Mi Nintendo Switch 2 ha estado estos últimos días pidiéndome un respiro y que la dejara descansar, porque cada vez que tenía un rato libre me ponía a los mandos para jugar durante un rato, aunque al final la partida se acababa convirtiendo en unas cuantas horas. Es más, llegaba al punto en el que, cuando me quería dar cuenta, ya eran altas horas de la madrugada. Pero es que no es para menos, porque cómo he gozado Pokémon Pokopia a lo largo de estos últimos días.
En las primeras impresiones en las que hablé de esta nueva propuesta ya comenté que me transmitió unas sensaciones bastante buenas y prometedoras, aunque también quise ser precavido porque tenía muy claro que esta nueva aventura no me había enseñado sus mejores cartas, y vaya si ha sido así. Lo único que ha logrado es que todo lo que he jugado a lo largo de más de 50 horas me diera cada vez más y más ganas de seguir jugando y progresando.
En todo este tiempo, no he podido evitar acordarme de juegos como Animal Crossing: New Horizons y también Minecraft, porque es innegable que el título bebe de ambas franquicias. No obstante, algo que me ha encantado es que estos detalles son puramente puntuales y se podría decir que desprende una personalidad propia que le vuelve en el juego de Pokémon más original y diferente que haya jugado a lo largo de los últimos 30 años.
Colaborando con los Pokémon o haciendo lo que más te apetezca
En Pokémon Pokopia tomas el control de un Ditto que, tras despertarse en una isla totalmente en ruinas, no encuentra a su entrenador por ninguna parte y tampoco hay ni rastro de otros seres vivos. A partir de ese momento, con la ayuda de un Tangrowth muy inteligente, te toca ponerte manos a la obra con el proceso de reconstrucción de la isla por diferentes motivos muy importantes: atraer a otros Pokémon para que vivan contigo, dejarlo todo impoluto y como un lugar paradisíaco y, sobre todo, descubrir qué ha pasado con los humanos.
La aventura se sitúa sobre estos tres pilares fundamentales y cada jugador se decantará por el que más le interese de cualquiera de ellos. No hay ninguna decisión que sea la correcta o la más acertada, porque el juego te deja muy claro que puedes jugar como mejor te parezca sin ninguna prisa, con toda la tranquilidad del mundo. Porque otra cosa no, pero es de los más relajantes que me he encontrado en muchísimo tiempo, provocando que los primeros compases se me hicieran un tanto soporíferos por la calma que desprende, a lo que se suma sus temas de fondo que le dan una ambientación idónea.
Pero tampoco hay que verlo como algo negativo, porque el juego no está diseñado en absoluto para aquellos que buscan afrontar combates y desarrollar estrategias en las que se ha pensado hasta el último detalle. En realidad, está dirigido para todo tipo de público, sin importar la experiencia a los mandos de cada uno, porque no te puede ocurrir nada malo, no puedes ser derrotado, ni perder la isla, ni a tus compañeros Pokémon, etc. Es la propuesta perfecta para olvidarse de todo mientras pasas un rato de lo más entretenido con tus compañeros Pokémon.
Aun así, lo de quedarme adormilado mientras jugaba no duró demasiado, porque en cuanto empiezas a ponerte manos a la obra con las tareas que te van asignando es cuanto empiezas a descubrir el semejante pozo de horas en el que te vas a adentrar de lleno. Como decía, cada uno puede avanzar al ritmo que mejor le parezca, pero también es verdad es que los tres puntos fuertes de la jugabilidad están relacionados entre ellos y a la larga te ves un tanto obligado a enfocarte en cada uno de ellos.
Básicamente, cada vez que te adentras en una nueva zona descubres que todo está destrozado, con artículos tirados, árboles secos, el suelo agrietado, mobiliarios que han vivido tiempos mejores… Parece un mundo postapocalíptico en el que no paras de recolectar materiales desperdigados por todas partes, lo que a su vez te ayudará a fabricar otros artículos indispensables para realizar tareas o para lograr que todo luzca como nuevo. Pero para cumplir estos pasos es necesario la ayuda de otros Pokémon.
Ahí es cuando entra la parte de decorar los entornos de determinadas maneras, porque algunas especies solo aparecen si hay ciertos tipos de hierbas, arbustos o flores, al igual que también afecta el tipo de árboles, si hay agua, armarios, espejos, platos con comida, si es un entorno con luz u oscuro, entre muchos otros detalles a tener en cuenta. De esta manera, cuando los Pokémon se muden a la isla, podrás solicitar su ayuda para las tareas más duras, aunque ellos están encantados de echarte un cable porque adoran trabajar y esforzarse al máximo.
Y ahí es cuando entra en escena el tercer punto fuerte, porque la única manera de visitar nuevas zonas, conocer a más Pokémon, obtener más habilidades, materiales, artículos para fabricar y todo lo que se te ocurra, es a base de avanzar en la trama, siendo obligatorio cumplir con los objetivos principales. Porque lo que más les importa a los Pokémon es vivir en paz y tranquilidad, pero también averiguar por qué los humanos han desaparecido y encontrar la manera de que regresen. Un misterio que poco a poco se va desentrañando a base de conocer a más criaturas y con documentos que están escondidos por el escenario y ofrecen detalles de lo más reveladores.
En cualquier caso, he de hacer hincapié en el hecho de que el juego no te mete ninguna prisa para nada y tampoco te cierra puertas de ningún tipo. En mi caso personal, después de tantas decenas de horas, ni siquiera soy capaz de vislumbrar el final de esta experiencia tan enternecedora, y lo cierto es que es algo que me trae sin cuidado porque la estoy disfrutando al máximo a mi ritmo.
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La aventura más encantadora capaz de atraparte eternamente
Cuando el viaje arranca es normal que te invadan dudas sobre qué hacer y por dónde empezar, pero el juego te lleva un poco de la mano dándote las indicaciones necesarias, ya sea hablando con el Profesor Tangrowth o con otros Pokémon, para que en ningún momento te quedes atrapado y no sepas cómo progresar. Eso no quita que también dispongas de una libertad absoluta para que los escenarios luzcan y sean como tú quieras. Por así decirlo, el juego te ofrece un mapa y tú decides qué hacer con él.
Eso sí, es una auténtica locura las dimensiones de cada zona, porque da la impresión de que solo tienes un descampado, con montañas por los alrededores, para colocar en él lo que quieras. Sin embargo, con el tiempo acabas descubriendo que los escenarios son tremendamente colosales y ocultan una barbaridad de secretos y nuevos lugares, tanto en los campos como con montañas y cuevas, con los que puedes interactuar, colocar más objetos y hasta construir hogares en los que puedan residir los Pokémon, ya sea al aire libre o con casas de verdad que puedes levantar empleando los artículos requeridos y con la ayuda de tus compañeros.
En este sentido, cada uno dispone de habilidades muy concretas, como hacer que surjan flores, cortar madera, quemar arcilla y también están los especializados en construcciones, quienes son vitales para generar cualquier tipo de edificio, entre los que se encuentran los icónicos Centros Pokémon. De hecho, estos son los más importantes de todos por una máquina que te propone retos para obtener monedas que sirven para adquirir más artículos de decoración y planos para crear diversos objetos. Además, también es necesaria para comprobar el estado de la zona y el confort de los Pokémon que habitan en ella.
A base de hablar con ellos, aparte de pedirles ayuda para lo que necesites, también puedes comprobar sus necesidades y son ellos mismos los que te indican si quieren algún objeto de decoración, buscan comida o también un lugar para descansar. La mayoría de veces te dan vía libre para que les coloques lo que quieras y así aumentar su felicidad, aunque en ocasiones te pedirán algo más en concreto para ofrecer algo más de variedad a los entornos y un pequeño desafío adicional.
En cualquier caso, puedes hacer lo que quieras con el escenario, ya sea aumentar el terreno o arrasar con él, abrir caminos o construirlos como mejor te parezca y hasta puedes mudar a los Pokémon a otros hogares para así adaptarlos más adecuadamente a tus necesidades y diseños. Al final, entre unas cosas y otras, no paras ni un solo momento de realizar tareas de todo tipo. Tan pronto te quieres centrar en un objetivo que de repente aparece alguien para pedirte ayuda o ves algo raro en el escenario que quieres examinar o un objeto que quieres pillar o ves algo en el terreno destrozado que quieres arreglar.
En resumidas cuentas, la experiencia no te da ningún momento de respiro, pero siempre desde la calma. Me habría encantado probar el multijugador y así comprobar personalmente cómo es pasar el rato con otras personas, pero lo único que sé al respecto es que te puedes juntar con otros en una isla totalmente ajena a las principales en la que puedes hacer lo que quieras, pasar el rato con minijuegos y realizar otro tipo de actividades. De todos modos, solo con la experiencia para un solo jugador ya tienes entretenimiento para dar y tomar.
Pokémon Pokopia se ha convertido últimamente en mi mayor pasatiempo y tengo claro que va a seguir siéndolo durante muchísimo tiempo. Ya no solo porque quiera descubrir qué fue de los humanos, sino porque me encanta pasar el tiempo con los Pokémon, haciéndome amigos de ellos, descubriendo más secretos y decorando los entornos. Si solo me centrara en una sola zona, podría tirarme muchas semanas para dejarla perfecta, pero si a eso le sumamos que son varias y muy diferentes entre ellas… pues podéis tener garantizado que puede ser un serio candidato a ser uno de los juegos al que más horas le dediquéis de Nintendo Switch 2. Y no podría sentirme más satisfecho con ello.
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La noticia Pokémon Pokopia no es Animal Crossing ni Minecraft, pero tras más de 50 horas tengo claro que es el juego más original de la saga fue publicada originalmente en Vida Extra por Sergio Cejas (Beld) .
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