Nacida de la pluma del añorado Akira Toriyama, Dragon Ball, esta epopeya de artes marciales y ciencia ficción no habría alcanzado el estatus de fenómeno global sin la presencia de villanos a la altura de las circunstancias. Un héroe solo brilla con la máxima intensidad cuando la sombra que lo amenaza es veraderamente aterradora.
A lo largo de cinco décadas, Goku y sus aliados se han enfrentado a todo tipo de amenazas. Sin embargo, no todos los rivales son iguales. Existe un grupo selecto de personajes que abrazaron la maldad en su forma más pura: seres guiados por la crueldad absoluta, el sadismo, el egoísmo desmedido y una falta total de empatía hacia la vida mortal.
A continuación, analizamos y clasificamos a los 10 villanos más despiadados entre los malos de toda la historia de Dragon Ball.
En el décimo escalón encontramos al antagonista principal de la era Daima. Tras la caída del temible Dabura en el Reino Demoníaco, el astuto y paranoico Gomah usurpa el trono para convertirse en el nuevo Rey Demonio. A diferencia de otros antagonistas que basan su tiranía en la fuerza física abrumadora, la maldad de Gomah es ruin, cobarde y política.
Consciente de que no tiene la menor oportunidad de derrotar a Goku y a los Guerreros Z en un combate justo de artes marciales, Gomah utiliza de forma retorcida las Esferas del Dragón para encoger a los héroes y rejuvenecerlos a un estado infantil. Busca anular su poder antes de que puedan amenazar su mandato. Su desprecio por el juego limpio, su cobardía calculadora y su disposición a manipular la magia ancestral para asegurar su estatus lo convierten en el arquetipo perfecto del tirano despreciable.
Durante las primeras etapas del Dragon Ball original, los enfrentamientos mantenían un tono predominantemente cómico y aventurero. Todo cambió de forma radical con la aparición del Mercenario Tao Pai Pai, el legendario asesino a sueldo contratado por la Red Ribbon. Tao Pai Pai fue el personaje encargado de arrebatarle la inocencia al joven Goku y de enseñar al espectador lo que significaba el sadismo humano en su estado más frío.
Tao Pai Pai mata únicamente por dinero y por el simple placer de demostrar su superioridad. Sus acciones no están impulsadas por ideales ni por una gran ambición cósmica, sino por un narcisismo criminal, Ejecutó a un sastre simplemente para probar la dureza de su nuevo traje, asesinó al valiente Bora delante de su pequeño hijo Upa clavándole su propia lanza tras lanzarlo por los aires y derrotó a Goku con un implacable Dodonpa. Para colmo, cuando se vio acorralado por primera vez en su vida, fingió pedir perdón entre lágrimas para lanzar una granada a traición por la espalda. Una muestra de ruindad sin igual.
La mayor aportación narrativa de Dragon Ball GT al catálogo de antagonistas de la franquicia es, sin lugar a dudas, Baby. Nacido como una forma de vida parásita creada genéticamente a partir del ADN del Rey Tsufuru, este ser sintetiza siglos de odio, rencor y sed de venganza acumulados tras la erradicación de su pueblo a manos de los Saiyajin.
Lo que vuelve a Baby profundamente despiadado es la naturaleza de sus métodos. En lugar de buscar un duelo de honor contra Goku o destruir el planeta de forma inmediata, actúa como un parásito microscópico que infecta los cuerpos de sus víctimas. Infectó y tomó el control mental de toda la población de la Tierra. Obligando a Goten, Gohan, Trunks y a los propios seres queridos de Goku a volverse en su contra en una pesadilla psicológica. Ver a una familia rota, donde los propios hijos intentan masacrar a su padre bajo las órdenes de un parásito, eleva a Baby como un monstruo de enorme crueldad moral.
Antes de la llegada de las amenazas alienígenas, el verdadero terror demoníaco azotó la Tierra bajo la figura del Rey Piccolo. Representando la mitad malvada separada del Kami-sama de la Tierra, Piccolo Daimaō era la encarnación del mal puro desprovisto de cualquier atisbo de compasión humana.
Su reintegro al mundo trajo consigo una era de fantasía oscura. Piccolo Daimaō no deseaba gobernar para gestionar un imperio. Su objetivo era sembrar la anarquía y el caos. Para celebrar su coronación global, instauró el «Día del Rey Piccolo». Una festividad siniestra en la que sorteaba públicamente qué número de distrito del planeta destruiría por completo cada año solo por diversión. Asesinó a sangre fría al Maestro Roshi, ejecutó a Chaoz, mató al dragón Shenlong tras pedir la juventud eterna para evitar que volvieran a usarse las esferas y fue el responsable indirecto de la primera y traumática muerte de Krillin.
Devolviendo a la franquicia la sensación de amenaza ancestral y mitológica, Moro se consolidó en las páginas del manga de Dragon Ball Super como un verdadero monstruo cósmico. Este hechicero milenario con apariencia de macho cabrío entiende el universo no como un lugar para gobernar, sino como un buffet libre diseñado exclusivamente para alimentar su inmortalidad.
Moro no posee ningún tipo de código de honor ni interés en las artes marciales. Su técnica principal consiste en drenar mágicamente la energía vital (Ki) de los planetas que visita. Reduciendo mundos fértiles llenos de civilizaciones prósperas a simples rocas desérticas y muertas flotando en el espacio. Absorbió la fuerza de billones de seres vivos, masacró a la nueva generación de Namekianos sin pestañear y devoró a sus propios aliados cuando dejaron de serle útiles para incrementar sus poderes. Moro es la representación del parásito insaciable que devora la vida por puro egoísmo.
Pocos villanos en la historia del manga y el anime resultan tan inquietantes como aquellos que cometen atrocidades atroces convencidos de que están realizando una obra santa y justa. Zamasu, el aprendiz de Kaioshin del Universo 10, representa el complejo de divinidad llevado al extremo más genocida.
Tras llegar a la conclusión de que las razas mortales son un error imperdonable de la creación que solo aporta guerras y fealdad al cosmos. Zamasu traiciona y asesina a su propio maestro Gowasu. Utilizando las Super Esferas del Dragón, roba el cuerpo de Goku en una línea temporal alternativa (convirtiéndose en Goku Black) y ejecuta el desalmado «Plan Cero Humanos». Viajó al futuro alternativo de Trunks para masacrar a la familia de Goku ante sus ojos y erradicar a casi toda la humanidad superviviente. Su crueldad refinada, combinada con una sonrisa narcisista mientras contempla el sufrimiento ajeno, lo coronan como una amenaza aterradora.
Diseñado genéticamente en los laboratorios de la Red Ribbon a partir de las muestras de ADN de los guerreros más poderosos de la galaxia. Cell es la síntesis perfecta del psicópata sofisticado. A diferencia de las máquinas programadas para matar. Cell posee una conciencia propia dominada por un ego colosal y una necesidad enfermiza de probar su propia perfección biológica.
En su primera forma imperfecta. Cell protagonizó las escenas más cercanas al género del terror de todo Dragon Ball Z. Se desplazaba en silencio por ciudades enteras absorbiendo vivos a miles de civiles mediante la aguijón de su cola, dejando únicamente la ropa vacía de sus víctimas tirada en las calles. Una vez que logró absorber a los Androides 17 y 18 y alcanzó su Forma Perfecta, su sadismo tomó un tinte teatral. Organizó los «Juegos de Cell», un torneo diseñado con el único propósito de infundir desesperación psicológica en la humanidad antes de hacer estallar el planeta entero por simple aburrimiento.
En la tercera posición del podio de la maldad encontramos a la criatura mágica ancestral creada (o despertada) por el mago Bibidi. A lo largo de sus múltiples transformaciones, desde el caprichoso Fat Buu hasta el calculador Super Buu, este ser demostró que la destrucción puede adoptar las formas más estrambóticas y horripilantes.
Sin embargo, es en su forma original, Kid Buu, donde el personaje alcanza la cima del terror. Kid Buu es la personificación de la destrucción entrópica pura y desprovista de raciocinio. No se puede negociar con él, no tiene motivaciones políticas ni busca riquezas: es un demonio irracional que se limita a reír maníacamente mientras destruye galaxias enteras. Fue el responsable directo del exterminio instantáneo de casi el 100% de la población humana de la Tierra mediante su ataque de lluvia de gas, y no dudó en hacer volar el planeta completo en pedazos segundos después de adoptar su estado primigenio.
Aunque en la actualidad es uno de los máximos héroes de la Tierra, un padre abnegado y el eterno rival respetuoso de Goku, es técnicamente imprescindible recordar el origen del Príncipe de los Saiyajin. En su debut durante la saga de los Saiyajin y su posterior campaña en el planeta Namek, Vegeta fue la definición viviente de un sociópata sin escrúpulos.
Antes de su larga redención, Vegeta era un mercenario espacial sin patria que masacraba poblaciones alienígenas enteras para vender sus planetas al mejor postor. Su crueldad era fría y calculadora: cuando su compañero de toda la vida, Nappa, quedó malherido tras ser derrotado por Goku, Vegeta lo lanzó por los aires y lo ejecutó a quemarropa sin un solo segundo de duda o remordimiento. En Namek, ejecutó a sangre fría a civiles namekianos indefensos, incluyó la tortura psicológica en sus combates y disfrutó haciendo sufrir a sus enemigos antes de asestarles el golpe definitivo. Su crueldad inicial sentó un estándar altísimo para los villanos que le siguieron.
El número uno indiscutible de esta lista no podía ser otro que el gran Tirano Espacial, el Emperador del Universo: Freezer. Ningún otro antagonista en la obra de Akira Toriyama encarna la maldad, la crueldad aristocrática y el sadismo con la elegancia y naturalidad con la que lo hace este personaje.
Freezer es el responsable directo de los mayores traumas colectivos e individuales del universo de Dragon Ball. Fue el autor intelectual y material del genocidio de la raza Saiyajin, haciendo volar por los aires el Planeta Vegeta con una risa maníaca mientras contemplaba la masacre desde la cúpula de su nave. Sometió a docenas de planetas mediante el terror, masacró a la población de Namek pueblo por pueblo y disfrutó torturando físicamente a Vegeta, Piccolo y Krillin antes de asesinarlos.
A diferencia de otros villanos que buscan la destrucción por instinto, Freezer destruye porque se siente superior a cualquier otra forma de vida. Su vigencia en las etapas modernas de la serie demuestra que la verdadera maldad no caduca: sigue siendo el rey absoluto entre los más malos de la franquicia.
Puede que también te interese saber los 10 animes imprescindibles de Crunchyroll que te dejamos aquí o los disponibles de Toei Animation.
¿Estás de acuerdo con el primer puesto de Freezer o consideras que la locura impredecible de Kid Buu o la crueldad divina de Goku Black merecían el número uno? ¿Qué otro villano añadirías a esta lista de despiadados? ¡Déjanos tu ranking y tus comentarios abajo!
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A lo largo de cinco décadas, Goku y sus aliados se han enfrentado a todo tipo de amenazas. Sin embargo, no todos los rivales son iguales. Existe un grupo selecto de personajes que abrazaron la maldad en su forma más pura: seres guiados por la crueldad absoluta, el sadismo, el egoísmo desmedido y una falta total de empatía hacia la vida mortal.
A continuación, analizamos y clasificamos a los 10 villanos más despiadados entre los malos de toda la historia de Dragon Ball.
Top 10 de los villanos más crueles y despiadados de Dragon Ball
10. Gomah (Dragon Ball Daima)
En el décimo escalón encontramos al antagonista principal de la era Daima. Tras la caída del temible Dabura en el Reino Demoníaco, el astuto y paranoico Gomah usurpa el trono para convertirse en el nuevo Rey Demonio. A diferencia de otros antagonistas que basan su tiranía en la fuerza física abrumadora, la maldad de Gomah es ruin, cobarde y política.
Consciente de que no tiene la menor oportunidad de derrotar a Goku y a los Guerreros Z en un combate justo de artes marciales, Gomah utiliza de forma retorcida las Esferas del Dragón para encoger a los héroes y rejuvenecerlos a un estado infantil. Busca anular su poder antes de que puedan amenazar su mandato. Su desprecio por el juego limpio, su cobardía calculadora y su disposición a manipular la magia ancestral para asegurar su estatus lo convierten en el arquetipo perfecto del tirano despreciable.
9. Mercenario Tao Pai Pai (Dragon Ball)
Durante las primeras etapas del Dragon Ball original, los enfrentamientos mantenían un tono predominantemente cómico y aventurero. Todo cambió de forma radical con la aparición del Mercenario Tao Pai Pai, el legendario asesino a sueldo contratado por la Red Ribbon. Tao Pai Pai fue el personaje encargado de arrebatarle la inocencia al joven Goku y de enseñar al espectador lo que significaba el sadismo humano en su estado más frío.
Tao Pai Pai mata únicamente por dinero y por el simple placer de demostrar su superioridad. Sus acciones no están impulsadas por ideales ni por una gran ambición cósmica, sino por un narcisismo criminal, Ejecutó a un sastre simplemente para probar la dureza de su nuevo traje, asesinó al valiente Bora delante de su pequeño hijo Upa clavándole su propia lanza tras lanzarlo por los aires y derrotó a Goku con un implacable Dodonpa. Para colmo, cuando se vio acorralado por primera vez en su vida, fingió pedir perdón entre lágrimas para lanzar una granada a traición por la espalda. Una muestra de ruindad sin igual.
8. Bebí / Baby (Dragon Ball GT)
La mayor aportación narrativa de Dragon Ball GT al catálogo de antagonistas de la franquicia es, sin lugar a dudas, Baby. Nacido como una forma de vida parásita creada genéticamente a partir del ADN del Rey Tsufuru, este ser sintetiza siglos de odio, rencor y sed de venganza acumulados tras la erradicación de su pueblo a manos de los Saiyajin.
Lo que vuelve a Baby profundamente despiadado es la naturaleza de sus métodos. En lugar de buscar un duelo de honor contra Goku o destruir el planeta de forma inmediata, actúa como un parásito microscópico que infecta los cuerpos de sus víctimas. Infectó y tomó el control mental de toda la población de la Tierra. Obligando a Goten, Gohan, Trunks y a los propios seres queridos de Goku a volverse en su contra en una pesadilla psicológica. Ver a una familia rota, donde los propios hijos intentan masacrar a su padre bajo las órdenes de un parásito, eleva a Baby como un monstruo de enorme crueldad moral.
7. El Rey Piccolo / Piccolo Daimaō (Dragon Ball)
Antes de la llegada de las amenazas alienígenas, el verdadero terror demoníaco azotó la Tierra bajo la figura del Rey Piccolo. Representando la mitad malvada separada del Kami-sama de la Tierra, Piccolo Daimaō era la encarnación del mal puro desprovisto de cualquier atisbo de compasión humana.
Su reintegro al mundo trajo consigo una era de fantasía oscura. Piccolo Daimaō no deseaba gobernar para gestionar un imperio. Su objetivo era sembrar la anarquía y el caos. Para celebrar su coronación global, instauró el «Día del Rey Piccolo». Una festividad siniestra en la que sorteaba públicamente qué número de distrito del planeta destruiría por completo cada año solo por diversión. Asesinó a sangre fría al Maestro Roshi, ejecutó a Chaoz, mató al dragón Shenlong tras pedir la juventud eterna para evitar que volvieran a usarse las esferas y fue el responsable indirecto de la primera y traumática muerte de Krillin.
6. Moro, el Devorador de Mundos (Dragon Ball Super)
Devolviendo a la franquicia la sensación de amenaza ancestral y mitológica, Moro se consolidó en las páginas del manga de Dragon Ball Super como un verdadero monstruo cósmico. Este hechicero milenario con apariencia de macho cabrío entiende el universo no como un lugar para gobernar, sino como un buffet libre diseñado exclusivamente para alimentar su inmortalidad.
Moro no posee ningún tipo de código de honor ni interés en las artes marciales. Su técnica principal consiste en drenar mágicamente la energía vital (Ki) de los planetas que visita. Reduciendo mundos fértiles llenos de civilizaciones prósperas a simples rocas desérticas y muertas flotando en el espacio. Absorbió la fuerza de billones de seres vivos, masacró a la nueva generación de Namekianos sin pestañear y devoró a sus propios aliados cuando dejaron de serle útiles para incrementar sus poderes. Moro es la representación del parásito insaciable que devora la vida por puro egoísmo.
5. Goku Black / Zamasu (Dragon Ball Super)
Pocos villanos en la historia del manga y el anime resultan tan inquietantes como aquellos que cometen atrocidades atroces convencidos de que están realizando una obra santa y justa. Zamasu, el aprendiz de Kaioshin del Universo 10, representa el complejo de divinidad llevado al extremo más genocida.
Tras llegar a la conclusión de que las razas mortales son un error imperdonable de la creación que solo aporta guerras y fealdad al cosmos. Zamasu traiciona y asesina a su propio maestro Gowasu. Utilizando las Super Esferas del Dragón, roba el cuerpo de Goku en una línea temporal alternativa (convirtiéndose en Goku Black) y ejecuta el desalmado «Plan Cero Humanos». Viajó al futuro alternativo de Trunks para masacrar a la familia de Goku ante sus ojos y erradicar a casi toda la humanidad superviviente. Su crueldad refinada, combinada con una sonrisa narcisista mientras contempla el sufrimiento ajeno, lo coronan como una amenaza aterradora.
4. Cell / Célula (Dragon Ball Z)
Diseñado genéticamente en los laboratorios de la Red Ribbon a partir de las muestras de ADN de los guerreros más poderosos de la galaxia. Cell es la síntesis perfecta del psicópata sofisticado. A diferencia de las máquinas programadas para matar. Cell posee una conciencia propia dominada por un ego colosal y una necesidad enfermiza de probar su propia perfección biológica.
En su primera forma imperfecta. Cell protagonizó las escenas más cercanas al género del terror de todo Dragon Ball Z. Se desplazaba en silencio por ciudades enteras absorbiendo vivos a miles de civiles mediante la aguijón de su cola, dejando únicamente la ropa vacía de sus víctimas tirada en las calles. Una vez que logró absorber a los Androides 17 y 18 y alcanzó su Forma Perfecta, su sadismo tomó un tinte teatral. Organizó los «Juegos de Cell», un torneo diseñado con el único propósito de infundir desesperación psicológica en la humanidad antes de hacer estallar el planeta entero por simple aburrimiento.
3. Majin Buu (Dragon Ball Z)
En la tercera posición del podio de la maldad encontramos a la criatura mágica ancestral creada (o despertada) por el mago Bibidi. A lo largo de sus múltiples transformaciones, desde el caprichoso Fat Buu hasta el calculador Super Buu, este ser demostró que la destrucción puede adoptar las formas más estrambóticas y horripilantes.
Sin embargo, es en su forma original, Kid Buu, donde el personaje alcanza la cima del terror. Kid Buu es la personificación de la destrucción entrópica pura y desprovista de raciocinio. No se puede negociar con él, no tiene motivaciones políticas ni busca riquezas: es un demonio irracional que se limita a reír maníacamente mientras destruye galaxias enteras. Fue el responsable directo del exterminio instantáneo de casi el 100% de la población humana de la Tierra mediante su ataque de lluvia de gas, y no dudó en hacer volar el planeta completo en pedazos segundos después de adoptar su estado primigenio.
2. Vegeta (Saga Saiyajin – Dragon Ball Z)
Aunque en la actualidad es uno de los máximos héroes de la Tierra, un padre abnegado y el eterno rival respetuoso de Goku, es técnicamente imprescindible recordar el origen del Príncipe de los Saiyajin. En su debut durante la saga de los Saiyajin y su posterior campaña en el planeta Namek, Vegeta fue la definición viviente de un sociópata sin escrúpulos.
Antes de su larga redención, Vegeta era un mercenario espacial sin patria que masacraba poblaciones alienígenas enteras para vender sus planetas al mejor postor. Su crueldad era fría y calculadora: cuando su compañero de toda la vida, Nappa, quedó malherido tras ser derrotado por Goku, Vegeta lo lanzó por los aires y lo ejecutó a quemarropa sin un solo segundo de duda o remordimiento. En Namek, ejecutó a sangre fría a civiles namekianos indefensos, incluyó la tortura psicológica en sus combates y disfrutó haciendo sufrir a sus enemigos antes de asestarles el golpe definitivo. Su crueldad inicial sentó un estándar altísimo para los villanos que le siguieron.
1. Freezer (Dragon Ball Z / Super)
El número uno indiscutible de esta lista no podía ser otro que el gran Tirano Espacial, el Emperador del Universo: Freezer. Ningún otro antagonista en la obra de Akira Toriyama encarna la maldad, la crueldad aristocrática y el sadismo con la elegancia y naturalidad con la que lo hace este personaje.
Freezer es el responsable directo de los mayores traumas colectivos e individuales del universo de Dragon Ball. Fue el autor intelectual y material del genocidio de la raza Saiyajin, haciendo volar por los aires el Planeta Vegeta con una risa maníaca mientras contemplaba la masacre desde la cúpula de su nave. Sometió a docenas de planetas mediante el terror, masacró a la población de Namek pueblo por pueblo y disfrutó torturando físicamente a Vegeta, Piccolo y Krillin antes de asesinarlos.
A diferencia de otros villanos que buscan la destrucción por instinto, Freezer destruye porque se siente superior a cualquier otra forma de vida. Su vigencia en las etapas modernas de la serie demuestra que la verdadera maldad no caduca: sigue siendo el rey absoluto entre los más malos de la franquicia.
Puede que también te interese saber los 10 animes imprescindibles de Crunchyroll que te dejamos aquí o los disponibles de Toei Animation.
¿Estás de acuerdo con el primer puesto de Freezer o consideras que la locura impredecible de Kid Buu o la crueldad divina de Goku Black merecían el número uno? ¿Qué otro villano añadirías a esta lista de despiadados? ¡Déjanos tu ranking y tus comentarios abajo!
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