Noticia No todo en la vida es Crimson Desert, a veces solo necesitas un camión y una horda infinita de zombies a los que atropellar sin piedad

No todo en la vida es Crimson Desert, a veces solo necesitas un camión y una horda infinita de zombies a los que atropellar sin piedad


Quedan un par de días para que Crimson Desert llegue a nuestras vidas para hacerse con nuestras almas y robarnos cientos de horas, al menos si la realidad se ajusta meridianamente a lo prometido por Pearl Abyss. Hasta entonces todavía queda un trecho. No sé qué estaréis haciendo vosotros, pero yo ando descargando toda mi ultraviolencia para llegar bien tranquilo a la nueva aventura.


Hace unos días, te conté que estoy disfrutando mucho de John Carpenter's Toxic Commando. Puedo actualizarte con el dato de que las partidas con otros jugadores son una experiencia muy mala en términos generales. Entiendo que la mayoría todavía está aprendiendo, pero creía que no ir en modo llanero solitario era una de las claves más básicas y de sentido común para sobrevivir al apocalipsis zombie. No vieron The Walking Dead, supongo.


Estoy jugando con la IA en partidas privadas. No es la inteligencia artificial más espabilada de la industria del videojuego, pero al menos se mantienen en grupo y no se van solos en el coche cuando las cosas se tuercen. Habré jugado más de 10 veces cada una de las misiones disponibles y, aunque ya queda poco del "factor descubrimiento", hay una misión que todavía me hace saltar en la silla de la emoción.

Toxic Commando sabe que lo exagerado es amigo de lo divertido​


La mayor parte de la última misión de la campaña, El Pozo, cuenta con la misma estructura que el resto: mapa abierto con varios puntos de interés y una serie de misiones que completar mientras que sobrevives a hordas de zombies y monstruos. Hay más bichos por eso de ser el último desafío del juego, para nada que no se resuelva con balas y unos cuantos cócteles molotov.

Tras cumplir varias misiones, accedes a una de esas partes lineales tan molonas que mencioné en el análisis. Se presenta ante ti el fruto de todos tus esfuerzos durante el resto de misiones: un camión reforzado, armado con torretas y que lleva un arma biológica capaz de matar al bicho demoníaco que ha causado el apocalipsis zombie. Lo llaman el Matadioses.

Toxic 2


Aquí es donde empieza una de mis partes favoritas de Toxic Commando y la prueba de que lo exagerado suele ser sinónimo de divertido en videojuegos de zombies. Entras en una zona lineal y el camino está lleno con cientos de zombies, literalmente. Se cuentan por miles y no te exagero.


Llámame simple, pero adoro con toda mi alma llegar a esta parte, apretar el acelerador y atravesar en línea recta las hordas de zombies. No solo porque el hecho de atropellar zombies sea una actividad terapéutica, sino también porque el sistema de físicas funciona tan bien como en Snowrunner y da gustito ver trabajar las ruedas en lodo y barro. Pero esto es solo el principio.


Tras una sección de matanza inicial, llegas a un pequeño ascensor y al descender se descubre que el subsuelo de la instalación está lleno hasta los topes de zombies. Es una cosa obscena y, aunque queda hueco para más zombies, cuesta no apretar el acelerador antes de que la plataforma llegue al suelo debido a las ansias de querer pasar por encima de la marabunta muerta. De hecho, ya he visto un par de comentarios de modders que están trabajando para aumentar la cantidad de hordas y zombies durante las misiones para igualar a World War Z. ¡Y ojalá lo consigan con éxito!

Toxic 3


Esta sección de la misión acaba pronto y da paso a un punto caliente, que es el preludio de la batalla contra el jefe final. No vuelves a coger el camión en toda misión y no hay otra que te permita hacer esto. En un par de misiones manejas un Sherp ATV enorme, pero no puedes hacer el cafre. El resto de vehículos son sedanes, todoterrenos y camionetas. Sería genial que Saber Interactive introdujese camiones en el futuro para otro tipo de misiones, aunque sean copiados y pegados de Snowrunner. No me importa.


Que Crimson Desert va a ser un pelotazo que me va a robar el alma y cientos de horas, o eso espero, pero la vida no siempre es tan complicada y ambiciosa. A veces solo necesitas un buen camión fortificado y una marabunta de muertos vivientes dispuestos a dejarse atropellar una y otra vez por el bien de tu diversión. ¿Es exagerado y desmedido? Obvio, pero... ¿Y lo bien que te lo pasas?


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La noticia No todo en la vida es Crimson Desert, a veces solo necesitas un camión y una horda infinita de zombies a los que atropellar sin piedad fue publicada originalmente en Vida Extra por Alberto Martín .

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