El sector de los semiconductores vive una auténtica revolución. La inteligencia artificial ha disparado la demanda de chips de última generación y las fundiciones que los fabrican están al límite de su capacidad. En este contexto, Samsung Electronics ha decidido aprovechar la coyuntura y ha subido los precios de sus servicios de fabricación por contrato entre un 10% y un 15%, según fuentes cercanas a la compañía. Esta medida, que ya se ha aplicado a nuevos pedidos, refleja el creciente poder de negociación de la firma surcoreana.
La decisión no llega sola. La taiwanesa TSMC, que controla más del 70% del mercado mundial de fundición, tiene sus líneas completamente ocupadas por gigantes como Apple o Nvidia. Ante esa saturación, muchos fabricantes buscan alternativas y Samsung se ha convertido en el plan B perfecto. La falta de capacidad en TSMC ha abierto una ventana de oportunidad que el gigante coreano no ha dudado en aprovechar, aplicando subidas notables en sus procesos más avanzados.
Según ha podido saber Reuters, los incrementos afectan principalmente a los nodos de 4 nanómetros (SF4) y 5 nanómetros (SF5). En concreto, los clientes de China y Estados Unidos que contratan el proceso SF4 están pagando entre un 10% y un 15% más que el mes anterior. Los clientes taiwaneses, sin embargo, se han librado en parte: para ellos la subida se ha quedado en un 5% o un 10%. En el caso del proceso SF5, el aumento es similar, mientras que la tecnología de 8 nanómetros, más antigua y con menos presión, ha subido cerca de un 10%.
Estas subidas no son casualidad. La planta de Pyeongtaek, el gran complejo surcoreano donde se fabrican estos chips, lleva operando a plena capacidad desde finales del año pasado. Allí se producen tanto chips lógicos para clientes externos como Qualcomm, como matrices base para las memorias HBM de Samsung, un componente clave en los aceleradores de IA. Tanta demanda ha llevado a la empresa a ajustar sus tarifas sin miedo a perder pedidos.
El motivo principal hay que buscarlo en el desequilibrio entre oferta y demanda. La inteligencia artificial está devorando capacidad de fabricación a nivel mundial, y no solo en las fábricas de TSMC. El mercado de fundición está completamente tensado y los clientes que necesitan chips avanzados se pelean por cada oblea disponible. Samsung, que según Counterpoint acapara alrededor del 7% de los ingresos mundiales de fundición frente al 70% de TSMC, ha visto cómo su capacidad se ha convertido en un bien preciado.
Además, las restricciones impuestas por Estados Unidos a la exportación de equipos avanzados para fabricar semiconductores a China han dejado a las empresas chinas con menos opciones. No les queda más remedio que acudir a fundiciones extranjeras como Samsung o Intel, y aceptar los precios que estas fijen. Esa dependencia ha dado a la surcoreana un poder de negociación que no tenía hace un año.
En Europa, esta subida de precios también se notará. Muchos fabricantes de automóviles, electrónica de consumo y dispositivos médicos dependen de estos chips avanzados. Aunque el impacto no será inmediato, es probable que los precios de los dispositivos acaben subiendo en los próximos meses si la tendencia continúa.
Los clientes de Samsung se están viendo directamente afectados por esta subida. Empresas como Qualcomm, Tesla, Apple o Broadcom ya han firmado acuerdos con la firma surcoreana para asegurarse el suministro de chips, pero ahora tendrán que pagar más. En el caso de Apple, el acuerdo se anunció el año pasado para fabricar chips en la planta de Taylor, Texas, mientras que Tesla también ha recurrido a Samsung para sus procesadores. Broadcom confirmó en julio un acuerdo para producir semiconductores destinados a inteligencia artificial.
Uno de los nombres más sonados es el de Nvidia. Su CEO, Jensen Huang, confirmó en marzo que Samsung fabricará el nuevo procesador de inferencia de IA de la compañía. Este movimiento amplía aún más la exposición de Samsung al mercado de la inteligencia artificial, especialmente ahora que la firma trabaja en chips móviles de IA más inteligentes. También Google estaría en conversaciones para utilizar el proceso SF4, aunque la compañía no ha hecho comentarios al respecto. La demanda no deja de crecer y Samsung está dispuesta a sacar tajada.
Para el mercado europeo, la noticia tiene doble lectura. Por un lado, la subida de precios podría encarecer los dispositivos que dependen de estos chips, desde móviles hasta ordenadores o consolas. Por otro, la expansión de la capacidad de fabricación en occidente, como la nueva planta de Taylor, podría garantizar a medio plazo un suministro más estable y reducir la dependencia de Asia.
El negocio de fundición de Samsung lleva arrastrando pérdidas desde 2022. La amplia diferencia de participación de mercado con TSMC ha sido un lastre difícil de superar. Sin embargo, la combinación de mayor capacidad utilizada, mejores rendimientos y precios más altos podría dar la vuelta a la situación. Los analistas de BNK Investment & Securities, como Lee Min-hee, apuntan que si Samsung sigue subiendo precios, su división de fundición podría volver a ser rentable el próximo año, antes de lo previsto.
La propia compañía ya avanzó en julio que espera que su negocio de fundición vuelva a números negros gracias a la mayor utilización de sus fábricas y a una demanda más fuerte. Además, la previsión es que los procesos avanzados representen más de la mitad de los ingresos de la división este año, con la IA y la computación de alto rendimiento superando el 30% del total. Estas cifras demuestran el cambio de rumbo que está experimentando Samsung Foundry.
En cuanto a nuevos acuerdos, además de los mencionados, la compañía también trabaja en ampliar su capacidad en Estados Unidos. Samsung está acelerando la construcción de su segunda fábrica en Taylor, Texas, con una inversión de 17.000 millones de dólares. Esta planta producirá chips de 3 nanómetros y más avanzados, y se espera que esté operativa a finales de 2026, lo que supondrá más de 2.000 puestos de trabajo. Es un movimiento estratégico para acercar la producción a los grandes mercados y reducir la dependencia de Asia.
Con todo, la subida de precios de Samsung no es un hecho aislado. TSMC también ha aplicado incrementos y se espera que sus servicios más avanzados puedan encarecerse hasta un 25% en 2027. La carrera de la inteligencia artificial ha desbordado la capacidad instalada de toda la industria, y las consecuencias se están notando en toda la cadena de suministro. Para los consumidores, esto podría traducirse en dispositivos más caros a medio plazo, pero también en una mayor oferta de chips alternativos que reduzca el monopolio de TSMC. Lo que está claro es que Samsung ha encontrado el momento perfecto para hacer valer su papel en el mercado, y no piensa desaprovecharlo.
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La decisión no llega sola. La taiwanesa TSMC, que controla más del 70% del mercado mundial de fundición, tiene sus líneas completamente ocupadas por gigantes como Apple o Nvidia. Ante esa saturación, muchos fabricantes buscan alternativas y Samsung se ha convertido en el plan B perfecto. La falta de capacidad en TSMC ha abierto una ventana de oportunidad que el gigante coreano no ha dudado en aprovechar, aplicando subidas notables en sus procesos más avanzados.
Subida de precios en los procesos de 4 y 5 nanómetros
Según ha podido saber Reuters, los incrementos afectan principalmente a los nodos de 4 nanómetros (SF4) y 5 nanómetros (SF5). En concreto, los clientes de China y Estados Unidos que contratan el proceso SF4 están pagando entre un 10% y un 15% más que el mes anterior. Los clientes taiwaneses, sin embargo, se han librado en parte: para ellos la subida se ha quedado en un 5% o un 10%. En el caso del proceso SF5, el aumento es similar, mientras que la tecnología de 8 nanómetros, más antigua y con menos presión, ha subido cerca de un 10%.
Estas subidas no son casualidad. La planta de Pyeongtaek, el gran complejo surcoreano donde se fabrican estos chips, lleva operando a plena capacidad desde finales del año pasado. Allí se producen tanto chips lógicos para clientes externos como Qualcomm, como matrices base para las memorias HBM de Samsung, un componente clave en los aceleradores de IA. Tanta demanda ha llevado a la empresa a ajustar sus tarifas sin miedo a perder pedidos.
¿Por qué Samsung puede permitirse subir precios?
El motivo principal hay que buscarlo en el desequilibrio entre oferta y demanda. La inteligencia artificial está devorando capacidad de fabricación a nivel mundial, y no solo en las fábricas de TSMC. El mercado de fundición está completamente tensado y los clientes que necesitan chips avanzados se pelean por cada oblea disponible. Samsung, que según Counterpoint acapara alrededor del 7% de los ingresos mundiales de fundición frente al 70% de TSMC, ha visto cómo su capacidad se ha convertido en un bien preciado.
Además, las restricciones impuestas por Estados Unidos a la exportación de equipos avanzados para fabricar semiconductores a China han dejado a las empresas chinas con menos opciones. No les queda más remedio que acudir a fundiciones extranjeras como Samsung o Intel, y aceptar los precios que estas fijen. Esa dependencia ha dado a la surcoreana un poder de negociación que no tenía hace un año.
En Europa, esta subida de precios también se notará. Muchos fabricantes de automóviles, electrónica de consumo y dispositivos médicos dependen de estos chips avanzados. Aunque el impacto no será inmediato, es probable que los precios de los dispositivos acaben subiendo en los próximos meses si la tendencia continúa.
El impacto en clientes y en el mercado europeo
Los clientes de Samsung se están viendo directamente afectados por esta subida. Empresas como Qualcomm, Tesla, Apple o Broadcom ya han firmado acuerdos con la firma surcoreana para asegurarse el suministro de chips, pero ahora tendrán que pagar más. En el caso de Apple, el acuerdo se anunció el año pasado para fabricar chips en la planta de Taylor, Texas, mientras que Tesla también ha recurrido a Samsung para sus procesadores. Broadcom confirmó en julio un acuerdo para producir semiconductores destinados a inteligencia artificial.
Uno de los nombres más sonados es el de Nvidia. Su CEO, Jensen Huang, confirmó en marzo que Samsung fabricará el nuevo procesador de inferencia de IA de la compañía. Este movimiento amplía aún más la exposición de Samsung al mercado de la inteligencia artificial, especialmente ahora que la firma trabaja en chips móviles de IA más inteligentes. También Google estaría en conversaciones para utilizar el proceso SF4, aunque la compañía no ha hecho comentarios al respecto. La demanda no deja de crecer y Samsung está dispuesta a sacar tajada.
Para el mercado europeo, la noticia tiene doble lectura. Por un lado, la subida de precios podría encarecer los dispositivos que dependen de estos chips, desde móviles hasta ordenadores o consolas. Por otro, la expansión de la capacidad de fabricación en occidente, como la nueva planta de Taylor, podría garantizar a medio plazo un suministro más estable y reducir la dependencia de Asia.
Perspectivas de rentabilidad y nuevos acuerdos
El negocio de fundición de Samsung lleva arrastrando pérdidas desde 2022. La amplia diferencia de participación de mercado con TSMC ha sido un lastre difícil de superar. Sin embargo, la combinación de mayor capacidad utilizada, mejores rendimientos y precios más altos podría dar la vuelta a la situación. Los analistas de BNK Investment & Securities, como Lee Min-hee, apuntan que si Samsung sigue subiendo precios, su división de fundición podría volver a ser rentable el próximo año, antes de lo previsto.
La propia compañía ya avanzó en julio que espera que su negocio de fundición vuelva a números negros gracias a la mayor utilización de sus fábricas y a una demanda más fuerte. Además, la previsión es que los procesos avanzados representen más de la mitad de los ingresos de la división este año, con la IA y la computación de alto rendimiento superando el 30% del total. Estas cifras demuestran el cambio de rumbo que está experimentando Samsung Foundry.
En cuanto a nuevos acuerdos, además de los mencionados, la compañía también trabaja en ampliar su capacidad en Estados Unidos. Samsung está acelerando la construcción de su segunda fábrica en Taylor, Texas, con una inversión de 17.000 millones de dólares. Esta planta producirá chips de 3 nanómetros y más avanzados, y se espera que esté operativa a finales de 2026, lo que supondrá más de 2.000 puestos de trabajo. Es un movimiento estratégico para acercar la producción a los grandes mercados y reducir la dependencia de Asia.
Con todo, la subida de precios de Samsung no es un hecho aislado. TSMC también ha aplicado incrementos y se espera que sus servicios más avanzados puedan encarecerse hasta un 25% en 2027. La carrera de la inteligencia artificial ha desbordado la capacidad instalada de toda la industria, y las consecuencias se están notando en toda la cadena de suministro. Para los consumidores, esto podría traducirse en dispositivos más caros a medio plazo, pero también en una mayor oferta de chips alternativos que reduzca el monopolio de TSMC. Lo que está claro es que Samsung ha encontrado el momento perfecto para hacer valer su papel en el mercado, y no piensa desaprovecharlo.
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