Nintendo Switch 2 ha cambiado las reglas del juego para los fans de Nintendo. Los títulos third-party ya no llegan tarde, recortados ni con concesiones que duelen: llegan a la vez que en el resto de plataformas y con un nivel que pone los pelos de punta. Lo hemos vivido con el sobresaliente port de Final Fantasy VII Remake Intergrade, lo hemos comprobado con Resident Evil Requiem plantando cara a consolas de sobremesa, y ahora le toca el turno a PRAGMATA, la nueva IP de Capcom que aterriza el 17 de abril en la consola de Nintendo.
Pantalla de inicio de PRAGMATA.
Y es que PRAGMATA no se parece a nada que hayamos jugado antes en una consola de Nintendo. Capcom ha apostado por una propuesta fresca que mezcla disparos en tercera persona con un sistema de hackeo en tiempo real, todo envuelto en una ambientación lunar de ciencia ficción tan peculiar como entrañable. Hugh y Diana, el astronauta y la niña androide, forman un dúo con una química que se siente desde el primer minuto y que sostiene toda la aventura. Ya hemos completado PRAGMATA en Nintendo Switch 2 y os contamos todo lo que necesitáis saber en este análisis.
Índice
PRAGMATA nos sitúa en un futuro cercano donde la humanidad tiene una colonia lunar gestionada por robots e inteligencia artificial. Un buen día, la estación deja de dar señales de vida. Hugh Williams viaja con un equipo de ingenieros para ver qué ha pasado allí arriba, y allí se encuentra todo un cuadro: la IA se ha vuelto completamente loca.
Astronautas frente a la torre en PRAGMATA.
El equipo se divide y cuando todo parece perdido se topa con un androide con pinta de niña pequeña al que decide llamar Diana. Hugh es una persona que no se fía de los robots, pero Diana le descoloca: se comporta como una niña de verdad, con una personalidad de lo más entrañable.
Diana es el corazón del juego, y Capcom lo sabe. Aporta un toque tierno y gracioso a una aventura que no se anda con bromas. Su presencia le da al jugador un motivo para encariñarse con lo que tiene entre manos más allá de pegar tiros y sobrevivir.
Hugh y Diana en primer plano.
La misión de ambos es escapar de la luna y arreglar el estropicio, pero la trama tira de hilos a medida que avanzáis y la historia tiene algunos giros que te hacen querer seguir jugando y estirar tus sesiones. Las interpretaciones de voz son de matrícula, especialmente en japonés, aunque los doblajes en español e inglés cumplen de sobra.
Hugh muestra un LTD a Diana.
PRAGMATA cuenta una historia original, relativamente realista y moderna que engancha por sus personajes y su originalidad. En tiempos de fórmulas narrativas recicladas, esto sienta como un chute de aire fresco. No está exento de hacerse un poco tedioso, especialmente de cara al final, donde tiene algunos momentos que, a pesar de sentirse intensos, se quedan cortos en cuanto a impacto emocional.
Que Nintendo Switch 2 es una consola muy capaz ya lo ha dejado claro Capcom con Resident Evil Requiem. Con PRAGMATA quiere ir un paso más allá y sacar músculo. Estamos ante uno de los juegos más cuidados a nivel gráfico de la consola, y se nota que el equipo ha exprimido la consola con cabeza.
PRAGMATA no es un mundo abierto ni necesita serlo. Sus escenarios son cerrados y controlados, lo que permite concentrar la potencia donde importa. Los planos cercanos de los personajes nos han parecido brutales, con un realismo que se palpa en las expresiones faciales de Hugh y Diana.
Diana activa interfaz holográfica en PRAGMATA.
El juego apunta siempre a 60 imágenes por segundo y, aunque no lo consigue, la variabilidad es totalmente aceptable. No muchos hay tirones que te saquen de la acción ni caídas que rompan el ritmo, algo que se siente más en zonas amplias. Que suba con frecuencia a esas 60 imágenes por segundo hace que todo se sienta potente, especialmente en modo portátil.
La dirección artística le da al juego una identidad muy personal. Esa estética espacial con robots y estructuras futuristas podría sentirse fría, pero no termina sintiéndose así: los entornos simulan ciudades terrestres dentro de la estación, con calles, neones y recovecos que invitan a investigar. Así que no; no es un páramo lunar vacío como podríais esperar de una historia de ciencia ficción en la Luna.
Siluetas de Hugh y Diana al amanecer.
Donde PRAGMATA pincha es en la banda sonora. Creemos que es uno de los apartados más sencillos del juego. El estilo electrónico encaja con la ambientación, pero le falta gancho. No hay temas que se te queden en la cabeza y algunas pistas resultan algo machaconas tras varias horas. Tampoco entendemos muy bien por qué Hugh dice la frase “Cómete esto” con tanta recurrencia, llegando a hacerse las situaciones algo absurdas.
No fastidia la experiencia, pero en un juego con tanta personalidad visual, una banda sonora más atrevida y divertida habría mejorado el juego. La música cumple, aunque se queda algo corta para lo que PRAGMATA merece.
PRAGMATA es, a grosso modo, un juego arcade puro. Recorres secciones de la base lunar, exploras, te topas con enemigos y tienes que disparar como en un shooter mientras Diana resuelve un puzle de hackeo para desbloquear las defensas de los robots. Suena un poco a locura, pero funciona.
El combate obliga a dividir tu cabeza entre esquivar, hackear y disparar. Esa multitarea constante hace que cada batalla se sienta desafiante y entretenida a partes iguales, con puzles que ganan complejidad y enemigos cada vez más variados según avanzas.
Hugh y Diana en combate con HUD.
La pega viene con la estructura. PRAGMATA se acaba sintiendo como un pasillo donde avanzas, peleas y vuelves a pelear. Nos ha parecido la parte más decepcionante: falta algo de variedad en la progresión, y eso pesa en una aventura de unas 10-12 horas. El backtracking, curiosamente, está mejor llevado que el propio avance hacia delante. Hay muchos lugares por los que pasas una primera vez y ves zonas a las que no puedes acceder, lo que obliga a volver más adelante cuando se consigue cierta habilidad.
Pantalla del Cabin System con llave roja.
El Refugio compensa bastante el desgaste por repetición. Esta base central donde Hugh y Diana mejoran armas y equipamiento funciona como una pequeña casa donde los personajes interactúan, se divierten y se toman un respiro entre combate y combate. Hay desafíos, tarjetas de bingo con recompensas y un robot que gestiona actividades extra.
Diana con robot de pantalla sonriente
Hay disponibles muchos modos de dificultad, algo habitual en Capcom, aunque creemos que aquí no son tan necesarios. La historia engancha, pero no tiene la carga argumental suficiente como para justificar una partida centrada solo en la trama sin el reto del combate. Quien quiera un reto, lo tendrá sobradamente en los niveles más altos. Y quien quiera un paseo por el campo, también con los más sencillos.
Diana sonríe en cabina futurista
La versión de Nintendo Switch 2 es la más completa de todas gracias a la compatibilidad con el amiibo de Diana, que desbloquea armas y objetos exclusivos. No cambia la experiencia, pero para los fans convierte esta en la versión más completa y coleccionista de todas las consolas a las que llega.
Y Capcom lo ha vuelto a hacer: PRAGMATA llega a Nintendo Switch 2 como un juego de consola de sobremesa que no pierde ni funcionalidad ni espectacularidad en la híbrida. Se ve fenomenal en ambos modos, y aunque tiene concesiones gráficas, ninguna estropea la experiencia. La versión de Switch 2 planta cara sin mostrar mucho esfuerzo.
Hugh y Diana en el Refugio.
Un soplo de aire fresco entre tanto título que apuesta por lo seguro. Su jugabilidad parece una locura al principio, pero cuando le pillas el punto funciona de maravilla. La progresión y el propio esquema del juego de “combate tras combate” le resta un poco de magia, aunque el Refugio y el backtracking compensan con creces para ofrecer una gran calidad jugable.
PRAGMATA nos ha gustado mucho. Diana es un personaje encantador, su relación con Hugh resulta orgánica y emotiva a pesar de que ella sea un robot. Una nueva IP valiente que aterriza en Switch 2 en su versión más completa de todas las plataformas.
La entrada Análisis de PRAGMATA para Nintendo Switch 2 se publicó primero en Nintendúo.
Seguir leyendo...
Pantalla de inicio de PRAGMATA.
Y es que PRAGMATA no se parece a nada que hayamos jugado antes en una consola de Nintendo. Capcom ha apostado por una propuesta fresca que mezcla disparos en tercera persona con un sistema de hackeo en tiempo real, todo envuelto en una ambientación lunar de ciencia ficción tan peculiar como entrañable. Hugh y Diana, el astronauta y la niña androide, forman un dúo con una química que se siente desde el primer minuto y que sostiene toda la aventura. Ya hemos completado PRAGMATA en Nintendo Switch 2 y os contamos todo lo que necesitáis saber en este análisis.
Índice
- Presentación e Historia: Solos en la luna
- Gráficos y Sonido: Cómo brillar sin las estrellas
- Jugabilidad y Extras: ¡Cómete esto!
- Conclusión: El dúo imprescindible que no esperabas
Solos en la luna
PRAGMATA nos sitúa en un futuro cercano donde la humanidad tiene una colonia lunar gestionada por robots e inteligencia artificial. Un buen día, la estación deja de dar señales de vida. Hugh Williams viaja con un equipo de ingenieros para ver qué ha pasado allí arriba, y allí se encuentra todo un cuadro: la IA se ha vuelto completamente loca.
Astronautas frente a la torre en PRAGMATA.
El equipo se divide y cuando todo parece perdido se topa con un androide con pinta de niña pequeña al que decide llamar Diana. Hugh es una persona que no se fía de los robots, pero Diana le descoloca: se comporta como una niña de verdad, con una personalidad de lo más entrañable.
Diana es el corazón del juego, y Capcom lo sabe. Aporta un toque tierno y gracioso a una aventura que no se anda con bromas. Su presencia le da al jugador un motivo para encariñarse con lo que tiene entre manos más allá de pegar tiros y sobrevivir.
Hugh y Diana en primer plano.
La misión de ambos es escapar de la luna y arreglar el estropicio, pero la trama tira de hilos a medida que avanzáis y la historia tiene algunos giros que te hacen querer seguir jugando y estirar tus sesiones. Las interpretaciones de voz son de matrícula, especialmente en japonés, aunque los doblajes en español e inglés cumplen de sobra.
Hugh muestra un LTD a Diana.
PRAGMATA cuenta una historia original, relativamente realista y moderna que engancha por sus personajes y su originalidad. En tiempos de fórmulas narrativas recicladas, esto sienta como un chute de aire fresco. No está exento de hacerse un poco tedioso, especialmente de cara al final, donde tiene algunos momentos que, a pesar de sentirse intensos, se quedan cortos en cuanto a impacto emocional.
Cómo brillar sin las estrellas
Que Nintendo Switch 2 es una consola muy capaz ya lo ha dejado claro Capcom con Resident Evil Requiem. Con PRAGMATA quiere ir un paso más allá y sacar músculo. Estamos ante uno de los juegos más cuidados a nivel gráfico de la consola, y se nota que el equipo ha exprimido la consola con cabeza.
PRAGMATA no es un mundo abierto ni necesita serlo. Sus escenarios son cerrados y controlados, lo que permite concentrar la potencia donde importa. Los planos cercanos de los personajes nos han parecido brutales, con un realismo que se palpa en las expresiones faciales de Hugh y Diana.
Diana activa interfaz holográfica en PRAGMATA.
El juego apunta siempre a 60 imágenes por segundo y, aunque no lo consigue, la variabilidad es totalmente aceptable. No muchos hay tirones que te saquen de la acción ni caídas que rompan el ritmo, algo que se siente más en zonas amplias. Que suba con frecuencia a esas 60 imágenes por segundo hace que todo se sienta potente, especialmente en modo portátil.
La dirección artística le da al juego una identidad muy personal. Esa estética espacial con robots y estructuras futuristas podría sentirse fría, pero no termina sintiéndose así: los entornos simulan ciudades terrestres dentro de la estación, con calles, neones y recovecos que invitan a investigar. Así que no; no es un páramo lunar vacío como podríais esperar de una historia de ciencia ficción en la Luna.
Siluetas de Hugh y Diana al amanecer.
Donde PRAGMATA pincha es en la banda sonora. Creemos que es uno de los apartados más sencillos del juego. El estilo electrónico encaja con la ambientación, pero le falta gancho. No hay temas que se te queden en la cabeza y algunas pistas resultan algo machaconas tras varias horas. Tampoco entendemos muy bien por qué Hugh dice la frase “Cómete esto” con tanta recurrencia, llegando a hacerse las situaciones algo absurdas.
No fastidia la experiencia, pero en un juego con tanta personalidad visual, una banda sonora más atrevida y divertida habría mejorado el juego. La música cumple, aunque se queda algo corta para lo que PRAGMATA merece.
Cómete esto
PRAGMATA es, a grosso modo, un juego arcade puro. Recorres secciones de la base lunar, exploras, te topas con enemigos y tienes que disparar como en un shooter mientras Diana resuelve un puzle de hackeo para desbloquear las defensas de los robots. Suena un poco a locura, pero funciona.
El combate obliga a dividir tu cabeza entre esquivar, hackear y disparar. Esa multitarea constante hace que cada batalla se sienta desafiante y entretenida a partes iguales, con puzles que ganan complejidad y enemigos cada vez más variados según avanzas.
Hugh y Diana en combate con HUD.
La pega viene con la estructura. PRAGMATA se acaba sintiendo como un pasillo donde avanzas, peleas y vuelves a pelear. Nos ha parecido la parte más decepcionante: falta algo de variedad en la progresión, y eso pesa en una aventura de unas 10-12 horas. El backtracking, curiosamente, está mejor llevado que el propio avance hacia delante. Hay muchos lugares por los que pasas una primera vez y ves zonas a las que no puedes acceder, lo que obliga a volver más adelante cuando se consigue cierta habilidad.
Pantalla del Cabin System con llave roja.
El Refugio compensa bastante el desgaste por repetición. Esta base central donde Hugh y Diana mejoran armas y equipamiento funciona como una pequeña casa donde los personajes interactúan, se divierten y se toman un respiro entre combate y combate. Hay desafíos, tarjetas de bingo con recompensas y un robot que gestiona actividades extra.
Diana con robot de pantalla sonriente
Hay disponibles muchos modos de dificultad, algo habitual en Capcom, aunque creemos que aquí no son tan necesarios. La historia engancha, pero no tiene la carga argumental suficiente como para justificar una partida centrada solo en la trama sin el reto del combate. Quien quiera un reto, lo tendrá sobradamente en los niveles más altos. Y quien quiera un paseo por el campo, también con los más sencillos.
Diana sonríe en cabina futurista
La versión de Nintendo Switch 2 es la más completa de todas gracias a la compatibilidad con el amiibo de Diana, que desbloquea armas y objetos exclusivos. No cambia la experiencia, pero para los fans convierte esta en la versión más completa y coleccionista de todas las consolas a las que llega.
El dúo imprescindible que no esperabas
Y Capcom lo ha vuelto a hacer: PRAGMATA llega a Nintendo Switch 2 como un juego de consola de sobremesa que no pierde ni funcionalidad ni espectacularidad en la híbrida. Se ve fenomenal en ambos modos, y aunque tiene concesiones gráficas, ninguna estropea la experiencia. La versión de Switch 2 planta cara sin mostrar mucho esfuerzo.
Hugh y Diana en el Refugio.
Un soplo de aire fresco entre tanto título que apuesta por lo seguro. Su jugabilidad parece una locura al principio, pero cuando le pillas el punto funciona de maravilla. La progresión y el propio esquema del juego de “combate tras combate” le resta un poco de magia, aunque el Refugio y el backtracking compensan con creces para ofrecer una gran calidad jugable.
PRAGMATA nos ha gustado mucho. Diana es un personaje encantador, su relación con Hugh resulta orgánica y emotiva a pesar de que ella sea un robot. Una nueva IP valiente que aterriza en Switch 2 en su versión más completa de todas las plataformas.
Resumen del análisis de PRAGMATA para Nintendo Switch 2
La entrada Análisis de PRAGMATA para Nintendo Switch 2 se publicó primero en Nintendúo.
Seguir leyendo...