Instagram ha comenzado a implementar una función muy esperada que permite arrastrar a la cuadrícula principal del perfil todas esas fotos y vídeos en los que el usuario aparece etiquetado. Hasta ahora, este tipo de contenido quedaba relegado a la pestaña de etiquetados, un lugar al que no todo el mundo entra con asiduidad. Con esta novedad, la plataforma quiere que cada persona decida qué publicaciones ajenas lucen en su escaparate personal, sin necesidad de volver a subirlas ni de pedir permiso al autor original.
La herramienta se desplegó a nivel global este jueves 10 de septiembre, tal y como confirmó la propia compañía y el responsable de Instagram, Adam Mosseri, quien presentó el cambio en un reel como una «pequeña actualización». Aunque parezca un detalle menor, la posibilidad de incluir contenido de terceros en el perfil propio supone un cambio de paradigma importante en cómo entendemos la autoría y la curaduría de contenido en la red social. Y no, no se crea ninguna copia del archivo: la publicación original sigue perteneciendo a la cuenta que la compartió, y el usuario etiquetado simplemente la muestra en su propia vitrina.
Cómo funciona la nueva herramienta para añadir publicaciones etiquetadas
El proceso para incorporar una publicación etiquetada a la cuadrícula es bastante intuitivo y se puede hacer desde tres puntos distintos. La vía más rápida es abrir la notificación que llega por mensaje directo cuando alguien te etiqueta; ahí aparece la opción de añadirla a tu perfil. También puedes hacerlo desde la propia publicación, tocando el menú de tres puntos y seleccionando la opción correspondiente, o desde la pestaña «Etiquetados» de tu perfil, donde tendrás una vista de todo el contenido en el que apareces.
Una vez que decides incluirla, la fotografía o el vídeo se muestra en la cuadrícula junto al resto de tus publicaciones, con un pequeño indicador que señala que no es una publicación tuya. La plataforma mantiene separadas las publicaciones incorporadas y el espacio de etiquetas, de modo que si retiras una de la portada no desaparece de la sección de etiquetados. El control sobre la autoría original permanece intacto: quien subió la foto sigue siendo su propietario y puede eliminarla cuando quiera, lo que también hará que desaparezca de los perfiles de quienes la añadieron.
Para qué sirve: casos de uso habituales entre usuarios
El caso más típico es el de las fotos grupales. Imagina que vas de viaje con amigos, alguien publica una foto en la que salís todos y os etiqueta. Hasta ahora, el resto del grupo solo podía verla en la pestaña de etiquetados o recurrir a la opción de compartirla en sus historias. Con esta novedad, cada persona puede decidir si esa foto merece un hueco en su perfil principal, haciendo que la cuadrícula refleje mejor los momentos compartidos sin necesidad de duplicar contenido.
También funciona para celebraciones, eventos, conciertos o cualquier situación en la que varias personas estén involucradas en una misma publicación. La herramienta convierte la cuadrícula en un espacio de curaduría colectiva, donde cada usuario decide qué quiere destacar de su vida social, aunque no haya sido él quien apretó el botón de publicar. Y sí, se puede retirar en cualquier momento: si cambias de opinión o prefieres que tu perfil tenga otro aspecto, basta con quitarla de la cuadrícula sin que eso afecte a la publicación original ni a la pestaña de etiquetados.
Implicaciones para creadores y campañas de marketing
El anuncio tiene una lectura especialmente interesante para creadores de contenido y marcas. En colaboraciones entre varios influencers, por ejemplo, cada participante puede ahora mostrar la publicación conjunta en su perfil sin necesidad de recurrir a la opción «Invitar colaboradores» ni a republicaciones que pueden resultar confusas para la audiencia. Si todos los implicados en una campaña aparecen etiquetados en una misma publicación, cada uno puede llevarla a su cuadrícula y amplificar su alcance sin generar contenido duplicado.
Esto abre la puerta a nuevas dinámicas en campañas comerciales: una marca puede publicar una foto con varios embajadores, etiquetarlos, y que cada uno la añada a su perfil como propia, multiplicando la visibilidad sin esfuerzo adicional. La herramienta puede servir también para que los creadores muestren en su perfil las publicaciones de sus seguidores en las que han sido etiquetados, humanizando su cuenta y fomentando la comunidad, aunque habrá que ver cómo evoluciona esta práctica en el día a día.
Contexto: Instagram sigue ampliando el control sobre el perfil
Esta no es la única novedad que Instagram ha lanzado en los últimos meses relacionada con la personalización de los perfiles. En junio, la plataforma presentó la función «Reordena tu cuadrícula», que permite modificar la posición de las publicaciones dentro de la cuadrícula principal. Hasta entonces, el orden era estrictamente cronológico inverso; ahora los usuarios pueden arrastrar y soltar sus publicaciones para crear la composición visual que prefieran, algo que los perfiles más cuidados estéticamente agradecerán.
Además, Instagram ha estado probando herramientas orientadas a la creación y edición de contenido. Entre ellas destaca First Draft, que genera un montaje inicial a partir de vídeos seleccionados recortando automáticamente fragmentos y eliminando pausas, una ayuda muy útil para quienes no tienen tiempo de editar manualmente. También está «Reemplazar audio», que permite cambiar la música de una publicación existente sin tener que volver a crear todo el contenido desde cero. Todas estas funciones, incluida la de añadir publicaciones etiquetadas, apuntan en la misma dirección: dar más autonomía al usuario sobre la apariencia y el contenido de su perfil, algo que cobra especial relevancia en una plataforma donde la primera impresión es clave.
La función está disponible en la aplicación móvil de Instagram y, de momento, no se ha informado de diferencias entre regiones. Tampoco se ha confirmado si llegará a la versión web, aunque es probable que acabe haciéndolo. La plataforma sigue así su estrategia de ofrecer herramientas que permitan a los usuarios expresarse mejor sin necesidad de recurrir a aplicaciones externas de edición o programación de contenido.
En definitiva, Instagram apuesta por flexibilizar la forma en que los usuarios muestran su vida digital, permitiendo que el perfil sea un reflejo más fiel de lo que cada persona considera importante, incluso cuando ese contenido no ha sido publicado por ella. La nueva función para añadir fotos etiquetadas a la cuadrícula, junto con la reordenación de publicaciones y otras mejoras de edición, consolida una tendencia clara: el perfil de Instagram es ahora un lienzo que cada usuario puede personalizar a su gusto, sin las restricciones del orden cronológico ni la rigidez de tener que publicar contenido propio para llenar el espacio.
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