Noticia Mi móvil se calienta demasiado tras actualizar: qué hacer

Mi móvil se calienta demasiado tras actualizar


Que tu móvil empiece a arder, casi literalmente, justo después de instalar una nueva versión de Android o una capa de personalización puede asustar bastante. Es normal que pienses en fallos de la actualización, en preocupaciones sobre la batería o incluso en riesgos de seguridad, sobre todo si se calienta tanto que llega a ser incómodo sujetarlo o lo notas ardiendo en la parte superior.

La realidad es que, en la mayoría de casos, ese aumento de temperatura tras actualizar entra dentro de lo esperable y forma parte del propio proceso de optimización del sistema. Pero también es cierto que, a veces, el sobrecalentamiento se pasa de la raya y puede esconder un problema de software, de hardware o incluso de la propia versión que acabas de instalar. Vamos a ver, paso a paso, por qué ocurre, cuándo es normal, cuándo deberías preocuparte y qué puedes hacer para mitigarlo.

Por qué tu móvil se calienta tanto después de actualizar​


Tras una gran actualización de sistema (ya sea Android, One UI, MIUI/HyperOS, etc.), el teléfono no se limita a cambiar cuatro iconos y reiniciarse: se pone a trabajar a tope en segundo plano durante horas. Ese esfuerzo extra es el principal motivo de que notes el móvil muy caliente justo después de actualizar.

En esos minutos u horas posteriores, la CPU y la GPU funcionan a alta velocidad para reordenar, indexar y adaptar todo lo que ya tienes instalado a la nueva versión. Aunque tú no veas nada raro en pantalla, por dentro el teléfono está reconfigurando media vida digital, y eso consume energía y genera calor.

También influye que muchas veces, junto al sistema, se actualizan un montón de apps de golpe desde Google Play o la tienda de la marca. Esa oleada de instalaciones y optimizaciones paralelas hace que el procesador se mantenga exigido durante más tiempo de lo habitual, con el consiguiente aumento de temperatura.

Hay casos concretos en los que ciertas versiones de iOS o de Android han llegado con problemas de optimización tan serios que provocaban sobrecalentamientos anómalos (por ejemplo, algunos lanzamientos recientes de grandes actualizaciones). Cuando pasa esto, suele tratarse de un fallo generalizado del software que la marca acaba corrigiendo con un parche posterior.

En cualquier caso, lo habitual es que ese calentón fuerte solo se note durante las primeras horas o, como mucho, durante los primeros dos o tres días tras la actualización. Si pasado ese tiempo el móvil vuelve a su comportamiento normal, lo que has vivido era, básicamente, una “resaca” de la actualización.

Qué está haciendo el móvil en segundo plano tras una actualización​


Para que no parezca magia negra, conviene tener claro qué tareas internas son las que disparan la temperatura tras instalar una nueva versión. Muchas de ellas son procesos completamente rutinarios, solo que muy intensivos.

Una de las más pesadas es la reorganización y optimización de fotos, vídeos y archivos. El sistema vuelve a escanear tu galería, rehace miniaturas, reindexa contenidos y, en algunos casos, mejora la forma de acceder a ellos para que todo vaya más fluido en la nueva versión.

También se lleva a cabo un escaneo profundo de todos los archivos y aplicaciones para garantizar la compatibilidad, ajustar permisos y comprobar que nada crítico se haya roto en el proceso. Esta “pasada de escoba” interna implica lectura y escritura continua en memoria, algo que también calienta los componentes.

Además, la primera vez que se inicia el teléfono tras actualizar, Android optimiza una por una las aplicaciones instaladas. Ese mensaje de “optimizando apps” que a veces ves en pantalla es la punta del iceberg: incluso cuando desaparece, el sistema sigue afinando procesos durante un buen rato.

Todo este trabajo extra hace que el procesador esté mucho más rato del normal en frecuencias altas, y eso implica más consumo y más temperatura. En móviles con hardware más antiguo o menos eficiente, este esfuerzo adicional se nota aún más, porque les cuesta manejar el nuevo software y tienen menos margen térmico.

Cuánto calor es normal y cuándo debes preocuparte​


Antes de entrar en pánico, conviene diferenciar entre un móvil simplemente templado, uno que está caliente y uno que realmente está en una situación peligrosa. No es lo mismo notar la trasera algo calentita que sentir que quema al tocarla.

Con un uso medio (navegar, redes sociales, WhatsApp…) lo normal es que el terminal se mantenga fresco o ligeramente tibio. Si tras una actualización lo notas bastante caliente pero puedes usarlo sin que te queme la mano, y la situación mejora sola pasadas unas horas o un par de días, hablamos de un escenario bastante habitual.

En cambio, si el teléfono se calienta tanto que resulta incómodo sostenerlo, especialmente en la zona superior o cerca de la cámara, y esa situación se prolonga durante horas sin que estés haciendo nada exigente, ahí sí hay motivo para ponerse alerta.

Como referencia aproximada, muchos fabricantes consideran que una temperatura superficial por debajo de unos 50 ºC entra dentro de lo normal en picos de uso intenso. Por encima de ese rango, el sistema suele empezar a tomar medidas automáticas: baja el brillo, limita la potencia del procesador o incluso apaga el dispositivo para proteger la batería.

En algunos teléfonos de marcas como Xiaomi, puedes consultar la temperatura de la batería con un menú de prueba interno. En ciertos modelos se accede tecleando en el marcador códigos del estilo *#*#64663#*#* (puede variar según el terminal), donde verás datos de la batería, incluida su temperatura. Si observas cifras muy elevadas de forma constante, es buena idea dejar que se enfríe y valorar acudir al servicio técnico.

Situaciones normales en las que el móvil se calienta mucho​


Más allá de la actualización en sí, hay varios escenarios en los que es completamente normal notar el móvil caliente, incluso bastante, sin que eso signifique que se vaya a romper nada. El truco está en identificar si el calor coincide con una de estas situaciones típicas.

Al jugar a títulos pesados o ver vídeo en alta resolución durante un rato, la CPU y la GPU trabajan a pleno rendimiento. Esto dispara el consumo y, con él, la temperatura. Es perfectamente esperable notar que la zona alrededor del procesador se calienta, especialmente en la parte trasera y superior del teléfono.

También durante la carga, sobre todo si es carga rápida, el módulo de carga y la batería generan bastante calor. En todos los móviles, incluso en los más modernos, este aumento de temperatura mientras se carga es un fenómeno normal, siempre que no se dispare de forma exagerada.

Si estás usando el teléfono como GPS en el coche, con la pantalla encendida, datos móviles, Bluetooth y quizás reproduciendo música, la combinación es perfecta para que se caliente bastante. Si, además, la luz del sol le da de lleno al móvil, la temperatura sube todavía más, aunque gran parte de esa subida se deba al entorno y no solo al propio teléfono.

Otro caso algo menos evidente es el uso intensivo de la cámara. Grabar vídeo largo, sobre todo en 4K y a 60 fps, implica un esfuerzo muy alto del procesador, de la cámara, de la memoria y de la pantalla al mismo tiempo. No es raro que, en estas condiciones, el móvil suba bastante de temperatura o incluso aparezca un aviso en pantalla recomendando parar la grabación.

Cuidado con el calor ambiental, el sol y la funda​


Muchas veces culpamos a la actualización o a las apps cuando, en realidad, el verdadero culpable del sobrecalentamiento es el entorno. Un móvil expuesto al sol directo en verano puede alcanzar temperaturas muy peligrosas sin necesidad de que el procesador esté haciendo nada especial.

Dejar el teléfono sobre la mesa en una terraza, en un balcón o pegado al cristal del coche hace que la carcasa absorba el calor del sol y lo retenga. Si a eso le sumas que estás usando GPS, reproduciendo música o navegando, el resultado es un cóctel perfecto para disparar la temperatura.

En días muy calurosos, o si ya sabes que tu móvil tiende a calentarse más de la cuenta, puede ser buena idea retirar la funda de forma temporal cuando notes que la temperatura sube. Otra opción a medio plazo es usar fundas más finas y de materiales que permitan una mejor disipación.

Las fundas también tienen mucho que decir aquí. Muchas carcasas voluminosas de plástico o materiales similares actúan como un aislante que impide que el calor salga con facilidad. Cuando el teléfono se está esforzando (por la actualización, por juegos o por grabar vídeo), ese calor se queda atrapado dentro y el chasis se calienta aún más.

En días muy calurosos, o si ya sabes que tu móvil tiende a calentarse más de la cuenta, puede ser buena idea retirar la funda de forma temporal cuando notes que la temperatura sube. Otra opción a medio plazo es usar fundas más finas y de materiales que permitan una mejor disipación.

Un truco sencillo si vas en coche consiste en colocar el móvil de manera que reciba directamente el aire del climatizador, especialmente si lo llevas en un soporte del parabrisas o salpicadero. Esto ayuda bastante a mantener a raya el calor que genera el uso del GPS y de la pantalla a alto brillo.

Malware, apps con fallos y otros culpables ocultos​


Mi móvil se calienta demasiado tras actualizar


No todo es culpa de la actualización: en ocasiones, el sobrecalentamiento aparece porque alguna aplicación está haciendo el salvaje en segundo plano, consumiendo recursos sin que tú lo sepas. Y eso puede coincidir en el tiempo con una nueva versión del sistema.

El malware es un sospechoso clásico. Un bicho que se cuela en tu móvil puede usar la CPU para minar criptomonedas, espiar tus datos o lanzar campañas de spam, todo ello sin darte pistas claras más allá de que el teléfono va lento, se calienta y la batería vuela. Por eso es tan importante descargar apps solo desde tiendas oficiales y desconfiar de enlaces raros en correos y webs.

También hay apps completamente legítimas que, tras una actualización propia, incorporan un bug que dispara su consumo de CPU o de red. Si justo se actualizan al mismo tiempo que el sistema, es fácil echarle toda la culpa a la nueva versión de Android cuando en realidad es una aplicación la que se ha vuelto loca.

En los ajustes del teléfono, dentro de la sección de Aplicaciones, puedes ver qué apps consumen más batería y datos. Si detectas alguna que tenga un uso desproporcionado en segundo plano, o que coincida con el momento en que empezaste a notar el calor, puede ser buena idea desinstalarla o forzar su detención.

Como medida más drástica, si sospechas de malware o de un fallo grave de software, un restablecimiento de fábrica (después de hacer copia de seguridad) suele devolver el sistema a un estado limpio. Eso sí, si tras el reseteo el teléfono sigue calentándose sin motivo, probablemente el problema esté en el propio firmware o en el hardware.

Qué hacer justo después de actualizar si el móvil se calienta demasiado​


Si acabas de instalar una actualización y notas que el móvil se pone a tope de temperatura, hay una serie de pasos básicos que puedes seguir para controlar la situación. Son medidas simples, pero suelen ayudar a que el sistema termine de asentarse sin someter tanto al hardware.

Lo primero es cargar el teléfono al máximo y reiniciarlo. Tener batería suficiente evita que el sistema esté continuamente gestionando modos de ahorro de energía mientras optimiza todo. El reinicio, además, cierra procesos atascados y da un pequeño respiro al procesador.

Durante las primeras horas tras actualizar, conviene evitar juegos pesados, apps exigentes y transferencias grandes de archivos. Deja que el dispositivo termine de hacer su trabajo en segundo plano sin que tú le metas tareas de alta carga por encima, porque eso solo empeora el calentamiento.

También ayuda limitar la conectividad mientras no sea imprescindible. Activar durante un rato el modo avión, desactivar Bluetooth si no lo usas y reducir el tiempo de pantalla encendida y el brillo son formas sencillas de rebajar la temperatura global del teléfono mientras el sistema termina de optimizarse.

Si tienes un Samsung y tras cada actualización la temperatura se dispara de forma salvaje durante horas, hay usuarios que reportan que entrar en el menú recovery y hacer un borrado de la partición de caché (Wipe Cache) les reduce bastante el problema de forma temporal. No borra tus datos, pero sí limpia restos de la versión anterior.

Eso sí, si te ves obligado a repetir el Wipe Cache tras cada actualización importante porque, de lo contrario, el móvil se queda ardiendo durante horas, no es un comportamiento normal y puede tener que ver con la propia unidad o con un fallo serio del software que deberías comunicar al fabricante.

Calentamiento al cargar, ver vídeos, jugar o navegar con GPS​


Buena parte de las quejas sobre móviles que se calientan tras actualizar en realidad se mezclan con situaciones de uso cotidiano que ya de por sí generan temperatura. Conviene repasar los escenarios más comunes para distinguir un fallo de un comportamiento esperable.

Durante la carga rápida, sobre todo con cargadores potentes, es normal que notes el terminal visiblemente caliente. El flujo de energía hacia la batería genera calor en el propio módulo de carga y en las celdas. Mientras la temperatura esté controlada y el teléfono no muestre avisos, entra dentro de lo normal.

Para reducir el calor al cargar, intenta no dejar el móvil sobre superficies blandas como sofás o camas, que atrapan el calor, y evita la luz solar directa. Usar cargadores y cables oficiales también disminuye el riesgo de calentamientos anómalos provocados por accesorios de mala calidad.

Ver vídeos durante largo rato, sobre todo en streaming y con la pantalla a mucho brillo, mantiene la CPU, la GPU, la pantalla y el altavoz trabajando constantemente. Este uso sostenido hace que la temperatura vaya subiendo poco a poco, algo totalmente lógico. Si además lo haces mientras se carga, el efecto se multiplica.

Con el GPS ocurre algo parecido: el chip de ubicación, los datos móviles, la pantalla encendida y, a menudo, el procesador calculando rutas y refrescando mapas generan una carga continua que se traduce en calor. Si lo combinas con un coche caliente y sol directo, es casi seguro que el teléfono llegue a temperaturas altas.

Finalmente, grabar vídeo en alta resolución y con muchas imágenes por segundo es uno de los usos que más calientan un móvil. Si vas a grabar ratos largos, plantéate bajar la resolución o los fps, y evita hacerlo mientras se carga o con el brillo al máximo, porque así la temperatura subirá todavía más deprisa.

Cómo diferenciar un problema puntual de un fallo grave​


Llega un punto en el que necesitas saber si lo que le pasa a tu móvil tras actualizar es solo una molestia temporal o si estás ante un problema serio. La clave está en la duración del calentamiento, en su intensidad y en si hay otros fallos acompañándolo.

Si el teléfono se calienta bastante durante unas horas después de actualizar y al cabo de 2 o 3 días vuelve a la normalidad, sin reinicios, sin errores de apps ni comportamientos raros, puedes considerarlo un calentón puntual por la propia actualización.

En cambio, si días después sigues notando que, incluso en reposo o con un uso muy ligero, el móvil se pone demasiado caliente, entonces ya hablamos de otra cosa. Si a ese calor continuado se suman fallos como batería que cae en picado, cierres de apps, problemas de carga o bloqueos, lo más probable es que haya un fallo de software o de hardware.

Algunos fabricantes recomiendan comprobar si el teléfono ha sufrido golpes fuertes, caídas al agua o desmontajes no autorizados. Este tipo de daños pueden provocar que algún componente se quede consumiendo más de la cuenta y generando calor sin parar.

Si, además del calor, detectas fallos claros como imposibilidad de cargar, problemas con la pantalla táctil, la cámara que no se abre o la SIM que deja de reconocerse, la probabilidad de que haya un daño físico o un problema grave de placa base aumenta bastante. En ese punto, lo más sensato es dejar de forzar el dispositivo y acudir a un servicio técnico oficial.

En el caso de algunas marcas, cuando el sobrecalentamiento tras la actualización se alarga sin motivo y no mejora ni siquiera después de restablecer de fábrica, puede ser motivo para tramitar la garantía por falta de conformidad. Especialmente si el calor es tan extremo que temes por la integridad de la batería o los componentes internos.

Al final, si notas que, versión tras versión, tu móvil siempre termina extremadamente caliente durante horas justo después de actualizar, y solo se calma haciendo procesos avanzados como Wipe Cache o reset completos, compensa abrir un caso con el fabricante y exigir una solución definitiva, ya sea mediante parche de software o sustitución del dispositivo, sobre todo en gamas altas en las que has pagado un precio elevado.

Un teléfono puede calentarse por muchísimos motivos, pero cuando el pico de temperatura llega justo después de actualizar el sistema, casi siempre intervienen esos procesos intensivos de optimización y adaptación de apps en segundo plano. Si el calor se limita a unos días y coincide con usos exigentes o con altas temperaturas ambientales, suele ser algo asumible. En cambio, si el móvil se mantiene ardiendo sin motivo, con fallos añadidos y tras varios intentos de solución por software, es momento de tirar de garantía o soporte técnico para evitar daños mayores y ganar tranquilidad.

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