Yoshi and the Mysterious Book no es lo que esperábamos de un juego de Yoshi. Hemos jugado la primera hora de Yoshi and the Mysterious Book y un rato adicional a una partida avanzada, y lo que nos hemos encontrado se aleja bastante de los plataformas 2D a los que nos tiene acostumbrados el dinosaurio. Una propuesta arriesgada que muy pocos han visto venir.
Un libro parlante llamado Profesor Leo cae del cielo y pide a los Yoshis que investiguen las criaturas que viven en sus páginas. Yoshi se cuela dentro del libro, interactúa con estos seres, descubre a qué saben, cómo reaccionan antes distintos elementos o, directamente, se los lleva a cuestas. Exploración y mucha experimentación por encima del plataformeo 2D tradicional. Tras su inesperado anuncio en septiembre, esta primera toma de contacto nos ha resultado curiosa y muy atrevida.
Yoshi and the Mysterious Book es un juego para tomárselo con calma. Yoshi no tiene barra de vida y no puedes perder en el sentido tradicional. Es más blando incluso que los últimos juegos de la saga, pensado para explorar sin agobios y experimentar a tu ritmo. Quien busque el desafío del original Yoshi’s Island tendrá que ajustar las expectativas.
Los Yoshi reunidos al rededor de Mr. Leo – ¡Como en Yoshi’s Story!
Esto no es lo que querrían los jugadores más exigentes que disfrutaron con el clásico de Super Nintendo. Es otra cosa, algo totalmente diferente en lo que Nintendo se ha arriesgado para crear una experiencia relajada y muy distinta a los que habíamos visto antes en un juego de plataformas. Nos ha recordado bastante a Yoshi’s Story de Nintendo 64, y no solo por la premisa de ambos juegos sucediendo dentro de un libro.
Yoshi montando sobre un puercaladro.
La clave de Yoshi and the Mysterious Book es su enciclopedia viviente de criaturas. Nuestro objetivo será observar y experimentar con los seres que habitan en cada página. Dejándonos llevar por nuestra curiosidad, tendremos que probar distintas acciones y sinergias para provocar resultados en nuestros experimentos. Cada fase será un pequeño laboratorio bidimensional donde poner a prueba nuestro ingenio e imaginación para dar con momentos únicos. El objetivo de todo esto será investigar todos sus comportamientos de las criaturas vivientes para completar la enciclopedia del Profesor Leo.
Yoshi experimentando con las esporas.
Tirar huevos, pisar enemigos, cambiar de criatura sobre Yoshi, alimentarlas con frutas… cada acción puede desbloquear una nueva entrada. Es como un sistema de logros continuo que premia la interacción y experimentación constante. Además, todo lo descubierto quedará reflejado por escrito dentro del libro, donde podrás revisitar, leer e incluso organizar las notas que documentan cada criatura.
Yoshi molestando a un Papapato.
Un ejemplo concreto: unos bichos con forma de espora salen volando cuando Yoshi los lame. Al aterrizar, brotan en el suelo y echan raíces, pero si caen encima de una roca, sus fuertes raíces pueden debilitarla para que puedas romperla. También puedes probar a ver qué pasa si caen al agua, así descubrirás que se hinchan e incluso parece que pueden drenar estanques enteros.
Absorbiendo el agua de un estanque.
Aquí es donde está la clave: todo el conocimiento aprendido en un nivel, lo conservarás para el siguiente. A medida que avanzamos en el juego, nos terminaremos convirtiendo en una especie de enciclopedia andante. Al haber estudiado varias criaturas de forma individual, llegará un momento en el que tengamos que provocar interacciones entre ellas. Volviendo a las esporas de las que te hemos hablado antes, no pueden ser transportadas a nuestro antojo, pero si las plantas sobre una Margaloca y luego la subes a tu lomo, podrás llevártelas a donde quieras. ¡Ahora sí que puedes transportarlas!
Las fases funcionan como pequeños playgrounds con un objetivo único. Al completarlo, pones el nombre que quieras a la criatura recién descubierta. Es un detalle que refuerza la sensación de estar construyendo tu propia enciclopedia personalizada. En nuestra partida, a la Margaloca, que es su nombre oficial en español, le pusimos el bonito y exótico nombre de la planta, Rosa Melano. Si no te sientes muy inspirado el Profesor Leo puede dar un nombre por ti.
La flamante RosaMelano, una flor única en su especie.
Por cierto, el único límite para los nombres parece ser tu imaginación… y los 10 caracteres máximos que te dejan escribir. Da la sensación de que no hay ningún tipo de censura. Así que, por ejemplo, como los Shy Guys son bastante tímidos, nosotros hemos acabado llamándolos Manolos, y ese nombre aparece reflejado en todas y cada una de las páginas del libro.
Los Manolo llevan máscaras idénticas.
Si te atascas en algún descubrimiento o te has quedado sin ideas para experimentar, puedes reunir runas durante la partida para comprar pistas. Una ayuda sutil que orienta sin resolver el misterio por ti. También algunas fases esconden las clásicas margaritas coleccionables de los juegos de Yoshi, que se encuentran ocultas y actúan como coleccionable extra por haber explorado a fondo el escenario.
Canjea runas para conseguir pistas.
Yoshi siempre se ha diferenciado por experimentar con diferentes estéticas y texturas: lana, cartón, lápices de colores… En este caso, el apartado visual refuerza la sensación de un libro en movimiento. Algunas secciones aplican un filtro que simula las páginas de un libro antiguo, y los fondos tienen un tratamiento que queda muy curioso, como si estuviera dibujado a mano. El juego corre a 60 imágenes por segundo, pero muchos elementos tienen una frecuencia de actualización menor. El propio Yoshi y las criaturas se mueven con menos fotogramas para transmitir una sensación de stop-motion artesanal. Es un efecto que nos ha gustado mucho y que le da personalidad, aunque al principio puede resultar chocante.
El estilo gráfico recuerda a las ilustraciones de un libro.
El control del dinosaurio se siente ligero y fluido, muy en la línea de Yoshi’s Crafted World. Responde tan bien como si se tratara de un juego de plataformas, con un poco más de aire al clásico aleteo del personaje. Esto se ha aprovechado para secciones más grandes, como la batalla contra un jefe donde íbamos a lomos de un puercaladro (nombre inventado). Con esta parte nos hemos quedado un tanto desconcertados, porque poner una lucha contra un enemigo sin hacer uso del sistema de vidas, le quita un poco el sentido a la batalla.
Batalla contra Bowsy y Kamek.
Las pantallas esconden secretos para quienes quieran rascar: paredes ocultas, detalles sutiles que premian la observación, e incluso criaturas escondidas, como esta especie de Kirby que te puedes meter en la boca y hacer una pompa como si fuera un chicle. Eso sí, cuidado con eliminar a ciertas criaturas útiles antes de tiempo. Si te cargas a un bicho que necesitabas para resolver un puzzle, tendrás que esperar a que vuelva a aparecer o incluso reiniciar el nivel.
Yoshi and the Mysterious Book es una idea bastante original y arriesgada, como quizá lo fue en su momento Yoshi’s Story en Nintendo 64. Te hace sentir curiosidad por el entorno, querer experimentar y conseguir resultados. Una especie de laboratorio de pruebas donde, como biólogos, documentamos cada detalle. No es lo que la gente esperaría de un juego de Yoshi, pero precisamente esa originalidad lo convierte en algo único.
Esta primera toma de contacto nos ha parecido curiosa, inesperada, y con muchísima personalidad. Tiene potencial de convertirse en uno de esos juegos que marcan la trayectoria del personaje, no por su calidad técnica sino por una propuesta totalmente diferente a todo lo visto hasta ahora. Muy marca Nintendo esto. Seguiremos investigando esta enciclopedia viviente para contarte todos los detalles del juego en nuestro próximo análisis de Yoshi and the Mysterious Book para Nintendo Switch 2.
Reserva Yoshi and the Mysterious Book en las siguientes tiendas:
Yoshi and the Mysterious Book en Amazon por 59,90 €
Yoshi and the Mysterious Book en MediaMarkt por 59,90 €
Yoshi and the Mysterious Book en My Nintendo Store por 59,90 €
La entrada Impresiones de Yoshi and The Mysterious Book para Nintendo Switch 2 se publicó primero en Nintendúo.
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Un libro parlante llamado Profesor Leo cae del cielo y pide a los Yoshis que investiguen las criaturas que viven en sus páginas. Yoshi se cuela dentro del libro, interactúa con estos seres, descubre a qué saben, cómo reaccionan antes distintos elementos o, directamente, se los lleva a cuestas. Exploración y mucha experimentación por encima del plataformeo 2D tradicional. Tras su inesperado anuncio en septiembre, esta primera toma de contacto nos ha resultado curiosa y muy atrevida.
Impresiones en vídeo de Yoshi and The Mysterious Book
Yoshi pasa página
Yoshi and the Mysterious Book es un juego para tomárselo con calma. Yoshi no tiene barra de vida y no puedes perder en el sentido tradicional. Es más blando incluso que los últimos juegos de la saga, pensado para explorar sin agobios y experimentar a tu ritmo. Quien busque el desafío del original Yoshi’s Island tendrá que ajustar las expectativas.
Los Yoshi reunidos al rededor de Mr. Leo – ¡Como en Yoshi’s Story!
Esto no es lo que querrían los jugadores más exigentes que disfrutaron con el clásico de Super Nintendo. Es otra cosa, algo totalmente diferente en lo que Nintendo se ha arriesgado para crear una experiencia relajada y muy distinta a los que habíamos visto antes en un juego de plataformas. Nos ha recordado bastante a Yoshi’s Story de Nintendo 64, y no solo por la premisa de ambos juegos sucediendo dentro de un libro.
Yoshi montando sobre un puercaladro.
La clave de Yoshi and the Mysterious Book es su enciclopedia viviente de criaturas. Nuestro objetivo será observar y experimentar con los seres que habitan en cada página. Dejándonos llevar por nuestra curiosidad, tendremos que probar distintas acciones y sinergias para provocar resultados en nuestros experimentos. Cada fase será un pequeño laboratorio bidimensional donde poner a prueba nuestro ingenio e imaginación para dar con momentos únicos. El objetivo de todo esto será investigar todos sus comportamientos de las criaturas vivientes para completar la enciclopedia del Profesor Leo.
Yoshi experimentando con las esporas.
Tirar huevos, pisar enemigos, cambiar de criatura sobre Yoshi, alimentarlas con frutas… cada acción puede desbloquear una nueva entrada. Es como un sistema de logros continuo que premia la interacción y experimentación constante. Además, todo lo descubierto quedará reflejado por escrito dentro del libro, donde podrás revisitar, leer e incluso organizar las notas que documentan cada criatura.
Yoshi molestando a un Papapato.
Un ejemplo concreto: unos bichos con forma de espora salen volando cuando Yoshi los lame. Al aterrizar, brotan en el suelo y echan raíces, pero si caen encima de una roca, sus fuertes raíces pueden debilitarla para que puedas romperla. También puedes probar a ver qué pasa si caen al agua, así descubrirás que se hinchan e incluso parece que pueden drenar estanques enteros.
Absorbiendo el agua de un estanque.
Aquí es donde está la clave: todo el conocimiento aprendido en un nivel, lo conservarás para el siguiente. A medida que avanzamos en el juego, nos terminaremos convirtiendo en una especie de enciclopedia andante. Al haber estudiado varias criaturas de forma individual, llegará un momento en el que tengamos que provocar interacciones entre ellas. Volviendo a las esporas de las que te hemos hablado antes, no pueden ser transportadas a nuestro antojo, pero si las plantas sobre una Margaloca y luego la subes a tu lomo, podrás llevártelas a donde quieras. ¡Ahora sí que puedes transportarlas!
Nombrando descubrimientos
Las fases funcionan como pequeños playgrounds con un objetivo único. Al completarlo, pones el nombre que quieras a la criatura recién descubierta. Es un detalle que refuerza la sensación de estar construyendo tu propia enciclopedia personalizada. En nuestra partida, a la Margaloca, que es su nombre oficial en español, le pusimos el bonito y exótico nombre de la planta, Rosa Melano. Si no te sientes muy inspirado el Profesor Leo puede dar un nombre por ti.
La flamante RosaMelano, una flor única en su especie.
Por cierto, el único límite para los nombres parece ser tu imaginación… y los 10 caracteres máximos que te dejan escribir. Da la sensación de que no hay ningún tipo de censura. Así que, por ejemplo, como los Shy Guys son bastante tímidos, nosotros hemos acabado llamándolos Manolos, y ese nombre aparece reflejado en todas y cada una de las páginas del libro.
Los Manolo llevan máscaras idénticas.
Si te atascas en algún descubrimiento o te has quedado sin ideas para experimentar, puedes reunir runas durante la partida para comprar pistas. Una ayuda sutil que orienta sin resolver el misterio por ti. También algunas fases esconden las clásicas margaritas coleccionables de los juegos de Yoshi, que se encuentran ocultas y actúan como coleccionable extra por haber explorado a fondo el escenario.
Canjea runas para conseguir pistas.
Biólogos de bolsillo
Yoshi siempre se ha diferenciado por experimentar con diferentes estéticas y texturas: lana, cartón, lápices de colores… En este caso, el apartado visual refuerza la sensación de un libro en movimiento. Algunas secciones aplican un filtro que simula las páginas de un libro antiguo, y los fondos tienen un tratamiento que queda muy curioso, como si estuviera dibujado a mano. El juego corre a 60 imágenes por segundo, pero muchos elementos tienen una frecuencia de actualización menor. El propio Yoshi y las criaturas se mueven con menos fotogramas para transmitir una sensación de stop-motion artesanal. Es un efecto que nos ha gustado mucho y que le da personalidad, aunque al principio puede resultar chocante.
El estilo gráfico recuerda a las ilustraciones de un libro.
El control del dinosaurio se siente ligero y fluido, muy en la línea de Yoshi’s Crafted World. Responde tan bien como si se tratara de un juego de plataformas, con un poco más de aire al clásico aleteo del personaje. Esto se ha aprovechado para secciones más grandes, como la batalla contra un jefe donde íbamos a lomos de un puercaladro (nombre inventado). Con esta parte nos hemos quedado un tanto desconcertados, porque poner una lucha contra un enemigo sin hacer uso del sistema de vidas, le quita un poco el sentido a la batalla.
Batalla contra Bowsy y Kamek.
Las pantallas esconden secretos para quienes quieran rascar: paredes ocultas, detalles sutiles que premian la observación, e incluso criaturas escondidas, como esta especie de Kirby que te puedes meter en la boca y hacer una pompa como si fuera un chicle. Eso sí, cuidado con eliminar a ciertas criaturas útiles antes de tiempo. Si te cargas a un bicho que necesitabas para resolver un puzzle, tendrás que esperar a que vuelva a aparecer o incluso reiniciar el nivel.
Dinosaurio de biblioteca
Yoshi and the Mysterious Book es una idea bastante original y arriesgada, como quizá lo fue en su momento Yoshi’s Story en Nintendo 64. Te hace sentir curiosidad por el entorno, querer experimentar y conseguir resultados. Una especie de laboratorio de pruebas donde, como biólogos, documentamos cada detalle. No es lo que la gente esperaría de un juego de Yoshi, pero precisamente esa originalidad lo convierte en algo único.
Esta primera toma de contacto nos ha parecido curiosa, inesperada, y con muchísima personalidad. Tiene potencial de convertirse en uno de esos juegos que marcan la trayectoria del personaje, no por su calidad técnica sino por una propuesta totalmente diferente a todo lo visto hasta ahora. Muy marca Nintendo esto. Seguiremos investigando esta enciclopedia viviente para contarte todos los detalles del juego en nuestro próximo análisis de Yoshi and the Mysterious Book para Nintendo Switch 2.
Reserva Yoshi and the Mysterious Book en las siguientes tiendas:
Yoshi and the Mysterious Book en Amazon por 59,90 €
Yoshi and the Mysterious Book en MediaMarkt por 59,90 €
Yoshi and the Mysterious Book en My Nintendo Store por 59,90 €
La entrada Impresiones de Yoshi and The Mysterious Book para Nintendo Switch 2 se publicó primero en Nintendúo.
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