Rhythm Paradise Groove ya está aquí. Después de prácticamente una década de espera desde la última entrega de la saga en Nintendo 3DS, el juego de ritmo del popular productor japonés Tsunku llega a Nintendo Switch con una entrega cargada de contenido completamente inédito. Nosotros ya lo hemos completado, y venimos a contarte qué nos ha parecido el que bien podría ser el broche de oro para la Switch original en lo que a lanzamientos first party se refiere.
La premisa de Rhythm Paradise Groove es la de continuar con la tónica de la franquicia, pero ofreciéndonos un banquete de nuevo contenido muy rejugable que tardemos tiempo en devorar. Nada más comenzar, el juego nos presenta a Lecturita, una suerte de robot que puede leernos el texto en pantalla si así lo queremos (al estilo Mii). Una vez hechas las introducciones, comienza el juego.
En el modo solitario es donde encontraremos todos los juegos rítmicos. Situaciones absurdas, ritmos singulares, personajes variopintos y una misma tónica: la de pulsar uno o dos botones de la consola al ritmo que se nos marca, lo que vuelve tremendamente accesible a este título para cualquier persona que, sin necesariamente tener que saber jugar a videojuegos, tenga algo de sentido del ritmo.
Cada vez que completemos una fase, se desbloqueará otra nueva si lo hemos hecho bien. Cada tres fases, encontraremos una fase especial llamada «Remix» que mezclará las otras que hemos jugado en un frenesí la mar de frenético. Por otro lado, si conseguimos clavar una fase, obtendremos medallas de oro, que nos permitirán desbloquear ciertos elementos en la galería del juego e incluso nuevos modos, de los que os hablaremos a continuación.
Además de las fases de toda la vida, Rhythm Paradise Groove incluye juegos para disfrutar sin pretensiones llamados juguetes rítmicos. A su vez, también existen juegos por puntos en los que intentar superar una puntuación máxima. Todos estos se desbloquean conforme al número de medallas de oro que consigamos en el modo en solitario.
Sin embargo, el modo adicional que realmente resalta es Beatspell: una suerte de juego de rol rítmico con algún que otro elemento roguelike en el que tendremos que aprender hechizos que ejecutaremos contra enemigos tocando combinaciones de botones al son del ritmo. A medida que vayamos superando fases, iremos aprendiendo más hechizos, aparecerán enemigos más complicados e iremos aprendiendo más de la historia del modo. Las cosas se pueden poner peliagudas bastante rápido, pero lo cierto es que nos ha sorprendido la progresión que presenta este añadido.
Aunque el grueso de contenido del juego se encuentra en el modo en solitario, el título también cuenta con un modo multijugador local para hasta cuatro jugadores en el que encontramos juegos para jugar exclusivamente con amigos en la misma consola y copia del título. Estos juegos pueden resultar algo simples, pero al tener tres niveles (cada cual más difícil que el anterior), pueden volverse realmente desafiantes y dar lugar a algún que otro pique divertido.
En este modo encontramos tanto juegos cooperativos (como el clásico de arrancarle los pelos a la cebolla) como juegos competitivos (como el que habréis visto de ser el primero en comerse un trozo de tarta cuando el contador llega a cero). Así pues, debido a la baja complejidad de la propuesta (que requiere, como mucho, pulsar uno o dos botones), estamos ante un juego que podemos jugar con cualquier miembro de nuestra familia, incluso si nunca antes han tocado un mando.
Rhythm Paradise Groove es un juego extremadamente colorido y con contextos de lo más variados que cambian entre fases. No es de extrañar, debido a que los simpáticos diseños al estilo de Ko Takeuchi siguen adornando todo el elenco de personajes. Si tuviéramos que hacerle alguna crítica, podríamos decir que echamos en falta que todas las canciones del juego estén localizadas al castellano como en entregas anteriores. Sin embargo, debido a lo que hemos visto, podemos entender que esto puede no haberse hecho así para respetar la visión artística de su productor, la cual nos ha acabado convenciendo bastante.
Otra cosa que echamos en falta es una versión nativa de Nintendo Switch 2, y es que si bien el juego es completamente compatible con la nueva consola, no tiene una edición adaptada para ella que introduzca elementos como el modo ratón o el multijugador en línea, cosas que habría molado ver en el título.
Como conclusión, Rhythm Paradise Groove demuestra que la larga espera ha merecido la pena. La nueva entrega mantiene intacta la esencia que convirtió a la saga en un referente de los juegos de ritmo, al tiempo que incorpora una gran cantidad de contenido inédito y modos de juego que amplían considerablemente la experiencia, destacando especialmente Beatspell por su originalidad.
Su jugabilidad sencilla pero desafiante, su estilo artístico lleno de personalidad y su capacidad para divertir tanto en solitario como en compañía lo convierten en un título accesible para todo tipo de jugadores. Aunque se echa en falta la localización completa de las canciones al castellano y una versión específica para Nintendo Switch 2 con funciones adicionales, estos detalles no empañan un conjunto sobresaliente.
Si decimos que la existencia de Rhythm Paradise Groove es un milagro no solo es por que sea la entrega más completa de la saga hasta la fecha. Su productor, Tsunku, fue diagnosticado de cáncer de laringe en 2014, enfermedad la cual superó al año siguiente pero con la consecuencia de que le fuesen retiradas las cuerdas vocales. Ya os podréis imaginar lo que significa eso para alguien que vive de la música.
Sin embargo, Tsunku no se rindió, y ha seguido trabajando hasta ahora, dando como fruto de sus esfuerzos este juego: un título que celebra la música, el ritmo y que pretende unir a todo tipo de persona gracias a su increíble accesibilidad. Y es que aunque a veces la vida juegue malas pasadas, los videojuegos siempre están ahí para seguir empujándonos hacia adelante.
Rhythm Paradise Groove llega a Nintendo Switch este 2 de julio, siendo compatible también con Nintendo Switch 2, ¡no os lo perdáis!
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Un nuevo ritmo lleno de vida
La premisa de Rhythm Paradise Groove es la de continuar con la tónica de la franquicia, pero ofreciéndonos un banquete de nuevo contenido muy rejugable que tardemos tiempo en devorar. Nada más comenzar, el juego nos presenta a Lecturita, una suerte de robot que puede leernos el texto en pantalla si así lo queremos (al estilo Mii). Una vez hechas las introducciones, comienza el juego.
En el modo solitario es donde encontraremos todos los juegos rítmicos. Situaciones absurdas, ritmos singulares, personajes variopintos y una misma tónica: la de pulsar uno o dos botones de la consola al ritmo que se nos marca, lo que vuelve tremendamente accesible a este título para cualquier persona que, sin necesariamente tener que saber jugar a videojuegos, tenga algo de sentido del ritmo.
Cada vez que completemos una fase, se desbloqueará otra nueva si lo hemos hecho bien. Cada tres fases, encontraremos una fase especial llamada «Remix» que mezclará las otras que hemos jugado en un frenesí la mar de frenético. Por otro lado, si conseguimos clavar una fase, obtendremos medallas de oro, que nos permitirán desbloquear ciertos elementos en la galería del juego e incluso nuevos modos, de los que os hablaremos a continuación.
Modos adicionales de lo más originales
Además de las fases de toda la vida, Rhythm Paradise Groove incluye juegos para disfrutar sin pretensiones llamados juguetes rítmicos. A su vez, también existen juegos por puntos en los que intentar superar una puntuación máxima. Todos estos se desbloquean conforme al número de medallas de oro que consigamos en el modo en solitario.
Sin embargo, el modo adicional que realmente resalta es Beatspell: una suerte de juego de rol rítmico con algún que otro elemento roguelike en el que tendremos que aprender hechizos que ejecutaremos contra enemigos tocando combinaciones de botones al son del ritmo. A medida que vayamos superando fases, iremos aprendiendo más hechizos, aparecerán enemigos más complicados e iremos aprendiendo más de la historia del modo. Las cosas se pueden poner peliagudas bastante rápido, pero lo cierto es que nos ha sorprendido la progresión que presenta este añadido.
Siempre es mejor con amigos, ¿verdad?
Aunque el grueso de contenido del juego se encuentra en el modo en solitario, el título también cuenta con un modo multijugador local para hasta cuatro jugadores en el que encontramos juegos para jugar exclusivamente con amigos en la misma consola y copia del título. Estos juegos pueden resultar algo simples, pero al tener tres niveles (cada cual más difícil que el anterior), pueden volverse realmente desafiantes y dar lugar a algún que otro pique divertido.
En este modo encontramos tanto juegos cooperativos (como el clásico de arrancarle los pelos a la cebolla) como juegos competitivos (como el que habréis visto de ser el primero en comerse un trozo de tarta cuando el contador llega a cero). Así pues, debido a la baja complejidad de la propuesta (que requiere, como mucho, pulsar uno o dos botones), estamos ante un juego que podemos jugar con cualquier miembro de nuestra familia, incluso si nunca antes han tocado un mando.
El ritmo que llena todo de color
Rhythm Paradise Groove es un juego extremadamente colorido y con contextos de lo más variados que cambian entre fases. No es de extrañar, debido a que los simpáticos diseños al estilo de Ko Takeuchi siguen adornando todo el elenco de personajes. Si tuviéramos que hacerle alguna crítica, podríamos decir que echamos en falta que todas las canciones del juego estén localizadas al castellano como en entregas anteriores. Sin embargo, debido a lo que hemos visto, podemos entender que esto puede no haberse hecho así para respetar la visión artística de su productor, la cual nos ha acabado convenciendo bastante.
Otra cosa que echamos en falta es una versión nativa de Nintendo Switch 2, y es que si bien el juego es completamente compatible con la nueva consola, no tiene una edición adaptada para ella que introduzca elementos como el modo ratón o el multijugador en línea, cosas que habría molado ver en el título.
Un auténtico milagro y un gran broche de oro para Switch
Como conclusión, Rhythm Paradise Groove demuestra que la larga espera ha merecido la pena. La nueva entrega mantiene intacta la esencia que convirtió a la saga en un referente de los juegos de ritmo, al tiempo que incorpora una gran cantidad de contenido inédito y modos de juego que amplían considerablemente la experiencia, destacando especialmente Beatspell por su originalidad.
Su jugabilidad sencilla pero desafiante, su estilo artístico lleno de personalidad y su capacidad para divertir tanto en solitario como en compañía lo convierten en un título accesible para todo tipo de jugadores. Aunque se echa en falta la localización completa de las canciones al castellano y una versión específica para Nintendo Switch 2 con funciones adicionales, estos detalles no empañan un conjunto sobresaliente.
Si decimos que la existencia de Rhythm Paradise Groove es un milagro no solo es por que sea la entrega más completa de la saga hasta la fecha. Su productor, Tsunku, fue diagnosticado de cáncer de laringe en 2014, enfermedad la cual superó al año siguiente pero con la consecuencia de que le fuesen retiradas las cuerdas vocales. Ya os podréis imaginar lo que significa eso para alguien que vive de la música.
Sin embargo, Tsunku no se rindió, y ha seguido trabajando hasta ahora, dando como fruto de sus esfuerzos este juego: un título que celebra la música, el ritmo y que pretende unir a todo tipo de persona gracias a su increíble accesibilidad. Y es que aunque a veces la vida juegue malas pasadas, los videojuegos siempre están ahí para seguir empujándonos hacia adelante.
Rhythm Paradise Groove llega a Nintendo Switch este 2 de julio, siendo compatible también con Nintendo Switch 2, ¡no os lo perdáis!
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