La operadora Masorange, líder del mercado español de telecomunicaciones por número de clientes, ha comunicado a Ericsson que no hay seguridad de que se ejecute la segunda fase del acuerdo firmado en julio de 2024, que contemplaba la sustitución completa de los equipos de Huawei por los del fabricante sueco. Esta decisión, que podría cambiar el mapa de proveedores de red móvil en España, se debe al incumplimiento de los objetivos pactados por parte de Ericsson, según fuentes del sector.
El acuerdo original establecía un plan a dos fases: la primera, hasta finales de 2027, para eliminar a ZTE y reducir la cuota de Huawei del 54% inicial al 37%, mientras Ericsson subiría del 42% al 63%. Sin embargo, la ejecución de esta fase está a medias: actualmente las cuotas son del 57% para Ericsson y 43% para Huawei, lo que indica que no se ha llegado al objetivo previsto para 2027. Ahora, Masorange se abre a nuevas opciones, incluyendo la posibilidad de mantener a Huawei o incluso incorporar a Nokia o Samsung como tercer proveedor.
El pacto de 2024 establecía que, en una segunda fase condicionada al cumplimiento de ciertos niveles de calidad por parte de Ericsson, la empresa sueca se convertiría en proveedor único del 100% de la red, eliminando por completo a Huawei. Pero esa condición no se ha cumplido. Masorange considera que Ericsson no ha alcanzado los objetivos de calidad pactados, por lo que ha comunicado a la compañía nórdica que no está garantizado el paso a la fase 2. Esta situación abre un escenario incierto, donde todas las opciones están sobre la mesa.
La operadora ya ha informado a Ericsson de que se abre un proceso de licitación para octubre, en el que se evaluarán las propuestas económicas de los posibles proveedores. Además de la sueca, se barajan la finlandesa Nokia y la surcoreana Samsung, dos fabricantes que nunca han sido suministradores estratégicos ni de Orange ni de MásMóvil. Esta licitación también busca reforzar la presencia de Masorange en bandas medias, como la de 3,5 GHz, donde está por debajo de Movistar (6.335 nodos frente a 10.415, según datos de la CNMC del primer trimestre de 2026).
Si las ofertas económicas de Nokia o Samsung resultan agresivas, podrían adjudicarse la provisión de redes en algunas provincias como Valencia y Pontevedra, lo que les serviría de puerta de entrada para escalar hasta un 30% de la red total. Por su parte, Ericsson podría mantener su posición actual e incluso lograr la exclusividad si demuestra que cumple con los requisitos de calidad. También existe la posibilidad de que Huawei continúe, bien con su cuota actual (43%) o con la prevista para el final de la fase 1 (37%), siempre que el fabricante chino reembolse a la teleco el coste del equipamiento en caso de que sea declarado de alto riesgo por la nueva normativa europea.
Un portavoz de Masorange ha señalado a EXPANSIÓN que “no se ha tomado ninguna decisión en relación a cambiar la estrategia de proveedores” y que no hay prisa por decidir. Ericsson, por su parte, afirma que mantiene su compromiso y continúa ejecutando el contrato conforme al plan, con hitos en redes autónomas, 5G Advanced y modernización de la red Core.
La posibilidad de mantener a Huawei como suministrador estratégico choca con el nuevo marco regulatorio europeo. La propuesta de la Cibersecurity Act (CSA2), presentada por la Comisión Europea, establece un plazo de 36 meses (hasta inicios de 2030) para que las telecos retiren los equipos de proveedores considerados de alto riesgo, como Huawei y ZTE. La CSA2 convierte en obligatoria la retirada, no solo en 5G, sino en todas las redes móviles, fijas y de satélite. Esto significa que cualquier acuerdo con Huawei debería incluir una cláusula de reembolso por parte del fabricante en caso de que sea catalogado como proveedor de alto riesgo.
En Francia, la situación es radicalmente distinta: Huawei lleva vetada como proveedor de Orange desde 2020, por decisión de las autoridades galas. Mientras tanto, en España, la filial de la teleco francesa se plantea mantener a la china a pesar de la nueva ley. Esta diferencia refleja la complejidad de equilibrar intereses comerciales y presiones geopolíticas, especialmente en un país donde el Estado controla más del 20% de Orange.
La decisión final dependerá de la agresividad de las ofertas económicas que presenten los contendientes en el concurso de octubre. Masorange busca no solo mejorar su competitividad en bandas medias, sino también asegurarse el suministro ante un entorno regulatorio incierto. Si Nokia o Samsung entran con fuerza, podrían romper el duopolio actual entre Ericsson y Huawei, diversificando la red y reduciendo la dependencia de cualquier fabricante. Por otro lado, si Ericsson acepta condiciones más favorables, podría mantener su posición dominante e incluso lograr la exclusividad.
Los analistas señalan que la licitación será clave para definir el equilibrio de poder en el mercado español de infraestructura móvil. Masorange tiene la ventaja de negociar desde una posición fuerte, ya que es el mayor operador por clientes y su red es estratégica para el país. La operadora también podría aprovechar la situación para obtener mejores precios y condiciones técnicas, en un momento en que la inversión en 5G y 6G es prioritaria.
Todo apunta a que el escenario actual, con un 57% para Ericsson y un 43% para Huawei, no se mantendrá estático. La incertidumbre geopolítica, la nueva legislación europea y las presiones económicas obligarán a Masorange a tomar una decisión que marcará el rumbo de la conectividad en España durante la próxima década. Mientras tanto, la compañía insiste en que no hay prisa y que evaluará todas las opciones con calma.
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El acuerdo original establecía un plan a dos fases: la primera, hasta finales de 2027, para eliminar a ZTE y reducir la cuota de Huawei del 54% inicial al 37%, mientras Ericsson subiría del 42% al 63%. Sin embargo, la ejecución de esta fase está a medias: actualmente las cuotas son del 57% para Ericsson y 43% para Huawei, lo que indica que no se ha llegado al objetivo previsto para 2027. Ahora, Masorange se abre a nuevas opciones, incluyendo la posibilidad de mantener a Huawei o incluso incorporar a Nokia o Samsung como tercer proveedor.
Un acuerdo que se tambalea
El pacto de 2024 establecía que, en una segunda fase condicionada al cumplimiento de ciertos niveles de calidad por parte de Ericsson, la empresa sueca se convertiría en proveedor único del 100% de la red, eliminando por completo a Huawei. Pero esa condición no se ha cumplido. Masorange considera que Ericsson no ha alcanzado los objetivos de calidad pactados, por lo que ha comunicado a la compañía nórdica que no está garantizado el paso a la fase 2. Esta situación abre un escenario incierto, donde todas las opciones están sobre la mesa.
La operadora ya ha informado a Ericsson de que se abre un proceso de licitación para octubre, en el que se evaluarán las propuestas económicas de los posibles proveedores. Además de la sueca, se barajan la finlandesa Nokia y la surcoreana Samsung, dos fabricantes que nunca han sido suministradores estratégicos ni de Orange ni de MásMóvil. Esta licitación también busca reforzar la presencia de Masorange en bandas medias, como la de 3,5 GHz, donde está por debajo de Movistar (6.335 nodos frente a 10.415, según datos de la CNMC del primer trimestre de 2026).
Alternativas sobre la mesa
Si las ofertas económicas de Nokia o Samsung resultan agresivas, podrían adjudicarse la provisión de redes en algunas provincias como Valencia y Pontevedra, lo que les serviría de puerta de entrada para escalar hasta un 30% de la red total. Por su parte, Ericsson podría mantener su posición actual e incluso lograr la exclusividad si demuestra que cumple con los requisitos de calidad. También existe la posibilidad de que Huawei continúe, bien con su cuota actual (43%) o con la prevista para el final de la fase 1 (37%), siempre que el fabricante chino reembolse a la teleco el coste del equipamiento en caso de que sea declarado de alto riesgo por la nueva normativa europea.
Un portavoz de Masorange ha señalado a EXPANSIÓN que “no se ha tomado ninguna decisión en relación a cambiar la estrategia de proveedores” y que no hay prisa por decidir. Ericsson, por su parte, afirma que mantiene su compromiso y continúa ejecutando el contrato conforme al plan, con hitos en redes autónomas, 5G Advanced y modernización de la red Core.
El riesgo geopolítico
La posibilidad de mantener a Huawei como suministrador estratégico choca con el nuevo marco regulatorio europeo. La propuesta de la Cibersecurity Act (CSA2), presentada por la Comisión Europea, establece un plazo de 36 meses (hasta inicios de 2030) para que las telecos retiren los equipos de proveedores considerados de alto riesgo, como Huawei y ZTE. La CSA2 convierte en obligatoria la retirada, no solo en 5G, sino en todas las redes móviles, fijas y de satélite. Esto significa que cualquier acuerdo con Huawei debería incluir una cláusula de reembolso por parte del fabricante en caso de que sea catalogado como proveedor de alto riesgo.
En Francia, la situación es radicalmente distinta: Huawei lleva vetada como proveedor de Orange desde 2020, por decisión de las autoridades galas. Mientras tanto, en España, la filial de la teleco francesa se plantea mantener a la china a pesar de la nueva ley. Esta diferencia refleja la complejidad de equilibrar intereses comerciales y presiones geopolíticas, especialmente en un país donde el Estado controla más del 20% de Orange.
El futuro de la red
La decisión final dependerá de la agresividad de las ofertas económicas que presenten los contendientes en el concurso de octubre. Masorange busca no solo mejorar su competitividad en bandas medias, sino también asegurarse el suministro ante un entorno regulatorio incierto. Si Nokia o Samsung entran con fuerza, podrían romper el duopolio actual entre Ericsson y Huawei, diversificando la red y reduciendo la dependencia de cualquier fabricante. Por otro lado, si Ericsson acepta condiciones más favorables, podría mantener su posición dominante e incluso lograr la exclusividad.
Los analistas señalan que la licitación será clave para definir el equilibrio de poder en el mercado español de infraestructura móvil. Masorange tiene la ventaja de negociar desde una posición fuerte, ya que es el mayor operador por clientes y su red es estratégica para el país. La operadora también podría aprovechar la situación para obtener mejores precios y condiciones técnicas, en un momento en que la inversión en 5G y 6G es prioritaria.
Todo apunta a que el escenario actual, con un 57% para Ericsson y un 43% para Huawei, no se mantendrá estático. La incertidumbre geopolítica, la nueva legislación europea y las presiones económicas obligarán a Masorange a tomar una decisión que marcará el rumbo de la conectividad en España durante la próxima década. Mientras tanto, la compañía insiste en que no hay prisa y que evaluará todas las opciones con calma.
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