Noticia La nueva versión de Kingdom Come: Deliverance es la excusa perfecta para descubrir uno de los RPG históricos más inmersivos y realistas

La nueva versión de Kingdom Come: Deliverance es la excusa perfecta para descubrir uno de los RPG históricos más inmersivos y realistas


El que Game Pass incluyera para hoy 13 de enero a Kingdom Come: Deliverance en su servicio ya daba pistas de que algo podía pasar con el videojuego de Warhorse. Su segunda parte, lanzada a principios del pasado año 2025 fue un éxito de crítica y público, y uno de los mejores RPG de los últimos tiempos. Eso es una buena noticia para la franquicia, pero un hecho que dejaba en cierto fuera de juego al primer título, lanzado hace ya unos cuantos años y sin demasiados alicientes para quienes se quisieran acercar a los inicios de la aventura de Henry de Skallice.


Por ello, hoy se ha anunciado la versión para nueva generación del título de rol ambientado en la Bohemia de principios del Siglo XV. No se trata de un remake, ni siquiera de un remaster, simplemente una mejora técnica para Series X/S y PlayStation 5 que hará que el juego llegue hasta 60 imágenes por segundo. Será gratuito para quienes ya dispongan del título para anteriores máquinas, incluidos los usuarios de PC y tendrá añadidos en esta plataforma como configuraciones en Ultra y resolución a 4K con texturas de alta resolución.


A decir verdad es poco más que una excusa para que quienes disfrutamos del juego original tengamos una excusa para volver y quienes no lo han hecho, puedan hacerlo con una versión mejor que la que había y con un precio competitivo de 29.99 euros en la versión base y 39.99 con los DLCs. Pero yo llevo un par de semanas y más allá de constatar que el rendimiento es superior a lo vivido en la anterior generación de consolas, el valor de esta edición está en volver a Kingdom Come: Deliverance.

Nunca nos cansamos de ser Henry​


Hace un tiempo hablé sobre lo importante que fue este videojuego en mi vida, realizando un alegato de las bondades de las aventuras tan inmersivas como válvulas de escape frente a los malos momentos. En esta segunda partida, que simplemente empecé para echar un vistazo a su aspecto técnico, tengo que confesar que han sido las sensaciones de paz, exploración e inmersión las que me han vuelto a enganchar.

Kingdom Come


Nada de misión principal, en cuanto pasé del prólogo me dispuse a vivir como haría Henry. Me daría vergüenza confesar las horas que he pasado en el campo de tiro, entrenando con el capitán mi manejo de la espada y el escudo, o simplemente dando una paseo y encontrándome con personajes por el campo de la región de Bohemia. Ni siquiera me he hecho amigo aún de Hans Capon, ya habrá tiempo para eso.


El sistema de progresión de Kingdom Come Deliverance, que se basa en que Henry realice ciertas tareas para mejorar en dicha competencia concreta, hace que el roleo del personaje sea tanto o más satisfactorio que el completar un diario de misiones interminable. No es algo perfecto, porque puede ser saboteado con una buena cantidad de dinero y maestros de cada aptitud, pero eso no deja de ser una forma más de animarte a explorar y dialogar con los personajes que pueblan el mundo.

Cuando el bucle jugable no va tanto de recompensas inmediatas como de descubrir nuevas cosas a cada paso, dar con mecánicas como afilar tu espada por pura exploración y diálogo, o poder conseguir una pequeña fortuna de groschen de no pocas formas distintas, la sensación que tienes a los mandos difiere mucho de la que estamos acostumbrados a encontrar en la actualidad.

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Esta versión "definitiva" de Kingdom Come Deliverance quizás se queda atrás frente a un hipotético remake hecho con el aspecto visual de la segunda parte, y que sería lo que muchos consideraríamos el tratamiento ideal para que la aventura de Henry sea mucho más accesible. Sin embargo, hay algo de belleza en ese cariz de eurojank que despide la primera entrega, en las expresiones faciales durante los diálogos o en cómo cada objeto es agarrado por el protagonista y no desaparece, a pesar del clippeo tan exagerado. KCD es un RPG que pone todo al servicio de la inmersión y toda excusa es buena para volver.


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