La historia que vas a leer a continuación podría habernos pasado a cualquiera, y es precisamente por eso por lo que resulta tan curiosa. Nos situamos en el año 2008. El protagonista es Matt McCoy, dueño de un MacBook Air de primera generación, aquel modelo icónico que Jobs sacó de un sobre de oficina.
En aquella época, los MacBook Air todavía utilizaban discos duros físicos (HDD) de 1,8 pulgadas en lugar de las memorias SSD actuales. Al tener piezas mecánicas en movimiento, eran extremadamente sensibles a los golpes y al desgaste. Eso fue lo que le ocurrió a Matt: un fallo crítico en el disco duro que lo obligó a visitar la Apple Store.
Un cambio de pieza que se convirtió en pesadilla
Matt acudió a la tienda y los técnicos confirmaron el problema. Por suerte, la reparación estaba cubierta y no le supuso ningún coste. Dejó su MacBook Air y, un par de días después, volvió a recogerlo con un disco duro nuevo y reluciente.
Sin embargo, al llegar a casa se dio cuenta de un detalle: en la Apple Store no le habían devuelto el disco viejo. Al ser una sustitución en garantía, Apple se queda con la pieza defectuosa. El problema era que Matt no tenía una copia de seguridad reciente y acababa de perder años de trabajo.
Llamó desesperado a AppleCare. Intentó explicar que necesitaba su disco viejo para intentar una recuperación de datos, pero la respuesta fue todo un trauma: el componente ya estaba en un contenedor camino al centro de reciclaje. No había nada que hacer.
El correo a Steve Jobs: la última esperanza
Frustrado y dándolo todo por perdido, Matt decidió hacer algo fuera de lo común: escribir un correo electrónico al CEO de la compañía. Sí, a Steve Jobs. En el mail, explicó su situación de forma educada, detallando el valor de la información perdida. Aunque envió el mensaje convencido de que nadie lo leería, la sorpresa llegó apenas 24 horas después en forma de llamada telefónica.
[Matt]: ¿Hola?
[Steve Jobs]: Hola, Matt. Al habla Steve Jobs. Solo quería decirle que he recibido su correo y que haremos todo lo posible para que recupere su antiguo disco duro.
[Matt]: ¡Vaya! Muchas gracias.
[Steve Jobs]: Ahora le pasaré con mi asistente, él se encargará de coordinar todo. Lo conseguiremos. Manténgase a la espera.
El final de una misión imposible
Aunque parecía una locura, el equipo de Apple logró localizar el contenedor de reciclaje y detener el proceso justo a tiempo. Al día siguiente de la llamada, Matt tenía su disco duro de vuelta y pudo recuperar toda su información.
En Applesfera
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Esta historia nos deja una lección que sigue siendo útil a día hoy. La política de Apple de quedarse con las piezas sustituidas continúa activa por razones de seguridad y reciclaje. Si hoy te ocurriera algo similar, ya no podrías escribir a Jobs, pero sí a Tim Cook, quien es conocido por leer (y a veces responder o derivar a su equipo) correos de clientes de todo el mundo. ¿Continuará con esta tradición John Ternus a partir del uno de septiembre cuando sea CEO?
Fuente | Schwaebische
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La noticia Perdió los datos de su Mac y escribió directamente a Steve Jobs para quejarse. Recibió una llamada que no se esperaba fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .
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