Se acabó el culebrón. Llevábamos meses escuchando el ruido de fondo sobre las tensiones entre Apple y Goldman Sachs, pero ahora ya hay papeles firmados. La Apple Card cambia de manos. Y lo hace con una cifra que marea y que explica lo desesperado que estaba el banco de inversión por salir de este negocio: Goldman Sachs va a perder más de 1.000 millones de dólares solo por deshacerse de la tarjeta de Apple.
El acuerdo, confirmado ya por ambas partes y destripado en sus cifras por el Wall Street Journal, pone fin al "experimento" de Goldman Sachs en la banca de consumo y da la bienvenida a un gigante: JPMorgan Chase.
Una ruptura de 1.000 millones de dólares
Para entender la magnitud del desastre para Goldman Sachs, hay que mirar la letra pequeña del acuerdo. Normalmente, cuando un banco vende una cartera de clientes y deuda a otro, cobra una prima y gana dinero. Al fin y al cabo, está dando clientes. Pero aquí ha pasado lo contrario.
La cartera de la Apple Card tiene unos 20.000 millones de dólares en saldos pendientes. Sin embargo, Goldman la está vendiendo con un descuento de más de 1.000 millones. Es decir, están pagando mil millones por irse.
¿Por qué? Porque la Apple Card, con su filosofía de "aprobada para casi todos", trajo consigo una tasa de morosidad y clientes que Goldman Sachs, un banco acostumbrado a tratar con grandes fortunas y corporaciones, nunca supo gestionar. Se metieron a ser un banco de la calle con mentalidad de Wall Street y la jugada les ha salido cara. Para ellos, asumir esa pérdida de mil millones ahora es preferible a seguir perdiendo dinero mes a mes gestionando impagos.
JPMorgan Chase toma el mando: qué cambia ahora
Si Goldman Sachs era un pez fuera del agua en la banca de consumo, JPMorgan Chase es el tiburón más grande del estanque. Estamos hablando del banco más grande de EEUU, con 4 billones de dólares en activos, más del doble que Goldman, y lo más importante, con una maquinaria inmensa dedicada a tarjetas de crédito y banca minorista.
De cara al usuario, el mensaje oficial de Apple es calma. La red de pagos sigue siendo Mastercard y las ventajas de cashback se mantienen. Pero la entrada de JPMorgan Chase cambia las reglas internas. Apple pasa de tener un socio que "aprendía sobre la marcha" a tener uno que probablemente sabe más de tarjetas de crédito que la propia Apple. Desde Cupertino han confirmado que la transición durará aproximadamente 24 meses. Es un divorcio lento, diseñado para evitar caídas del servicio.
¿Es JPMorgan la esperanza para ver la Apple Card en España?
Aquí es donde la historia se pone interesante para nosotros. Goldman Sachs carecía de una infraestructura potente de banca de consumo fuera de Estados Unidos, operando sobre todo como banco de inversión y wholesale en Europa, lo que hacía muy compleja una expansión internacional de la Apple Card.
Con JPMorgan Chase, el escenario cambia. No es garantía de nada, pero elimina el obstáculo principal. JPMorgan es un banco global con presencia física y operativa en medio mundo. Además, al ser una tarjeta Mastercard, la expansión internacional sería también algo más sencilla.
Si miramos a España, los datos invitan a un optimismo cauto. JPMorgan lleva operando en España desde 1962. Tienen sede en Madrid y, aunque su negocio aquí se ha centrado históricamente en banca de inversión y corporativa, tienen las licencias y la estructura regulatoria europea a través de J.P. Morgan SE y su sucursal en España registrada en el Banco de España.
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Pero, y es un "pero" gigante, la realidad logística es otra. La propia Apple ha confirmado que la transición en Estados Unidos llevará cerca de dos años. Hasta que JPMorgan Chase no tenga completamente digeridos y migrados esos 20.000 millones de dólares en cuentas americanas, no van a mirar hacia afuera.
Además, la hoja de ruta lógica de Apple rara vez pone a España en primera fila para servicios financieros. Lo natural es que, una vez estabilizado EEUU, miren primero hacia mercados anglosajones más afines a su ecosistema de servicios, como Reino Unido o Australia.
Por tanto, aunque técnicamente ahora el desembarco es más viable que ayer, no tendremos una Apple Card en nuestra cartera en el corto ni medio plazo. Con suerte y siendo optimistas, quizás estemos hablando de un horizonte de cinco años. El tapón ha saltado, sí, pero el viaje es largo.
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La noticia La Apple Card le ha costado 1.000 millones a su antiguo banco. Ahora cambia de manos y reabre la gran pregunta: ¿llegará por fin a España? fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .
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