Noticia Mass Effect 2 me ha dejado casi para psicólogo y no sé si mi corazoncito aguantará todo lo que viene en la próxima aventura

Mass Effect 2 me ha dejado casi para psicólogo y no sé si mi corazoncito aguantará todo lo que viene en la próxima aventura


43 horas y 25 minutos, ese es el tiempo que ha durado mi partida de Mass Effect 2 en la Legendary Edition. He explorado, analizado y/o minado todos los planetas disponibles en la galaxia, completado todas las misiones y convertido en leales a todos los compañeros y finalizado la historia principal. No he dejado nada por hacer, ni siquiera mejoras... o eso creo.


He cumplido mi promesa de tomarme con mucha calma Mass Effect 2 tras cometer el error de completar Mass Effect demasiado pronto... y aun así me ha sabido a muy poco. No quería que acabase. De hecho, la historia principal se me ha hecho muy corta y sospecho que se ha diluido demasiado entre tantas horas de misiones secundarias y farmeo de materiales. No lo digo como algo negativo, solo como un dato curioso.


Lo he pasado muy bien reclutando a la tripulación y conociendo a fondo a todos mis compañeros, incluso he tenido tiempo de profundizar en un par de romances... aunque al final fui sincero y me decidí por una. Todo esto antes de llegar a un final que me ha desgarrado el corazón... más de lo que ya supuso la pérdida de Ashley Williams en Mass Effect.

La misión suicida más dolorosa de la historia​


Sabía que el final estaba cerca. "Misión Suicida" suena a billete solo de ida y era justo el nombre que tenía mi próximo objetivo. Estaba preparado, tenía todas las mejoras de nave, equipo y a todos mis compañeros leales, pero aun así estaba bastante asustado. Uno coge cariño a sus aliados tras 40 horas de partida.

Mass Effect ha conseguido que sienta auténtico miedo y preocupación por mi tripulación, porque todo lo que ocurra afectará más allá de la entrega actual. Perdí a Ashaley y me he perdido su historia en Mass Effect 2. Así que tenía motivos de sobra para tener miedo durante una misión que se llamaba "Misión Suicida". No solo sabía que era el final, también que perdería a alguien. Era seguro, porque no soy tan buen Comandante como me creo.


La misión final es un asalto frontal contra una base enemiga más allá de Omega 4. Requiere tomar una serie de decisiones que tienen repercusiones directas sobre tu tripulación y que sopesan varios factores, entre ellos si son leales o no. Mi idea era minimizar las pérdidas y arriesgar a quienes consideraba más prescindibles. Y todo esto bajo una premisa: no me fiaba de mi interés romántico, Miranda, y mucho menos de Cerberus y el Hombre Ilusorio. Sospechaba una traición, pero al mismo tiempo quería protegerla a toda costa.

Mass Effect 1


Así que jugué mis cartas lo mejor que supe. Mi primera decisión requirió asignar tres roles determinantes: un especialista, un líder de equipo y mi escuadrón. Y tomé mi decisión basándome en los siguientes razonamientos:

  • Sabía que el especialista iba en solitario y que era una misión arriesgada, así que asigné el cometido a Jacob Tylor, uno de mis prescindibles y quien se presentó voluntario. Confiaba en sus capacidades, pero no tanto en su supervivencia.
  • El líder del pelotón alternativo debía ser alguien inteligente y de mi extrema confianza. Miranda se presentó voluntaria, pero no confiaba en ella. Necesitaba a alguien con unos ideales alineados con los míos y que me fuese leal hasta la médula. Y solo había una candidata: Tali. Mi querida Tali.
  • Finalmente, elegí para mi escuadrón a los dos personajes que sospechaba que podían traicionarme: Miranda y Legion. Si iban a jugármela, prefería tenerlos a rango de mi pistola pesada.

Completamos la primera fase de la misión y, como esperaba, Jacob cayó a causa de un disparo. Admito que me dolió porque era uno de los míos, pero tampoco me afectó como para entristecerme. Las siguientes decisiones no tardaron en llegar, como si Mass Effect 2 quisiera mantener la presión en todo momento: necesitaba una protectora Biótica, un nuevo líder para el segundo pelotón y alguien que acompañase a la tripulación rescatada a la nave. Tuve muy claro a quién asignar estos roles:

  • Elegí a Samara como la especialista biótica para proteger el pelotón. Su lealtad hacia mí era incuestionable, era una guerrera curtida y su poder era inmenso. El resto no daba la talla: Jack era inestable, Thane estaba enfermo y Miranda debía estar en mi pelotón de forma permanente.
  • Tenía confianza ciega en Tali, así que volví a asignarle el segundo pelotón.
  • Quien escoltase a la tripulación rescatada no podía ser otro que Mordin, uno de mis compañeros predilectos. Si bien no compartimos muchas batallas, respetaba su forma de pensar y sabía que aprecia la vida por encima de todo. Además, mejor que fuese un médico para atender a los heridos.

Hasta ese momento te habría dicho que mis órdenes como Comandante estaban siendo ejemplares. No había mejores opciones. Quizás Garrus o Grunt podrían haber liderado el pelotón, cuya labor esta vez era una defensa. El caso es que elegí a Tali y... me equivoqué. La quariana cumplió las órdenes y mantuvo con vida a su equipo, pero fue alcanzada por un proyectil que perforó su traje. Murió. El mundo se me vino encima.

Mass Effect 2

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De todos los que estaba dispuesto a sacrificar por la misión (Jacob, Grunt, Legion, Thane y Zaeed), acababa de perder a una de los pocos personajes que jamás hubiese entregado, bajo ningún concepto. Era uno de mis personajes más preciados y confié que todo saldría bien bajo su liderazgo. Y cumplió, pero no como esperaba. Me sequé las lágrimas y seguí adelante. Tenía un agujero en el pecho y muchas ganas de venganza.


El asalto final requirió elegir un nuevo escuadrón. El resto escaparía a la Normandía. "Suficientes muertes por hoy", pensé. Me llevé a Miranda y Legion una vez más para mantener bien cerca a los posibles traidores. Me ayudaron a derrotar los segadores y finalmente a la Larva de Segador Humano. Pero antes de matar a este último llegó el momento de la verdad.


El Hombre Ilusorio quería quedarse con la Larva de Segador Humano para estudiarla mediante Cerberus y yo no quería que su grupito de chalados sin moral y corruptos tuviesen en sus manos tanto poder. Quería volarla por los aires. Si Miranda y/o Legion iban a traicionarme, ese era el momento. Pero ninguno lo hizo. De hecho, Miranda se puso de mi parte y presentó su acto de rebeldía como una dimisión. Activamos la cuenta atrás y escapamos de la base segadora.


La misión suicida me costó la vida de dos aliados: Jacob, quien eligió su destino hasta el final, y mi querida Tali. Me derrumbé durante la cinemática final, cuando vi sus ataúdes en la Normandía. Ashley y Jacob escocieron, pero admito que perder a Tali me dolió en el alma. Ni siquiera quiero saber qué pude hacer diferente durante la misión porque me dolería más todavía. No estará en Mass Effect 3 cuando importe mi personaje de Mass Effect 2 y será una ausencia que me dolerá hasta el final. Te echaré de menos, Tali.

Mass Effect 3


Mass Effect me va a dejar listo para psicólogo... y todavía queda el bombazo final. La experiencia de descubrir esta franquicia está siendo maravillosa. No quiero que acabe.


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La noticia Mass Effect 2 me ha dejado casi para psicólogo y no sé si mi corazoncito aguantará todo lo que viene en la próxima aventura fue publicada originalmente en Vida Extra por Alberto Martín .

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