Noticia Guía de supervivencia en el entorno HMS (Huawei Mobile Services)

Guía de supervivencia en el entorno HMS


Imaginar un ecosistema móvil sin la presencia de Google parece ciencia ficción, pero para Huawei se convirtió en un escenario muy real desde el 19 de mayo de 2019. Ese día, salió a la luz el plan de Google de cortar el acceso de Huawei a Play Store y a las nuevas versiones de Android, poniendo patas arriba la estrategia global del fabricante chino y obligándole a reaccionar a contrarreloj.

Desde entonces, la compañía ha tenido que reinventarse para no depender de los servicios de la Gran G y mantenerse competitiva en el mercado internacional. Lejos de quedarse de brazos cruzados, Huawei ha articulado toda una guía de supervivencia apoyada en su propio ecosistema HMS (Huawei Mobile Services), en la creación de un sistema operativo alternativo, en el impulso de su tienda de aplicaciones AppGallery y en una agresiva política de incentivos para desarrolladores.

El origen del conflicto: un mundo móvil sin Google para Huawei​


El punto de inflexión llegó cuando Estados Unidos incluyó a Huawei en su lista negra comercial, lo que desembocó en que Google se viera forzada a restringir el acceso del fabricante a su ecosistema. De la noche a la mañana, la continuidad de los móviles Huawei con servicios de Google, actualizaciones completas de Android y acceso a Play Store quedó en el aire, con un impacto potencial enorme en más de 700 millones de usuarios a nivel mundial.

Huawei reaccionó rápidamente, negando tajantemente ser una amenaza para la seguridad y tratando de frenar el golpe tanto a nivel político como empresarial. La compañía llegó a advertir a Google de que la ruptura podría costarle esos 700 millones de usuarios, una cifra que refleja la dimensión real del problema y la importancia de Huawei en el ecosistema Android.

Pese a estas advertencias y a los intentos de negociación, el escenario de un bloqueo parcial o total se fue consolidando. Ante ese panorama, Huawei entendió que no podía fiarlo todo a una posible marcha atrás de Estados Unidos o de Google, y empezó a acelerar todos los planes alternativos que tenía en el cajón: un sistema operativo propio, una plataforma completa de servicios móviles y una nueva forma de relacionarse con los desarrolladores.

El resultado de esa reacción es un cambio estructural: Huawei dejó de ser solo un fabricante de móviles con Android “al uso” para intentar convertirse en un proveedor de ecosistema completo, con su propia capa de servicios básicos y su propia tienda de apps, reduciendo al máximo la dependencia de terceros.

Todo este proceso ha afectado también a cómo los usuarios perciben la marca. Muchos se han preguntado qué se puede hacer sin Gmail, YouTube o Google Maps preinstalados, y si realmente compensa seguir apostando por móviles Huawei. La respuesta de la compañía ha sido construir una alternativa viable con HMS como núcleo, y demostrar que, aunque el cambio no es trivial, sí es posible usar sus dispositivos sin Google.

HarmonyOS: el salvavidas de Huawei frente a un posible bloqueo total​


HarmonyOS y ecosistema Huawei


Uno de los pilares clave en esta guía de supervivencia ha sido el desarrollo de un sistema operativo propio. Aunque al principio muchos pensaron que Huawei solo tenía un plan teórico, en agosto de 2019 la compañía presentó oficialmente HarmonyOS, dejando claro que llevaba tiempo trabajando en una alternativa real a Android.

HarmonyOS nació como un sistema operativo distribuido, pensado para funcionar en móviles, wearables, televisores, coches conectados y todo tipo de dispositivos inteligentes. La idea de Huawei es construir una plataforma capaz de unificar su ecosistema más allá del smartphone, con una base tecnológica propia que no dependa directamente de las decisiones de Google o de las presiones políticas estadounidenses.

Pese a que la compañía siempre ha insistido en que su primera opción era seguir usando Android con licencia de Google, la realidad es que HarmonyOS se ha convertido en un auténtico salvavidas estratégico. Si Washington confirma restricciones permanentes o más severas, Huawei ya no está con las manos vacías: tiene un sistema listo para desplegar en masa.

Mientras tanto, hemos visto ya dispositivos como la serie Mate 30 lanzarse con una curiosa mezcla: Android sin Google, es decir, una base de código AOSP (Android Open Source Project) pero sin las aplicaciones y servicios propietarios de la compañía estadounidense. Esto implica que esos móviles no incluyen de serie Google Play, YouTube o Gmail, y dependen directamente de HMS y de AppGallery para cubrir las funciones básicas que antes estaban ligadas al ecosistema Google.

La gran incógnita para el futuro es hasta qué punto HarmonyOS logrará mantener el interés del público internacional, acostumbrado a Android y iOS. En esa ecuación, el rendimiento del sistema, la compatibilidad de aplicaciones y la experiencia de usuario serán determinantes. Huawei ha dejado claro que está preparada para hacer que HarmonyOS sea una realidad masiva si el contexto político lo exige, y ya ha fijado un horizonte en el que este sistema se desplegaría de forma inevitable en sus productos.

HMS (Huawei Mobile Services): la nueva columna vertebral del ecosistema​


Si HarmonyOS es el sistema operativo, HMS (Huawei Mobile Services) es el conjunto de servicios básicos que dan vida a las aplicaciones, una especie de “equivalente” a los Google Mobile Services (GMS) que se usan en cualquier Android tradicional. Aquí entran en juego componentes como notificaciones push, servicios de localización, pagos, inicio de sesión, mapas, nube, kits de analítica y un largo etcétera.

Huawei ha dejado claro que quiere que HMS sea la base del nuevo capítulo de su historia. Para ello, ha anunciado una inversión de 1.000 millones de dólares destinada a potenciar todo el ecosistema HMS. Esta cuantía no va en bloque, sino que se reparte en varias líneas de apoyo: un Fondo de Desarrollo, un Fondo de Crecimiento del Usuario y un Fondo de Comercialización orientado a dar visibilidad a las apps.

El objetivo es cristalino: convencer a los desarrolladores de que integren los kits y APIs de HMS en sus aplicaciones, de forma que estas funcionen perfectamente en los móviles de la marca aunque no dispongan de los servicios de Google. Sin esa integración, muchas apps se quedarían cojas en aspectos clave como mapas, notificaciones o pagos, de ahí la importancia de poner encima de la mesa una estrategia sólida y atractiva.

Además del dinero directo, Huawei ofrece acceso a todas sus herramientas, documentación técnica, soporte y programas específicos para facilitar la adaptación. La firma sabe que sin un catálogo de aplicaciones completo y bien integrado no hay ecosistema que aguante, por lo que esa inversión multimillonaria es una apuesta a medio y largo plazo para consolidar HMS a nivel global.

Este movimiento no solo responde a una urgencia coyuntural por el conflicto con Google, sino que encaja con una tendencia más amplia: Huawei quiere tener el control de los servicios clave de su plataforma, reducir la dependencia de proveedores externos y construir un entorno propio en el que pueda marcar el ritmo de la innovación sin estar siempre sometida a las decisiones de terceros.

AppGallery: la tienda de aplicaciones como campo de batalla principal​


AppGallery tienda de apps de Huawei


En cualquier ecosistema móvil moderno, la tienda de aplicaciones es el escaparate en el que se decide gran parte del éxito o fracaso de una plataforma. En el caso de Huawei, AppGallery es el eje sobre el que gira su propuesta sin Google, y por ello se ha convertido en uno de los frentes prioritarios dentro de la estrategia HMS.

La compañía presume de cifras considerables: según datos proporcionados por Huawei, AppGallery genera alrededor de 180.000 millones de descargas al año, una magnitud que demuestra que ya no hablamos de una tienda marginal o residual, sino de una plataforma con un volumen de actividad relevante a nivel global.

Aun así, el gran reto está en la calidad y variedad del catálogo. En el momento en que se consolidó el conflicto con Google, AppGallery carecía de aplicaciones clave para el usuario medio, como Facebook, WhatsApp o Spotify. Esta ausencia hacía que muchos potenciales compradores se lo pensasen dos veces antes de optar por un móvil Huawei sin GMS, porque veían peligrar su uso cotidiano del dispositivo.

Huawei ha identificado esta carencia como un problema estratégico y ha puesto el foco en revertirla. La meta es alcanzar un catálogo lo más equivalente posible al de Play Store, con la única excepción de las apps y servicios propios de Google, que por razones obvias quedan al margen. Para suplir en parte esta falta, directivos como Richard Yu, CEO de la división de consumo, han señalado que los usuarios siempre podrán recurrir a las versiones web de servicios como YouTube, Google Drive y otros productos similares, accediendo desde el navegador.

Este enfoque mixto, combinando aplicaciones nativas disponibles en AppGallery con accesos vía web a servicios que no pueden estar en la tienda, forma parte de la estrategia de transición de Huawei para que el impacto de no tener Google sea lo menos doloroso posible. A medida que más empresas y desarrolladores decidan subir sus apps a AppGallery y adoptar HMS, esa dependencia de la web irá reduciéndose.

Para lograrlo, Huawei está llevando a cabo campañas específicas con grandes empresas, startups y estudios de desarrollo, ofreciéndoles visibilidad en la tienda, promociones, destacados y herramientas de marketing. El objetivo es que vean AppGallery no solo como una plataforma de respaldo, sino como un canal de distribución principal con millones de usuarios potenciales y mejores condiciones económicas que las alternativas dominantes.

Incentivos económicos: pagar más a los desarrolladores para ganar tracción​


Si hay un punto donde Huawei puede marcar diferencias frente a Google y Apple es en el reparto de ingresos. Durante una conferencia privada, Richard Yu deslizó una idea contundente: que los desarrolladores pudieran quedarse con entre el 80% y el 90% de los ingresos de cada compra realizada en sus aplicaciones dentro de AppGallery.

Para entender el calado de esta propuesta, conviene recordar que tanto Apple como Google mantienen tradicionalmente un modelo 70/30, en el que el 70% del importe de la compra va al desarrollador y el 30% se lo queda la plataforma, con variaciones puntuales según tipo de suscripción o promociones. La propuesta de Huawei implicaría superar de largo esa referencia, renunciando a una parte importante de su margen directo por cada transacción.

La lógica detrás de este planteamiento es clara: si el desarrollador gana más dinero en AppGallery que en otras tiendas, tendrá un incentivo fuerte para adaptar su app a HMS y priorizar la presencia en el ecosistema de Huawei. De este modo, la compañía sacrifica parte de sus ingresos a corto plazo a cambio de construir un catálogo potente de aplicaciones, que a la larga es lo que da valor a los dispositivos y fideliza a los usuarios.

Esta estrategia se complementa con los fondos de desarrollo y de marketing mencionados antes, que pueden cubrir desde los costes técnicos de migrar una app a HMS hasta campañas para que los usuarios descubran y descarguen la aplicación. Un desarrollador que vea reducido su riesgo económico y aumentadas sus opciones de monetización tiene muchos más motivos para apostar por una plataforma nueva, aunque todavía no tenga el mismo volumen de usuarios que los gigantes consolidados.

Aunque estos planes de reparto 80/20 o 90/10 se han presentado como ideas en estudio y su implementación concreta puede variar según región o tipo de app, envían un mensaje claro al mercado: Huawei está dispuesta a competir por los desarrolladores con incentivos tangibles, no solo con promesas de futuro. Para una empresa que quiere levantar un ecosistema alternativo en tiempo récord, este tipo de gestos son casi imprescindibles.

Un ecosistema en construcción: retos, oportunidades y futuro del entorno HMS​


El conjunto de movimientos de Huawei desde 2019 dibuja un plan ambicioso: crear un ecosistema propio capaz de sobrevivir y crecer incluso sin el paraguas de Google. HarmonyOS aporta la base de sistema operativo, HMS sustituye a los servicios móviles de Google y AppGallery actúa como tienda de aplicaciones y punto de encuentro entre usuarios y desarrolladores.

La compañía no ha dejado pasar el tiempo: una parte de sus estrategias ya está en funcionamiento (como la expansión de AppGallery y los kits HMS), otras se encuentran en fase de despliegue (como los fondos millonarios para apoyo al ecosistema) y algunas siguen perfilándose, como los modelos definitivos de reparto de ingresos con los desarrolladores. Todo ello se ha ido ajustando a medida que cambiaba el contexto político y regulatorio internacional.

Para los usuarios, este escenario tiene luces y sombras. Por un lado, perder el acceso directo a aplicaciones de Google en nuevos dispositivos supone un cambio de hábitos importante, que puede resultar incómodo al principio. Por otro, la existencia de alternativas como HarmonyOS, AppGallery y los HMS permite seguir usando los móviles Huawei con un abanico cada vez mayor de aplicaciones y servicios, a la vez que se fomenta una mayor diversidad en el mercado.

En el plano competitivo, la jugada de Huawei introduce un tercer actor relevante en un espacio que hasta ahora estaba dominado por el binomio Android-iOS con servicios de Google en el centro. Si la apuesta de Huawei cuaja y logra suficiente tracción entre usuarios y desarrolladores, el ecosistema móvil global podría volverse más plural, con más opciones y modelos de negocio distintos para todas las partes implicadas.

En última instancia, lo que está en juego no es solo el futuro de una marca concreta, sino la forma en la que se estructuran los servicios móviles a nivel mundial. Huawei ha decidido que, ante la amenaza de un mundo sin Google en sus dispositivos, la única salida viable es construir su propio camino con HarmonyOS, HMS, AppGallery y un paquete agresivo de incentivos. Queda por ver hasta dónde llegará esta apuesta, pero lo que ya es evidente es que la compañía no ha permanecido inmóvil y ha sentado las bases de un ecosistema alternativo con ambición de largo recorrido.

Continúar leyendo...