Noticia Yale Linus Smart Lock L2: probamos el ecosistema de Yale para olvidarnos definitivamente de las llaves

Yale Pack


Llaves, móvil y cartera. Es algo que repetimos mentalmente justo antes de cerrar la puerta de casa. Sin embargo, este ritual está cambiando poco a poco. Primero fue la cartera la que se mudó al interior de nuestras pantallas; hoy, pagar con el móvil es lo natural. Entonces, si ya llevamos el banco en el bolsillo, ¿por qué seguimos cargando con un trozo de metal para entrar en casa?

Esa es precisamente la idea detrás de los productos de Yale, y es que la marca ha entendido que la verdadera domótica no debe ser una complicación, sino una liberación. Con su ecosistema de cerraduras inteligentes, Yale propone trasladar esa comodidad que ya sientes al pagar con el móvil al gesto de abrir tu puerta. Y lo mejor es que no necesitas reformar tu entrada ni hacer obras. Su tecnología está diseñada para adaptarse a tu puerta actual, convirtiendo una cerradura tradicional en un sistema inteligente en cuestión de minutos.

En Androidsis hemos tenido la oportunidad de probar este sistema en casa durante unas semanas para comprobar cómo funciona en la práctica y en este artículo te voy a contar qué nos ha parecido la experiencia y si realmente merece la pena dar el salto a este ecosistema de Yale.

Yale Linus Smart Lock L2: el centro de todo el ecosistema​


Yale Linus Smart Lock L2 instalado


Comenzamos viendo la Yale Linus Smart Lock L2, la pieza central de todo este sistema. Y aunque a primera vista puede parecer una cerradura inteligente más, la filosofía que sigue Yale aquí es bastante diferente a la de muchos fabricantes: en lugar de sustituir el cilindro de la puerta, lo que hace esta cerradura es instalarse por la parte interior y automatizar el giro de la llave. Es decir, el gesto que antes hacíamos con la mano ahora lo realiza el propio dispositivo. Básicamente nos permite llegar a casa con las manos ocupadas y que la puerta se desbloquee automáticamente.

Esto tiene una ventaja muy clara: la seguridad mecánica de la puerta sigue dependiendo del bombín que ya tengamos instalado. Yale no sustituye tu cerradura, lo que hace es incorporar un sistema de seguridad electrónica encima. Y es que es desde la aplicación Yale Home donde podemos abrir o cerrar la puerta desde el móvil, crear automatizaciones o compartir acceso con otros. Lo que significa que la puerta sigue siendo la misma, pero la forma de entrar cambia por completo

Para que te puedas hacer una idea, podemos permitir que determinados usuarios tengan acceso a la casa en ciertos horarios, algo muy útil si tenemos visitas habituales o incluso personal de limpieza. Pero como la seguridad es la piedra angular de este dispositivo, recibiremos notificaciones cada vez que alguien abre o cierra la puerta.

Pero si hay una función con la que me quedaría, no es otra que el desbloqueo automático. Si activamos esta opción, el sistema detecta cuándo nos estamos acercando a casa con el móvil y desbloquea la puerta automáticamente. Perfecto cuando llegamos con las bolsas de la compra u ocupados tras salir de paseo con niños y mascotas.

Cómo funciona la cerradura inteligente Yale Linus Smart Lock L2​


En cuanto a conectividad, la Linus Smart Lock L2 funciona principalmente mediante Bluetooth cuando estamos cerca de la puerta, lo que permite abrirla directamente desde el móvil sin necesidad de conexión a internet. Pero también integra WiFi, lo que permite controlarla en remoto desde cualquier lugar. Esto facilita mucho su integración con sistemas de hogar inteligente como Google Home, Alexa o Apple Home.

Durante estos días de pruebas la aplicación Yale Home me ha parecido uno de los puntos fuertes del sistema. Funciona rápido, es bastante intuitiva y permite gestionar todo el acceso sin demasiadas complicaciones. En mi caso ni siquiera he sentido la necesidad de integrarlo con otros sistemas domóticos, porque desde la propia app ya tienes prácticamente todo lo que necesitas.

Y si hablamos de seguridad, con la Linus Smart Lock L2, todo está a salvo gracias a su sistema de cifrado AES de 128 bits y los protocolos TLS que protegen las comunicaciones. Además, estas cerraduras inteligentes ofrecen la posibilidad de activar autenticación en dos factores en la cuenta. Algo que es fantástico cuando buscamos la máxima tranquilidad posible.

Cabe mencionar la funcionalidad del sensor DoorSense. Este es un pequeño imán que se coloca en el marco de la puerta y que permite saber si la puerta está realmente cerrada o simplemente encajada. Esto es un salvavidas para quienes somos olvidadizos y queremos recibir avisos si dejamos la puerta abierta o si alguien la ha cerrado correctamente, por ejemplo.

Verifica que tu puerta es compatible antes de instalar la cerradura Yale Linus Smart Lock L2​


Cilindro puerta Yale


Una de las cosas que más curiosidad me generaba era la instalación real. Muchas veces estos dispositivos prometen ser fáciles de instalar… hasta que te pones delante de la puerta con las herramientas. Pero, en este caso, la realidad es que la instalación es bastante más sencilla de lo que parece.

En mi caso la instalación fue bastante directa. No tuve que hacer ajustes en los pomos ni en las manillas de las puertas de casa, ya que el sistema se adapta bien al cilindro existente. La única pieza que realmente se nota más robusta es la propia Linus Smart Lock L2, algo lógico si tenemos en cuenta que en su interior lleva el motor que se encarga de girar la llave

El dispositivo se coloca sobre el cilindro desde el interior de la puerta y utiliza la propia llave para accionar el mecanismo. Es decir, la llave permanece dentro del bombín y el sistema se encarga de girarla automáticamente. Eso sí, antes de empezar conviene comprobar el tipo de bombín que tenemos en la puerta.

En la propia web de Yale existe una guía para comprobar si nuestro cilindro es compatible con este sistema. En general lo recomendable es utilizar bombines con función de emergencia o doble embrague, que permiten seguir utilizando la llave desde el exterior aunque haya otra introducida por dentro. Una vez comprobado esto, el resto del proceso es bastante directo. Descargamos la aplicación Yale Home, seguimos el asistente de instalación y el proceso no llevará más de unos minutos.

Creo que es importante saber que durante la instalación el sistema realiza una calibración automática que ajusta la fuerza necesaria para girar la llave y detecta si la puerta está abierta o cerrada. Esto se debe a que no todas las cerraduras ofrecen la misma resistencia al girar la llave. Entonces, si en algún momento ves que la puerta no se abre como debería, puedes volver a calibrar la puerta para que encaje mejor.

Diseño y novedades de la cerradura inteligente Yale Linus L2​


Si ya conocías la primera generación de Yale Linus, seguramente te preguntes qué cambia en esta nueva versión. Pues la diferencia más evidente está en la batería: el modelo anterior utilizaba pilas reemplazables, mientras que la nueva Linus Smart Lock L2 apuesta por una batería recargable integrada. Esto simplifica el mantenimiento ya que basta con recargarla cuando el sistema lo indica.

También se nota que Yale ha reducido bastante el tamaño respecto a la primera generación. La Linus L2 es más compacta y el diseño queda más discreto en la puerta, algo que personalmente agradezco porque al final es un dispositivo que ves todos los días.

Yale ha mejorado la conectividad y la integración con el ecosistema domótico, algo que se nota especialmente al usar accesorios como el Smart Keypad o los sensores Yale Dot. Pero claro, no todo el mundo necesita tantas funciones ni un ecosistema tan completo. Hay usuarios que simplemente quieren olvidarse de las llaves y poder abrir la puerta desde el móvil sin complicarse demasiado. Y ahí es donde entra en juego otra de las piezas de este ecosistema.

Yale Linus Smart Lock L2 Lite: la versión más sencilla​


Yale Linus Smart Lock L2 Lite


Esta versión mantiene la misma filosofía que el modelo principal: instalarse en el interior de la puerta y automatizar el giro de la llave sin tener que cambiar el bombín que ya tenemos instalado. La instalación es prácticamente idéntica y el funcionamiento básico es el mismo.

La diferencia está en el enfoque. Mientras que la Linus Smart Lock L2 está pensada para quienes quieren sacar partido a todo el ecosistema de Yale, la versión Lite busca simplificar la experiencia al máximo. Es una cerradura inteligente pensada para quienes simplemente quieren controlar el acceso desde el móvil y olvidarse definitivamente de las llaves sin entrar en automatizaciones avanzadas. La versión Lite apuesta por la esencia:

La versión Lite apuesta por centrarse en lo esencial: mantiene el motor que automatiza el giro de la llave y el mismo sistema de seguridad, pero prescinde de algunos extras para ofrecer un dispositivo más compacto y con un precio más contenido.

Es la opción perfecta para segundas residencias o para quienes quieren dar el primer paso hacia el hogar conectado sin complicaciones. En otras palabras, mantiene la idea principal del sistema pero la lleva a un terreno más sencillo y accesible.

Yale Smart Keypad 2 con huella: acceso sin móvil​


Yale Smart Keypad 2


Pero claro, depender siempre del móvil tampoco es la solución perfecta para todos los escenarios. Puede que salgamos a correr sin teléfono, que los niños lleguen antes a casa o que simplemente queramos dar acceso a alguien durante unas horas. Aquí es donde entra en juego uno de los accesorios más interesantes del ecosistema: depender siempre del móvil tampoco es la solución perfecta.

Se trata de un pequeño teclado que se instala en el exterior de la puerta y que permite abrir la cerradura mediante un código o directamente con la huella dactilar. En la práctica es un complemento perfecto para la cerradura, ya que permite entrar en casa sin tener que depender del móvil.

En mi caso lo instalé en el marco exterior de la puerta y la experiencia ha sido bastante positiva. El lector de huellas responde rápido y el teclado permite crear códigos temporales para familiares, visitas o cualquier persona que necesite acceder a casa durante un tiempo determinado.

Esto abre muchas posibilidades: desde permitir que los niños entren cuando vuelven del colegio hasta dar acceso puntual a alguien sin tener que dejar una copia de la llave, siempre pensado para la máxima comodidad.

Yale Dot: pequeños sensores para automatizar el acceso​


Yale Dot


Otro de los elementos curiosos del ecosistema son los Yale Dot, pequeños sensores diseñados para automatizar todavía más la experiencia de acceso a casa.

La idea es bastante simple: estos sensores se colocan en puntos estratégicos de la vivienda —por ejemplo en el portal, en el rellano o cerca de la puerta— y permiten activar acciones cuando el móvil pasa cerca. En la práctica esto se traduce en automatizaciones muy cómodas. Por ejemplo, podemos colocar un Yale Dot cerca de la entrada y hacer que la puerta se desbloquee automáticamente cuando nos detecta al llegar.

En mi caso esto se nota especialmente porque vivo en una casa con terreno. He podido colocar un Yale Dot en la entrada por donde accedo con el coche y otro justo en la puerta principal, así que tanto si llego conduciendo como si estoy haciendo algo fuera en el jardín, la puerta puede desbloquearse automáticamente al acercarme.

Puede parecer un detalle menor sobre el papel, pero en el uso diario es uno de esos pequeños extras que terminan marcando la diferencia. Sobre todo cuando llegas con las manos ocupadas y la puerta se abre prácticamente sola.

Un ecosistema pensado para olvidarte de las llaves​


Yale Ecosistema


Después de probar durante varios días el ecosistema completo de Yale, la sensación que deja es bastante clara: no estamos ante una simple cerradura inteligente, sino ante un sistema pensado para simplificar algo tan cotidiano como entrar y salir de casa.

La combinación de la Linus Smart Lock L2 con accesorios como el Smart Keypad o los sensores Yale Dot permite adaptar el acceso a la vivienda a diferentes situaciones del día a día. Desde abrir la puerta con el móvil, hasta utilizar huella o código cuando no llevamos el teléfono encima, o incluso automatizar la apertura al acercarnos a casa.

Y es que, al final, la clave de este tipo de dispositivos no está solo en la tecnología, sino en cómo cambia pequeños gestos cotidianos. Algo tan simple como llegar con las manos ocupadas y que la puerta se abra automáticamente es uno de esos detalles que, una vez lo pruebas, cuesta dejar de usar.

Después de varios días usándolo en casa te acostumbras bastante rápido al sistema. De hecho, el momento en el que vuelves a usar una cerradura tradicional es cuando te das cuenta de lo cómodo que resulta olvidarse de las llaves.

Además, el hecho de que no sea necesario cambiar la cerradura existente facilita mucho su instalación. Cómo te decía, permite que prácticamente cualquier puerta compatible pueda convertirse en una puerta inteligente en cuestión de minutos. Se trata de una propuesta muy bien planteada para quienes quieren dar el salto a una cerradura inteligente sin complicarse demasiado y sin tener que modificar la puerta que ya tienen instalada.

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