Estrenar móvil nuevo es casi como estrenar coche: huele a nuevo, va rapidísimo y apetece probarlo todo a lo loco. Pero si enciendes tu Android y empiezas a instalar apps sin más, estás desaprovechando muchas funciones clave y, peor aún, dejando puertas abiertas de seguridad y privacidad que no te interesan nada.
Antes de lanzarte a hacer fotos, descargar juegos o presumir de pantalla, conviene dedicar un rato a dejar todo bien atado. Con unos cuantos ajustes iniciales tu Android será más seguro, más cómodo de usar y te durará fluido muchos más meses. Vamos a repasar, paso a paso, todos esos ajustes de Android que deberías activar (o cambiar) nada más sacar el móvil de la caja.
Primeros pasos imprescindibles al encender tu Android nuevo
Antes incluso de tocar el botón de encendido, merece la pena hacer una cosa muy básica: asegúrate de que el móvil tiene batería suficiente y conéctalo al cargador. Muchos terminales llegan con algo de carga, pero empezar la configuración con más del 50% —idealmente al 100%— evita sustos en mitad de una actualización o restauración de copia de seguridad.
Revisa también lo que viene en la caja: cable, cargador (si lo incluye), herramienta para la bandeja SIM, funda y auriculares si el fabricante los añade. Tenerlo todo a mano te ahorrará estar buscando la aguja de la SIM a mitad del proceso.
El asistente de inicio te pedirá primero que establezcas idioma y región. Aquí no solo eliges el idioma de menús y apps, también marcas el país para que el móvil ajuste automáticamente zona horaria, fecha y formato de números y moneda. En algunos modelos puedes activar una opción de asistencia de lectura si te cuesta ver bien el texto en pantalla durante la configuración.
Después llega el turno del Wi-Fi. Aunque este paso es técnicamente opcional, conectarte a una red inalámbrica estable desde el principio es lo mejor. La primera puesta en marcha suele descargar actualizaciones del sistema, apps de Google y parches de seguridad; hacer todo esto con datos móviles es un derroche y, según tu tarifa, un problema. Introduce el nombre de la red y la contraseña y deja que el móvil se conecte.
En paralelo o justo después, toca insertar la tarjeta SIM. Con la herramienta de extracción abre la bandeja, coloca la SIM y vuelve a introducirla con cuidado. En cuanto la SIM esté dentro el teléfono reconocerá tu número y tu operador, algo fundamental para poder recibir SMS de verificación y configurar la red móvil correctamente desde el minuto uno.
Cuenta de Google, copia de seguridad y primeros ajustes de red
Una vez tengas Wi-Fi y SIM listas, el asistente te pedirá tu cuenta de Google. Este paso no es un mero trámite: esa cuenta será la base de copias de seguridad, descargas en Play Store, sincronización de contactos, calendario, pagos y mucho más. Introduce tu correo de Gmail o crea, si lo necesitas, una cuenta nueva.
Si vienes de otro Android, el sistema te propondrá restaurar una copia de seguridad anterior. Aquí hay dos enfoques: restaurar todo tal cual lo tenías o empezar de cero instalando solo lo imprescindible. Restaurar copia es más cómodo, pero también arrastra posibles problemas, apps olvidadas y ajustes que no te interesan. Muchos usuarios avanzados prefieren configurar desde cero y solo recuperar lo estrictamente necesario (como contactos o historial de WhatsApp).
En cualquier caso, una vez dentro de Android podrás revisar esta parte en Ajustes > Cuentas. Desde ahí puedes añadir más cuentas de Google, de correo, de trabajo o de otros servicios, o ver qué se está sincronizando exactamente con tu cuenta principal.
Otro punto clave nada más iniciar el móvil es la red de datos. Si tu nuevo smartphone es compatible con 5G, probablemente venga configurado para conectarse automáticamente a esta red. Si en tu zona no hay buena cobertura 5G, el móvil estará buscando esa señal constantemente, gastando batería para nada. Desde Ajustes > SIM/Redes móviles > Tipo de red preferida puedes elegir entre 5G, 4G, 3G, etc. Elige lo que mejor se adapte a tu operador y a tu realidad geográfica.
Seguridad básica: bloqueo de pantalla, biometría y protección antirrobo
Conectado, con cuenta y con SIM, el siguiente paso no debería ser abrir Instagram, sino blindar el acceso al móvil. La pantalla de bloqueo es tu primera línea de defensa si pierdes el teléfono o te lo roban.
Desde Ajustes > Seguridad (el nombre puede variar según la capa del fabricante) puedes establecer un método de bloqueo seguro: PIN, patrón o contraseña. Evita patrones obvios y PIN de cuatro cifras fáciles de adivinar como 0000 o 1234. A partir de ahí, activa los desbloqueos biométricos.
En los móviles con lector de huellas, lo ideal es registrar varias huellas y repetir al menos la del dedo que más uses (normalmente el pulgar dominante). Registrar el mismo dedo dos veces mejora notablemente la velocidad y la precisión de desbloqueo, sobre todo cuando tienes la mano fría o ligeramente húmeda.
Si el dispositivo dispone de reconocimiento facial, valora su nivel de seguridad. El reconocimiento 2D con la cámara frontal es más cómodo, pero menos seguro y potencialmente vulnerable a fotos. Si tienes sensor 3D o infrarrojo, el nivel de seguridad se eleva mucho. En cualquier caso, es recomendable que las apps bancarias o de pagos sigan exigiendo PIN o huella aunque uses desbloqueo facial para el resto.
Con Android 15 y Android 16 llegan aún más funciones de seguridad. En Android 15, por ejemplo, está el bloqueo de protección antirrobo. Esta función detecta movimientos sospechosos, puede bloquear la pantalla si el móvil se queda sin conexión y permite apagar o bloquear el dispositivo remotamente para que no puedan borrarlo o usarlo. Para activarlo, ve a Ajustes > Servicios de Google > Todos los servicios > Protección antirrobo y habilita las opciones de bloqueo, bloqueo sin conexión y bloqueo remoto.
Android 16 da un paso más con la llamada Protección Avanzada, que agrupa varias medidas: bloqueo de apps y páginas maliciosas, bloqueo de conexiones no seguras, detección automática de robo por movimiento y filtros agresivos contra llamadas de spam. Es una capa extra pensada para quienes quieren el máximo nivel de seguridad, aunque conviene saber que puede ser algo intrusiva en el día a día.
Buscar mi dispositivo y otros sistemas de localización
De poco sirve proteger el acceso si no puedes localizar el móvil cuando lo pierdes de vista. En Android, la herramienta clave es “Buscar mi dispositivo” de Google, que sorprendentemente no siempre viene activada por defecto.
Ve a Ajustes > Seguridad y privacidad (o Servicios de Google) y localiza la opción Buscar mi dispositivo. Actívala e inicia sesión con tu cuenta de Google si te lo pide. A partir de ese momento podrás localizar tu móvil desde la web oficial, hacerlo sonar, bloquearlo o borrar su contenido de manera remota. Además, si tienes accesorios compatibles (relojes, localizadores, auriculares), también podrás rastrearlos.
En las últimas versiones de Android, como Android 15, esta función se integra mejor con el bloqueo antirrobo. Si el dispositivo se queda sin conexión, puede bloquearse automáticamente y seguir protegiendo tus datos, haciendo la vida bastante más difícil a quien se lo haya llevado.
Ajustes de privacidad: ubicación, MAC aleatoria y cuentas
Más allá de la seguridad, toca pensar en privacidad. Un buen inicio es controlar qué apps pueden acceder a tu ubicación. En Ajustes > Ubicación > Permisos de aplicaciones puedes revisar una a una y limitar este permiso solo a las apps que realmente lo necesitan, como mapas o apps de transporte. El resto, a poder ser, sin acceso o solo cuando se esté usando la app.
Android 15 incorpora un ajuste importante para quienes se conectan a muchas redes públicas: la opción de usar direcciones MAC aleatorias en redes Wi-Fi públicas. Esto evita que puedan rastrear tu dispositivo entre distintas conexiones. Para activarlo, entra en Ajustes > Redes e internet > Internet, toca el engranaje de la red a la que estás conectado, entra en Privacidad y selecciona “Usar MACs aleatorios”. Si puedes, desactiva también el envío del nombre del dispositivo en esas redes.
Si usas varias cuentas de Google en el móvil, Android 16 añade un detalle muy útil: elegir en qué cuenta se guardan por defecto los contactos nuevos. Desde Ajustes > Apps > Almacenamiento de contactos puedes marcar una cuenta concreta o elegir que los contactos se guarden solo en el dispositivo. Esto evita líos posteriores de contactos repartidos entre varias cuentas.
Actualizaciones del sistema y de apps: tu seguro silencioso
Que el móvil sea recién comprado no significa que vaya al día de software. Es muy probable que haya parches de seguridad y actualizaciones de Android esperando. Antes de instalar nada serio ni meter datos bancarios, entra en Ajustes > Sistema > Actualización de software (o un menú similar) y pulsa en Buscar actualizaciones.
Si hay nuevas versiones, descárgalas con el móvil conectado al cargador y a la red Wi-Fi. Estas actualizaciones no solo añaden funciones, también corrigen vulnerabilidades que podrían ser graves. Cuando termines, repite el proceso hasta que el sistema indique que está completamente actualizado.
Aprovecha también para activar las actualizaciones automáticas de aplicaciones en Google Play. Desde la Play Store, toca en tu foto de perfil > Ajustes > Preferencias de red > Actualizar apps automáticamente y elige que se actualicen solo por Wi‑Fi. Así no tendrás que preocuparte de ir app por app y siempre tendrás la última versión con mejoras y parches.
Limpieza inicial: bloatware, apps inútiles y aplicaciones predeterminadas
Cuando acabas la guía de inicio y llegas a la pantalla principal es probable que te encuentres con un circo de iconos de apps que no has pedido jamás: juegos, tiendas, redes sociales duplicadas, herramientas del operador y aplicaciones promocionales. Todo esto es el famoso bloatware.
El primer rato de “puesta a punto” debería incluir una pasada concienzuda por el cajón de aplicaciones. Mantén pulsado sobre cada app que no vayas a usar y mira si sale la opción Desinstalar. Si no es posible porque el fabricante la ha metido “a fuego”, lo normal es que al menos puedas Inhabilitarla o Desactivarla desde Ajustes > Aplicaciones. Al inhabilitar una app deja de ejecutarse, desaparece del menú y deja de actualizarse, así que ni gasta datos ni batería.
En el mismo apartado de aplicaciones puedes configurar qué apps se usarán por defecto para cada cosa. Navegador, teléfono, SMS, cliente de correo, app de mapas, billetera digital… Android suele favorecer sus propias apps o las del fabricante, pero quizás tú prefieras Chrome, Firefox, otro launcher, Google Wallet o incluso un navegador alternativo. En Ajustes > Aplicaciones > Aplicaciones predeterminadas podrás ajustar todo esto.
Notificaciones, sonidos y modo “no molestar” bien configurados
Uno de los mayores quebraderos de cabeza con un Android nuevo son las notificaciones. De fábrica, todo suena, vibra y aparece en pantalla, incluidas promociones de apps de compras, publicidad del operador y recordatorios absurdos. Conviene dedicar un buen rato a domar este caos.
Empieza por ir a Ajustes > Notificaciones. Desde ahí puedes ver qué apps han enviado avisos recientemente y desactivar aquellas que solo te molestan. Especial mención a tiendas online, juegos y apps de ofertas: si necesitas algo, ya entrarás tú, no hace falta que te bombardeen. Android 16, además, facilita cerrar o desactivar notificaciones rápidamente manteniendo pulsado sobre ellas y eligiendo entre cerrarlas o silenciarlas para esa app.
En Sonido y vibración, configura volúmenes de llamadas, alarmas y notificaciones a tu gusto. Es muy recomendable apagar los sonidos de teclado, clicks de bloqueo de pantalla y tonos de carga, que solo añaden ruido sin aportar nada. Lo mismo con la vibración háptica al teclear: queda curiosa cinco minutos, pero gasta batería y acaba cansando.
Dedica también unos minutos a perfeccionar el modo “No molestar”. Desde Ajustes > Sonido > No molestar puedes definir a qué horas se activa (por ejemplo, por la noche) y qué se permite durante ese periodo. Una buena configuración típica sería permitir solo llamadas de contactos favoritos y silenciar notificaciones de todas las apps, asegurando así un descanso real.
Configurar tus alarmas desde apps como Bienestar digital (Android) o Salud (en iOS, si vienes de allí) también es una buena idea. Estas herramientas permiten vincular la alarma a una rutina de sueño, con recordatorios para irte a dormir y objetivos de horas de descanso. Aprovecha para elegir un tono de alarma suave y progresivo, no el típico pitido estridente que te levanta de un salto.
Brillo, pantalla y modos de visualización: comodidad y batería
Las pantallas actuales son una maravilla, pero un mal ajuste puede hacerlas incómodas o tragarse la batería en pocas horas. Muchos usuarios prefieren desactivar el brillo automático y controlarlo manualmente, sobre todo si el sensor no ajusta a su gusto. Puedes hacerlo en Ajustes > Pantalla, donde también encontrarás otras opciones interesantes.
Algunos fabricantes incluyen funciones como Night Shift, True Tone o similares, que ajustan la temperatura de color según la luz ambiente. Si eres muy maniático con la fidelidad de color, quizá prefieras desactivar estos modos para ver los colores “reales”. Si, en cambio, te preocupa la fatiga visual por la noche, activarlos puede ayudarte.
Android 15 añade un ajuste de contraste de color en Pantalla y ajustes táctiles. Si las letras o los iconos se confunden con el fondo, prueba a subir el contraste para mejorar la legibilidad. En muchos móviles recientes también puedes activar un “tono adaptativo” o “adaptación de color” que ajusta la tonalidad según la luz ambiental para que todo se vea mejor, especialmente si tienes la vista un poco cansada.
No olvides el tiempo de espera de pantalla, es decir, cuánto tarda en apagarse la pantalla cuando no la tocas. En Ajustes > Pantalla > Tiempo de espera de pantalla puedes elegir desde 15 segundos hasta 10 minutos. Un tiempo intermedio (1-2 minutos) suele ser un buen equilibrio entre comodidad y seguridad. Evita dejarla siempre encendida sin bloqueo, es un riesgo innecesario.
Historial de notificaciones y otras funciones “ocultas” muy útiles
Entre tanta alerta es fácil deslizar sin querer una notificación importante. Para evitar sustos, muchas capas de Android incluyen una opción de historial de notificaciones que guarda lo que ha ido llegando. Esta función suele estar desactivada por defecto, así que entra en Ajustes > Notificaciones y activa el historial para poder consultar más tarde qué era ese aviso que has quitado sin mirar.
Otra herramienta muy infravalorada es el modo de uso con una mano, sobre todo en móviles grandes. En muchos Android basta con deslizar hacia abajo sobre la barra de gestos o activar la opción en Ajustes > Funciones avanzadas > Modo con una mano. Esto contrae la interfaz hacia abajo para que llegues a todo con el pulgar.
En Samsung y otras marcas tienes también paneles laterales tipo Edge Panel, que permiten tener siempre a mano tus apps más usadas, contactos, portapapeles, tareas o incluso el tiempo. Desde Ajustes > Pantalla > Pantalla Edge (o similar) puedes activarlo y decidir qué contenido quieres ver y en qué lateral aparece.
Teclado y portapapeles: Gboard al máximo
El teclado es probablemente la herramienta que más usas sin darte cuenta. Si tu móvil no trae Gboard preinstalado, instálalo desde Play Store y ponlo como teclado predeterminado. La predicción en español, la escritura por deslizamiento y las opciones de personalización están muy por encima de muchos teclados de fábrica.
Dentro de los ajustes de Gboard (desde el propio teclado, tocando en el icono de engranaje o los cuatro cuadrados) puedes activar el portapapeles avanzado. Esta función guarda los textos e incluso imágenes que copies durante un tiempo para poder pegarlos después donde quieras, salvo en campos de contraseñas por seguridad. Es tremendamente útil para responder mensajes, rellenar formularios o reutilizar datos sin tener que copiar y pegar constantemente.
Aprovecha también para ajustar la altura del teclado, añadir la fila de números permanente y configurar sustituciones de texto. Con los atajos de texto puedes escribir, por ejemplo, “@@” y que se convierta en tu correo completo, u otras combinaciones para tu dirección, DNI, etc. Son pequeños detalles que, a diario, ahorran mucho tiempo.
Navegación por gestos, panel rápido y personalización de la interfaz
Si vienes de iOS o de versiones recientes de Android, seguramente estarás cómodo con la navegación por gestos. En capas como One UI 7 de Samsung puedes cambiarlo desde Ajustes > Pantalla > Barra de navegación, eligiendo entre los tres botones clásicos o los gestos de deslizamiento. Además, hay un menú para ajustar la sensibilidad del gesto hacia atrás y decidir si también se aplica al S Pen en los modelos compatibles.
En One UI 7 también ha cambiado el comportamiento del panel de ajustes rápidos y notificaciones, separándolos según desde qué lado deslices. Si esto no te convence, puedes volver al sistema unificado. Abre el panel de ajustes rápidos deslizando desde la esquina superior derecha, pulsa en el icono de edición (el lápiz) y entra en Ajustes del panel para elegir si quieres paneles separados o unidos.
Android 16 va más allá al permitir probar una demo de la navegación por gestos desde su menú de configuración, e introduce un gesto de retroceso predictivo: al deslizar hacia atrás ves una previsualización de la pantalla a la que vas a volver, lo que ayuda a evitar cierres accidentales de apps. Incluso si usas los tres botones, Android 16 incorpora esta vista previa.
Otra novedad curiosa de Android 16 es que, al mantener pulsado sobre el escritorio, además de cambiar fondo o widgets, aparece una opción de “Lista de aplicaciones” que abre directamente el cajón de apps, imitando el gesto de deslizar hacia arriba. Puede parecer menor, pero hay quien prefiere tocar un botón a hacer gestos.
Organiza la pantalla de inicio y el cajón de aplicaciones
La pantalla de inicio es el “escritorio” de tu vida digital. No te limites al caos que viene de fábrica. Mantén pulsado sobre una zona vacía para acceder a las opciones de personalización y, desde ahí, ajusta la cuadrícula de iconos y el tamaño de los mismos. En muchos Android puedes pasar a una rejilla de, por ejemplo, 7×4 iconos para aprovechar mejor el espacio.
Puedes también decidir si quieres cajón de aplicaciones o todo en las pantallas de inicio. Usuarios que vienen de iOS suelen sentirse más cómodos con “Solo pantalla de inicio”, donde todas las apps están repartidas en páginas. Si prefieres un enfoque más clásico de Android, activa el cajón de apps y deja la pantalla principal solo para lo que más uses.
En capas como One UI tienes la opción de reordenar el cajón de aplicaciones en lista vertical alfabética. De este modo, en lugar de pasar páginas horizontales, solo tendrás que deslizar hacia arriba o abajo, algo muy cómodo cuando acumulas cientos de apps.
Si no te gusta la página de Google Discover o Samsung Free a la izquierda de la pantalla de inicio, también puedes quitarla. En la vista de personalización, desliza hasta esa pantalla lateral y desactiva el interruptor de Discover o sustitúyelo por otra opción que te convenza más.
Funciones específicas de Android 15 y Android 16 que deberías mirar
Si tu nuevo móvil viene ya con Android 15, hay varias funciones recientes muy recomendables. Además del bloqueo antirrobo y el espacio privado, Android 15 introduce cosas como archivado de aplicaciones, mejoras en el bloqueo offline y otros ajustes de seguridad que irán llegando poco a poco según la marca.
Una de las estrellas es el espacio privado, un entorno oculto en el que puedes guardar apps y datos personales fuera de la vista. No aparecen en el launcher ni en las notificaciones, y se protegen con huella o PIN. Para configurarlo ve a Ajustes > Seguridad y privacidad > Espacio privado y sigue los pasos. Ideal para separar apps de trabajo, contenido sensible o simplemente lo que no quieres que vea cualquiera que agarre tu móvil.
En Android 15 también ganas control sobre el Bluetooth que se enciende solo. El sistema tiende a reactivarlo automáticamente al día siguiente de haberlo apagado, pensando en auriculares y relojes, pero si prefieres tener el control absoluto, entra en Ajustes > Dispositivos conectados > Preferencias de conexión > Bluetooth y desmarca la opción de “Activar automáticamente mañana”.
Android 16, por su parte, incorpora una larga lista de mejoras pequeñas pero muy prácticas. Entre ellas, Live Updates para mostrar procesos en tiempo real (por ejemplo, un pedido de comida a domicilio) en notificaciones persistentes; un selector de fotos unificado para todas las apps que lo adopten; y nuevas opciones para idioma y región que permiten ajustar unidades de temperatura, sistemas de medida y primer día de la semana sin cambiar el idioma del sistema.
El visor de apps recientes también gana funciones: desde la vista de aplicaciones en segundo plano puedes ahora sacar capturas de pantalla de una app sin entrar en ella o usar la opción “Seleccionar” para marcar solo una parte de la pantalla o extraer texto de lo que ves en miniatura.
Otra novedad llamativa es la posibilidad de ver el estado de salud de la batería desde Ajustes > Batería > Estado de la batería, incluyendo una estimación de vida útil y la opción de limitar la carga al 80% para alargarla. En ese mismo menú de almacenamiento puedes ver cuánto espacio ocupa exactamente el sistema Android y sus archivos temporales, algo útil si andas justo de memoria.
En el terreno de la salud y la actividad, Android 16 mejora la función de Salud conectada, que unifica los datos de diferentes apps de fitness y salud y añade compatibilidad con el estándar FHIR para historiales médicos, siempre con consentimiento explícito del usuario.
Por último, si usas una tablet con Android 16, tienes el Desktop Windowing, que permite abrir apps en ventanas redimensionables y movibles, igual que en un ordenador. Puedes superponer varias, trabajar en pantalla partida flexible y, en el futuro, configurar atajos de teclado personalizados para teclados físicos.
Gestión de batería, autoreinicio y conectividad compartida
Hay algunas funciones menos vistosas pero muy importantes para que el móvil siga yendo fino con el paso de los meses. Muchas capas, como la de Samsung, incluyen autooptimización y autoreinicio programado. En Ajustes > Mantenimiento del dispositivo puedes activar “Reiniciar según horario” y elegir día y hora (normalmente de madrugada). Un reinicio automático cada semana ayuda a vaciar cachés y cerrar procesos atascados sin que tengas que acordarte.
Otra opción a configurar desde el principio es la zona Wi‑Fi portátil o compartir Internet. Si sueles tirar de conexión del móvil en el portátil o la tablet, vete a Ajustes > Redes e internet > Punto de acceso y establece una contraseña compleja que recuerdes. Así, cuando necesites compartir datos en la calle, no tendrás que ponerte a inventar claves sobre la marcha.
Respecto a la carga, algunos teléfonos traen carga optimizada o carga adaptativa, que ralentiza la carga nocturna para proteger la batería. Hay usuarios que prefieren desactivarla por si tienen que desconectar el móvil antes de tiempo y quieren que esté ya al 100%. Valora qué te interesa más: cuidar al máximo la batería o priorizar la flexibilidad de uso.
Apps clave, inicio de sesión y sustitución de apps preinstaladas
Tras dejar afinado el sistema, toca bajar a tierra lo que realmente vas a usar. Antes de lancearte a probar cámaras o juegos, instala y configura las apps esenciales de comunicación y trabajo: Telegram, WhatsApp, correo (Spark, Gmail o tu favorita), Slack, tu app de VPN, etc.
Muy importante con WhatsApp: haz una copia de seguridad manual en el móvil antiguo justo antes de apagarlo, y cuando instales la app en el nuevo teléfono, conecta primero a Wi‑Fi, verifica el número y restaura la copia de Google Drive o iCloud en ese mismo momento. Si abres WhatsApp y saltas la restauración, luego puede ser complicado o imposible recuperar años de chats.
Aprovecha para activar la verificación en dos pasos de WhatsApp si aún no la tienes. Es un PIN de seis cifras que añade una barrera contra robos de cuenta, algo cada vez más habitual.
Aplica la “regla de la no urgencia”: inicia sesión en todas las aplicaciones críticas cuando estés tranquilo en casa. Apps de transporte (Uber, Cabify, DiDi), banca y billeteras (Google Wallet, Mercado Pago, MODO, apps de tu banco), salud (obra social, seguro médico), gestores de contraseñas… Muchas de ellas te pedirán selfies, fotos de DNI o verificaciones por SMS; mejor hacerlo con buena cobertura Wi‑Fi y calma que en mitad de la calle bajo la lluvia.
Si no te convence el correo o el navegador que vienen por defecto, cámbialos ahora. En Android puedes elegir Firefox, Chrome u otro navegador como predeterminado, y sustituir la app de correo del fabricante por Spark, Gmail u otra. Así te ahorras usar herramientas que no te gustan solo porque venían preinstaladas.
Remata el proceso revisando otra vez las apps que no usas: desinstala o esconde todo lo que esté de más. Cuanta menos morralla haya, menos notificaciones absurdas recibirás y más fluido irá todo.
Si dedicas esta primera hora larga a configurar bien tu Android recién estrenado —desde seguridad y privacidad hasta notificaciones, pantalla, teclado y apps clave— pasarás de tener un móvil genérico, cargado de ajustes pensados para el fabricante, a un dispositivo realmente tuyo: más seguro frente a robos y estafas, más respetuoso con tu privacidad y, sobre todo, adaptado a cómo tú usas el teléfono cada día.
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