Después de casi tres años de espera, Netflix por fin lanzó hace pocos días la segunda temporada del live-action de One Piece. He de decir que, como fan de la obra original, la primera temporada, aunque con sus peros, me sorprendió y me gustó bastante. Pero esta segunda temporada era diferente.
En la primera me dio la sensación de que faltaba un punto muy importante de dramatismo, y sabía que ese momento iba a llegar sí o sí en la segunda temporada con el pasado de Chopper. Mi principal miedo era que no me transmitiera la misma emoción que el manga y el anime, donde siempre acababa llorando desconsolado. Por suerte, me han vuelto a dejar sin agua en el cuerpo de tanta lágrima que he derramado.
Tenía ese pensamiento constante cuando llegaron a la isla: que tal vez no iban a ser capaces de transmitir lo mismo que sentí con la obra original, que quizá el live-action no podía replicar esos sentimientos. Pero cuando la doctora Kureha empezó a contar la historia, comenzó a formarse en mí un nudo en el estómago que poco a poco terminó liberándose en forma de lagrimones.
He visto la serie en castellano (lo siento para los eruditos de la versión original), y no paraba de emocionarme cada vez que escuchaba a Chopper. La actriz de voz detrás del personaje lo ha bordado, y su impacto en los últimos episodios es enorme. Pero si hay alguien cuyo trabajo quiero aplaudir especialmente es el de Mark Harelik.
El actor que interpreta a Hiruluk tenía una misión complicada: trabajar prácticamente todo el tiempo con un personaje creado por ordenador y transmitir su sueño de curar el mundo con una medicina milagrosa a un animal que ni siquiera está ahí. Y lo bordó. Desde su primera aparición hasta su despedida, fue absolutamente uno con el personaje.
Fue justo cuando terminó su historia, con las lágrimas cayendo por mis mejillas, cuando me di cuenta de que el live-action había conseguido transmitirme exactamente lo mismo que la obra original. Pero además entendí mejor qué pretende esta adaptación. Oda no busca una fidelidad absoluta, aunque intenta respetar mucho el material original, sino capturar la esencia de los personajes y del mundo de One Piece.
Una segunda temporada brutalmente buena
Iñaki Godoy, por ejemplo, puede parecer que sobreactúa a veces. Es extravagante e incluso puede resultar molesto para algunos espectadores. Pero lo cierto es que Luffy es exactamente así: un niño encerrado en el cuerpo de alguien de 17 años, tan inocente como impulsivo, capaz de creerse cualquier cosa que le digan.
También quiero destacar a Zoro, que para mí ha sido el gran MVP de esta temporada. Ha sido mi personaje favorito junto a Smoker, otro auténtico personajazo al que le han dado bastante más tiempo en pantalla y que se ha adueñado de cada escena en la que aparece. Además, su fruta del diablo funciona sorprendentemente bien en el formato live-action.
En Vida Extra
Los puzles han muerto en Resident Evil Requiem para que Capcom diese a luz uno de sus mejores mapas
Donde creo que la serie no ha estado tan acertada es en algunos efectos de las peleas. A ciertos golpes les falta impacto visual. Entiendo que intenten hacerlo más realista con efectos prácticos, pero ver a Zoro lanzarse con sus tres katanas de un lado de la habitación a otro haciendo volar enemigos por los aires habría sido increíble.
Pero adaptar una obra como One Piece es tremendamente difícil. Entiendo a la gente que piensa que algunos diseños o vestuarios parecen sacados de un proyecto fan por lo exagerados que son. Sin embargo, yo he entrado completamente en la propuesta. He entendido cómo funciona este mundo, cuáles son sus límites y hasta dónde puede llegar sin volverse ridículo. Y creo que esa ha sido la clave para conquistar al público.
Mientras que en la primera temporada parecía que aún estaban buscando el tono adecuado, en esta segunda parece que ya lo han encontrado. La historia y el mundo se sienten mucho más naturales dentro de la locura que es el universo creado por Oda. Así que ahora solo queda una cosa: esperar a ver cuál será el futuro de estos piratas en el live-action de Netflix. No sé vosotros, pero yo estoy dentrísimo.
En VidaExtra | El Haki en One Piece: la voluntad convertida en poder. Una guía esencial para navegantes primerizos en el Grand Line
En VidaExtra | Ignoré esto de One Piece hace bastante tiempo y ahora que no está lo echo mucho de menos
-
La noticia Sé que el live-action de One Piece es bueno cuando he llorado lo mismo o más con una de mis escenas favoritas de la serie fue publicada originalmente en Vida Extra por Iván González .
Continúar leyendo...