He podido probar el MacBook Air M5 y, pese a que su diseño sigue siendo el mismo que desde la generación de los M2, he podido percibirlo como nuevo por venir de un MacBook Air M1. Casi todo de ese nuevo diseño me ha gustado. Y digo "casi" porque hay dos elementos que no: el notch, lo cual ya solventé de otra forma, y el diseño plano sin forma de cuña y que tan distintivo era esta gama.
Durante 14 largos años, los MacBook Air fueron evolucionando en diseño y prestaciones, pero manteniendo siempre lo que era ya un sello diferencial en la forma del cuerpo. Y vale que los nuevos 'Air' siguen siendo ligeros y que no es más que un cambio estético, y que probablemente sea yo demasiado nostálgico, pero creo que hemos salido perdiendo.
Ya en el sobre, el MacBook Air tenía cuña
El 15 de enero de 2008 pasó a la historia de Apple por ser el día en que, en el marco de la ya extinta Macworld, se presentó el primer MacBook Air. Y lo hizo como solo Steve Jobs sabía: con espectáculo. Pero no un espectáculo visual lleno de luces, con bailes y muchas florituras. Se anunció con algo simple: un sobre de correos.
En el escenario del Moscone Center de San Francisco, mientras Steve Jobs hablaba de lo "gordos" que eran los portátiles de la época, había detrás una mesa en la que, sin que nadie se diese cuenta, reposaba un sobre de correos típico. Uno en el que cualquiera hubiese pensado que contenía papeles o cualquier otro elemento ligero. Lo que no era habitual de aquellas es que ahí cupiese un ordenador, por muy portátil que fuese. Pero era justo lo que había.
El primer MacBook Air fue sacado de aquel sobre, alucinando al mundo por la capacidad de integrar ahí todo lo necesario para su funcionamiento, con un grosor de apenas 0,17 centímetros y un peso de 320 gramos. Por ponerlo en perspectiva, el MacBook Pro más pequeño que salió aquel año tenía 2,41 centímetros de grosor y pesaba 2,5 kilogramos.
Visualmente, aquel MacBook Air se veía muy fino independientemente de si estaba abierto o plegado. En parte, se conseguía gracias al efecto visual que generaba que ese ordenador no tuviese un grosor uniforme, sino que en su cuerpo (en la 'tapa' donde está el teclado) fuese de más a menos.
Una evolución que siempre mantuvo la cuña
El MacBook Air fue evolucionando su diseño con los años, siendo muy llamativo su primer gran rediseño en 2018. Con una década en el mercado, Apple apostaba por eliminar el plástico de su cubierta y añadir una construcción en aluminio con poco (o nada) que envidiar a la gama 'Pro'.
La pantalla también mejoraba y Apple lograba tener un diseño premium sin renunciar a lo más esencial y característico de los 'Air'. Osea, un peso ligero y el icónico diseño en forma de cuña. A eso se le añadió por primera vez en esta gama una pantalla retina, con mucha mayor resolución, nitidez y brillo.
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El MacBook Air había engordado ligeramente en una década y esta nueva versión pesaba 1,25 kilogramos y tenía un grosor de 0,41 centímetros. Sin embargo, todo el mundo lo identificaba al instante como un 'Air'. No podía ser ningún otro ordenador.
Y llegó el 2022...
En verano de 2022 conocimos el que sería el segundo (y último por ahora) rediseño de la gama. Ya con los Apple Silicon mostrando que nunca antes hubo unos 'Air' tan potentes, el MacBook Air M2 evolucionó también en el apartado estético sin renunciar al peso y a un grosor fino... Aunque ya no tan fino.
Con 1,24 kilogramos, seguía siendo un dispositivo muy portátil, pero su grosor aumentaba hasta 1,13 centímetros. Y esta vez de forma uniforme, sin un diseño tipo cuña que lo diferenciase de un 'Pro'. Porque sí, estos últimos siguen siendo más gruesos, pero ya no hay un elemento distintivo que de lejos haga ver que estamos ante uno u otro.
Un año después llegaría el modelo de 15 pulgadas y mantendría el mismo diseño en esencia. Tampoco hubo rastro de cuña, como tampoco en las sucesivas generaciones hasta llegar a los MacBook Air M5.
A favor de la cuña
No sé cuántos más se suben a este barco de adoradores de la cuña, pero estoy dispuesto a capitanearlo el tiempo que haga falta. Y es que la cuña no era solo una cuestión estética. Era, en cierto modo, una ilusión óptica muy bien ejecutada.
Objetivamente, hacía que el portátil pareciese aún más fino de lo que realmente era, sobre todo cuando lo veías de perfil o lo cogías por primera vez. Esa sensación de "esto no pesa nada" empezaba antes incluso de levantarlo. Y eso, en un producto que lleva por apellido 'Air', no es un detalle menor.
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También tenía algo que iba más allá de lo puramente visual. La cuña no hacía el portátil más fino (sí en una parte), pero sí lo parecía. Nuestro ojo se iba directamente al borde más delgado, reforzando esa idea de ligereza extrema que Apple quería transmitir desde el minuto uno.
Y luego está la parte subjetiva, la que no se mide en kilogramos, pero que para una compañía como Apple siempre fue algo importrante. La cuña era carácter y era identidad. Era un rasgo que hacía que, aunque tapases la manzana, supieras que eso era un MacBook Air. Ahora podría ser cualquier otro ordenador dentro del catálogo de Apple.Y eso, para mí, es perder un poco de alma por el camino.
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Puede que gane en coherencia con el resto de la gama, pero pierde en personalidad. Y sí, lo reconozco, puede que aquí esté hablando más desde la nostalgia que desde la razón, pero es que hay diseños que no solo se ven, se sienten. Y la cuña, al menos para mí, era uno de ellos.
Y el futuro pinta bien... ¿y con cuña?
Apple no es una compañía que cambie cada año el diseño de sus portátiles y los 'Air' son buena muestra de ello. Pero lo que tampoco han hecho es mantener un mismo diseño por siempre, por lo que es de pura intuición pensar que habrá algún rediseño en el medio plazo.
Si atendemos a las filtraciones, ese rediseño podría producirse en 2028, momento en el que se espera que los MacBook Air den el salto a un panel OLED, los cuales llevan en los iPhone desde el iPhone X y en los iPad desde los iPad Pro M4 (los MacBook Pro lo estrenarán este año).
Un cambio de ese tipo suele acarrear más cambios estéticos y probablemente estaremos ante un MacBook Air ultradelgado (más aún), aunque probablemente sin cuña. No lo sabemos, pero no parece que entre dentro de los planes el regreso de algo que, aunque simbólico, parece más propio de otra era. Una era en la que distinguir los 'Air' era sencillísimo. Bendita era... y que en paz descanse.
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La noticia He pasado de un antiguo MacBook Air al nuevo con M5. Y tengo claro lo que menos me ha gustado: el adiós a la "cuña" fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .
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