¡Otro gran lanzamiento en Switch 2 tras el de Final Fantasy VII Remake Intergrade! Hemos podido analizar la versión final de la consola de Final Fantasy VII Rebirth, que se lanzará el 3 de junio de 2026 en Nintendo Switch 2.
El juego ya ha detallado su debut en formato físico, así como su enorme tamaño de descarga, precio reducido y más detalles, y esta vez, tras el estreno de su demo en la eShop, os traemos nuestra review completa. La llegada de Final Fantasy VII Rebirth a Nintendo Switch 2 representa uno de los lanzamientos técnicamente más sorprendentes de la consola hasta ahora y nos ha dejado con la boca abierta. Después del buen trabajo realizado con Remake Intergrade, muchos tenían dudas sobre si Square Enix sería capaz de adaptar una entrega mucho más grande, abierta y exigente. Sin embargo, podemos afirmar desde el primero momento que lo ha logrado sin sacrificar demasiado por el camino.
Desde que empiezas a jugar queda claro que hay compromisos visuales, especialmente en resolución y ciertos efectos gráficos, pero lo más llamativo es que el juego sigue sintiéndose plenamente como Rebirth. La escala, la ambientación, las cinemáticas y el combate mantienen intacta gran parte de la personalidad del original. No hay recortes que arruinen la experiencia de juego, y a continuación os explicamos por qué.
Como algunos ya sabréis, la historia de Final Fantasy VII Rebirth amplía enormemente la escala de la aventura respecto a Remake, dejando atrás la ciudad de Midgar para recorrer gran parte del mundo. La trama mezcla conflictos políticos entre Shinra y Wutai, temas medioambientales relacionados con la explotación del lugar, los experimentos del científico Hojo y los misteriosos planes de Sefirot. Tiene cambios y nuevas perspectivas que sorprenden incluso a los veteranos de la saga, especialmente gracias a la mayor relevancia de personajes como Zack Fair. Además, queda claro desde el principio que esta es la segunda parte de una trilogía, con un tono más oscuro y emocional que deja a los protagonistas enfrentándose a importantes derrotas y desafíos de cara al desenlace final que seguimos esperando.
A todo esto debemos añadir que Final Fantasy VII Rebirth vuelve a demostrar por qué la franquicia es considerada una de las referencias de la industria en materia de bandas sonoras. La obra recupera composiciones icónicas de Nobuo Uematsu, como los temas de Aerith, Tifa, JENOVA o One-Winged Angel, reinterpretándolos con arreglos orquestales de gran calidad que potencian tanto la épica como la carga emocional de cada escena. A esto se suma un sobresaliente trabajo de doblaje nuevamente, aunque seguimos echando en falta voces en español.
Dejando a un lado la trama y la música, hemos visto que Square Enix vuelve a apostar por los 30 frames por segundo como objetivo principal en Switch 2. Y, sinceramente, el resultado general es mejor de lo esperado. En las zonas abiertas el rendimiento suele mantenerse bastante estable, especialmente durante la exploración y los combates. No hay caídas o cortes que nos arruinen la experiencia.
Curiosamente, algunas áreas urbanas más densas, como Kalm, parecen exigir más a la CPU debido a la gran cantidad de NPCs y detalles en pantalla. Es ahí donde aparecen pequeñas irregularidades en el frame pacing y ciertos tirones ocasionales. No llega a ser algo grave, pero sí perceptible si se presta atención. Por eso Square Enix ha eliminado algunos elementos decorativos de las casas y entornos.
En portátil el comportamiento es bastante similar. El juego sigue funcionando bien la mayor parte del tiempo, aunque todavía existen algunos pequeños bajones que probablemente Square Enix pueda pulir con futuras actualizaciones.
Uno de los aspectos más evidentes del port es la reducción de resolución interna. Dependiendo de la escena, el juego parece moverse entre aproximadamente 540p y 900p, recurriendo constantemente a técnicas de reescalado como DLSS para reconstruir la imagen. Y, de nuevo, funciona bastante bien.
Sí, si se compara directamente con PS5 las diferencias son claras: sombras menos definidas, texturas más simples y una menor calidad general en algunos elementos del escenario. Pero jugando en portátil, y especialmente en movimiento, el resultado sigue siendo sorprendentemente sólido. Una delicia verlo en movimiento en la portátil, sin duda una experiencia que hace unos meses / años parecía impensable.
Los personajes principales mantienen un gran nivel visual, las expresiones faciales lucen muy bien y las cinemáticas continúan siendo espectaculares. Hay momentos concretos donde el motor muestra sus limitaciones, lo he notado sobre todo en el cabello de los personajes, pero debemos insitir en que no arruinan la experiencia.
Aunque el trabajo técnico es admirable, también hay elementos que dejan claro que estamos ante un juego muy exigente ejecutándose en hardware portátil. El popping de vegetación y objetos aparece con cierta frecuencia, especialmente en zonas abiertas. Algunos modelos cambian de nivel de detalle bastante cerca de la cámara y ciertos elementos del escenario pueden transformarse de forma bastante visible mientras avanzamos. Una vez te acostumbras, deja de molestarte.
También se han detectado pequeños bugs visuales. Por ejemplo, personajes flotando ligeramente sobre el suelo, comportamientos extraños en el océano, ojos que ocasionalmente pierden parte de la oclusión ambiental y se ven demasiado brillantes o de nuevo el pelo que se degrada visualmente cuando baja la resolución interna.
Aun así, son defectos relativamente menores dentro de una adaptación de este calibre y siguen sin perturbar la experiencia jugable.
Donde más brilla esta versión es en las escenas narrativas. Las cinemáticas mantienen gran parte del impacto visual de las versiones más potentes y logan conservar la fuerza artística de Rebirth. Es algo clave teniendo en cuenta el peso que tiene la trama en este juego, como os decíamos anteriormente.
La iluminación dinámica, la niebla volumétrica y muchos de los efectos de partículas siguen presentes. Además, los modelos faciales continúan siendo excelentes, como decíamos algo clave en un juego tan centrado en sus personajes y emociones.
Momentos como las conversaciones entre Cloud y Aerith o las vistas de Midgar desde Kalm siguen transmitiendo esa sensación épica que caracteriza al remake. Y ahí es donde más brilla el juego y demuestra que mantiene su experiencia intacta.
Uno de los mayores temores era cómo respondería el juego durante los combates más caóticos, especialmente en áreas amplias con múltiples efectos visuales. Por suerte, el sistema de combate mantiene muy buenas sensaciones. Los efectos mágicos, partículas y habilidades especiales siguen siendo espectaculares y el rendimiento generalmente aguanta bien incluso durante enfrentamientos intensos.
La estabilidad de los 30 FPS ayuda mucho aquí. Aunque no sea una experiencia de 60 FPS, el juego sigue sintiéndose ágil y perfectamente jugable. Los combates son dinámicos, no hay cortes o ralentizaciones que hagan que podamos recibir golpes injustamente.
Otro detalle interesante es cómo Queen’s Blood, el juego de cartas introducido en Rebirth, parece encajar especialmente bien en Nintendo Switch 2. Ya nos lo había dicho el director Naoki Hamaguchi y tenía razón: en modo portátil se vuelve todavía más adictivo.
Su ritmo más relajado y portátil hace que sea perfecto para sesiones cortas, y muchos jugadores probablemente acabarán dedicándole más tiempo del esperado. Todo apunta a que será uno de esos minijuegos que terminan teniendo una comunidad propia.
La versión de Switch 2 también incluye varias mejoras introducidas previamente en Remake Intergrade:
Son añadidos pequeños, pero ayudan bastante a hacer la experiencia más cómoda y flexible.
Lo más llamativo de todo quizá sea lo “normal” que empieza a parecer ver un juego como Final Fantasy VII Rebirth funcionando en una consola de Nintendo. Hace apenas unos años, algo así habría parecido completamente imposible. Nos anima a pensar que más desarrolladoras vean este resultado y se animen a lanzar sus juegos potentes en la consola.
Sí, hay recortes visuales evidentes. Y también existen limitaciones técnicas y algunos problemas de rendimiento. Pero el resultado final sigue siendo extremadamente sólido para un RPG de esta escala y nos lo compensa ejecutándose en portátil. Square Enix ha demostrado aquí un nivel técnico muy serio, y si este es el estándar que veremos con este tipo de juegos en la consola híbrida, sin duda el panorama third-party luce prometedor.
El juego llega el 3 de junio de 2026 a Nintendo Switch 2 a través de la eShop por 59,99€, aunque podemos conseguirlo por 47,99€ (-20%) si lo reservamos antes de que acabe el 2 de junio de 2026. Su tamaño de la descarga final es de 91,5 GB y la versión física viene como game key card. Los idiomas en los que viene son japonés, inglés, español, francés, alemán, italiano y portugués, con voces disponibles en japonés o inglés.
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El juego ya ha detallado su debut en formato físico, así como su enorme tamaño de descarga, precio reducido y más detalles, y esta vez, tras el estreno de su demo en la eShop, os traemos nuestra review completa. La llegada de Final Fantasy VII Rebirth a Nintendo Switch 2 representa uno de los lanzamientos técnicamente más sorprendentes de la consola hasta ahora y nos ha dejado con la boca abierta. Después del buen trabajo realizado con Remake Intergrade, muchos tenían dudas sobre si Square Enix sería capaz de adaptar una entrega mucho más grande, abierta y exigente. Sin embargo, podemos afirmar desde el primero momento que lo ha logrado sin sacrificar demasiado por el camino.
Desde que empiezas a jugar queda claro que hay compromisos visuales, especialmente en resolución y ciertos efectos gráficos, pero lo más llamativo es que el juego sigue sintiéndose plenamente como Rebirth. La escala, la ambientación, las cinemáticas y el combate mantienen intacta gran parte de la personalidad del original. No hay recortes que arruinen la experiencia de juego, y a continuación os explicamos por qué.
Piel de gallina desde el minuto 1
Como algunos ya sabréis, la historia de Final Fantasy VII Rebirth amplía enormemente la escala de la aventura respecto a Remake, dejando atrás la ciudad de Midgar para recorrer gran parte del mundo. La trama mezcla conflictos políticos entre Shinra y Wutai, temas medioambientales relacionados con la explotación del lugar, los experimentos del científico Hojo y los misteriosos planes de Sefirot. Tiene cambios y nuevas perspectivas que sorprenden incluso a los veteranos de la saga, especialmente gracias a la mayor relevancia de personajes como Zack Fair. Además, queda claro desde el principio que esta es la segunda parte de una trilogía, con un tono más oscuro y emocional que deja a los protagonistas enfrentándose a importantes derrotas y desafíos de cara al desenlace final que seguimos esperando.
A todo esto debemos añadir que Final Fantasy VII Rebirth vuelve a demostrar por qué la franquicia es considerada una de las referencias de la industria en materia de bandas sonoras. La obra recupera composiciones icónicas de Nobuo Uematsu, como los temas de Aerith, Tifa, JENOVA o One-Winged Angel, reinterpretándolos con arreglos orquestales de gran calidad que potencian tanto la épica como la carga emocional de cada escena. A esto se suma un sobresaliente trabajo de doblaje nuevamente, aunque seguimos echando en falta voces en español.
Rendimiento estable, aunque con algunos recortes
Dejando a un lado la trama y la música, hemos visto que Square Enix vuelve a apostar por los 30 frames por segundo como objetivo principal en Switch 2. Y, sinceramente, el resultado general es mejor de lo esperado. En las zonas abiertas el rendimiento suele mantenerse bastante estable, especialmente durante la exploración y los combates. No hay caídas o cortes que nos arruinen la experiencia.
Curiosamente, algunas áreas urbanas más densas, como Kalm, parecen exigir más a la CPU debido a la gran cantidad de NPCs y detalles en pantalla. Es ahí donde aparecen pequeñas irregularidades en el frame pacing y ciertos tirones ocasionales. No llega a ser algo grave, pero sí perceptible si se presta atención. Por eso Square Enix ha eliminado algunos elementos decorativos de las casas y entornos.
En portátil el comportamiento es bastante similar. El juego sigue funcionando bien la mayor parte del tiempo, aunque todavía existen algunos pequeños bajones que probablemente Square Enix pueda pulir con futuras actualizaciones.
Una imagen menos nítida, pero sorprendentemente convincente
Uno de los aspectos más evidentes del port es la reducción de resolución interna. Dependiendo de la escena, el juego parece moverse entre aproximadamente 540p y 900p, recurriendo constantemente a técnicas de reescalado como DLSS para reconstruir la imagen. Y, de nuevo, funciona bastante bien.
Sí, si se compara directamente con PS5 las diferencias son claras: sombras menos definidas, texturas más simples y una menor calidad general en algunos elementos del escenario. Pero jugando en portátil, y especialmente en movimiento, el resultado sigue siendo sorprendentemente sólido. Una delicia verlo en movimiento en la portátil, sin duda una experiencia que hace unos meses / años parecía impensable.
Los personajes principales mantienen un gran nivel visual, las expresiones faciales lucen muy bien y las cinemáticas continúan siendo espectaculares. Hay momentos concretos donde el motor muestra sus limitaciones, lo he notado sobre todo en el cabello de los personajes, pero debemos insitir en que no arruinan la experiencia.
Unreal Engine 4 sigue mostrando sus limitaciones: pop-in y otros pequeños problemas visuales
Aunque el trabajo técnico es admirable, también hay elementos que dejan claro que estamos ante un juego muy exigente ejecutándose en hardware portátil. El popping de vegetación y objetos aparece con cierta frecuencia, especialmente en zonas abiertas. Algunos modelos cambian de nivel de detalle bastante cerca de la cámara y ciertos elementos del escenario pueden transformarse de forma bastante visible mientras avanzamos. Una vez te acostumbras, deja de molestarte.
También se han detectado pequeños bugs visuales. Por ejemplo, personajes flotando ligeramente sobre el suelo, comportamientos extraños en el océano, ojos que ocasionalmente pierden parte de la oclusión ambiental y se ven demasiado brillantes o de nuevo el pelo que se degrada visualmente cuando baja la resolución interna.
Aun así, son defectos relativamente menores dentro de una adaptación de este calibre y siguen sin perturbar la experiencia jugable.
Las cinemáticas siguen siendo espectaculares y el apartado artístico luce genial
Donde más brilla esta versión es en las escenas narrativas. Las cinemáticas mantienen gran parte del impacto visual de las versiones más potentes y logan conservar la fuerza artística de Rebirth. Es algo clave teniendo en cuenta el peso que tiene la trama en este juego, como os decíamos anteriormente.
La iluminación dinámica, la niebla volumétrica y muchos de los efectos de partículas siguen presentes. Además, los modelos faciales continúan siendo excelentes, como decíamos algo clave en un juego tan centrado en sus personajes y emociones.
Momentos como las conversaciones entre Cloud y Aerith o las vistas de Midgar desde Kalm siguen transmitiendo esa sensación épica que caracteriza al remake. Y ahí es donde más brilla el juego y demuestra que mantiene su experiencia intacta.
El combate funciona sorprendentemente bien incluso en las zonas abiertas
Uno de los mayores temores era cómo respondería el juego durante los combates más caóticos, especialmente en áreas amplias con múltiples efectos visuales. Por suerte, el sistema de combate mantiene muy buenas sensaciones. Los efectos mágicos, partículas y habilidades especiales siguen siendo espectaculares y el rendimiento generalmente aguanta bien incluso durante enfrentamientos intensos.
La estabilidad de los 30 FPS ayuda mucho aquí. Aunque no sea una experiencia de 60 FPS, el juego sigue sintiéndose ágil y perfectamente jugable. Los combates son dinámicos, no hay cortes o ralentizaciones que hagan que podamos recibir golpes injustamente.
Queen’s Blood encaja de maravilla en Switch 2 y, efectivamente, engancha
Otro detalle interesante es cómo Queen’s Blood, el juego de cartas introducido en Rebirth, parece encajar especialmente bien en Nintendo Switch 2. Ya nos lo había dicho el director Naoki Hamaguchi y tenía razón: en modo portátil se vuelve todavía más adictivo.
Su ritmo más relajado y portátil hace que sea perfecto para sesiones cortas, y muchos jugadores probablemente acabarán dedicándole más tiempo del esperado. Todo apunta a que será uno de esos minijuegos que terminan teniendo una comunidad propia.
Mejoras de calidad de vida que hemos agradecido
La versión de Switch 2 también incluye varias mejoras introducidas previamente en Remake Intergrade:
- Posibilidad de acelerar cinemáticas.
- Nuevo menú de progresión simplificada.
- Opciones para modificar indicadores de daño y salud.
- Transferencia de progreso desde la demo al juego final.
- Compatibilidad con partidas guardadas del juego anterior.
Son añadidos pequeños, pero ayudan bastante a hacer la experiencia más cómoda y flexible.
Conclusión
Lo más llamativo de todo quizá sea lo “normal” que empieza a parecer ver un juego como Final Fantasy VII Rebirth funcionando en una consola de Nintendo. Hace apenas unos años, algo así habría parecido completamente imposible. Nos anima a pensar que más desarrolladoras vean este resultado y se animen a lanzar sus juegos potentes en la consola.
Sí, hay recortes visuales evidentes. Y también existen limitaciones técnicas y algunos problemas de rendimiento. Pero el resultado final sigue siendo extremadamente sólido para un RPG de esta escala y nos lo compensa ejecutándose en portátil. Square Enix ha demostrado aquí un nivel técnico muy serio, y si este es el estándar que veremos con este tipo de juegos en la consola híbrida, sin duda el panorama third-party luce prometedor.
El juego llega el 3 de junio de 2026 a Nintendo Switch 2 a través de la eShop por 59,99€, aunque podemos conseguirlo por 47,99€ (-20%) si lo reservamos antes de que acabe el 2 de junio de 2026. Su tamaño de la descarga final es de 91,5 GB y la versión física viene como game key card. Los idiomas en los que viene son japonés, inglés, español, francés, alemán, italiano y portugués, con voces disponibles en japonés o inglés.
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