Cambiar de móvil ya no es solo estrenar cacharro nuevo: hoy significa mover toda tu vida digital de un smartphone a otro sin perder nada. Fotos, conversaciones de WhatsApp, contraseñas, apps, documentos del trabajo o de la uni… todo eso va contigo en el bolsillo, así que da bastante respeto tocar nada sin saber muy bien qué haces.
La buena noticia es que Android, iOS, Google y los propios fabricantes han ido puliendo el proceso hasta hacerlo bastante sencillo si sigues una serie de pasos claros para migrar datos, ajustes y aplicaciones de forma segura. Aun así, hay detalles importantes (copias de seguridad, espacio en la nube, cuentas de usuario, perfiles de trabajo, etc.) que conviene dominar para que el cambio de móvil no acabe en desastre.
Qué datos se pueden migrar y qué no
Antes de ponerte manos a la obra, conviene tener claro qué tipo de información se puede transferir automáticamente y cuál tendrás que mover a mano. Esto te evitará sustos posteriores cuando ya hayas configurado el móvil nuevo.
Cuando cambias de un Android a otro durante la configuración inicial, el sistema permite copiar aplicaciones, contactos, fotos, vídeos, mensajes SMS, historial de llamadas y buena parte de los ajustes del teléfono anterior. Además, si usas la misma cuenta de Google, muchas apps restauran también sus datos y progresos.
También se transfieren elementos como redes Wi‑Fi guardadas, algunas contraseñas, fondos de pantalla, ajustes de Gmail, calendario y datos sincronizados en Google Drive. Todo ello viaja cifrado y, en muchos casos, a través de los Servicios de Google Play, que gestionan buena parte de la sincronización y las copias de seguridad.
Sin embargo, no todo se copia solo: ciertos archivos descargados manualmente, tonos de llamada personalizados, datos de apps que no usan el sistema de copia de seguridad o cuentas que no son de Google pueden quedarse fuera del proceso automático. En esos casos, tocará recurrir al cable USB, a la nube o incluso a un ordenador para moverlos.
Si alguna app importante no ofrece copia en la nube (gestores de notas raros, launchers personalizados, etc.), revisa sus ajustes: muchas permiten exportar la configuración o los datos a un archivo que luego podrás importar en el móvil nuevo, evitando tener que reconfigurar todo desde cero. Si usas gestores de notas locales como Joplin, revisa cómo exportar e importar tus notas para no perder nada.
Preparativos antes de cambiar de móvil
El paso previo, y seguramente el más importante, es asegurarte de que todo está bien atado en el dispositivo antiguo. Aquí el objetivo es que tu cuenta de Google o Apple se convierta en el centro de toda tu información, para que luego solo tengas que iniciar sesión en el móvil nuevo.
En Android, casi todo gira en torno a tu cuenta de Gmail con la que iniciaste sesión al encender el teléfono. Ahí se almacenan contactos, calendarios, datos de muchas apps y juegos, así como copias de seguridad en Google Drive. Mientras mantengas esa misma cuenta, lo normal es que no pierdas partidas, notas ni configuraciones esenciales.
Ojo, porque en Android cada fabricante mete su capa: Samsung, Xiaomi, OPPO, etc. pueden tener apps propias de contactos, notas, contraseñas o galería que no siempre se sincronizan con Google, sino con sus propias cuentas (Samsung Account, Mi Account…). En el caso de Xiaomi, por ejemplo, puedes consultar cómo funciona Mi Mover para transferir esos datos de la cuenta del fabricante.
Por eso es muy buena idea, antes de hacer el cambio, instalar las apps nativas de Google para centralizar tus datos más importantes: Contactos de Google, Google Fotos, Google Drive, Google Calendar, Mensajes de Google y Google Files para limpiar y organizar archivos. Así, aunque cambies de fabricante, seguirás dependiendo sobre todo de tu cuenta de Google.
Otro punto clave es el espacio en la nube. Google ofrece 15 GB gratuitos compartidos entre Drive, Gmail y Fotos. Si haces muchas fotos y vídeos, o guardas archivos pesados, ese espacio puede quedarse corto. En ese caso, tendrás que valorar ampliar tu almacenamiento con Google One o buscar alternativas como Dropbox, OneDrive o la nube propia de tu fabricante.
No te olvides tampoco de las apps de terceros que usas a diario: notas, tareas, gestores de tiempo, almacenamiento en la nube, etc. Es fundamental tener creadas cuentas de usuario en esas aplicaciones para que sincronicen sus datos en la nube. Si no, cualquier error en la copia de seguridad podría dejarte sin apuntes, listas o configuraciones valiosas.
Copias de seguridad: el salvavidas imprescindible
Si hay algo que no deberías saltarte jamás es hacer una buena copia de seguridad justo antes de migrar. El volumen de datos que manejan los móviles actuales es enorme: almacenamientos de 256 o 512 GB llenos de fotos, vídeos y apps son ya muy habituales, y perder esa información sería un drama.
En Android, lo mínimo es activar la copia de seguridad de Google. Normalmente la encontrarás en Ajustes > Sistema > Google > Copia de seguridad (puede variar ligeramente según la marca). Desde ahí podrás activar la copia automática y forzar una copia en el momento pulsando algo tipo “Realizar copia de seguridad ahora”.
Esa copia incluye contactos, historial de llamadas, SMS y MMS, ajustes del sistema, apps instaladas, datos de algunas aplicaciones y, dependiendo de la configuración, fotos y vídeos. Todo se asocia a tu cuenta de Google y se cifra durante la transferencia para que no viaje “a pelo” por Internet.
Además de la nube, puedes hacer una copia local en un PC, disco duro externo o pendrive conectándolo al móvil mediante un adaptador USB‑C, o pasando los datos al ordenador por cable. Esto es especialmente útil para archivos muy pesados (vídeos 4K, música en alta calidad, etc.) que no quieres subir a la nube o que ocuparían demasiado espacio.
En iPhone el papel de Google lo asume iCloud: los contactos, calendarios, notas, fotos, mensajes de iMessage y otros datos se guardan en tu Apple ID. Si vienes de un iPhone, comprueba en Ajustes > > iCloud qué estás sincronizando y si tienes espacio suficiente para una copia completa.
Contraseñas y cuentas: pieza clave de la migración
Uno de los puntos que más problemas da al cambiar de móvil es el de las contraseñas. Hoy prácticamente todo está ligado a tu cuenta de Google o Apple: correos, apps de mensajería, notas, almacenamiento en la nube, compras, etc.. Si no recuerdas bien la clave, la migración puede atascarse muy rápido.
Antes de encender el móvil nuevo, asegúrate de recordar o tener apuntadas en un sitio seguro las contraseñas de tu cuenta de Google (Android) o Apple ID (iPhone). Sin ellas será imposible restaurar copias de seguridad, recuperar chats de WhatsApp o reinstalar apps de pago.
En Android, el propio sistema y el navegador suelen funcionar como llavero de contraseñas. Si usas el gestor integrado de Google, tus claves se sincronizan automáticamente con tu cuenta y aparecerán en el nuevo dispositivo al iniciar sesión. Si dependes de una app de terceros (1Password, Bitwarden, LastPass, etc.), revisa que todo esté sincronizado en su nube antes del cambio.
Conviene también revisar manualmente la sincronización de datos de tu cuenta de Google. En Ajustes > Cuentas > tu cuenta de Google, deberías ver la lista de elementos que se están sincronizando (Contactos, Calendario, Drive, Gmail, etc.). Comprueba que todo lo que te interesa está activado, y fuerza una sincronización si hace tiempo que no se actualiza.
Por último, echa un vistazo una por una a las apps que tengas instaladas. Algunas requieren pasos específicos para exportar datos o vincular tu cuenta, como ciertos launchers, gestores de tareas muy personalizados o apps de edición de fotos. Mejor revisarlo antes que darte cuenta después de que has perdido configuraciones que llevabas años puliendo.
WhatsApp, fotos, música y otros datos sensibles
Entre todo lo que llevamos en el móvil, hay algunos tipos de datos que generan más angustia que otros. Para mucha gente, lo que más miedo da es perder los chats y archivos de WhatsApp, la fototeca entera y las playlists o archivos de música.
En WhatsApp, si cambias de Android a otro Android y usas la misma cuenta de Google, lo normal es que las copias de seguridad en Google Drive mantengan tus conversaciones. Eso sí, entra en Ajustes > Chats > Copia de seguridad y haz una copia manual justo antes de cambiar, asegurándote de que incluya los vídeos si te interesa conservarlos.
Con las fotos y los vídeos tienes varias vías. Si usas Google Fotos, basta con activar la copia de seguridad y sincronización en el móvil antiguo y esperar a que suba todo. Luego, en el nuevo teléfono solo tendrás que iniciar sesión en la misma cuenta de Google y verás toda tu galería. Si no quieres depender de la nube, puedes pasar la carpeta DCIM y otras carpetas de medios al ordenador o a un disco externo y luego copiarlas al nuevo móvil.
La música depende de cómo la consumas. Si tiras de Spotify, YouTube Music, Apple Music u otro servicio de streaming, tus listas, álbumes y favoritos están ligados a tu cuenta de usuario, así que con instalar la app e iniciar sesión lo tendrás todo como antes. Si aún mantienes archivos de música locales, entonces tendrás que subirlos a la nube (Drive, Dropbox, OneDrive) o moverlos con un cable desde el PC.
Con las notas, recordatorios y tareas, la idea es parecida: si usas Google Keep, Google Tasks o apps que se sincronizan con tu cuenta (Microsoft To Do, Evernote, Notion…), en cuanto inicies sesión en el móvil nuevo aparecerá toda la información. El problema viene cuando se usan apps locales sin cuenta asociada; en ese caso, revisa si permiten exportar tus notas a un archivo para importarlas después.
Cómo transferir datos de un Android antiguo a uno nuevo
Una vez que todo está preparado en el teléfono viejo, llega el momento de estrenar el nuevo. Android ofrece varias formas de hacer la migración, y casi todas se apoyan en el asistente de configuración inicial del dispositivo, que es donde está el “truco”.
Lo ideal es que ambos móviles estén bien cargados o conectados a la corriente y que dispongas de una conexión Wi‑Fi estable y suficiente espacio de almacenamiento en el nuevo dispositivo. Dependiendo de la cantidad de datos, el proceso puede durar desde unos minutos hasta más de una hora.
Al encender el móvil nuevo, verás la pantalla de bienvenida. Configura idioma, accesibilidad y, cuando te lo pregunte, elige la opción de “Copiar tus apps y datos” o “Restaurar desde un dispositivo Android”. A partir de aquí el sistema te guiará paso a paso.
Tendrás varias opciones de transferencia: usar un cable USB‑C (recomendado por velocidad y estabilidad), una conexión inalámbrica Wi‑Fi/Bluetooth o restaurar directamente desde una copia de seguridad en la nube de Google Drive si ya no tienes el móvil antiguo a mano.
Si eliges cable, conecta ambos teléfonos cuando el asistente lo indique, selecciona en el móvil viejo qué quieres copiar (apps, fotos, vídeos, mensajes, etc.) y confirma. Verás una barra de progreso en los dos dispositivos. Con el modo inalámbrico, generalmente se crea una conexión directa entre ellos (Wi‑Fi Direct) o se usan códigos PIN/Qr para emparejarlos y empezar a enviar los datos.
Cuando ya no tengas el teléfono antiguo, podrás recuperar tus datos a partir de una copia de seguridad previa en Google One o la copia de seguridad de Android. Durante la configuración, elige “Restaurar desde copia de seguridad de Google” e inicia sesión con tu cuenta; verás las copias disponibles, seleccionas la que corresponda y marcas qué elementos quieres bajar.
Herramientas oficiales de los fabricantes Android
Además de las opciones genéricas de Android y Google, prácticamente todas las grandes marcas disponen de su propia aplicación de migración para mover datos entre dispositivos de la misma compañía. Son especialmente útiles si te quedas en el mismo fabricante, porque también suelen copiar datos de sus apps exclusivas (notas, contraseñas, ajustes de la capa, etc.).
Por ejemplo, Google ofrece la Data Transfer Tool para sus móviles Pixel. Funciona como el asistente estándar de Android, pero con una interfaz más cuidada y algunas funciones extra, como la posibilidad de traer en ciertos casos chats de WhatsApp desde un iPhone. Permite copiar aplicaciones, fotos, vídeos, SMS, configuraciones, registro de llamadas y todo lo que tengas sincronizado en tu cuenta de Google.
Samsung, por su parte, tiene Smart Switch, que viene preinstalada en la mayoría de Galaxy. Con ella puedes transferir datos por cable, Wi‑Fi o incluso a partir de una copia almacenada en una tarjeta SD. Pasa contactos, fotos, música, calendario, SMS, ajustes del móvil, distribución de la pantalla de inicio y hasta mensajes de audio entre otros muchos datos.
Huawei ofrece Phone Clone, que conecta ambos móviles mediante un código QR y permite copiar SMS, historial de llamadas, contactos, calendario, fotos, vídeos, grabaciones de audio, documentos, archivos multimedia y aplicaciones. Xiaomi cuenta con Mi Mover para dispositivos Xiaomi, Redmi y POCO, que transfiere SMS, registros de llamadas, contactos, fotos, audios, vídeos, documentos, apps y algunos ajustes de estas.
Otras marcas como OPPO y OnePlus disponen de Clone Phone (en versiones adaptadas a su capa de personalización), con la que puedes mover historial de llamadas, mensajes, fotos, vídeos, audio, música, documentos, apps instaladas, ajustes del sistema e incluso datos de algunas aplicaciones específicas como WeChat o QQ. Sony incorpora Xperia Transfer, Asus tiene Data Transfer y LG —aunque ya no fabrique móviles— ofrece Mobile Switch para sacar datos de dispositivos antiguos.
Estas herramientas suelen estar en Google Play y, en general, hay que instalarlas en los dos terminales para que funcionen. Si usas servicios con cuenta propia (correo, redes sociales, gestores de contraseñas, navegadores con sincronización), muchas veces ni siquiera necesitas transferir nada: basta con iniciar sesión en el nuevo móvil y todo se descarga solo.
Migrar datos en móviles Android gestionados por una empresa
Si tu teléfono lo administra tu empresa, centro de estudios u otra organización, es posible que funcione con un perfil de trabajo de Android o incluso que todo el dispositivo esté gestionado. En estos casos hay que ir con algo más de cuidado, porque puede haber restricciones a la hora de mover ciertos datos.
El perfil de trabajo permite separar claramente apps y datos profesionales de los personales en el mismo dispositivo. Las aplicaciones de trabajo se agrupan en una pestaña “Trabajo” y suelen mostrar un icono de maletín para diferenciarlas. Tu organización gestiona solo esa parte, mientras que tu información personal queda al margen.
Cuando migras a un nuevo móvil, normalmente el departamento de TI te indicará cómo registrar el dispositivo y crear o restaurar el perfil de trabajo. En algunos casos, ellos mismos proporcionan una app de inscripción o un código para configurar esa parte automáticamente. Es importante seguir sus instrucciones para no saltarse ninguna política de seguridad.
Otra ventaja del perfil de trabajo es que puedes pausar temporalmente las apps y notificaciones profesionales cuando terminas la jornada o en vacaciones, usando opciones del tipo “Detener apps de trabajo”. Esto no afecta a la migración, pero sí a tu tranquilidad diaria y puede ayudarte a que el nuevo móvil no esté sonando todo el rato.
Migrar a un nuevo iPhone paso a paso
Si tu salto es a un iPhone nuevo, el proceso es aún más guiado gracias a las herramientas de Apple. La función clave se llama Inicio rápido (Quick Start), y aparece nada más encender el nuevo dispositivo y acercarlo al iPhone anterior.
Simplemente tienes que seguir las instrucciones de la pantalla: escanear una especie de nube animada con la cámara del iPhone viejo, confirmar con Face ID o Touch ID y elegir si quieres transferir los datos directamente de un dispositivo al otro mediante Wi‑Fi/cable o restaurar desde una copia en iCloud.
En pocos minutos, el nuevo iPhone tendrá tus fotos, contactos, aplicaciones, contraseñas, ajustes del sistema, diseño de la pantalla de inicio, widgets, datos de Salud y llavero de contraseñas de iCloud. La idea es que sientas que sigues usando el mismo teléfono, solo que recién salido de la caja.
Antes de iniciar el proceso, conviene actualizar el iPhone antiguo a la última versión disponible de iOS y comprobar que tienes espacio en iCloud para la copia de seguridad si vas a usar esa opción. También es recomendable conectar ambos dispositivos a la corriente o asegurarte de que tengan batería de sobra para evitar cortes mientras se transfieren los datos.
Una vez termina la migración, el iPhone nuevo reproduce casi por completo el entorno del anterior, incluyendo mensajes de iMessage, datos de apps, accesos directos de Siri y la mayor parte de tu configuración. A partir de ahí solo toca revisar que no se haya escapado ningún detalle y disfrutar del móvil nuevo.
Pasar datos entre Android y iPhone (y viceversa)
Cuando el cambio implica salto de sistema operativo, el proceso es un poco más delicado, pero a día de hoy también está bastante resuelto gracias a herramientas oficiales. Para pasar de un Android a un iPhone, Apple ofrece la app gratuita Move to iOS (Mover a iOS), y puedes consultar detalles sobre cómo usar Move to iOS para transferir datos entre ambos sistemas.
Durante la configuración del iPhone nuevo, tienes que seleccionar la opción “Transferir datos desde Android”. En el móvil antiguo instalas Move to iOS desde Google Play, lo emparejas usando un código que te da el iPhone y se crea una conexión Wi‑Fi directa entre ambos dispositivos.
A partir de ahí puedes transferir contactos, historial de mensajes SMS, fotos, vídeos, cuentas de correo, eventos de calendario y algunos otros datos básicos. No todo es perfecto (las apps de pago de Android no se “pasan” a iOS), pero al menos la información esencial viaja contigo.
En sentido contrario, cuando te pasas de un iPhone a un Android, hay varias opciones. Google Data Transfer Tool, el asistente de configuración de muchos móviles y herramientas como Samsung Smart Switch o los asistentes de Xiaomi y otros fabricantes te guían para copiar contactos, fotos, vídeos y, según el modelo, hasta mensajes y datos de apps compatibles, incluidos chats de WhatsApp en determinados escenarios.
La transferencia suele hacerse por cable USB (con el adaptador adecuado) o de forma inalámbrica. El asistente del nuevo dispositivo te irá indicando paso a paso qué conectar, qué marcar y qué se va a copiar. La idea es que no tengas que empezar de cero aunque cambies de sistema operativo.
Privacidad y datos que recopila el sistema al migrar
Durante el proceso de migración, tanto Google como Apple recopilan cierta información necesaria para prestar los servicios. En el caso de Android, algunas funciones utilizan específicamente los Servicios de Google Play para gestionar la transferencia y la restauración.
Por ejemplo, se pueden recoger direcciones de correo electrónico asociadas a tu cuenta, identificadores de dispositivo e información de uso con fines estadísticos, como mostrarte las cuentas disponibles durante la configuración para que elijas cuáles quieres trasladar. Estos datos se envían cifrados, es decir, protegidos mientras viajan por la red.
Todo esto forma parte del funcionamiento normal del ecosistema, pero nunca está de más recordar que la seguridad no solo depende del sistema, sino también de tus hábitos: usar contraseñas fuertes, activar la verificación en dos pasos en tus cuentas principales y no instalar apps de procedencia dudosa son gestos que marcan la diferencia.
Si te tomas un rato para preparar copias de seguridad, revisar tus cuentas, centralizar la información en la nube y usar las herramientas oficiales de cada plataforma y fabricante, el cambio de móvil pasa de ser un marrón a un trámite bastante cómodo en el que estrenas smartphone nuevo sin renunciar a tus fotos, chats, documentos y configuraciones de siempre, con la tranquilidad extra de que todo está bien salvado por si algo se tuerce en el futuro.
Continúar leyendo...