Te puedes poner todo lo sibarita y exquisito que quieras en cualquier aspecto de la vida, pero antes o después todos acabamos devorando hamburguesas con gusto en un McDonald's. Y está bien, porque no todo en la vida pueden ser chuletones, vinos caros y vistas de infarto. Mola cuando toca degustarlos, tampoco nos engañemos, pero la realidad de la mayoría casi siempre se acerca más al campero o el kebab de barrio.
Esto no es el chuletón que podría ser Resident Evil Requiem ni el buen vino que seguramente será Crimson Desert, ambos carne de GOTY. No. Esta vez quiero hablarte del clásico menú Big Mac o de esas cuatro hamburguesas de euro y pico que entran como gloria en un aparcamiento con la persona indicada. Justo eso es John Carpenter's Toxic Commando.
He dedicado alrededor de 10-15 horas (en el momento de escribir esto) a John Carpenter's Toxic Commando de Saber Interactive, un juego de zombies que viene a recoger el testigo de World War Z, Back 4 Blood y Left 4 Dead. Es exactamente igual que sus predecesores, pero con dos diferencias claras:
- Uno de sus personajes principales, Leon, dice que "lo de zombie se queda corto. Mejor Homo mortus". Otro tiquismiquis como Bend Studio con Days Gone que lucha contra lo inevitable. No llama zombies a sus criaturas, porque realmente parecen más seres del inframundo, pero inevitablemente todo el mundo los llamará zombies.
- Es una mezcla de Left 4 Dead y Snowrunner. O Mudrunner, el que más te guste. Te prometo que no voy borracho ni he consumido drogas. Es justo eso. Que no pretenda revolucionar los videojuegos no quiere decir ausencia total de experimentación.
John Carpenter's Toxic Commando: el Big Mac de toda la vida
Creo que explicar qué es John Carpenter's Toxic Commando llegados a este punto es casi redundante, así que seré breve: un FPS basado en luchar contra zombies. Para ello tienes un montón de armas que puedes mejorar con accesorios y niveles y personalización con pinturitas, cuatro personajes con personalidades propias y cuatro clases con habilidades únicas que representan cuatro roles: médico, ingeniero, protector y daño.
El gunplay es simple, pero satisfactorio. No hay complicaciones profundas al estilo Tarkov y la mecánica básica es apretar el gatillo como un energúmeno para matar a todos los monstruos que se te pongan por delante antes de que ellos te maten a ti. Recargar y vuelta a empezar. Simple como el funcionamiento de un chupete. Ahora bien. Hay dos novedades con respecto a Left 4 Dead y compañía:
- Los vehículos. Se introducen varios tipos de vehículos con habilidades únicas y se calcan las mecánicas básicas de Snowrunner: sistema de físicas con respecto al vehículo y el terreno, el cabestrante para salir de atolladeros y abrir zonas reforzadas y la gestión del vehículo: salud, gasolina y munición. No es una mala copia. Las físicas funcionan muy bien y los vehículos son esenciales. Quedarse sin combustible puede ser una sentencia de muerte. La novedad funciona muy bien y debo admitir que estoy muy sorprendido de que encaje tan bien en un videojuego de zombies.
- Mapas abiertos. A diferencia de las misiones lineales de Left 4 Dead, Toxic Commando complementa los vehículos con mapas abiertos. Son zonas relativamente pequeñas, aunque los mapas engañan bastante, con puntos de interés, puntos calientes y los objetivos de la misión. Todo es aleatorio, incluyendo la zona de aparición, a excepción de los objetivos principales y los puntos calientes de los mismos.
En Vida Extra
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Este Frankenstein llamado John Carpenter's Toxic Commando no es casualidad. Recuerda que Saber Interactive es el creador de World War Z y Snowrunner, también de Warhammer 40K: Space Marine 2, así que sobra decir que esta gente controla de muchedumbres cabreadas, oleadas infinitas y todoterrenos metidos en barro. Esa es la razón de que las físicas funcionen tan bien y de que el juego no se parta en dos durante las oleadas y explosiones locas en los mapas abiertos. El rendimiento va como la seda en PS5 y solo he tenido un crasheo. Eso sí, no hay opción para cambiar el FOV en consola y eso me pone MUY nervioso en 2026.
John Carpenter's Toxic Commando sufre del mismo problema que sus predecesores: el contenido inicial es limitado, nueve misiones contando el tutorial, y necesitará nuevas (misiones, clases, armas...) pronto. Es cierto que las misiones son muy variadas y la aleatoriedad otorga rejugabilidad, pero la experiencia me dice que los jugadores no duran mucho en este tipo de juego. Por suerte, tiene crossplay. La base es lo suficientemente sólida y divertida para hacer cosas muy locas, solo tienen que mantener un ritmo sano de contenido.
Lo único serio que puedo echarle en cara a Toxic Commando es la ausencia total de misiones lineales. Un par de misiones abiertas cuentan con secciones lineales y se sienten muy bien. Las abiertas son geniales, he gozado como un auténtico salvaje de ellas, pero no estaría mal intercalar con otras que cuenten con la estructura clásica Left 4 Dead o World War Z sin dejar de lado la conducción y los puntos calientes.
John Carpenter's Toxic Commando es un menú Big Mac. ¿Es la mejor comida del mundo? No. ¿Es la más sana? No. ¿Entra "que te cagas" cuando apetece? Sí rotundo. Sí al cuadrado. Sí, 700 veces más una. Es genial y muy divertido. No deja de ser la misma movida de masacrar zombies como un enajenado puesto hasta arriba de Red Bull que lleva funcionando desde Left 4 Dead, solo que ahora tienes vehículos para atropellar a las oleadas y mapas abiertos para introducir un toque de supervivencia y hacer más insufribles las oleadas.
Por si no ha quedado claro, me encanta Toxic Commando. He gozado, estoy gozando y lo gozaré todavía más cuando haya más jugadores. Es un juego que cumple en todos sus apartados y que no aspira a ser leyenda ni a revolucionar la industria del videojuego. Su objetivo es más simple: hacer que te lo pases bien durante el tiempo que decidas dedicarle, ya sea en solitario con la IA y/o con tus amigos. Y a todo esto, ¿soy el único que tiene hambre?
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La noticia No aspira a revolucionar el mundo de los videojuegos, ni lo intenta, pero sí a otra cosa más importante. Análisis de John Carpenter's Toxic Commando fue publicada originalmente en Vida Extra por Alberto Martín .
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