Noticia Samsung y Qualcomm negocian la fabricación de chips de 2 nm con el precio como principal escollo

Fabricación de chips de 2 nm de Samsung y Qualcomm


Las negociaciones entre Samsung y Qualcomm para la fabricación de procesadores de 2 nm están lejos de cerrarse. Según la información procedente de la industria surcoreana, el principal escollo sigue siendo el precio, a pesar de que los problemas técnicos que habían frenado acuerdos anteriores parecen haberse reducido de forma notable. Ambas compañías mantienen conversaciones avanzadas, pero todavía no han conseguido alinear sus intereses comerciales.

El retraso en las negociaciones podría tener consecuencias directas en el calendario de producción. Si no se llega a un acuerdo pronto, los chips que se esperaban para 2026 podrían no estar listos a tiempo para los teléfonos que iban a utilizarlos. En ese escenario, las conversaciones se trasladarían a la siguiente generación de procesadores, lo que retrasaría la entrada de Samsung en el mercado de los 2 nm de Qualcomm hasta 2027.

Qualcomm pide una rebaja que Samsung no está dispuesta a conceder​


Qualcomm habría solicitado reducir el precio de fabricación que Samsung planteó inicialmente. La fundición surcoreana, sin embargo, no parece dispuesta a aceptar ese descuento. El volumen de encargos que maneja Qualcomm no sería lo suficientemente grande como para compensar unas condiciones económicas menos favorables. Además, Samsung ha adoptado en los últimos años una estrategia de precios más agresiva para atraer clientes y mantener sus fábricas ocupadas, pero ahora su situación ha cambiado.

La incorporación de compañías como Broadcom a su cartera de clientes le ha dado a Samsung mayor margen para revisar la rentabilidad de cada contrato. Ese nuevo equilibrio ha endurecido su postura en las negociaciones con Qualcomm, ya que ya no necesita aceptar cualquier oferta para llenar su capacidad de producción. El coste de las obleas es especialmente sensible en los nodos más avanzados, donde las inversiones en equipos de litografía y procesos de fabricación son elevadísimos. Cada cliente debe adaptar su diseño antes de producir, y si el volumen no es alto, los costes fijos se reparten entre menos unidades.

Para Qualcomm, la posibilidad de contar con una segunda fuente de suministro más allá de TSMC es un factor clave. Depender exclusivamente de TSMC para sus procesadores más avanzados implica un riesgo, y diversificar la producción podría darle mayor poder de negociación, disponibilidad adicional y cierta protección ante eventuales problemas en una sola fábrica. Sin embargo, la falta de acuerdo con Samsung deja esa alternativa en el aire.

El proceso de 2 nm ya no es un problema técnico​


La parte técnica parece haber mejorado considerablemente respecto a los intentos anteriores. Qualcomm utilizó las fundiciones de Samsung para sus procesadores de alta gama hasta 2021, pero tras problemas de rendimiento y producción, trasladó sus principales encargos a TSMC. Ahora, las fuentes consultadas indican que el proceso de 2 nm evaluado por Qualcomm ha alcanzado un grado de estabilidad suficiente. Samsung emplea transistores GAA en esta generación, con variantes como SF2 y SF2P, que también se asociarán a sus futuros chipsets Exynos.

Las valoraciones positivas sobre esos diseños han contribuido a demostrar el avance de la tecnología, pero superar una evaluación técnica no garantiza que el contrato resulte competitivo en términos de precio, consumo energético o fechas de entrega. El rendimiento de fabricación sigue siendo un factor decisivo: un porcentaje bajo de chips funcionales encarece cada unidad útil, mientras que un buen rendimiento permite repartir los costes entre más procesadores. Las cifras exactas obtenidas por Samsung en este proyecto no se han hecho públicas.

El calendario podría empujar el acuerdo hasta 2027​


Los procesadores para smartphones necesitan entrar en producción con suficiente antelación para completar el encapsulado, las pruebas y la integración en los dispositivos finales. Una negociación prolongada puede dejar sin margen el calendario inicial, y fuentes del sector contemplan que la fabricación se aplace hasta 2027 o incluso que se pase directamente a una generación futura. Según las informaciones, TSMC ya habría recibido el encargo inicial, por lo que Samsung podría participar únicamente como segunda fundición si finalmente se cierra un acuerdo.

Esa fórmula exigiría que el diseño estuviera preparado para ambos procesos, algo que no es trivial. Dos fábricas con nodos de 2 nm no comparten automáticamente las mismas bibliotecas ni reglas físicas, por lo que Qualcomm tendría que validar cada versión por separado. Ese trabajo de ingeniería añade tiempo y costes al proyecto, lo que refuerza la idea de que el precio y el volumen son ahora los principales obstáculos, y no la viabilidad técnica.

Tanto Samsung como Qualcomm han evitado hacer declaraciones públicas sobre estas negociaciones. Lo que se sabe es que el diálogo continúa, pero sin una firma en el contrato ni una identificación oficial del procesador que se fabricaría. La historia reciente entre ambas compañías tampoco juega a favor de un acuerdo rápido: Qualcomm ya se distanció de Samsung después de 2021, y la confianza necesita tiempo para reconstruirse.

Con todo, el mercado de semiconductores está pendiente de este posible pacto. Si Qualcomm finalmente confirma a Samsung como segunda fuente para sus chips de 2 nm, supondría un espaldarazo para la fundición surcoreana y diversificaría la estrategia del fabricante estadounidense. Pero mientras el precio no se ajuste, el futuro inmediato de esta colaboración sigue en el aire.

Continúar leyendo...