El primer gran Apple Event de John Ternus como CEO comenzó con una sonrisa y mucha confianza. Sin solemnidad, sin largos discursos sobre el legado de la compañía y sin convertir el relevo en una ceremonia. Tim Cook apareció al principio del evento mientras narraba un guion que parecía escribir él mismo. Hasta que reveló que el protagonista de aquella historia ya no era él.
Era John Ternus. Y aquella era su primera escena.
Apple resolvió así uno de los momentos más delicados de su historia reciente: presentar al mundo a su nuevo CEO sin que la transición pareciera forzada, traumática o excesivamente calculada. No había una compañía al borde de la bancarrota, como cuando Steve Jobs regresó a finales de los noventa. Tampoco existía la urgencia que acompañó a Tim Cook cuando tuvo que asumir responsabilidades a causa de los problemas de salud de Jobs.
Esta vez Apple podía elegir cómo contar el relevo. Y eligió hacerlo con humor.
Tim Cook le cedió el escenario sin convertirlo en una ceremonia
La forma en la que Tim Cook dio paso a Ternus tuvo algo de la Apple de antes. Una compañía capaz de reírse de sí misma, jugar con su propia historia y convertir una transición corporativa en una pequeña pieza de entretenimiento.
La escena recordaba inevitablemente a aquella keynote en la que Apple aprovechó el estreno de Piratas de Silicon Valley. Primero apareció Noah Wyle, el actor que interpretaba a Steve Jobs en la película. Después salió el propio Jobs para continuar la broma. No era solo una presentación: era Apple jugando con su propia mitología.
El relevo entre Cook y Ternus siguió una lógica parecida. En lugar de preparar un discurso solemne sobre el futuro, Cook se limitó a cambiar al protagonista. Lo hizo de una forma directa, divertida y deliberadamente canalla, que personalmente tras veinte años siguiendo el mundo Apple, me encantó. Sin dramatizar el momento, pero sin restarle importancia.
Fue una manera inteligente de cerrar una etapa sin borrar la anterior. Cook no desapareció del relato, lo condujo hasta el lugar exacto en el que debía dejar de pertenecerle. Y Ternus entró en escena con una sonrisa, como si la mejor forma de asumir el trabajo más observado de la industria tecnológica fuese evitar que pareciera demasiado trascendental.
“Hello” es mucho más que una forma de saludar
La primera palabra de Ternus como protagonista de un Apple Event fue sencilla: “Hello”.
También fue el primer mensaje que publicó en X cuando comenzó esta nueva etapa. Y es, desde hace décadas, una de las palabras más reconocibles del universo Apple. Aparece cuando encendemos por primera vez un Mac, un iPhone o cualquier otro producto de la compañía con pantalla. Es el instante en el que el dispositivo se presenta ante su nuevo propietario.
Apple relacionó así el primer contacto entre sus productos y los usuarios con el primer contacto del nuevo CEO con su público. No hacía falta explicar el paralelismo. Bastaba con dejarlo allí para quien quisiera encontrarlo.
El primer “Hello” de Ternus como CEO conecta su llegada con uno de los símbolos más reconocibles de Apple. Un guiño discreto que refuerza la continuidad de esa cultura de detalles y referencias históricas
Esos guiños forman parte de la cultura de Apple. Son pequeñas conexiones entre productos, presentaciones y momentos históricos que convierten cada anuncio en un capítulo de una historia mucho más amplia. No deberían perderse con la nueva dirección. Al contrario: la llegada de Ternus puede ser una buena oportunidad para potenciarlos.
El “Hello” no es una promesa, es discreta, directa, sincera, familiar. Fue algo mucho más propio de Apple: una palabra conocida, colocada en el momento adecuado, capaz de significar varias cosas a la vez.
El ingeniero que explica por qué existe el producto
Una presentación pregrabada impide valorar por completo la comodidad de quien aparece ante la cámara. Hay varios planos, distintas tomas y margen suficiente para corregir cualquier error. Aun así, la primera keynote de Ternus dejó ver algunas características de la forma en la que quiere comunicar.
Su perfil de ingeniero estuvo presente desde el principio. Ternus no se limitó a presentar el iPhone como el producto más importante de Apple: lo definió como el centro de nuestra vida digital, el lugar que concentra nuestra tecnología y nuestra información personal.
Durante años, ese papel perteneció al Mac. Ahora lo ocupa el iPhone. Ternus utilizó esa evolución para explicar por qué necesitamos tanta potencia de cálculo en el bolsillo, qué papel desempeña la inteligencia artificial y por qué la privacidad resulta esencial cuando un dispositivo conoce tantas cosas sobre nosotros.
No convirtió la explicación en una clase técnica. Tampoco recurrió a una larga demostración. Le bastaron unos cuantos conceptos y varios iconos para construir la idea. Una composición que remitía a la presentación del iPhone original, cuando Steve Jobs habló de un iPod, un teléfono y un comunicador de internet antes de revelar que los tres eran el mismo producto.
El guiño servía para algo más que despertar nostalgia. Permitía cerrar un círculo. El iPhone ya no es únicamente la unión de tres dispositivos: se ha convertido en el centro desde el que se organiza buena parte de nuestra vida. Y el nuevo CEO de Apple quiso empezar su primera gran presentación con una explicación técnica de esa posición.
Ahí aparece una de las principales diferencias de Ternus. Antes de contar qué hace un producto, parece interesado en explicar por qué debe existir.
Una presentación directa en la que el protagonista siguió siendo el producto
Ternus también dedicó sus primeras palabras a los equipos de Apple y al orgullo de representar a toda la compañía. Su discurso recuperó varios de los principios que han definido históricamente a la marca: innovar, disfrutar del proceso, construir productos capaces de cambiar la vida de las personas y dejar el mundo un poco mejor de como lo encontramos.
Después comenzó la presentación de productos. Y el ritmo cambió.
Ternus fue directo. Presentó cada novedad, explicó su importancia y cedió la palabra a sus compañeros cuando llegó el momento de profundizar en alguna característica. No intentó apropiarse de todas las explicaciones ni transformar su debut en un espectáculo personal.
Esa forma de dirigir el evento también revela su perfil de ingeniero. La información apareció ordenada, condensada y sin demasiados rodeos. Cada persona intervino cuando tenía algo concreto que aportar. Ternus actuó como el hilo conductor, no como la única voz autorizada de Apple.
Quizá ahí se encuentra uno de los aspectos que podrá desarrollar durante las próximas presentaciones. A la keynote le faltó en algunos momentos un poco más de emoción por parte de su nuevo conductor. Cuando un producto le apasione o una tecnología le parezca especialmente importante, Ternus tendría que permitir que esa emoción se note algo más.
Pero exigirlo todo en la primera presentación habría sido injusto. El objetivo de esta keynote no consistía en ensalzar la figura del nuevo CEO. Consistía en enseñar los productos. Ternus se remangó y dejó que fueran las manos de Apple las que hablasen.
Un “One more thing” sin miedo a su propia historia
Pocas frases pesan tanto dentro de Apple como “One more thing”. Tim Cook lo reconoció durante la presentación del iPhone X, cuando explicó que la compañía no utilizaba aquellas palabras a la ligera.
Ternus las recuperó en su primer evento como CEO. Lo hizo con una sonrisa, de forma natural y sin detener la presentación para recordar toda la carga histórica de la expresión. No necesitó justificarla. Simplemente la utilizó para introducir el iPhone Duo.
Esa naturalidad fue importante. La nueva Apple no puede vivir paralizada por el miedo a tocar los símbolos de la anterior. Tampoco necesita recurrir a ellos constantemente para demostrar que conserva su identidad. Puede utilizarlos cuando tengan sentido y dejar que el producto haga el resto.
El iPhone Duo era el dispositivo adecuado para recuperar la frase. No se trataba de una actualización más, sino del inicio de una nueva categoría dentro del producto más importante de la compañía. También representaba una forma perfecta de inaugurar el mandato de Ternus: una tecnología compleja, ambiciosa y presentada como algo que Apple llevaba mucho tiempo preparando.
No hubo un intento evidente de imitar a Jobs. Tampoco de reproducir la solemnidad de Cook. Ternus pronunció la frase a su manera y continuó con la presentación. Ese gesto, aparentemente pequeño, resumió buena parte de la keynote.
Una nueva etapa que empieza de forma discreta, pero segura
La primera presentación de John Ternus estuvo centrada en lo importante. Explicó los productos, dio contexto a las decisiones de Apple y permitió que los equipos de la compañía ocuparan el lugar que les correspondía. Todo ello sin olvidar los guiños, las frases y los símbolos que forman parte de su ADN.
Fue un comienzo discreto, pero no tímido. Ternus no pareció interpretar un personaje ni buscar una versión propia de Steve Jobs o Tim Cook. Su forma de comunicar fue tranquila, directa y segura. La de alguien que sabe dónde está, entiende el producto y no necesita convertir cada frase en una declaración histórica.
John Ternus debutó con un estilo sereno, directo y centrado en el producto, sin intentar imitar a sus predecesores. Su llegada apunta a una nueva etapa para Apple construida sobre su identidad, no contra ella
Habrá tiempo para que añada más emoción a sus intervenciones. También para comprobar cómo responde en eventos en directo, en entrevistas y en presentaciones menos controladas. La evolución de su estilo será una de las historias más interesantes de los próximos años. He tenido la oportunidad de coincidir con Ternus en varios Apple Event anteriores y de conversar brevemente con él. Siempre me ha transmitido cercanía, empatía y, sobre todo, mucha seguridad en sí mismo.
Y el calendario puede ayudarle. Tras el iPhone Duo todavía quedan muchas categorías en las que Apple puede iniciar una nueva etapa: los próximos Mac con un diseño renovado con la posible llegada de las pantallas táctiles, nuevos dispositivos para el hogar, las gafas inteligentes o los primeros pasos de la compañía en la robótica.
El primer año de Ternus puede ser uno de los más importantes de la historia reciente de Apple. Pero su primera keynote ya ha dejado una idea bastante clara: la compañía no necesita destruir lo anterior para comenzar algo nuevo.
Puede conservar los guiños, la diversión, la obsesión por el producto y toda su mitología. Y, desde ahí, construir la siguiente generación: John Ternus ya ha dicho “Hola”.
Ahora empieza el rock and roll.
En Applesfera | Sé un loco, John
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La noticia John Ternus, el Apple Event y el iPhone Duo: así empezó la nueva generación de Apple fue publicada originalmente en Applesfera por Pedro Aznar .
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