En el mes que llevo jugando a Pokémon Pokopia, se ha convertido en mi mayor pozo de horas de 2026, y dudo que vaya a aparecer otro juego que logre superarlo. A día de hoy, son cerca de 120 horas las que le he echado a la que considero que es la entrega más original de toda la saga y una de las que más me ha enganchado con inmensa diferencia. Y eso que me da la impresión de que todavía me queda un largo camino por delante.
Dado que se trata de un título para disfrutarlo con la calma y que cada uno avance al ritmo que mejor le parezca, eso fue lo que decidí, de ahí que tardé casi 80 horas en pasarme la historia principal. Sobre todo porque no paraba de centrarme en arreglar las distintas zonas, decorar los terrenos y construir casas para mis Pokémon con tal de dejar todo decente para que resultaran unos lugares perfectos para vivir.
Aun así, tenía clavada esa espinita de averiguar qué pasaría si cumplía con todas las peticiones del misterioso faro situado en la Estepa Estéril, la primera zona del juego. El hecho de que el misterioso personaje que habitaba dentro no parara de pedirme que le entregara materiales de todo tipo, a cada cual más extraño que el anterior, me reconcomía demasiado. Quería averiguar cuál era la finalidad detrás de esta tarea principal, imaginándome que eso serviría para ver el final del juego.
Por eso mismo, llegó un punto que me animé a ello y me centré exclusivamente en cumplir con estas tareas. Eso sí, aviso que a partir de aquí entramos en terreno de spoilers, por si acaso queréis averiguarlo por vuestra propia cuenta qué sucede al terminar con la última de estas misiones. Dicho esto, tras convertirse el faro en un cohete que salió despedido al espacio en busca de los humanos que huyeron creyendo que el mundo se aproximaba a su fin, ocurrió algo que no me imaginaba en absoluto.
Debajo de la zona en la que estaba situado el faro me encontré un Magmenite que al instante se convirtió en otro compañero más, pero me entregó la última habilidad del juego, que es la que me faltaba desde hacía decenas de horas y la que cambió radicalmente mi forma de jugar. A partir de ese instante podía transformarme en un Magnemite y emplear la habilidad Levitón.
Esta es con inmensa diferencia la que otorga más funciones a la jugabilidad y la que brinda una mayor libertad. Directamente, podía comportarme como este Pokémon de tipo Eléctrico y Acero, lo que suponía que podía volar por cualquier parte del escenario y en cualquier dirección, así que eso me permitía llegar a donde yo quisiera con una facilidad extrema sin tener que recurrir a colocar pilas de bloques uno encima de otro.
Además, otra de las capacidades de Levitón es que permite destruir cualquier artículo y bloque de terreno, sin importar su nivel de dureza, y lo incorpora directamente a tu inventario. Fue justo en ese mismo instante cuando me di cuenta que ahora empezaba lo bueno de verdad y cuando mi aventura en Pokémon Pokopia cobraba sentido, porque esta transformación también permite colocar grupos bloques en horizontal y vertical, e incluso sustituir unos por otros, por lo que es una forma de ahorrar una cantidad de tiempo descomunal.
En Vida Extra
La tercera temporada de Jujutsu Kaisen es una maldita locura, pero creo que la ambición de MAPPA tiene un gran problema
De esta manera, no me tenía que dedicar a buscarme la vida para destrozar los bloques de las paredes y montañas y colocar la cámara de determinadas maneras para conseguir los diseños que deseaba. Por todo ello, tampoco voy a decir que todo lo que había hecho hasta ese momento no había servido de nada, pero sí que he de admitir que mis islas han sufrido un antes y un después en sus diseños desde que he empezado a sacar partido de Levitón para la inmensa mayoría de ideas que se me han ido ocurriendo.
Tal es el caso que la Pokédex está formada por más de 300 especies diferentes y en todo este tiempo solo he llegado a desbloquear a la mitad de ellas, dado que no paro de modificar los terrenos constantemente para dejarlo todo impecable antes de ponerme manos a la obra con la construcción de más hogares para los Pokémon. Por ejemplo, en las Islas Aisladas, la cuarta zona que está situada en el aire, solo he arreglado por completo una de estas islas y la mitad de otra en unas 20-30 horas, pero todavía me quedan otras tres más que son como el doble de grandes.
A esto mismo hay que sumar el hecho de que a largo plazo planeo arreglar el S.S. Anne que está abandonado y en ruinas en la Bahía Borrasca. También quiero dejar como nuevo el museo de los Riscos Rocosos e incluso buscar la manera de construir un camino más directo para llegar hasta él. Hasta me encantaría empezar a diseñar todo lo que rodea a la Pradera Paleta, que está situada cerca de la zona inicial y que hace la función de lugar para el multijugador online, aunque en este caso necesito que me venga primero la inspiración para saber qué hacer.
Y es que a lo largo de los últimos días no he parado de ver decenas de vídeos de construcciones de otros jugadores que me han dejado boquiabierto por la imaginación tan alucinante con la que cuentan algunos y que deja en pañales a la mayoría de ideas que se me han ido ocurriendo. Eso no quita que me encanten mis terrenos y esté perfectamente familiarizado con ellos, pero, como ya indiqué previamente, el camino que me queda por delante es tan inmenso que igual acabo llegando a las 1.000 horas o más hasta que complete la Pokédex y, a su vez, acabe plenamente satisfecho con el aspecto de todos los rincones de mi partida.
En VidaExtra | La comunidad ya se imaginó Pokémon Pokopia seis años antes de su lanzamiento: el vídeo fan que predijo el último juegazo de la saga
En VidaExtra | El ingenio de los jugadores de Pokémon Pokopia empieza a dar sus frutos con esta maravillosa recreación del Going Merry de One Piece
En VidaExtra | Cómo encontrar a Ho-Oh y Lugia en Pokémon Pokopia y para qué sirven las plumas arcoíris y plumas plateadas
-
La noticia Llevo más de 100 horas en Pokémon Pokopia y la verdadera construcción de mis islas empieza ahora gracias una función que lo ha cambiado todo fue publicada originalmente en Vida Extra por Sergio Cejas (Beld) .
Continúar leyendo...