Noticia Samsung DeX vs modo escritorio de Motorola

Samsung DeX vs modo escritorio de Motorola


Convertir el móvil en una especie de ordenador portátil se ha vuelto algo cada vez más realista, y Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola (Ready For / Smart Connect) son ahora mismo dos de las propuestas más interesantes. Si tienes un Samsung y un Motorola compatibles, es probable que te preguntes cuál merece más la pena para trabajar, jugar o simplemente trastear con una pantalla grande.

A lo largo de los últimos años, ambos fabricantes han ido mejorando su experiencia de escritorio: primero con conexión por cable, luego añadiendo modo inalámbrico e incluso integración con Windows. Sin embargo, su evolución no ha sido paralela: Samsung ha llegado a abandonar DeX para Windows en sus últimos modelos, mientras que Motorola ha apostado justo por lo contrario, reforzando su integración en PC pero descuidando, por ahora, el escritorio con cable en sus lanzas más recientes.

Qué son exactamente Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola​


Antes de entrar en comparaciones, conviene tener claro de qué hablamos cuando mencionamos Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola (Ready For, ahora integrado en Smart Connect). Los dos sistemas parten de la misma idea: aprovechar la potencia del smartphone Android para mostrar una interfaz tipo ordenador en una pantalla externa.

En la práctica, lo que consigues es un entorno donde las aplicaciones se ejecutan en ventanas redimensionables, tienes un escritorio con accesos directos, una barra de tareas y un sistema de notificaciones adaptado a un monitor o televisor. El objetivo es que puedas usar ratón y teclado con comodidad y que el móvil se convierta en una herramienta de productividad o entretenimiento mucho más completa.

Durante la última década, los móviles Android han pasado de ser simples dispositivos de comunicación a auténticas máquinas capaces de tareas complejas. La frase de que llevamos un ordenador en el bolsillo ya no es solo un tópico: con estos modos escritorio se intenta que esa potencia se pueda aprovechar también fuera de la pantalla del teléfono, sobre todo para trabajo ofimático, navegación avanzada y algo de gaming.

Samsung y Motorola han seguido caminos parecidos pero con matices importantes. Ambos arrancaron ofreciendo únicamente conexión por cable (aprovechando DisplayPort Alt-Mode en USB-C), más tarde incorporaron compatibilidad inalámbrica vía Miracast y después añadieron clientes para Windows. Hoy la situación es desigual: Samsung ha frenado la integración con PC, mientras Motorola la promociona, pero Motorola se ha quedado atrás en soporte de escritorio con cable en muchos de sus modelos más recientes.

Modo escritorio Android en monitor externo


Experiencia real: vivir una semana usando el móvil como ordenador​


Probar un modo escritorio un rato está bien, pero donde realmente se le ve el potencial (y las carencias) es al usarlo durante varios días como sustituto casi total del ordenador. Con un Galaxy S de gama alta y Samsung DeX, es perfectamente posible trabajar una semana entera sin abrir el portátil, siempre que tus necesidades no sean demasiado específicas.

Los procesadores actuales como el Snapdragon 8 Elite, con litografías de 3 nm, varios núcleos de alto rendimiento y GPUs muy potentes, permiten que las tareas ofimáticas, la navegación con muchas pestañas y el consumo multimedia se muevan con soltura. Si a eso le sumas 12 o 16 GB de RAM en los modelos más potentes, el cuello de botella deja de estar tanto en el hardware como en el ecosistema de apps y en la interfaz.

La forma de trabajar cambia bastante cuando conectas el móvil a un monitor, enchufas un teclado Bluetooth y un ratón ergonómico y te olvidas de tocar el portátil. Aplicaciones como Chrome, navegadores alternativos, Telegram, Slack o servicios de notas funcionan de forma bastante natural en ventanas, y permiten mantener varias herramientas abiertas al mismo tiempo, igual que en Windows o macOS.

Durante una semana de uso intensivo escribiendo artículos, investigando en la web, tomando notas, hablando con el equipo por mensajería y escuchando música en streaming, se comprueba que un smartphone moderno puede aguantar perfectamente una jornada de trabajo “de oficina”. Eso sí, el dispositivo se calienta algo más de lo habitual, sobre todo si está cargando a la vez que se usa conectado a una pantalla y a otros periféricos mediante un adaptador USB-C con HDMI y USB.

El gran límite no es tanto de rendimiento, sino de software especializado. Es bastante probable que no encuentres el mismo programa profesional que usas en tu PC para diseño, edición avanzada de vídeo o herramientas muy concretas del trabajo. Hay alternativas en Android, pero adaptarse a ellas implica una curva de aprendizaje y, en algunos casos, renunciar a funciones específicas que solo están en escritorio tradicional.

Incluso un artículo completo puede redactarse usando solo el móvil en modo escritorio, y la sensación general es que el sistema ya está listo para estudiantes, usuarios de ofimática básica, creadores de contenido ligero o quienes quieran un “ordenador de emergencia” cuando viajan. Reemplazar por completo un PC aún no es realista para todo el mundo, pero como segundo equipo o solución portátil, la propuesta tiene mucho más sentido de lo que parecía hace unos años.

Disponibilidad y compatibilidad de Samsung DeX y modo escritorio de Motorola​


Uno de los aspectos clave a la hora de elegir es saber en qué modelos de cada marca está disponible el modo escritorio. En el caso de Samsung, DeX lleva ya varios años en el mercado y se ha extendido a una buena cantidad de teléfonos y tablets, sobre todo en gamas altas y algunas gamas medias potentes.

Entre los modelos de Samsung que históricamente han soportado DeX se encuentran series como Galaxy S8, S9, S10, S20, S21, Note 8, Note 9, Note 10, Note 20, además de tablets como Galaxy Tab S4, S5e, S6 o S7. No todos ofrecen exactamente las mismas funciones: en los dispositivos más antiguos, por ejemplo, la conexión inalámbrica puede no estar disponible, o se requiere una base específica para usar DeX.

Motorola, por su parte, llegó más tarde con Ready For, que después se ha integrado en el ecosistema Smart Connect. Su lista de modelos compatibles es mucho más corta, sobre todo si la comparamos con la trayectoria de Samsung, ya que este escritorio “a lo Atrix” se relanzó hace relativamente poco. La marca ya había experimentado hace una década con un entorno de escritorio mediante el Motorola Atrix, pero abandonó el concepto durante un tiempo y solo recientemente lo ha retomado.

En el momento en que Motorola estrenó Ready For, la cantidad de terminales compatibles era reducida, aunque la marca dejó claro que su intención era ampliar el soporte en futuras generaciones. Sin embargo, hay un matiz importante: los últimos Motorola presentados este año han dejado de ofrecer experiencia de escritorio con cable porque ya no incorporan DisplayPort Alt-Mode en el USB-C, pese a seguir teniendo funciones de proyección inalámbrica y de integración con PC.

Esto hace que la situación sea algo confusa para el usuario medio: el nombre comercial puede ser el mismo, pero las capacidades reales cambian según el modelo y el año. Mientras tanto, los teléfonos Motorola que sí permiten escritorio por cable tienen como límite de actualizaciones Android 16, por lo que de cara a Android 17 y más adelante, la compatibilidad con ese modo concreto está en el aire.

Interfaz escritorio Samsung DeX y Motorola


Formas de conexión: cable, inalámbrico y uso en PC​


Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola persiguen un mismo fin, pero no ofrecen exactamente las mismas opciones de conexión. Aquí es donde Samsung, gracias al tiempo que lleva puliendo DeX, ha ido sacando ventaja en variedad y flexibilidad de uso.

Por el lado de Samsung, DeX permite conectarse de varias maneras. En muchos modelos puedes usar un cable USB-C a HDMI directamente desde el teléfono a un monitor o televisor, o bien recurrir a un dock que añada más puertos (USB, Ethernet, etc.) para una experiencia más parecida a un sobremesa. En generaciones más recientes, se añadió la posibilidad de usar DeX de forma inalámbrica con televisores y monitores compatibles con Miracast, siempre que ambos dispositivos estén en la misma red.

Además, Samsung ofreció durante un tiempo la opción de usar DeX como aplicación dentro de Windows. Esa integración permitía que el escritorio DeX apareciera en una ventana del propio PC, utilizando el teclado y el ratón del ordenador sin necesidad de conectar periféricos adicionales al móvil. Resultaba especialmente útil para acceder rápidamente a apps del teléfono, notificaciones y archivos desde un entorno Windows sin cambiar de pantalla constantemente.

Motorola, con Ready For y ahora Smart Connect, arrancó con un planteamiento bastante más sencillo: la única forma inicial de usar el modo escritorio con un televisor o monitor era mediante un cable HDMI a USB-C. La marca incluso incluyó ese cable en la caja de algunos modelos, algo que Samsung no suele hacer. De forma opcional, puedes acoplar un dock para disponer de más puertos físicos para teclado, ratón u otros accesorios.

Con el tiempo, Motorola ha reforzado especialmente la integración de su modo escritorio con ordenadores Windows, de forma que el entorno del móvil puede utilizarse desde el PC con bastante comodidad, aprovechando el teclado y el ratón del equipo. Aquí, Motorola parece haberse movido justo en la dirección en la que Samsung ha levantado un poco el pie del acelerador, dándole más protagonismo al uso conjunto móvil-PC.

La cara menos positiva es que, como se ha mencionado, los modelos Motorola más nuevos ya no ofrecen un escritorio por cable al no contar con DisplayPort Alt-Mode, lo que genera dudas sobre hacia dónde quiere llevar la marca su experiencia de escritorio cuando Android 17 se extienda. Hoy por hoy, quien quiera escritorio con cable en Motorola depende de modelos actuales con soporte acotado a ciertas versiones de Android, mientras que el enfoque inalámbrico y la integración con PC sí parecen tener más continuidad.

Interfaz y experiencia de uso de Motorola Smart Connect (Ready For)​


En Motorola, la experiencia de escritorio se siente un poco diferente desde el minuto uno. Al conectar el móvil a una pantalla, no entras directamente al escritorio, sino a un hub inicial con varias opciones. Este panel de bienvenida muestra cuatro accesos principales: tres son lanzadores temáticos y el cuarto es el propio escritorio móvil.

Los lanzadores se dividen en TV (multimedia), Juegos y Chat. El primero agrupa todas las apps relacionadas con vídeo y streaming, como YouTube o Netflix; el segundo organiza los videojuegos; y el tercero reúne aplicaciones de mensajería y comunicación. En la práctica, actúan como pequeños menús rápidos para entrar a cada categoría de apps y pueden ser prácticos, por ejemplo, para quienes vayan a usar el modo escritorio principalmente para entretenimiento y gaming.

Sin embargo, muchos usuarios terminan pasando casi siempre directamente al escritorio móvil “clásico”, ya que es donde se encuentra la verdadera experiencia de productividad: ventanas redimensionables, barra de tareas, accesos rápidos a ajustes y notificaciones, etc. El hub inicial puede resultar muy cómodo cuando quieres ver películas en el sofá o lanzar tus juegos rápidamente, pero también puede sorprender si lo que quieres es ponerte a trabajar al instante y tienes que atravesar primero esa pantalla de selección.

La interfaz de escritorio de Motorola se percibe como una especie de híbrido entre una tablet Android y un entorno tipo Windows. A la izquierda suele colocarse el lanzador de aplicaciones, con iconos para abrirlas rápidamente, mientras que en la parte derecha hay accesos a paneles de notificaciones, controles del sistema y configuraciones varias. La barra de tareas y las ventanas dan una sensación bastante familiar al usuario de PC.

En lo referente a aplicaciones, Motorola permite usar la mayoría en ventanas redimensionables que se pueden pasar de pantalla completa a tamaño reducido sin demasiados problemas. No obstante, no todas las apps Android están diseñadas para comportarse bien en este tipo de escritorio: algunas se resisten a cambiar de tamaño, se ven demasiado grandes o se bloquean en ciertas proporciones. Esto no es tanto culpa del modo escritorio de Motorola como de la propia adaptación de las apps al formato.

Otro detalle interesante es la gestión de la pantalla del móvil mientras el escritorio está activo. Con Motorola Smart Connect puedes seguir utilizando la pantalla del teléfono de manera independiente, con sus propias apps abiertas, mientras en el monitor externo corre el escritorio móvil con otras aplicaciones. La única limitación es que una misma app no puede ejecutarse a la vez en los dos sitios: si abres YouTube en el escritorio externo y ya estaba abierto en el móvil, se cerrará en uno de los dos entornos.

En cuanto a periféricos, Motorola permite usar el propio teléfono como trackpad y teclado improvisado, pero la realidad es que para sacarle verdadero partido al sistema es casi imprescindible contar con un ratón y un teclado Bluetooth, o con un dock que permita conectar accesorios por USB. La sensación de estar usando un “ordenador de verdad” llega en cuanto apoyas las manos en un teclado físico y empiezas a moverte con ratón, pero esa comodidad requiere algo de inversión extra en accesorios.

Interfaz y experiencia de uso de Samsung DeX​


En el lado de Samsung, la aproximación es algo más directa. Al conectar el móvil a una pantalla compatible o a través de un cable/dock, DeX salta directamente al escritorio sin pasar por un hub previo de launchers temáticos. Para muchos usuarios que solo quieren trabajar, esto se agradece, ya que elimina un paso intermedio. Para otros, especialmente jugadores, el lanzador de juegos de Motorola puede parecer una ventaja que echan de menos en DeX.

La interfaz de Samsung DeX se inspira claramente en un escritorio tipo Windows con barra de tareas en la parte inferior, iconos de aplicaciones, bandeja de sistema, reloj, panel de notificaciones y acceso directo a ajustes rápidos. Los menús del lado derecho para gestionar notificaciones, volumen, conexión, etc., están bastante simplificados, lo que hace que moverse por la configuración general sea algo más intuitivo para quien venga de un PC tradicional.

Al igual que en Motorola, es posible usar la pantalla del propio teléfono como panel táctil y teclado en caso de apuro, pero la experiencia más cómoda vuelve a pasar por un teclado y un ratón dedicados. O bien, si estás utilizando DeX integrado en Windows (en los modelos y versiones donde esto sigue disponible), puedes aprovechar directamente el teclado y el ratón del PC sin añadir nada más.

En cuanto al comportamiento de las aplicaciones en ventana, Samsung se encuentra con las mismas limitaciones estructurales de Android que Motorola: no todas las apps aceptan bien el cambio de tamaño o el uso en modo ventana. DeX intenta mitigar este problema ofreciendo un cuadro de diálogo cuando una app se resiste: el sistema pregunta si quieres reiniciarla en modo de pantalla completa o en modo ventana, de modo que puedas forzar el comportamiento deseado.

Este pequeño “truco” no elimina todos los fallos, pero ayuda a que algunas aplicaciones que inicialmente no cooperan terminen funcionando razonablemente bien. Aun así, cuando salta este mensaje y la app se reinicia, la experiencia se siente menos fluida y algo más artificial. La sensación general es que DeX da algo más de control sobre cómo se ven las apps, a costa de añadir alguna interrupción puntual en el flujo de uso.

Igual que en Motorola, en Samsung DeX también puedes usar simultáneamente la pantalla del teléfono y el escritorio externo, con apps distintas en cada entorno, pero sin duplicar la misma aplicación en ambos a la vez. Esta forma de trabajar puede ser muy útil, por ejemplo, para tener música, controles domóticos o mensajería rápida en el móvil, mientras usas el monitor externo exclusivamente para escritura, investigación o un juego.

Donde DeX marcó una diferencia importante durante bastante tiempo fue en la integración con Windows: tener todo DeX corriendo en una ventana de tu propio PC cambia bastante la utilidad real del modo escritorio. Aunque todavía no se pueda sustituir un PC entero por DeX, utilizarlo dentro de Windows permite tener siempre a mano las apps del móvil, arrastrar archivos, responder mensajes y gestionar notificaciones sin levantar la vista del monitor ni desbloquear el teléfono constantemente.

Ventajas e inconvenientes principales de cada sistema​


Si ponemos frente a frente Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola, se ve claro que ambos son productos maduros y aprovechables, pero también que no están al mismo nivel en todos los apartados. Cada uno tiene puntos fuertes que pueden ser decisivos según el tipo de usuario.

En el caso de Motorola, uno de sus grandes aciertos es que en muchos modelos incluye directamente en la caja el cable HDMI a USB-C necesario para exprimir el escritorio en una pantalla externa. Esto reduce la barrera de entrada: conectas el teléfono al televisor o monitor y listo, sin tener que comprar accesorios adicionales. Además, el hub con lanzadores de TV, Juegos y Chat aporta un extra de comodidad a quienes usen el sistema sobre todo para ocio.

Otra ventaja de Motorola es que la latencia de entrada con teclado, ratón o mando en videojuegos es muy baja, ofreciendo una experiencia muy estable, siempre que la conexión se haga por cable. La interfaz de escritorio es clara, las ventanas suelen comportarse bien y el poder usar el móvil y la pantalla externa con apps distintas al mismo tiempo suma versatilidad al conjunto.

Como contrapartida, Motorola arrastra varias limitaciones. La más evidente es que no ofrece conexión inalámbrica al estilo DeX en muchos escenarios de escritorio clásico, algo que en Samsung sí se ha consolidado en los últimos años. Tampoco puede usarse su escritorio como una aplicación dentro de Windows exactamente en los mismos términos en todos los modelos, lo que recorta posibilidades a quienes quieran un control total desde el PC.

En el lado de Samsung, la lista de pros empieza por la gran variedad de formas de conexión: cableada, inalámbrica y, según el modelo, integración con Windows. Esa flexibilidad es clave para adaptar DeX a distintos contextos: presentaciones, trabajo en la oficina, teletrabajo, sesiones de juego o uso compartido del móvil en el salón. También se mantiene una buena respuesta en juegos y en escritura, sin retardos molestos con teclado o mando.

La parte negativa es que, a diferencia de Motorola, Samsung no suele incluir de serie el cable HDMI a USB-C necesario para usar DeX en monitor o televisor. Esto obliga al usuario a adquirir un accesorio adicional (o un dock completo) si quiere la conexión por cable. Y, como ocurre en Motorola, no todas las aplicaciones aceptan de buen grado el modo ventana, lo que puede dar lugar a comportamientos algo inconsistentes según la app que uses.

En cualquier caso, tanto Samsung DeX como el modo escritorio de Motorola ofrecen hoy una experiencia lo suficientemente pulida como para convertirse en herramientas de trabajo y entretenimiento muy serias para el usuario adecuado. No sustituyen aún a un PC completo para tareas exigentes o muy específicas, pero sí pueden cubrir la mayoría de usos cotidianos y ofrecer un “plan B” muy potente cuando estás fuera de casa o no quieres cargar con un portátil.

Mirando el conjunto de características, disponibilidad, formas de conexión y madurez del software, se aprecia que Samsung ha aprovechado mejor el tiempo para dar más opciones y un ecosistema DeX amplio, mientras que Motorola ha dado pasos importantes pero aún tiene que consolidar su estrategia de escritorio, especialmente en lo relativo al soporte por cable y a la evolución futura con las próximas versiones de Android.

Continúar leyendo...