Para no ir a ciegas y tener el control de nuestra imagen pública, existe una práctica fundamental llamada egosurfing. Aunque el nombre suene sofisticado, no es más que navegar sobre uno mismo para descubrir qué es lo que Google, Bing o Instagram saben de nosotros. Es una medida de autocuidado digital imprescindible para evitar que nuestra reputación se vaya al traste o que algún malintencionado use nuestros datos para hacernos la vida imposible.
¿En qué consiste exactamente el Egosurfing?
El término nace de la mezcla entre «ego» (yo) y «surfing» (surfear o navegar). Básicamente, consiste en utilizar los motores de búsqueda y las redes sociales para localizar cualquier mención a nuestra persona o empresa. Si hacemos esto de forma superficial, hablamos de egosurfing, pero si aplicamos técnicas más profundas y profesionales de investigación, ya entramos en el terreno de la inteligencia de fuentes abiertas o OSINT (Open Source Intelligence).
La utilidad de hacer esto va mucho más allá de la simple curiosidad. Nos sirve para monitorizar nuestra reputación online y saber exactamente qué imagen estamos proyectando hacia el exterior. Esto es vital, ya que actualmente los reclutadores de Recursos Humanos suelen hacer un rastreo de los candidatos antes de contratarlos, y una publicación desafortunada de hace tiempo podría cerrarnos una puerta laboral.
Motivos fundamentales para rastrear tu huella digital
No se trata solo de ver si salimos en alguna foto, sino de una estrategia de seguridad. Hay varias razones de peso para hacer egosurfing periódicamente:
- Control de datos expuestos: Podemos diferenciar entre la información necesaria (como el CV en LinkedIn), la que es prescindible y aquella que jamás debería ser pública, como el DNI, la dirección de casa o datos bancarios.
- Protección frente a suplantaciones: Es la mejor forma de detectar si alguien ha creado un perfil falso usando nuestro nombre y fotos para evitar la suplantación de identidad y estafar a otros o manchar nuestra imagen.
- Seguridad personal y profesional: Para quienes trabajan en sectores críticos, como la policía, el ejército o la ciberseguridad, mantener un perfil bajo es un requisito de seguridad para proteger su integridad y la de sus familias.
- Gestión de la marca personal: Nos permite planificar qué queremos que la gente encuentre sobre nosotros y corregir aquello que no nos favorece.
Metodología paso a paso para hacer Egosurfing
No hace falta ser un experto en informática para ponerse manos a la obra. Podemos empezar por lo más sencillo y luego ir subiendo el nivel de complejidad.
Uso de buscadores tradicionales
La vía más rápida es escribir nuestro nombre en Google, Bing, Yahoo o DuckDuckGo. El truco maestro aquí es utilizar comillas para realizar búsquedas exactas. Por ejemplo, si buscas «Juan Pérez García», el buscador solo te mostrará páginas donde aparezcan esas palabras exactamente en ese orden, eliminando el ruido de otros «Juanes» o «Pérezes».
No te quedes solo con el texto; echa un vistazo a Google Imágenes para ver si hay fotos tuyas compartidas sin tu permiso o en webs que no conoces. También es recomendable probar diferentes combinaciones: nombre y un solo apellido, el apellido seguido del nombre separado por coma, o añadir tu ciudad fuera de las comillas para acotar los resultados.
Automatización con Google Alerts
Para no tener que estar buscándonos cada semana, podemos dejar que Google trabaje por nosotros. Esta herramienta nos permite configurar notificaciones automáticas que llegan al correo electrónico cada vez que el buscador indexa una nueva página con los términos que hayamos elegido. Podemos monitorizar nuestro nombre, nuestro correo electrónico o incluso el nombre de nuestra empresa para saber al instante qué se dice de nosotros.
Rastreo en Redes Sociales y Plataformas
Las redes sociales son donde más privacidad solemos perder. Es fundamental buscar nuestro nombre de usuario o email en Instagram, Facebook, X (Twitter), TikTok o LinkedIn. A veces, aunque tengamos el perfil privado, podemos aparecer en etiquetas de fotos de terceros o en comentarios de foros y webs de contactos que ya ni recordamos que existían.
Qué buscar para un análisis exhaustivo
Para que el egosurfing sea efectivo, hay que ser meticulosos. No busques solo tu nombre, intenta rastrear los siguientes datos:
- Variaciones del nombre: Apodos, diminutivos o combinaciones con y sin tildes.
- Identificadores personales: El número de teléfono, el DNI o el correo electrónico que usamos para registraros en tiendas online.
- Ubicaciones: Tu dirección postal combinada con tu ciudad para ver si algún dato de domicilio ha filtrado en la red.
- Cuentas antiguas: Nombres de usuario que usabas en videojuegos o blogs antiguos, ya que a menudo están vinculados a tu identidad real.
Cómo reaccionar ante información no deseada
Lo más probable es que, al hacer egosurfing, encuentres algo que no te guste. Dependiendo de dónde esté la información, hay distintas rutas de acción:
Si el problema está en tus propias redes, lo primero es ajustar la configuración de privacidad y borrar los posts antiguos. Si es un amigo quien ha publicado algo, lo más natural es pedirle que lo quite. Pero si la información ha sido publicada por un tercero y afecta a tu honor, puedes ejercer el derecho al olvido. Este derecho permite solicitar a los buscadores que eliminen enlaces a datos personales que ya no son relevantes o que son inadecuados.
En casos graves, como la suplantación de identidad, lo correcto es denunciar el perfil falso directamente en la plataforma. Si te encuentras en una situación delicada, especialmente con menores o víctimas de violencia de género, la AEPD cuenta con un Canal Prioritario para retirar contenidos sexuales o agresivos de forma inmediata.
Mantener la higiene digital requiere constancia y un ojo crítico sobre lo que compartimos. Al combinar el uso de alertas, búsquedas precisas y la gestión de nuestros derechos legales, logramos que la red sea un lugar seguro y que nuestra identidad digital sea un reflejo fiel de lo que queremos proyectar, evitando que datos sensibles caigan en manos de ciberdelincuentes o afecten a nuestra trayectoria profesional.
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