Noticia Solucionar el retardo del sensor de huellas bajo la pantalla en Android

Solucionar el retardo del sensor de huellas bajo la pantalla en Android


Que el lector de huellas bajo la pantalla tarde varios intentos en reconocer tu dedo o vaya con un retardo desesperante es uno de esos fallos que te amargan el uso diario del móvil. Bloqueos que no se quitan, toques que no registran, tener que acabar metiendo el PIN… y todo con un sistema que se supone rápido y cómodo.

La buena noticia es que en la mayoría de casos no se trata de una avería grave, sino de una mezcla de pequeños factores físicos (pantalla, funda, dedos, temperatura) y de software (configuración, apps, bugs de Android) que puedes revisar tú mismo paso a paso. A continuación vas a encontrar una guía muy completa para detectar de dónde viene el problema y qué hacer para que el sensor bajo la pantalla vuelva a ir fino.

Cómo funciona el sensor de huellas bajo la pantalla​


Antes de ponerse a tocar ajustes como loco viene bien entender qué tipo de lector llevas en tu móvil, porque no funciona igual un sensor óptico que uno ultrasónico y eso cambia tanto los fallos típicos como las soluciones.

En la mayoría de móviles Android de gama media y buena parte de la gama alta se usa un lector óptico integrado bajo el panel. Básicamente, es una pequeña cámara situada en una zona concreta de la pantalla (normalmente, cerca del borde inferior) que toma una “foto” de tu huella cada vez que apoyas el dedo y la compara con las imágenes que se guardaron cuando la registraste.

Para poder capturar bien esos detalles, el área del sensor se ilumina con fuerza en el momento del escaneo. Esa luz atraviesa el cristal (y el protector, si lo hay), rebota en tu dedo y vuelve al sensor. Esta solución es relativamente económica, pero tiene tres pegas claras: superficie de detección pequeña, algo menos de velocidad y algo menos de seguridad que otros sistemas biométricos más avanzados.

En la gama alta más top empiezan a verse cada vez más los sensores ultrasónicos bajo la pantalla. Aquí ya no hay una cámara haciendo fotos, sino un sistema que emite ultrasonidos y mide cómo rebotan en los relieves de tu huella. Esos impulsos se recogen con un diminuto micrófono y se comparan con el patrón almacenado.

Este tipo de lector suele ser más rápido, más seguro y menos quisquilloso con la suciedad o la iluminación ambiente. Además, permite áreas de desbloqueo más amplias e incluso, en algunos modelos, el reconocimiento multihuella. Fabricantes como Samsung (por ejemplo, los Galaxy S21) o Vivo han apostado fuerte por esta tecnología en sus modelos de gama alta.

Entender todo esto es clave porque un sensor óptico es mucho más sensible a la limpieza del cristal, al protector de pantalla y a la luz, mientras que el ultrasónico suele fallar menos por esos motivos, pero puede ser más estricto a la hora de permitir registros duplicados de la misma huella.

Primer filtro: ¿es culpa de la pantalla o del hardware?​


Lo primero que conviene hacer cuando el lector falla, va con retardo o no detecta el dedo es descartar un problema físico de la pantalla o del propio módulo de huellas. Si la zona táctil está dañada, todo lo que toques de software dará igual.

En dispositivos Android tienes una herramienta muy útil: las Opciones de desarrollador con la función de “Ubicación del puntero”. Activándola verás líneas y trazos por la pantalla que indican qué zonas responden al toque.

Los pasos generales son muy sencillos, aunque el nombre de los menús cambia un poco según la capa de personalización:

  • Entra en Ajustes del teléfono.
  • Accede a Acerca del teléfono o un menú similar.
  • Pulsa siete veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta activar las opciones de desarrollador.
  • Vuelve atrás, entra en Sistema > Opciones de desarrollador.
  • Busca la función “Ubicación del puntero” y activa su interruptor.

En cuanto toques la pantalla, verás líneas horizontales y verticales que siguen tu dedo y marcan con bastante precisión qué puntos del panel responden. Desliza por toda la zona donde se sitúa el lector de huellas y comprueba si hay “saltos” o interrupciones en esa franja concreta.

Si justo en el área del sensor detectas cortes en los trazos, zonas ciegas o comportamientos extraños, es muy probable que parte del panel táctil esté dañada o que el propio módulo de huellas tenga un problema físico. En ese caso, la solución real pasará casi seguro por un cambio de pantalla o una reparación de hardware en servicio técnico.

Protector de pantalla y funda: dos sospechosos habituales​


Cuando el test táctil no revela nada raro, el siguiente paso lógico es mirar qué hay entre tu dedo y el sensor: protector, funda, suciedad… En lectores bajo la pantalla, cualquier extra que pongas encima puede jugar en tu contra.

En los sensores ópticos, si el cristal está cubierto por un protector demasiado grueso, con microgrietas o de mala calidad, la luz que emite el panel no atraviesa bien esa capa y el lector no es capaz de “ver” tu huella en condiciones.

Para comprobar si ese es el origen del problema, retira temporalmente el protector de pantalla y prueba varias veces a desbloquear con la huella. Si de repente el lector va mucho más rápido y ya no hay retardo, está claro: ese protector no es compatible con tu móvil.

En dispositivos como los Google Pixel con sensor bajo la pantalla, el propio fabricante recomienda usar protectores certificados (por ejemplo, con sello Made for Google), porque otros modelos pueden afectar tanto a la precisión como a la seguridad del escáner. Si cambias de protector, es muy recomendable borrar todas las huellas registradas y volver a escanearlas con el nuevo cristal ya puesto.

No te olvides de la funda. Algunas carcasas con bordes muy altos o mal diseñados empujan el cristal, deforman ligeramente el panel o interfieren en el gesto de apoyar el dedo. Haz la misma prueba: usa el móvil sin funda durante un rato y observa si el comportamiento del sensor mejora.

Factores físicos: dedos, limpieza y temperatura​


Solucionar el retardo del sensor de huellas bajo la pantalla en Android


En muchos casos el problema no está en el móvil, sino en el propio usuario. La piel de los dedos cambia más de lo que pensamos a lo largo del día, y eso afecta tanto a sensores ópticos como ultrasónicos.

Una causa muy típica de fallo es que el dedo esté húmedo, sudado, aceitoso o lleno de partículas (harina, tierra, cremas, polvo fino…). El lector necesita ver o “sentir” con precisión los surcos de la huella y cualquier capa extra puede distorsionar ese patrón.

Solución básica pero efectiva: lava las manos con agua y jabón, sécalas muy bien y vuelve a probar. Si sueles tener las manos sudorosas, acostúmbrate a limpiarte el dedo rápidamente en la ropa o en un pañuelo antes de desbloquear.

Del mismo modo, el propio sensor se ensucia con el uso diario. Huella tras huella, se va acumulando grasa, polvo y pequeños restos sobre el cristal, justo encima del lector. Pocas cosas mejoran tanto el rendimiento como una buena limpieza.

Para limpiar la zona del sensor, lo ideal es usar un paño de microfibra ligeramente humedecido o un bastoncillo con una gota de alcohol isopropílico (no lo empapes, con muy poco es suficiente). Repasa bien el área donde aparece el icono de la huella en pantalla, deja que se seque unos segundos y prueba de nuevo.

La temperatura también influye. Un frío intenso reseca la piel y puede generar microgrietas que rompen el patrón; el calor extremo y el sudor crean una película que actúa como filtro. Eso lo notarás mucho cuando sales a la calle un día helador o cuando dejas el móvil al sol en una terraza.

En esas situaciones, intenta no desbloquear justo al salir de un sitio con climatización muy distinta. Espera medio minuto, frota suavemente el dedo contra la palma para que recupere temperatura y elasticidad y, si el móvil está recalentado, apágalo un minuto y quítale la funda para que baje a una temperatura normal. Muchos sensores funcionan mejor entre unos 15 ºC y 35 ºC.

Reajusta la huella: registrar de nuevo (y varias veces) el mismo dedo​


Uno de los trucos más eficaces para acelerar el desbloqueo y reducir fallos, sobre todo en móviles de gama media, es volver a registrar la huella y hacerlo varias veces con el mismo dedo, aprovechando todos los slots disponibles.

La lógica es sencilla: cada registro almacena una “versión” ligeramente distinta de tu yema. Si guardas tres o cuatro patrones del mismo dedo, el sistema tiene más margen de identificación y suele fallar menos cuando cambias un poco la postura o apoyas solo media huella.

La mayoría de móviles Android permiten registrar hasta cinco huellas distintas. Una configuración muy práctica es dedicar tres registros al pulgar de tu mano principal y los otros dos al pulgar de la otra mano, para poder desbloquear con ambas.

El proceso general para eliminar y añadir huellas es muy similar en casi todas las capas:

  • Abre Ajustes.
  • Entra en Seguridad o Seguridad y privacidad.
  • Accede a Desbloqueo con huella digital (o apartado equivalente).
  • Borra las huellas antiguas que estén dando problemas.
  • Pulsa en Añadir huella digital y sigue las indicaciones en pantalla.

Cuando estés registrando el dedo, no lo apoyes siempre de la misma forma. Gira ligeramente la yema, marca bien los bordes y la punta, simula incluso la postura con la que sueles coger el móvil normalmente. Así tendrás una huella mucho más completa.

Ten en cuenta que algunos sensores ultrasónicos de gama alta no permiten registrar dos veces la misma huella (si detectan que ya existe, dan error). En esos casos, la mejor opción es eliminar el registro y hacerlo de cero con calma. Otros, como determinados modelos de Samsung, sí aceptan varias entradas del mismo dedo y se aprovechan muy bien de este truco.

Actualizaciones, reinicios y modo seguro: afinando el software​


Si a nivel físico todo parece correcto y has reconfigurado la huella sin éxito, toca mirar al software. Un simple bug del sistema, una actualización mal instalada o una app conflictiva pueden provocar retardos y fallos de lectura.

Lo más rápido y menos invasivo es reiniciar el teléfono. Parece la típica recomendación de manual, pero tiene sentido: se vacía la caché de procesos, se reinician servicios internos y se cierran apps que se han quedado colgadas, incluido todo lo relacionado con la biometría.

En la mayoría de móviles basta con:

  • Mantener pulsado el botón de encendido unos segundos.
  • Tocar en Apagar o Reiniciar.
  • Si apagas completamente, espera 20-30 segundos antes de volver a encender, para que todo el hardware quede bien descargado.

Si el problema empezó justo tras una gran actualización (por ejemplo, al pasar a Android 14 en un Pixel) y notas que en Always On Display el primer toque nunca se reconoce y solo funciona el segundo, es muy probable que estés delante de un fallo de software concreto de esa versión. En esos casos, lo mejor es:

  • Instalar todas las actualizaciones de Android y parches de seguridad pendientes.
  • Revisar si hay actualizaciones de apps del sistema relacionadas con seguridad o pantalla.

Para comprobar si tu móvil tiene un firmware nuevo disponible:

  • Ve a Ajustes > Sistema.
  • Entra en Actualización del sistema o Actualizaciones.
  • Toca en Buscar actualizaciones y, si hay alguna, descárgala e instálala.

Otro paso muy útil es probar el modo seguro. Este reinicio especial desactiva todas las aplicaciones que tú has instalado y deja solo las de sistema, de modo que puedes ver si algún software de terceros está interfiriendo con el lector.

La ruta varía según el fabricante, pero suele ser algo como:

  • Mantén pulsado el botón de encendido hasta ver el menú de apagado.
  • Pulsa de forma prolongada sobre “Reiniciar” o “Apagar” hasta que aparezca el mensaje de reinicio en modo seguro.
  • Confirma y espera a que el teléfono arranque.

Verás una marca de “Modo seguro” en alguna esquina de la pantalla. Ahora prueba el sensor de huellas varias veces. Si en este modo el lector funciona perfecto y el retardo desaparece, está claro que el origen es alguna app (posiblemente de seguridad, de optimización o alguna herramienta que toque la pantalla de bloqueo).

En ese caso, sal del modo seguro simplemente reiniciando el teléfono normalmente y desinstala las aplicaciones que hayas instalado justo antes de que empezara el problema, probando entre medias el lector hasta localizar a la culpable.

Restablecer el móvil y otras medidas drásticas​


Cuando ya has limpiado, quitado fundas y protectores, probado en modo seguro, actualizado y reconfigurado todo… y el lector sigue sin ir como debería, queda la opción de restablecer el dispositivo. Es una medida radical, pero muy efectiva cuando el fallo viene de una actualización corrupta, un malware o un conflicto de configuración profundo.

Un restablecimiento de fábrica devuelve el teléfono al estado en que salió de la caja: se eliminan apps, ajustes, datos, cuentas, preferencias y posibles residuos de software. Lo bueno es que también suele barrer de golpe errores persistentes que no se arreglan de otra manera.

Eso sí, antes de lanzarte a ello haz siempre una copia de seguridad completa de tus fotos, chats, documentos y cualquier dato importante. Puedes usar la copia de Google, un servicio en la nube de tu elección o una copia local en un PC.

Los pasos genéricos para restablecer son:

  • Abre Ajustes.
  • Entra en Sistema o Configuración adicional.
  • Toca en Opciones de restablecimiento o Copia de seguridad y restablecer.
  • Selecciona Restablecer todos los datos o Volver a estado de fábrica.
  • Confirma en Borrar todos los datos y espera a que el proceso termine.

Al encender de nuevo, configura el teléfono como si fuera nuevo y, cuando llegues al apartado de seguridad, registra tus huellas desde cero, con el protector definitivo ya instalado. Durante unos días, antes de restaurar todas tus apps, comprueba si el sensor responde bien; así sabrás si el problema estaba en el software previo.

Consejos específicos para móviles Pixel y otros modelos​


Solucionar el retardo del sensor de huellas bajo la pantalla en Android


En los Google Pixel con lector bajo la pantalla (Pixel 6 en adelante) hay una serie de recomendaciones oficiales que merece la pena seguir al pie de la letra para minimizar el retardo y los errores de lectura.

Entre las sugerencias más importantes están:

  • Tener siempre la última versión de Android y parches de seguridad instalada.
  • Apoyar el dedo con firmeza sobre el sensor y mantenerlo hasta que el móvil se desbloquee, en lugar de hacer un toque rápido.
  • Asegurarte de usar el mismo dedo que registraste y no uno diferente “por costumbre”. Se pueden añadir hasta cuatro huellas.
  • Hidratar un poco los dedos si están muy resecos y volver a probar.
  • Eliminar y volver a registrar la huella si persisten los problemas.

Si utilizas protector de pantalla en un Pixel, Google deja claro que solo garantiza el funcionamiento óptimo con modelos certificados Made for Google. Con otros protectores, la lectura puede volverse más lenta o menos fiable.

Cuando cambias de protector o colocas uno nuevo después de registrar la huella, lo ideal es:

  1. Ir a Ajustes > Seguridad y privacidad > Desbloqueo del dispositivo.
  2. Entrar en Desbloqueo facial y con huella digital.
  3. Eliminar las huellas existentes.
  4. Añadir la huella digital de nuevo, siguiendo las indicaciones.

En el caso del Pixel Fold, que monta el sensor en el botón lateral, las recomendaciones cambian ligeramente: mantener limpio el botón de encendido (se puede pasar una toallita con alcohol), volver a registrar la huella capturando bien centro, bordes y punta y revisar el ajuste de “Tocar para desbloquear en cualquier momento”, que controla si basta con tocar o hace falta pulsar.

Además, muchos Pixel permiten ajustar que el área del sensor se muestre incluso cuando la pantalla está inactiva, mediante opciones como “Mostrar siempre información y hora”, “Tocar para consultar el teléfono” o “Levantar el teléfono para consultarlo”. Activarlas facilita encontrar el punto exacto del lector sin mirar demasiado.

Cuándo ir al servicio técnico​


Aunque la mayoría de problemas de retardo, imprecisión o fallos puntuales se pueden resolver en casa, hay casos en los que lo razonable es dejar el móvil en manos de un profesional.

Deberías plantearte acudir a un servicio técnico cuando:

  • El test táctil muestra zonas muertas exactamente donde está el sensor.
  • El lector no responde nunca, ni siquiera tras un restablecimiento de fábrica.
  • El fallo empezó justo después de un golpe fuerte, caída o contacto con líquidos.
  • Notas que el módulo de huellas se mueve, hace “clic” raro o está físicamente dañado.

En esos escenarios, lo más probable es que exista un problema de hardware (pantalla, flex del sensor, módulo interno…) y seguir probando soluciones de software solo hará que pierdas tiempo.

Si el fallo ha aparecido sin golpes, sin caídas y de forma repentina, merece la pena comprobar primero si el móvil sigue en garantía. Cuando el lector de huellas deja de funcionar sin que hayas hecho un mal uso evidente, muchas marcas cubren la reparación o sustitución sin coste para ti.

En caso contrario, pide un presupuesto detallado de la reparación (especialmente si implica cambiar la pantalla completa) y valora si compensa frente al precio de un móvil nuevo. En modelos de gama media-alta suele merecer la pena arreglarlo, pero en gamas muy básicas el coste puede acercarse demasiado al de un terminal nuevo.

Como ves, casi todos los problemas de retardo y fallos del sensor de huellas bajo la pantalla se pueden atacar paso a paso: primero descartando errores de la propia pantalla, luego revisando protector y funda, limpiando bien dedos y panel, reajustando la huella (incluso varias veces con el mismo dedo), manteniendo el sistema actualizado, tirando de modo seguro y, en última instancia, restableciendo el móvil o acudiendo al servicio técnico si huele claramente a avería física.

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