En cuanto arranque septiembre vamos a asistir a un auténtico aluvión de lanzamientos de videojuegos que no pararán de llegar todas las semanas hasta principios de octubre. Uno de los títulos que llegará a las tiendas en este periodo de tiempo será Onimusha: Way of the Sword, otro de los juegazos más destacados que Capcom tiene entre manos en este 2026 que está siendo inolvidable para la compañía.
Recientemente, he tenido la oportunidad de jugar durante tres horas a este trepidante juego de acción con toques de soulslike por los picos de dificultad que alcanza en determinados momentos. Probablemente, a aquellos que hayan probado la demo que se publicó hace unas semanas les chocará esta afirmación, ya que una de las mayores críticas que floreció por todas partes es que a los usuarios les resultó extremadamente fácil, dando la impresión de que iba a ser un paseo y generando un temor de que la versión final fuera a ser igual.
Capcom ya se apresuró para indicar que en absoluto iba a ser así porque Miyamoto Musashi, el protagonista de esta aventura, estaba demasiado fortalecido en esa versión de prueba en cuestión. Desde luego, tras haber podido probar este nuevo adelanto, no puedo estar más de acuerdo porque lo que he sufrido en algunos momentos me ha generado unos momentos de frustración y desesperación monumentales
La parte a la que tuve acceso tenía lugar en un punto avanzado, pero no me dio la impresión de que el protagonista fuera una picadura de carne en absoluto. Toda la trama transcurre en Kioto, durante el periodo edo, en un momento en el que unas nubes maléficas de miasma han infectado la zona y de ahí han surgido los Genma, unos engendros procedentes del inframundo a los que hay que aniquilar a toda costa en esta historia de fantasía oscura.
El sistema de combate es fantástico al tener diferentes maneras de ponerte a repartir tajos y también existe la posibilidad de atacar a distancia gracias a un arco con flechas infinitas. Si bien este último viene muy bien para acabar con las criaturas situadas en lugares inaccesibles o para dañarlos a lo lejos, la katana sigue siendo el arma principal a la hora de luchar contra cualquier ser que vaya surgiendo por el camino.
Por lo general, los enemigos comunes no me resultaron demasiado complicados y con dominar adecuadamente los golpes y las habilidades de Musashi resulta relativamente sencillo abrirse paso por los escenarios. En cambio, el momento de la verdad llegó al encontrarme cara a cara contra los diferentes jefes finales. Cada uno de ellos dispone de una estrategia muy concreta para vencerlos y sus puntos débiles, lo que no quita que debes permanecer muy concentrado en todo momento y tener unos reflejos excelentes para pulsar ciertos botones en el momento adecuado.
Ya no solo para atacar y esquivar, sino también para bloquear los golpes o contrarrestarlos. Naturalmente, no puedes pasarte todo el rato protegiéndote de la tunda de palos que te darán, porque la resistencia de Musashi irá mermando poco a poco y en ese momento te puedes quedar completamente vendido ante un ataque letal. Al menos, con los enemigos sucede exactamente lo mismo, así que es conveniente no dejarles que se recuperen para eliminar su barra de energía y así poder dar rienda suelta a un ataque definitivo que se vuelve de los más imprescindibles para salir adelante en estos desafiantes encuentros.
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De los tres jefes finales contra los que me tuve que enfrentar, no voy a esconder que los dos últimos fueron tan extremadamente poderosos que me obligaron a tomar una decisión que no quería después de haber muerto decenas de veces contra ellos. Teniendo un tiempo límite para jugar, tampoco podía estar eternamente mordiendo el polvo, aunque admito que mi paciencia tampoco me lo permitió y al final, aunque no era lo que deseaba, tuve que sucumbir a escoger un nivel de dificultad más bajo (y no fui el único).
En este caso, no es que el protagonista se vuelva invencible o cause más daño de lo normal. En su lugar, el juego te muestra qué botones debes pulsar en el momento adecuado para atacar, esquivar o bloquear, pero eso tampoco quiere decir que sea coser y cantar, porque a veces debes de reaccionar demasiado rápido y los jefes finales no están dispuestos a darte un solo segundo de respiro, por lo que también resultaron unos huesos muy duros de roer.
Aun así, sí que se notaba que era algo más sencillo y me pareció una buena forma de apreciar que una gran habilidad a los mandos es indispensable para respirar aliviado por salir airoso de estas encarnizadas batallas. En cualquier caso, los enfrentamientos me parecieron brutales por la intensidad que desprenden desde el primer segundo, dado que cada uno de los jefes finales dispone de multitud de patrones que debes aprenderte al dedillo.
Con los enemigos comunes no es tan necesario, pero sí con los subjefes, que también tienen su miga. Por lo demás, a nivel de ambientación hay que reconocer que es una pasada con un apartado artístico formidable y un rendimiento que tampoco se queda atrás, porque hay que agradecer que la imagen se mueva a 60 fps constantes en este tipo de juegos en los que la acción es tan frenética y no puedes apartar la vista en ningún momento
A pesar de haber sufrido de lo lindo en momentos muy puntuales, la parte que he podido disfrutar de Onimusha: Way of the Sword me ha dado la impresión de que se avecina otro juegazo de lo más prometedor al que prestarle atención. La misión de Capcom era lograr algo que no fuera coser y cantar y en ese terreno ha hecho los deberes, pero ahora queda ver si todo lo que queda de aventura mantiene ese nivel de calidad tan elevado que me ha demostrado hasta ahora. A partir del 4 de septiembre lo averiguaremos cuando llegue a PS5, Xbox Series, Nintendo Switch 2 y PC.
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La noticia Si pensabas que Onimusha: Way of the Sword sería un juego para niños por su dificultad, ve preparándote para sudar la gota gorda fue publicada originalmente en Vida Extra por Sergio Cejas (Beld) .
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