Noticia Llevo 45 horas en Crimson Desert y nunca un mundo abierto me había abrumado tanto

Llevo 45 horas en Crimson Desert y nunca un mundo abierto me había abrumado tanto


No, no es ninguna broma, Crimson Desert ya está aquí. Después de teorías de la conspiración, cortinas de humo y mucha especulación alrededor del mundo abierto de Pearl Abyss, os puedo confirmar que Pywel es muy real. Se suponía que este texto tendría que ser un análisis en el que dictaminase sentencia sobre la campaña principal, pero he de confesar que me he visto absolutamente abrumado por uno de los mapas más grandes de la historia de los videojuegos.


Crimson Desert no es grande, es gigantesco. La magnitud del entorno en el que os vais a sumergir en PS5, Xbox Series X/S y PC es difícilmente comparable con otros titanes del género y es una de las señas de identidad más claras del proyecto de Corea del Sur. A pesar de que ya llevo 45 horas entre pecho y espalda, lo cierto es que todavía no he podido ver con mis propios ojos muchos de los elementos que han sido mostrados en los gameplays. Así de denso es un continente al que apenas le he arañado la superficie y eso puede tener muchas lecturas.

El mapa no cabe en la pantalla​


Puede que suene muy lógico, pero ni haciendo alejando la vista lo máximo posible podéis ver de una sentada todo el territorio que está listo para ser explorado con Kliff. El protagonista se trata de un Melena Gris, una suerte de facción que imparte justicia por el mundo, pero que es diezmada nada más comenzar la partida y sus miembros desaparecen o son asesinados por los Osos Negros. Así pues, tras la intervención de una serie de fuerzas místicas de origen desconocido, nuestro personaje tendrá que aventurarse para recuperar a sus camaradas y descubrir qué le aguarda más allá de la montaña que hay en el horizonte.


Esta última frase es completamente literal, ya que la distancia de dibujado de Crimson Desert apabulla, ya que puedes ver biomas completos en el horizonte con gran detalle. Para que os hagáis una idea, existe un desafío que consiste en ir desde el Valle del Atardecer (la zona más al sur) hasta Varnia (la zona más al norte) a caballo en menos de 40 minutos. La escala es espectacular, hasta el punto de sentir lo mismo que cuando te asomas al vacío, pues no sabes dónde termina el videojuego.

Ahora bien, ¿hasta qué punto es un desierto o un vergel de contenido Crimson Desert? Lo estrictamente cierto es que hay muchísimas cosas para hacer en el título, pues hasta la región más insignificante está atiborrada de iconos, pueblitos y enclaves en los que llevar a cabo actividades o interactuar con alguien. Hay cierto síndrome de Ubisoft a lo largo de un viaje en el que tendremos a mano decenas de tareas secundarias vinculadas a facciones, encargos temporales o situaciones totalmente inesperadas que surgen por el camino.


Es una estimación atrevida en base a lo que he jugado, pero no me sorprendería que fuesen necesarias, por lo menos, unas 150-200 horas para llegar a completar el 100% de lo que pone encima de la mesa Pearl Abyss. Por si fuera poco, la calidad visual de todo el mundo abierto es excelente, marcando un nuevo techo visual para los estudios que intenten lanzarse a probar la misma suerte; tan solo un titán imparable como GTA 6 podrá ser rival para semejante despliegue.

Crimson Desert


Cuento con una Gigabyte GeForce RTX 3070 GAMING OC LHR V2 8GB GDDR6, 32GB de RAM y un procesador Intel Core i7-13700F 2.1 GHz/5.2 GHz para sacarle un buen partido a las prestaciones gráficas, luciendo en pantalla un gran rendimiento. Bien es cierto que existen pequeños problemas con el popping de la vegetación y la iluminación nocturna, pero también hay que decir que los FPS suelen ser sólidos como una roca. Hay suficientes configuraciones disponibles en el menú de Ajustes para que os sintáis cómodos comprobando qué queréis priorizar, aunque hay que tener en cuenta que siempre voy a hablar de la versión de PC.

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Te doy la mano... cuando me da la gana​


Seguro que más de uno habéis visto por algún lado esa imagen que presenta todos los comandos disponibles para ejecutar en Crimson Desert y confieso que agobia tanto como parece. El árbol de habilidades se divide en tres ramas, ya sea para desbloquear movimientos relacionados con el espíritu (ya iremos a eso), los ataques cuerpo a cuerpo y los vinculados al desplazamiento, lo cual hay que multiplicar por tres. Kliff, Oongka y Damiane son los tres virtuosos que podremos controlar, al más puro estilo de GTA V, y el repertorio de posibilidades con cada uno de ellos es enorme.


Te vas a ver enfrascado atacando campamentos, fuertes y minas al aire libre de enemigos sanguinarios, lo cual transforma la partida en todo un musou. Y es que una barra mostrará qué porcentaje de enemigos quedan vivos, teniendo que aniquilar a decenas y decenas de ellos para poder llegar a liberar las zonas más complicadas. Y sí, una vez te haces a los controles y el ramillete de opciones de Crimson Desert puedes desatar auténticas barbaridades: el RKO de Randy Orton, temblores que destrozan el suelo y barridos de viento que se llevan todo por delante.

Todo ello en una partida en la que todavía no he podido montarme en un mecha, ni estar a lomos de un dragón, lo cual aumentaría el potencial destructivo en varias escalas. Con todo, no solo del combate vives por Pywel adelante, ya que el juego busca aunar la sensación de exploracion y de ruptura de límites de The Legend of Zelda: Breath of the Wild con la densidad e interacción con el mundo de Red Dead Redemption 2. ¿Quieres asaltar una base impulsándote con un árbol? Puedes ¿Estás dispuesto a resolver puzles basados en físicas en islas flotantes? Sucede ¿Te apetece darte una vuelta por Hernand y descubrir que puedes entrar en todos los edificios que veas? Sin ningún problema.

Crimson Desert


Todo ello es posible en un videojuego que quiere que aprendas sus bases desde el puro desconocimiento y me explico: en Crimson Desert comienzas desconociéndolo prácticamente todo y será a partir de tus propios avances cuando sepas cómo funciona cada sistema. Por ejemplo, en 45 horas de partida todavía no he descubierto qué representa una barra lateral a la izquierda del minimapa y Pearl Abyss no me lo dirá hasta que se dé la circunstancia exacta que me permita averiguarlo. Sin embargo, se han pasado de rosca con este tema.


Crimson Desert se apoya tanto en la premisa de que debes leer documentos, hablar con personajes y llegar a los lugares para sumarlos a tu enciclopedia (la cual contiene 2898 elementos entre personajes, animales, coleccionables...) que se olvida de que hay echarle un cable al jugador de vez en cuando. Es bastante obtuso en lo que se refiere a los tutoriales o a ser mucho más explícitos a la hora de mostrar el camino a seguir. Quizás fuera de mi punto de vista pueda parece muy obvia la solución, pero ilustraré a lo que me refiero con un ejemplo práctico.

En un momento dado, debes llevar a cabo una misión en tu campamento, por lo que activé el icono que me indica en qué lugar se inicia la misma. El problema es que allí no había nada: ningún NPC con el que interactuar o un elemento que permitiese avanzar. Tras probar a reiniciar Crimson Desert y desviarme hacia otro destino, tuve que pedir asistencia a Pearl Abyss para descubrir qué estaba pasando. ¿El remedio? Sin ningún aviso previo, ni guía anterior que lo sugiriese, lo que había que hacer era abrir el mapa, ponerse encima del marcador del campamento, pulsar Y/Triángulo, que se desplegase una vista cenital del lugar y, en un menú distinto, ya se podía gestionar el inicio de la misión.


Suena enrevesado y casual, pero os aseguro que me he topado con barreras similares a estas por culpa de que Crimson Desert se niega a ser algo más explícito con sus tutoriales y ayudas. De hecho, la barrera de entrada puede ser más gruesa de lo que parece para los recién iniciados, tanto en este aspecto como en un ritmo que no es precisamente apabullante.

Crimson Desert

¿Es entretenido Crimson Desert?​


La respuesta rápida es que sí, sin ninguna duda, aunque con matices. Si eres de los que busca una historia profunda a la que aferrarse, personajes inolvidables con carisma y secundarias de lujo que valen la pena descubrir, Crimson Desert no es tu videojuego. Estaba claro que apuntaba a ser uno de los grandes puntos débiles de la producción asiática y, hasta el momento, se está cumpliendo. Los Melenas Grises no tienen gran trascendencia en el devenir de unos acontecimientos que pasan por delante de Kliff, Oongka y Damiane como si no les importara lo más mínimo.


Aquí es donde se nota la herencia MMO de Pearl Abyss, ya que tanto el diseño de las misiones como la personalidad de los protagonistas es bastante vacía. Kliff parece una estatua que apenas reacciona ante lo que sucede y recuerdas que está vivo por las escasas frases que pronuncia, mientras que la mayoría de tareas no dejan de ser encargos; ve al punto X, aniquila a los contrincantes, recoge lo que te hemos pedido y regresa para entregarlo. Sí que hay momentos de mayor brillantez en los que se nos pide camuflarnos o resolver rompecabezas usando poderes sobrenaturales, pero son los que menos.

Hablamos de un videojuego que, salvo en el apartado gráfico, hace primar la cantidad frente a la calidad, por lo que si consigues desconectar el cerebro y te entretetienes eliminado los iconos del mapa lo gozas bastante. Además, la experiencia se nutre especialmente de esa sensación de descubrir rinconcitos como una aldea mágica en mitad del bosque, una institución mágica en mitad de las montañas o esa gruta cavernosa donde sabe Dios qué te espera. A todo ello hay que sumarle minijuegos como el piedra, papel, tijera, echar pulsos, concursos de puntería, de duelos con lanza, combates cuerpo a cuerpo..., por no hablar de la pesca, la minería o la caza.


Una vez más, todo va enlazado en la línea de que no sientas en ningún momento que no tienes algo que hacer o explorar, lo cual se acentúa gracias a la gran cantidad de NPC e interiores en los que podemos entrar. Literalmente, todavía no me he topado con una casa, castillo o personaje con el que no pueda interactuar, lo cual se extiende a casi cualquier cosa que veas. Es desbordante en las primeras horas cómo lleva hasta el extremo Pearl Abyss la opción de poder cogerlo todo. No importa que hables de moscas, libélulas, conejos, espadas, lanzas, libros, velas, escudos y cualquier objeto que te puedas imaginar.

Crimson Desert


Todo tiene su función, por muy inútil que pueda parecer, ya sea con un trofeo que puedes colocar en una balda de tu casa para decorar o con cuero, cobre y carne que son fundamentales para crear atuendos, mejorar armaduras o cocinar nuevos platos. Vas a tener que pasar por la cocina en bastantes ocasiones porque, si bien no existen los niveles en Crimson Desert, notarás lo duros que pueden llegar a ser los enemigos. Los jefes finales suelen combatirse en batallas de uno contra uno, normalmente separada en tres fases diferentes, las cuales sirven para aprender un nuevo movimiento simplemente viendo su ejecución.


Aunque no dispongas del mejor equipamiento para plantarle cara, sí que puedes llevar encima semejante cantidad de provisiones que pasará a ser casi una quimera tumbarte. Es hacer florecer el concepto de derribar un muro a cabezazos, lo cual quizás no es lo más conveniente, pero desde luego que es muy posible. Todavía me quedan muchas capas que descubrir, sorpresas que recibir e hilos de los que tirar, pero el mundo abierto de Crimson Desert todavía no llega a ser el definitivo. Eso sí, no se puede negar que lo intenta con todas sus energías.

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La noticia Llevo 45 horas en Crimson Desert y nunca un mundo abierto me había abrumado tanto fue publicada originalmente en Vida Extra por Juan Sanmartín .

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