Noticia Qualcomm amplía su familia Dragonwing con los nuevos procesadores Q-2390 e IQ-2390

Procesadores Qualcomm Dragonwing Q-2390 e IQ-2390


Qualcomm ha decidido dar un paso al frente en el sector de la computación en el borde con el lanzamiento de dos nuevos procesadores que llevan el sello de su marca Dragonwing. Se trata de los modelos Q-2390 e IQ-2390, dos plataformas que, aunque comparten una misma base arquitectónica, están pensadas para cubrir necesidades muy diferentes dentro del Internet de las Cosas (IoT). La compañía busca así que los fabricantes puedan integrar inteligencia artificial, visión artificial, conectividad y seguridad en una gama más amplia de dispositivos, sin tener que lidiar con los sobrecostes y las complicaciones técnicas que esto suponía hasta ahora.

La presentación llega justo antes de la feria IFA 2026, un escaparate perfecto para mostrar al mundo sus nuevas propuestas. Con estos chips, la firma pretende derribar algunas de las barreras que todavía frenan la adopción de la IA en productos cotidianos y en entornos industriales. La idea es que los dispositivos sean capaces de procesar datos localmente, en lugar de depender siempre de la nube, lo que resulta especialmente útil en sectores donde la rapidez de respuesta y la fiabilidad son críticos. Como explica Jeff Arnold, vicepresidente y director general de Auto Telematics & Industrial & Embedded IoT Consumer and Connectivity de Qualcomm, muchas categorías de productos aún afrontan problemas relacionados con el coste, la complejidad y la integración, y con esta nueva familia de procesadores quieren cambiar esa dinámica.

Dragonwing Q-2390: la IA se acerca a los dispositivos de consumo y comerciales​


El Q-2390 está diseñado para productos comerciales, empresariales y de consumo que necesiten capacidades de procesamiento en el propio dispositivo, pero con unas restricciones de coste, consumo energético y tamaño muy ajustadas. Este procesador concentra en un único chip el procesamiento de aplicaciones, la IA en el dispositivo, soporte para cámaras y pantallas, conectividad LTE Cat 4 y posicionamiento GPS. Con esto, Qualcomm quiere que los desarrolladores puedan crear una nueva generación de productos conectados que sean capaces de percibir su entorno, analizar los datos y actuar en consecuencia, todo sin depender de una conexión constante a la nube.

Entre las aplicaciones más habituales para este chip se encuentran los sistemas de punto de venta, quioscos interactivos, dispositivos de control de acceso, electrodomésticos inteligentes, robots de limpieza para el hogar, equipos de fitness, soluciones para la agricultura inteligente y terminales empresariales. La integración de todos estos componentes en una sola plataforma permite a los fabricantes reducir el número de piezas necesarias para desarrollar sus productos, lo que se traduce en diseños más sencillos y económicos. Además, al simplificar el proceso de diseño, se acelera el tiempo de comercialización, algo que en el mundo de la tecnología es siempre una ventaja competitiva.

Dragonwing IQ-2390: el hermano todoterreno para la industria​


Por otro lado, el IQ-2390 es el primer procesador de la nueva serie IQ2 de Qualcomm, una familia creada para extender la computación con IA a sistemas industriales más compactos y exigentes. Este chip adapta la misma base tecnológica del Q-2390 a entornos donde las condiciones de trabajo son mucho más duras. Está pensado para aplicaciones como la automatización de edificios, los sistemas de visión industrial, los paneles de interfaz hombre-máquina (HMI), los controladores lógicos programables (PLC), gateways y soluciones para la gestión energética. Una de sus características más destacadas es la inclusión de dos conexiones Gigabit Ethernet con soporte para Time-Sensitive Networking (TSN), una tecnología que permite una comunicación determinista y en tiempo real, algo fundamental en entornos industriales.

Qualcomm Dragonwing Q-2390 e IQ-2390 para el borde


Pero la gran diferencia con el Q-2390 es su robustez. El IQ-2390 ha sido diseñado para soportar temperaturas extremas que van desde los -30 grados hasta los 115 grados centígrados, y también está preparado para aguantar vibraciones y golpes. Esto lo convierte en una opción ideal para equipos rugerizados que se instalan en fábricas, infraestructuras energéticas, entornos industriales al aire libre, así como en sectores como el petróleo y gas o las utilities. Al igual que su hermano menor, este procesador también busca simplificar el diseño de los sistemas, reduciendo la lista de materiales, el espacio necesario en las placas y la complejidad de integrar diferentes componentes. Todo ello, con el objetivo de que los fabricantes puedan ofrecer soluciones más fiables y con un ciclo de vida más largo.

Una misma base técnica, dos enfoques diferentes​


Ambos procesadores comparten un núcleo técnico común que incluye una CPU Qualcomm Kryo de cuatro núcleos, una GPU Adreno 704 y un microcontrolador RISC-V para procesamiento en tiempo real. El soporte para sistemas operativos como Linux, Android y Zephyr OS ofrece a los desarrolladores una gran flexibilidad para crear productos diferenciados en distintos segmentos del IoT. Esta apuesta por una arquitectura unificada permite a Qualcomm ofrecer una escalabilidad que resulta muy atractiva para los fabricantes, que pueden diseñar una gama de productos con diferentes niveles de prestaciones sin tener que partir de cero en cada caso.

Para completar la oferta, Qualcomm ya ha confirmado que los módulos SOM basados en estos procesadores se podrán ver en la feria IFA 2026, y que ya ha comenzado un programa de acceso anticipado con algunos clientes seleccionados. Los kits de evaluación para desarrolladores tienen prevista su disponibilidad para principios de 2027. Con todo esto, la compañía quiere que el desarrollo de dispositivos con inteligencia artificial en el borde sea cada vez más accesible y menos costoso, abriendo la puerta a una nueva generación de productos que podrían cambiar la forma en que interactuamos con la tecnología en nuestro día a día y en el corazón de la industria.

La llegada de estos procesadores llega en un momento en el que Qualcomm está intensificando su presencia en el mercado de la IA industrial y la robótica, incluso más allá de los procesadores para móviles. En un evento reciente, el Qualcomm Dragonwing IoT Day, la compañía ya mostró su interés por afianzar su ecosistema con socios y clientes de la talla de Samsung, LG o Hyundai. Con los nuevos Q-2390 e IQ-2390, la firma redondea su estrategia de ofrecer soluciones de procesamiento para un espectro muy amplio de dispositivos, siempre con la vista puesta en un futuro donde la inteligencia artificial esté presente en cada rincón de nuestras casas y de nuestras fábricas.

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