Noticia Voy a tener un problema para terminar Crimson Desert, porque se parece demasiado a Red Dead Redemption 2

Voy a tener un problema para terminar Crimson Desert, porque se parece demasiado a Red Dead Redemption 2


Es difícil imaginar que haya más margen para la sorpresa con Crimson Desert, pero parece claro que Pearl Abyss se ha empeñado hasta el final en que alucinemos. El nuevo (y último) avance de la desarrolladora coreana nos devuelve a Pywel para contemplar su mundo abierto desde una perspectiva que me atrapa poderosamente. El día a día con Kliff promete ser apasionante y no hace más que recordarme al de Red Dead Redemption 2.


Si por algo se distinguió la aventura de Rockstar Games es por trasladar un grado de realismo pocas veces visto a los videojuegos de ese calibre. Poder dormir, crear asentamientos, alimentarnos, cazar y poder charlar con cualquier NPC para tener interacciones únicas fue un bombazo en el 2018 y en Pearl Abyss mantendrán una línea muy similar. Ya lo habían adelantado desde la empresa asiática que tendríamos nuestra propia casa, pero se quedaron realmente cortos con la descripción.


En Crimson Desert podremos visitar el campamento de los Melenas Grises, una franja de terreno en Hernand que sirve como nueva base de la facción tras la caída de Pailune a manos de los Osos Negros. Esa será la base desde la que gestionar diferentes aspectos del título, pero para ello tocará mejorar sus capacidades con fondos y recursos. Podremos cocinar para mantener tu salud o comprar provisiones al mercader local, pero también producir tú mismo los recursos necesarios para cocinar y forjar trabajando en el rancho y la granja del campamento.


Además, dado que uno de los principales objetivos pasa por recuperar la patria perdida de los Melenas Grises, Pailune, muchos de los compañeros de Kliff se reagruparán en el campamento. Todo esto os suena, ¿verdad? No es para menos, ya que cualquiera diría que estamos en mitad de la banda de Dutch y somos Arthur Morgan. Si la dinámica se parece mínimamente a las bases de los bandidos del Salvaje Oeste, me da en la nariz que podremos llamar hogar con todas las de la ley al campamento.

Sin embargo, Pearl Abyss ha decidido dar un salto a mayores y permitir que mandemos a los diferentes Melenas Grises a cumplir misiones por Pywel. De esta forma, podrán obtener monedas, madera, minerales o materiales para cocina y alquimia, lo cual es básico, pero el asunto se complica más. Como si de un videojuego de estrategia se tratase, los podemos enviar a ubicaciones bloqueadas para ayudar a diezmar las filas enemigas incluso mientras tú te encuentras en otras partes del continente.


Valoro enormemente este enfoque de Crimson Desert a la hora de construir un lugar acogedor, pero lo que se ve en el nuevo gameplay es delicioso. Adoro los detalles a la hora de realizar tareas a mano, como clavar estacas en el suelo para sostener una tienda de campaña, empujar carruajes llenos de paja, colocar los muebles que quieras en tu casa o recoger tú mismo el maíz. Hay un empeño a la hora de que nos impliquemos personalmente en todas estas tareas si queremos y son esa clase de actividades que me van a hacer perder el tiempo, en el mejor sentido posible.

Crimson Desert

El mundo está vivo​


En los otros avances de Crimson Desert se podían apreciar aldeas, pueblos y ciudades de las distintas regiones de Pywel, todas ellas con una gran factura visual y bastante repletas de vida. La cantidad y variedad de tiendas y mercaderes es gigante, pasando por herreros que permiten forjar armas nuevas o hasta sastres que nos visten con atuendos para pasearnos por entornos que simulan estar vivos.


Hay una gran cantidad de NPC en pantalla, todos ellos realizando diferentes tareas que no consisten en estar apoyados en la pared esperando a que tengamos una interacción con ellos. Hay mendigos que piden en las esquinas, gente jugando a juegos de mesa, niños siendo traviesos, ladrones esquivos y caballeros en brillantes armaduras, por no hablar de los seres de una mitología particular. Es aquí cuando surge una duda que no va a quedar resuelta hasta que tenga en mis manos Crimson Desert y es la vinculada a las misiones secundarias.

De acuerdo, hay muchas tareas a completar, anexas a la trama principal, pero es difícil averiguar en un pequeño vistazo la profundidad que tendrán y de qué nivel de escritura estamos hablando. Creo que podría ser uno de los grandes puntos débiles de la experiencia, pero es imposible juzgarlo desde esta posición. Lo que sí parece es que nos podremos entretener con minijuegos de todo tipo, como liarnos a guantazos en el barro contra rivales o disfrutar de un juego de mesa que desconozco, pero espero que me ate tanto a la mesa como el dominó o el póker de Red Dead Redemption 2.

Crimson Desert


Y de la misma forma que Arthur y John Marston tenían un sistema de honor, Crimson Desert destilará una mecánica similar. Nuestras acciones en el entorno provocarán cambios en la actitud de los NPC hacia nosotros, por lo que las acciones perjudiciales pueden volver hostiles a los habitantes y guardias, obligándote a abrirte paso luchando, pagar multas o incluso pasar un tiempo en la cárcel. Llegar a un poblado donde no somos bienvenidos y ser recibidos a base de leches parece muy épico, más allá de la demostración directa del impacto de nuestras decisiones.


No es que pretenda ser un capullo o un santurrón, pero pensar antes de actuar es fabuloso y me transmite la sensación de que me voy a zambullir mucho más en Crimson Desert. Tiendo a rolear bastante en este sentido y no creo que sea el único que vaya a encarar la partida de esta forma. Por si fuera poco, más allá de los núcleos urbanos, hay lugares como pueblos ocultos con habitantes peculiares o sitios que necesitan ser reparados por medios mecánicos o místicos. Es un tema completamente aparte de todo lo comentado con anterioridad, pero si le añades al mundo abierto esta capa de fantasía, las horas de partida se pueden disparar hasta las nubes.

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Modifica hasta los pelos de la nariz​


Puede sonar muy atrevido y es lanzarse a una piscina antes de tiempo, pero es que Crimson Desert apunta a ser el videojuego definitivo en su género. Ha mostrado una cantidad de sistemas abrumadora, con un grado de profundidad bastante grande y el último reflejo es en la personalización. Podemos cambiarle la apariencia a Kliff (y a los otros dos personajes de muchísimas formas), hasta convertirlo en un arcoiris andante con moño y barba de tres meses; incluso al mecha se le puede modificar el aspecto.

Crimson Desert


¿Cuál es el límite? Lo desconozco y todo serán conjeturas y fuegos artificiales hasta el 19 de marzo. Dejar aparte el tema de cómo afecta la comida a los combates, aprender recetas, poder ir de pesca al río o camuflarnos entre la maleza para dar caza a animales parece fuera de lugar, pero es que me desborda semejante cascada de fantasías. Los insectos y las flores se pueden recolectar para elaborar medicinas, mientras que la minería permite adquirir materiales para fabricar y mejorar tu equipo o crear herramientas avanzadas. Lo dicho, no hay techo ni fin en Crimson Desert.


Desde Pearl Abyss se han resistido completamente a ofrecer un tiempo aproximado de partida, pero podemos suponer que no bajaremos de las 50 horas, como mínimo. Evidentemente, se expandirá todavía más si dedicamos esfuerzos a esta clase de actividades y me conozco: voy a estar muy presente en cada una de ellas hasta el extremo.

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La noticia Voy a tener un problema para terminar Crimson Desert, porque se parece demasiado a Red Dead Redemption 2 fue publicada originalmente en Vida Extra por Juan Sanmartín .

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