Noticia Tutorial de Google Maps: cómo planificar rutas complejas con paradas

Tutorial de Google Maps cómo planificar rutas complejas con paradas


Si usas Google Maps a diario para ir del punto A al punto B, tarde o temprano te acabarás preguntando cómo demonios organizar una ruta con un montón de paradas sin volverte loco. Planificar rutas complejas con paradas en Google Maps es posible, pero tiene más truco de lo que parece, sobre todo cuando pasas de las típicas 3 o 4 direcciones para hacer recados y te metes en terreno profesional: repartos, visitas comerciales, rutas de servicio técnico, viajes largos por carretera con muchas paradas, etc.

En esta guía completa vas a ver cómo crear rutas con múltiples paradas en Google Maps paso a paso, qué limitaciones tiene, cómo exprimir al máximo sus funciones y cuándo compensa dar el salto a herramientas especializadas de optimización de rutas. Verás tanto el uso básico (móvil y ordenador) como trucos avanzados, alternativas como My Maps y el papel de software profesional tipo SimpliRoute, Routerra, Routal o Routific cuando necesitas ir mucho más allá de las 10 paradas.

Qué ofrece realmente Google Maps para planificar rutas con paradas​


Antes de complicarnos la vida, conviene tener claro qué hace bien Google Maps y en qué escenario encaja de maravilla. Es una herramienta de navegación espectacular para el día a día: gratuita, sencilla, disponible en casi cualquier móvil y con una base de datos de lugares gigantesca.

Su punto fuerte es la navegación entre dos puntos con información de tráfico en tiempo real. Introduces origen y destino, eliges si vas en coche, andando, en bici o en transporte público, y la app te dibuja la ruta más rápida, con alternativas si hay atascos, accidentes o cortes de carretera.

Además, permite añadir paradas intermedias en la ruta. Aquí está la clave para organizar recorridos algo más complejos: pasar por la gasolinera, recoger a alguien, parar en un restaurante, visitar varios clientes en un mismo circuito, etc. Para uso personal, con menos de 10 paradas, cumple más que de sobra.

Donde se queda corta es cuando entras en terreno profesional o muy exigente: muchas direcciones, varios conductores, horarios que respetar, prioridades, restricciones de vehículo…. En esos casos, Google Maps deja de ser el héroe y pasa a ser solamente el navegador que sigue las instrucciones de una herramienta más potente.

Cómo crear rutas en Google Maps con varias paradas​


Vamos a ver ahora cómo puedes montar una ruta con múltiples paradas en Google Maps, tanto en el ordenador como en el móvil. El proceso es muy parecido en ambas plataformas, aunque desde un PC siempre tendrás más visibilidad del mapa y es más cómodo para mover paradas sin liarla.

Paso 1: acceder a Google Maps y elegir origen y destino​


En ordenador, abre tu navegador y entra en maps.google.com. En el móvil, simplemente abre la app de Google Maps, mejor si está actualizada a la última versión para no perderte funciones recientes como avisos de clima, radares o incidencias con taxis.

Lo primero es establecer el punto de partida y el destino principal. Puedes hacerlo de varias maneras, tanto en escritorio como en móvil:

  • Búsqueda manual: escribe la dirección, el nombre del lugar o del negocio en la barra de búsqueda y selecciona el resultado correcto.
  • Usar tu ubicación: pulsa el icono de localización para que el punto de partida sea donde estás ahora mismo.
  • Elegir un sitio guardado: casa, trabajo u otra ubicación que tengas almacenada en tu cuenta de Google Maps.

En la vista de mapa, puedes también hacer clic o pulsar directamente sobre un punto (por ejemplo, en una ciudad o un comercio) y usar el botón de «Cómo llegar» o el icono de las flechas para iniciar la ruta hacia allí.

Paso 2: añadir varias paradas desde el ordenador​


Una vez tienes tu origen y destino, toca insertar tantas paradas intermedias como necesites, hasta el límite de Google Maps. Desde la versión web, el flujo típico es el siguiente:

  1. Crea la ruta básica: con origen y un destino final, pulsa en «Cómo llegar» si aún no estás en el modo itinerario.
  2. Haz clic en «Añadir destino» o en el símbolo «+» que aparece debajo de las direcciones actuales.
  3. Introduce la nueva parada escribiendo la dirección, el nombre del sitio o haciendo clic en el punto del mapa que quieres visitar.
  4. Repite el proceso para ir agregando más paradas una a una, siempre que el total (origen + paradas + destino final) no supere las 10 ubicaciones.

Cada nuevo sitio se añade en la lista de la columna izquierda. Puedes arrastrar los puntos para reordenarlos y verás que el trazado de la ruta cambia en tiempo real sobre el mapa, reajustando tiempos y trayectos.

Paso 3: añadir paradas desde la app móvil (iOS y Android)​


En el móvil el concepto es el mismo, pero los botones están en otros sitios. Google Maps para iOS y Android permite crear rutas con paradas siguiendo prácticamente los mismos pasos en ambos sistemas, aunque algunos nombres cambian ligeramente.

Hay dos formas principales de introducir paradas:

1) Desde los ajustes de la ruta (antes de iniciar la navegación)

  1. Escribe la dirección de destino en la barra de búsqueda y toca «Cómo llegar».
  2. Selecciona tu punto de partida (por defecto será tu ubicación actual).
  3. Pulsa en el icono de los tres puntos en la esquina superior derecha.
  4. Elige «Añadir parada» o «Editar paradas», según la versión.
  5. Ve incorporando las paradas una a una y confirma con «Listo» cuando tengas todo.
  6. Por último, pulsa «Iniciar» para comenzar la navegación entre todas las paradas.

2) Desde la lupa, mientras ya vas en marcha

Esta opción es muy útil cuando te acuerdas tarde de que tienes que parar en una gasolinera, un súper o cualquier sitio improvisado:

  1. Lanza la ruta normal: destino → «Cómo llegar» → «Iniciar».
  2. Cuando la navegación esté activa, pulsa en la lupa de búsqueda que aparece en la parte superior.
  3. Selecciona uno de los iconos rápidos (Gasolineras, Supermercados, Restaurantes, Cafeterías…) o usa directamente la opción «Buscar».
  4. Elige el lugar que te interese de la lista de resultados cercanos.
  5. Google Maps lo añadirá como nueva parada en tu ruta actual, marcándolo con letras tipo B, C, etc., e indicando cuánto tiempo extra sumas al viaje.

De nuevo, si quieres seguir sumando paradas, solo tienes que repetir el proceso con la lupa. Es algo muy práctico cuando improvisas sobre la marcha sin necesidad de rehacer todo el itinerario.

Paso 4: elegir modo de transporte y revisar la ruta​


Antes de salir, comprueba que has seleccionado el icono del modo de transporte correcto (coche, transporte público, bici o a pie). Esta elección cambia tanto el tiempo estimado como las posibles rutas alternativas.

Después, tómate un minuto para revisar toda la secuencia de paradas. En la columna (ordenador) o en la ficha de ruta (móvil) puedes ver la lista completa y asegurarte de que no falta ninguna dirección ni te has dejado el destino final en medio del recorrido.

Si algo no te cuadra, arrastra las paradas a una posición más lógica (por ejemplo, seguir un recorrido «en línea» y no hacer zigzags constantes). Aunque es un ajuste manual, puede recortar bastante tiempo y kilómetros en rutas con muchas paradas.

Paso 5: iniciar la navegación y ajustar sobre la marcha​


Una vez todo está en su sitio, ya solo queda pulsar el botón de «Iniciar» o «Iniciar navegación» y dejar que Google Maps te guíe de parada en parada. La app te irá indicando giros, salidas y tiempos estimados para cada tramo, con avisos en voz y en pantalla.

Si en medio del recorrido surge un imprevisto (una visita cancelada, un cliente que no está, una nueva parada urgente), puedes modificar la ruta en tiempo real: añadir un destino extra, omitir una parada, o simplemente volver a pulsar en la siguiente parada de la lista para continuar desde allí.

Cómo compartir rutas complejas de Google Maps​


cómo planificar rutas complejas con paradas en Google Maps


Casi siempre que planificas una ruta compleja, la quieres compartir con otra persona o con tu «yo» del móvil para navegarla después. Aquí Google Maps también ofrece varias opciones, tanto en web como en app.

En ordenador, con la ruta ya configurada:

  • Haz clic en el botón de Menú (las tres rayas verticales) en la esquina superior izquierda.
  • Elige la opción «Compartir o insertar en el mapa».
  • En la ventana que se abre, ve a la pestaña «Enviar un enlace».
  • Pulsa en «Copiar enlace» para obtener la URL completa de tu ruta.
  • Podrás enviarla por correo, WhatsApp, SMS, Slack, etc., a quien quieras.

Esta forma de compartir es muy práctica porque la URL queda guardada y reutilizable, y no dependes de que el botón «Enviar al teléfono» funcione (que a veces falla, sobre todo en algunos iPhone).

En el móvil, el proceso es aún más directo. Con la ruta abierta:

  • Pulsa el icono de los tres puntos en la parte superior.
  • Toca sobre «Compartir indicaciones».
  • Se abrirá el menú nativo de compartir de tu sistema (Android o iOS).
  • Elige la app por la que quieres mandar el enlace (correo, mensajería, etc.).

La persona que reciba el enlace solo tendrá que abrirlo y Google Maps cargará la ruta con todas sus paradas, siempre que tenga la app instalada o acceso a la web.

Límite de 10 paradas de Google Maps y sus trucos​


Y ahora viene la piedra en el zapato de cualquiera que intente hacer algo medianamente complejo: Google Maps solo permite un máximo de 10 ubicaciones por ruta, contando origen y destino final. Es decir, puedes tener tu punto de partida y hasta 9 paradas adicionales.

Google nunca ha explicado oficialmente por qué existe este tope, pero lo más probable es que sea una mezcla de rendimiento técnico y simplicidad para el usuario medio, que casi nunca necesita más de unas cuantas paradas. Para un viaje de fin de semana, unos cuantos recados o ir a ver 4 casas con la inmobiliaria es más que suficiente.

El problema aparece cuando hablamos de rutas con 15, 20, 50 o más direcciones: repartos urbanos, rutas comerciales extensas, visitas de mantenimiento, grandes viajes por carretera repletos de puntos de interés… Ahí Google Maps, tal y como viene de serie, se queda muy corto.

Hay, eso sí, algunos apaños para ir un poco más allá del límite, aunque todos tienen sus pegas:

  • Dividir la ruta en tramos: crear varias rutas de máximo 10 paradas (Ruta A, Ruta B, Ruta C…) y enlazarlas manualmente durante el día.
  • Usar Google My Maps para visualizar cientos de puntos en un mapa y luego ir generando itinerarios de 10 en 10.
  • Jugar con la URL de Google Maps, combinando varias rutas en un solo enlace (truco avanzado y frágil, porque puede dejar de funcionar si Google cambia el formato de sus enlaces).

Todos estos métodos ayudan, pero ninguno es una solución limpia y profesional si tienes que hacer esto a diario. Además, ninguno resuelve el gran problema de fondo: Maps no optimiza el orden de las paradas.

Cómo optimizar (a mano) tus rutas dentro de Google Maps​


Aunque Google Maps no es un optimizador de rutas como tal, puedes arañar bastante eficiencia si haces bien los deberes antes de ponerte a trazar la ruta. El proceso es un poco artesanal, pero marca la diferencia entre un «plato de espaguetis» y un recorrido decente.

Paso 1: preparar y limpiar tu listado de direcciones​


Antes incluso de abrir la app, es muy recomendable tener todas las direcciones en un documento (Excel, Google Sheets, bloc de notas…) bien revisadas. Esto incluye:

  • Dirección completa (calle, número, ciudad, código postal).
  • Nombre del cliente o del punto de interés, si aplica.
  • Posibles restricciones horarias (por ejemplo, atender solo de 9:00 a 11:00).
  • Duración aproximada de cada parada o visita.
  • Comentarios útiles (portales difíciles, accesos, parkings, etc.).

Cuanto más fino dejes este listado, menos sorpresas tendrás luego en la ruta. Además, si repites recorridos similares a menudo, ese archivo se convierte en oro puro.

Paso 2: agrupar direcciones por zonas o por conductor​


Con el límite de 10 paradas en mente, si tienes muchas direcciones tendrás que dividirlas en grupos lógicos. Puedes hacerlo por zonas de la ciudad, por códigos postales, por proximidad geográfica o por conductor, si tienes varios vehículos.

La idea es clara: cada grupo de paradas debería ser un itinerario más o menos compacto, sin saltos absurdos de un extremo a otro del mapa. Si trabajas con varios conductores, también conviene que cada uno tenga un sector relativamente coherente para evitar cruces innecesarios.

Paso 3: crear y ajustar cada ruta en Google Maps​


Una vez tienes claro qué puntos van en cada ruta, crea el itinerario en Google Maps como hemos explicado antes: origen → primera parada → añadir paradas hasta llegar a 10 puntos máximo.

Luego llega lo importante: jugar con el orden de las paradas arrastrándolas en la lista. Si ves en el mapa que la ruta parece un zigzag caótico, prueba a mover una parada hacia arriba o hacia abajo y observa cómo cambia el trazado y el tiempo total estimado.

Puede parecer una tontería, pero en muchos casos cambiar el orden «intuitivo» por uno más lógico geográficamente te ahorra decenas de minutos, incluso con solo 8-10 paradas. Eso sí, Google Maps no tiene en cuenta horarios ni capacidades de vehículo, así que esto lo tienes que gestionar tú mentalmente.

Limitaciones de Google Maps en rutas complejas y uso profesional​


Hasta aquí, Google Maps cumple. Pero cuando hablamos de entregas diarias, logística de última milla, rutas de servicio técnico o redes comerciales, sus carencias se notan muy rápido y se traducen en tiempo y dinero.

Las limitaciones más relevantes en un contexto profesional son:

  • Tope de 10 paradas: te obliga a trocear rutas grandes en varios enlaces, perdiendo visión global.
  • Sin optimización automática del orden: la app respeta el orden en que tú metes las paradas, aunque sea muy ineficiente.
  • Sin gestión de restricciones de negocio: no contempla ventanas horarias, prioridades, capacidades ni habilidades distintas de los técnicos.
  • Reparto manual entre varios conductores: tienes que decidir tú quién hace qué, a ojo.
  • Ausencia de métricas: no te da indicadores claros de kilómetros totales, tiempo efectivo con clientes, CO2, etc.

En la práctica, esto significa que, si manejas decenas de entregas al día:

  • Pierdes muchísimo tiempo preparando las rutas a mano.
  • Recorres más kilómetros de los necesarios, con más combustible y desgaste.
  • Es más fácil que incumplas franjas horarias o dejes visitas sin hacer.
  • Te cuesta analizar si estás mejorando o no tu operativa.

Google My Maps: útil para mapas personalizados, no para optimizar rutas​


Otro producto de Google que suele salir en la conversación es Google My Maps, que básicamente te deja crear mapas personalizados donde puedes marcar cientos o miles de puntos, agruparlos por capas, colorearlos y compartirlos.

My Maps es fantástico para:

  • Guardar una colección de lugares interesantes (restaurantes, clientes, puntos de venta, etc.).
  • Visualizar en un mapa una lista de direcciones importada desde un CSV u hoja de cálculo.
  • Preparar mapas temáticos compartibles: rutas turísticas, festivales, tiendas, etc.

Sin embargo, no es una herramienta de optimización de rutas: sus indicaciones de conducción se apoyan igualmente en Google Maps y mantiene el límite de 10 paradas por capa de direcciones. Tampoco reordena automáticamente las paradas ni gestiona restricciones complejas.

Un uso típico es subir un listado masivo de direcciones, verlas todas en un mapa y, a partir de ahí, ir creando rutas de 10 en 10 para cada conductor. Es más visual que hacerlo a ciegas, pero sigue siendo manual y sin optimización inteligente.

Cuándo te conviene usar un software de optimización de rutas​


Si tu realidad diaria es hacer unas pocas paradas, organizar un viaje en coche con amigos o coordinar cuatro visitas comerciales, con paciencia Google Maps te servirá sin problemas como planificador básico. Pero hay varias señales claras de que necesitas algo más potente:

  • Tienes más de 10-15 paradas por ruta con frecuencia.
  • Gestionas varios vehículos o conductores a la vez.
  • Debes respetar ventanas horarias, citas y niveles de servicio.
  • Quieres recortar kilómetros y combustible de manera medible.
  • Necesitas ver el progreso en tiempo real y ajustar rutas al vuelo.

En ese escenario entran en juego los planificadores de rutas y softwares de optimización logística especializados, como SimpliRoute, Routerra, Routal, Routific y otros similares. Su filosofía es siempre la misma: dejar que el algoritmo haga el trabajo duro de orden y asignación, y usar Google Maps (u otras apps) solo como navegador final.

Qué aportan herramientas como SimpliRoute o Routal​


Este tipo de soluciones están pensadas específicamente para empresas de entrega, transporte, servicio técnico o última milla, y van muy lejos respecto a lo que ofrece Google Maps de serie:

  • Muchas más paradas: decenas, cientos o incluso más direcciones en una sola planificación.
  • Optimización automática: ordenan las paradas para minimizar tiempo y distancia usando algoritmos avanzados.
  • Gestión de restricciones: ventanas horarias, duración de las visitas, prioridades, capacidades de carga, tipos de vehículo, zonas a evitar, etc.
  • Asignación inteligente a varios conductores: reparten la carga de trabajo equilibrando kilómetros y tiempos.
  • Seguimiento en tiempo real: ves dónde están los vehículos, qué paradas están completadas y cuáles se han retrasado.
  • Informes y métricas: kilómetros totales, tiempos de conducción y de servicio, emisiones, puntualidad, etc.

Por ejemplo, SimpliRoute se centra en ayudar a empresas a reducir costes y tiempos de entrega, ofreciendo planificación automática de rutas con múltiples paradas, seguimiento en vivo y análisis de rendimiento. Es ideal para flotas de reparto y operaciones que necesitan dar un salto de calidad respecto al Excel + Maps de toda la vida.

Por otro lado, Routal se posiciona como solución para empresas que quieren optimizar rutas complejas con muchas restricciones logísticas, típica operativa de última milla con cientos de entregas diarias. Su valor añadido es la optimización automática de secuencias, la capacidad de manejar grandes volúmenes de direcciones y dar visibilidad completa al gestor.

Routerra y Routific: complementos perfectos para Google Maps​


En el mundo de las apps, hay herramientas que se integran muy bien con Maps. Routerra, por ejemplo, está diseñada para que puedas planificar rutas con 20, 50 o hasta 200 paradas de una sola tacada, introducir direcciones desde hojas de cálculo o incluso texto libre, y en un clic el sistema te genera la secuencia más eficiente.

La gracia de Routerra es que, una vez optimizada la ruta, puedes exportarla a Google Maps, Waze, Apple Maps, etc. De este modo, Routerra actúa como «cerebro» que calcula en qué orden visitar cada punto, y Maps se queda como «motor» de navegación paso a paso, que es donde brilla.

Routific sigue un enfoque parecido pero muy orientado a rutas de entrega y servicio profesionales. Incluso cuenta con una extensión para Chrome que se integra con Google Maps: tú introduces las paradas en el mapa, y el algoritmo de Routific te propone automáticamente el orden óptimo, sin tener que romperte la cabeza arrastrando direcciones.

En ambos casos, la idea es clara: cuando tu ruta empieza a ser seria, dejas que el software especializado haga los cálculos y usas Google Maps solo para conducir. Es una combinación muy potente para sacar el máximo partido al ecosistema de Google sin pelearte con sus límites.

Mirando todo lo anterior, se ve que Google Maps es una herramienta fantástica para rutas sencillas y como navegador de confianza, pero cuando entras en la liga de las rutas complejas con muchas paradas, horarios, varios conductores y necesidad real de ahorrar tiempo y kilómetros, la jugada ganadora es usar Google Maps como aliado y apoyarte en un buen optimizador de rutas que piense por ti y ponga orden en el caos.

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