Noticia Análisis de Wuthering Waves: mundo abierto, combate y exploración

Análisis de Wuthering Waves


Si llevas un tiempo metido en la escena de los gachas, o al menos te suena el género, seguro que has oído hablar de Wuthering Waves. Durante meses ha sido el tema favorito de debate, sobre todo porque medio internet lo ha estado comparando sin descanso con Genshin Impact y otros títulos de HoYoverse. Tras varias betas y una campaña de hype considerable, el juego por fin está en nuestras manos y ya podemos hablar con calma de su mundo abierto, su sistema de combate y lo que ofrece a nivel de exploración.

Este análisis se centra en el lanzamiento global, teniendo en cuenta tanto las virtudes visibles desde las primeras horas como los problemas técnicos y de ritmo que han ido señalando los jugadores. Verás referencias al combate, al sistema de Ecos, al gacha, a la historia, al rendimiento y a cómo se siente moverte y vivir en el mundo de Tamaris. Ponte cómodo, que hay mucho que desgranar.

Contexto, ambientación y premisa del mundo de Wuthering Waves​


Wuthering Waves nos sitúa en Tamaris, un mundo que intenta recomponerse después de un cataclismo conocido como El Lamento, un evento apocalíptico que arrasó buena parte de la civilización y trajo consigo criaturas extrañas y extremadamente peligrosas. Tras una cinemática inicial bastante críptica, despertamos como el Rover, un protagonista amnésico que se ve envuelto de lleno en este escenario postapocalíptico a medio camino entre ruinas tecnológicas y ciudades renacidas.

Una de las claves del universo del juego son los Resonantes: individuos capaces de absorber los ecos de los monstruos y usarlos como si fueran parte de su propio arsenal. Esta condición de resonante es lo que justifica tanto las mecánicas de combate como el sistema de progresión a través de los Ecos. A nivel narrativo, el título combina ese tono de mundo devastado con un futuro casi optimista, en el que las facciones humanas han enterrado rencores pasados para reconstruir ciudades, fábricas y bases militares sobre las ruinas de la antigua civilización.

La sensación, sin embargo, es que el postapocalipsis se percibe de forma desigual. Aunque hay zonas desérticas y paisajes dañados en los que pasamos buena parte del tiempo combatiendo criaturas y recolectando recursos, muchos de los asentamientos humanos se encuentran en un estado tan pulcro que cuesta recordar que hace apenas un siglo el mundo estuvo al borde del colapso. El contraste entre desolación y ciudades casi intactas es llamativo, pero no siempre termina de cuadrar con el tono que pretende transmitir la historia.


Wuthering Waves 2º Aniversario (Free, Google Play) →

Historia, ritmo narrativo y personajes​


Desde el principio, la trama intenta construir un universo denso, con organizaciones, terminología específica y una mitología propia. El problema es que esa ambición se traduce en muchísima exposición en las primeras horas: diálogos largos, escenas extensas y una sucesión de conversaciones que a menudo dejan la jugabilidad en segundo plano. Esta estructura hace que cueste entrar en la historia, sobre todo si lo que te apetece al principio es explorar o pelear.

Varios jugadores han señalado que, tras el tramo de tutorial, se necesitan unas cuantas horas adicionales para sentir que la narrativa engancha mínimamente. Justo cuando empieza a resultar interesante, es habitual encontrarse con muros de progreso del tipo “nivel X requerido para continuar”, que cortan el ritmo y te obligan a farmear misiones secundarias o actividades del mundo antes de seguir con la campaña principal.

En cuanto a los personajes, los principales y secundarios relevantes reciben un tratamiento muy cuidado. Sus diseños son vistosos, con mucho detalle en ropa, accesorios y animaciones, lo que hace que muchos de estos Resonantes resulten memorables y fácilmente reconocibles. No sucede lo mismo con los NPC genéricos, cuyo nivel de acabado es bastante más flojo y donde se notan con frecuencia problemas de texturas sin cargar, popping muy evidente o antialiasing deficiente, especialmente en cinemáticas.

La dirección artística apuesta por una estética anime estilizada, con una gama de colores que mezcla blanco, negro y un tercer color distintivo para cada personaje. Esto crea una cierta coherencia visual en el elenco, pero también provoca que muchos diseños se parezcan demasiado entre sí. Si no fuera por los peinados o alguna pieza de ropa concreta, habría personajes que costaría distinguir a simple vista en mitad de la acción.

En el apartado de doblaje, el juego ofrece voces en inglés, japonés, coreano y mandarín. La comunidad tiende a destacar el doblaje japonés, en parte por la presencia de actores conocidos de series como JoJo’s Bizarre Adventure, Kimetsu no Yaiba o Tensei Shitara Slime Datta Ken. La versión inglesa, en cambio, se percibe muy irregular: hay interpretaciones correctas, pero también bastantes líneas que suenan planas o poco naturales, algo que ya se ha visto también en otros gachas en su lanzamiento y que, con el tiempo, suele pulirse o al menos dejar de llamar tanto la atención.

Diseño del mundo: biomas, verticalidad y construcción del escenario​


El mundo de Tamaris está compuesto por varias regiones con identidad propia, como la zona de Huanglong y la ciudad de Jinzhou. El mapa es amplio, con bosques, desiertos, áreas montañosas y entornos urbanos futuristas que se combinan con toques cyberpunk y zonas más naturistas. Este cóctel de estilos recuerda a veces a juegos como Scarlet Nexus o incluso a ciertas áreas de The Surge.

La gran virtud del diseño del mapa es su verticalidad y densidad de detalles. No se limita a extensiones de terreno planas: hay puentes suspendidos, acantilados, edificios altos, cuevas y estructuras en varios niveles que invitan a trepar, saltar y planear continuamente. A eso se suma la presencia de zonas secretas, pequeños recovecos y alturas a las que solo puedes llegar exprimiendo al máximo las herramientas de movilidad.

Pese a ello, algunos jugadores tienen la sensación de que el mundo, a nivel temático, carece de una identidad tan marcada como otros títulos del género. En largas sesiones de juego es fácil pasar demasiado tiempo en áreas desérticas o praderas con pocos puntos de referencia artificiales, hasta el punto de olvidar que el escenario se supone devastado por un desastre global. Cuando por fin llegas a ciudades o bases militares, su aspecto casi impecable choca con la idea de un mundo aún en reconstrucción.

Exploración, parkour y ganchos​


Si hay algo que Wuthering Waves hace muy bien es convertir moverte por el mapa en algo divertido por sí mismo. El juego cuenta con un sistema de parkour muy ágil que permite correr por las paredes, engancharte a salientes, planear durante largos trayectos y usar ganchos para impulsarte hacia ciertos puntos del escenario. La sensación recuerda en parte al movimiento de Warframe, aunque aquí el ritmo es algo más pausado y controlado.

Esta movilidad avanzada hace que el simple hecho de ir de un punto a otro sea bastante ameno. Muchas veces acabas desviándote de tu objetivo original porque has visto un saliente sugerente, un eco extraño a lo lejos o un cofre en una azotea que exige una pequeña “ruta de escalada improvisada”. El propio juego refuerza esta dinámica con un árbol de mejoras centrado en habilidades de desplazamiento, que te permite moverte más rápido y de forma más eficiente cuanto más progresas.

No todo es perfecto: el sistema de gancho, en concreto, puede resultar frustrante. Los puntos a los que te puedes agarrar a menudo tienen un indicador demasiado preciso y poco visible, de forma que si no sabes que existe ese anclaje o no estás mirando justo al ángulo correcto, lo pasas por alto. Además, el rango de uso varía de un objetivo a otro y puedes encadenar agarres hasta distancias absurdas, lo que hace que el sistema se sienta algo inconsistente.

Más allá del movimiento puro, el mundo está lleno de pequeños retos: puzles ambientales, desafíos de plataforma, minijuegos y eventos repartidos por el mapa que nunca alcanzan un nivel de dificultad alto, pero sí sirven para mantenerte ocupado continuamente. En muchos casos, la recompensa son astritas (la moneda premium para el gacha), materiales de mejora o nuevos Ecos, lo que genera un bucle bastante adictivo entre exploración y progresión.

El combate: esquivas perfectas, parrys y caos bien medido​


La auténtica joya de Wuthering Waves es su sistema de combate. Hablamos de un ARPG en tiempo real que se apoya mucho en las esquivas precisas, los contraataques y la gestión de habilidades en cadena. Nada de aporrear botones sin pensar: si quieres sacarle partido al sistema, tienes que aprender los patrones enemigos, clavar esquivas perfectas y sincronizar el cambio entre personajes y Ecos para mantener la presión constante.

Cada personaje tiene su propio estilo de lucha en función de su arma, su elemento y su rol dentro del equipo. La sensación general es que los Resonantes están suficientemente diferenciados: algunos se centran en combos rápidos y agresivos, otros en golpes cargados, otros en apoyo o control de masas. El juego permite además cancelar animaciones en medio de ataques, lo que abre la puerta a encadenar habilidades de forma bastante espectacular.

Uno de los puntos más valorados por la comunidad es que los enemigos, incluso los jefes de mundo, no se sienten como simples esponjas de vida. Aunque pueden estar varios niveles por encima del jugador, es posible derrotarlos si dominas el sistema de esquiva, parry y rotación de personajes. Hay testimonios de jugadores que han logrado tumbar jefes veinte niveles superiores únicamente con su sanador tras ver caer al resto del equipo, sin que el combate se convierta en una tortura interminable.

La estructura del combate gira en torno a varios recursos: los ataques básicos, las habilidades de resonancia, el Circuito del Forte (una suerte de habilidad potente que se recarga con la acción), la Liberación de resonancia (la “ultimate” de cada personaje) y las habilidades de introducción y cambio, que se activan al alternar entre miembros del equipo con la barra de resonancia llena. El resultado es un combate muy dinámico, donde constantemente estás alternando golpes, esquivas, cambios de personaje y activación de Ecos.

Ecos: el sistema de equipamiento más original del juego​


El sistema de Ecos es una de las grandes señas de identidad de Wuthering Waves. En lugar de equipar simples artefactos o accesorios, aquí absorbes los ecos de los monstruos que derrotas y los conviertes en parte del kit de tus personajes. Estos Ecos funcionan a la vez como equipo y como habilidades adicionales, lo que hace que la personalización sea mucho más llamativa.

Cada personaje puede llevar hasta cinco Ecos, organizados en distintas ranuras. Al equipar varios de la misma familia (2 o 5 piezas) obtienes bonos de conjunto que potencian estadísticas concretas o añaden efectos especiales. Los Ecos tienen niveles de rareza y substats, así que el farmeo para conseguir combinaciones “perfectas” puede alargarse muchísimo, algo que los amantes de las builds y la optimización seguramente verán con buenos ojos.

La gracia del sistema está en que el primer Eco equipado otorga una habilidad activa única, que se manifiesta normalmente en forma de invocación del propio monstruo en pleno combate. Esto puede traducirse en ataques devastadores, curaciones, control de masas u otros efectos curiosos. Básicamente, montas tu propio “zoo” de fantasmas y bichos que sacas al campo de batalla cuando más interesa.

La obtención de Ecos está profundamente ligada a la exploración y la caza de enemigos. Los monstruos de menor nivel o rareza no siempre dejan su Eco al ser derrotados, mientras que los enemigos de élite y los jefes tienen una probabilidad mayor de soltar ejemplares de mucha calidad. Cuantos más tipos diferentes de criatura hayas registrado, más aumenta la posibilidad de conseguir Ecos mejores, lo que empuja al jugador a moverse constantemente por el mapa en busca de nuevas presas.

Progresión de personajes: niveles, armas y Forte​


A nivel de progresión, el juego sigue un esquema bastante familiar para cualquiera que haya tocado otros gachas de acción. Cada personaje sube de nivel y tiene fases de ascensión que desbloquean nuevos tramos de experiencia, a cambio de materiales específicos que se consiguen en combates, jefes, mazmorras y actividades semanales. No se aleja demasiado de lo visto en títulos como Genshin Impact o Honkai: Star Rail.

Las armas también tienen su propio sistema de mejora y ascensión. Puedes subirlas de nivel usando recursos y duplicados, y de vez en cuando obtendrás armas de cinco estrellas a través del gacha, normalmente asociadas de forma simbiótica a un personaje concreto. La estructura es clásica: armas estándar en banner permanente y armas destacadas en banners limitados.

El Forte actúa como árbol de habilidades de cada personaje. Está organizado de forma bastante clara, con varias líneas que parten de las acciones básicas del kit (ataque normal, habilidad de resonancia, Circuito del Forte, Liberación, etc.) y añaden mejoras pasivas o efectos adicionales a medida que desbloqueas nodos. No es especialmente complejo, pero sí suficiente para marcar cierta diferencia entre un personaje recién obtenido y uno bien trabajadito.

Sistema gacha: pity, banners y generosidad​


En el terreno del monetizado, Wuthering Waves utiliza un sistema gacha con pity bastante generoso en comparación con otros grandes nombres del género. El límite de tiradas para asegurar un personaje de cinco estrellas está en torno a las 80 pulls de hard pity, con un soft pity que empieza a notarse sobre las 66. Esto lo sitúa por delante de títulos como Genshin Impact o Honkai: Star Rail, cuyos pity suelen rondar las 90 tiradas de máximo y soft pity en torno a 75.

De lanzamiento, el juego ofrece varios tipos de banner: uno estándar permanente, uno de personaje destacado y otro centrado en armas. Se suma a ellos el clásico banner de 50 tiradas garantizadas para obtener un cinco estrellas del pool estándar, y un banner especial que se desbloquea después, enfocado en el cinco estrellas permanente que elijas. A esto hay que añadir recompensas extra y algún cinco estrellas adicional que han ido regalando como compensación por los problemas técnicos de la salida.

Al principio se nota que el sistema es relativamente amable con el jugador free to play: en las primeras horas recibes una cantidad considerable de astritas y recursos que te permiten armar un equipo decente, probar varios personajes y obtener, sin demasiada presión, al menos un par de unidades potentes. Con el tiempo, como es lógico, el ritmo de obtención de divisa premium se reduce y se entra en el bucle típico de diarias, eventos y farmeo a medio plazo.

Rendimiento técnico, optimización y estado del lanzamiento​


El lanzamiento de Wuthering Waves ha sido, siendo sinceros, bastante accidentado. En sus primeros días se encontraron bugs, cuelgues, pantallas de carga interminables, texturas que tardaban una eternidad en aparecer y problemas serios de popping tanto en personajes secundarios como en elementos del escenario. En ocasiones, las cinemáticas mostraban a los personajes principales perfectamente renderizados mientras el fondo parecía no haber terminado de cargar.

A nivel de rendimiento puro, muchos usuarios en PC han reportado caídas de frames notables incluso con equipos decentes. Una 1660 Super con 32 GB de RAM y un Ryzen 9, por ejemplo, puede sufrir bajones de fluidez en zonas cargadas o durante combates muy intensos, algo que no debería ocurrir con esa configuración. En móviles, sobre todo en dispositivos de gama media o antiguos, las inconsistencias son aún más evidentes.

El uso de Unreal Engine 4 permite al juego lucir muy bien cuando todo va como debe, pero también contribuye a parte de estos problemas de optimización. La buena noticia es que el estudio se ha mostrado agresivo con los parches: durante los primeros días se han sucedido actualizaciones constantes, algunas casi de forma diaria, que van puliendo fallos y mejorando la estabilidad, acompañadas de compensaciones generosas en recursos y tiradas para mantener a la comunidad contenta.

Sonido, música y doblaje​


El apartado sonoro es uno de los puntos donde Wuthering Waves brilla con luz propia. La banda sonora apuesta fuerte por composiciones corales y melodías épicas que acompañan casi todas las actividades importantes: exploración de grandes zonas, misiones clave, combates contra jefes o escenas de historia dramáticas. No necesitas avanzar mucho para apreciarlo; la música del menú principal ya deja claro el nivel de mimo que se ha puesto en este aspecto.

Cada región y cada situación relevante cuenta con temas bastante diferenciados, que ayudan a reforzar la atmósfera: piezas más tranquilas para la exploración, cortes intensos en batallas grandes y canciones con presencia vocal que realzan ciertos momentos de la trama. Este trabajo musical aporta una sensación de grandeza y cohesión que muchas veces suple algunas carencias de la narrativa escrita.

En cuanto a los efectos de sonido, no hay nada especialmente rompedor: los golpes, pasos, impactos elementales y demás se mantienen en la línea habitual de los ARPG de corte anime, correctos pero sin grandes alardes. El verdadero protagonismo se lo lleva la música, mientras que el doblaje, como ya se ha comentado, va de la mano de interpretaciones muy sólidas en japonés y otras más irregulares en inglés. El título incluye subtítulos a varios idiomas, entre ellos el español, lo que facilita seguir la historia aunque no conectes con el audio.

Bucles de juego, farmeo y actividades​


Una vez superas el tramo inicial de tutorial y exposición, Wuthering Waves se asienta en un bucle de juego bastante claro: exploras, cazas Ecos, mejoras equipo y personajes, limpias actividades diarias y te enfrentas a jefes y desafíos repetibles. Hay jefes de mundo con nivel de dificultad fijo que puedes visitar cuando quieras, y jefes ligados a tu nivel mundial que se pueden farmear gastando resistencia para obtener materiales clave.

La variedad de contenido ayuda a que ese farmeo no se haga pesado tan rápido: arenas de combate, mazmorras temáticas, eventos temporales que cambian ciertas reglas del combate o te prestan personajes para probarlos, puzles que desbloquean cofres, desafíos de tiempo y toda esa panoplia de actividades típicas del género. Cada ciclo de mejora suele implicar probar nuevas combinaciones de Ecos y Resonantes, lo que mantiene la sensación de progreso y experimentación.

Es cierto que la interfaz y los menús pueden abrumar al principio. Hay muchas pestañas, submenús y sistemas solapados, de forma que subir de nivel un arma o un Eco puede implicar navegar por varias capas de UI. Con algo de práctica, todo se vuelve más intuitivo, pero los primeros contactos pueden resultar bastante caóticos, sobre todo si no estás acostumbrado a la densidad de los gachas modernos.

En cuanto a la construcción de identidad jugable, algunos jugadores sienten que, a nivel de tono y dirección artística global, Wuthering Waves aún no ha definido un sello tan propio como otros competidores. Comparado con ciertos juegos de HoYoverse, que tienen estilos visuales muy reconocibles, aquí la mezcla de cyberpunk ligero, futurismo y naturaleza está bien ejecutada, pero todavía podría crecer para dejar una huella más distintiva.

Al final, Wuthering Waves se queda como un ARPG de mundo abierto con un combate espectacular, un sistema de Ecos muy original y un movimiento tan divertido que apetece parqueourizar el mapa entero una y otra vez, pero rodeado de una narrativa algo torpe, diseños de NPC irregulares y un estreno técnico lleno de tropiezos. Si te atrae la idea de un gacha con foco en acción y exploración, y eres capaz de perdonar diálogos largos y bugs ocasionales, vas a encontrar aquí un título muy disfrutable con muchísimo margen de mejora futura. Comparte la información para que otros usuarios conozcan este análisis.

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